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La AIAC inscribe 105.168 animales de compañía durante el 2020 a pesar de la pandemia

Las adquisiciones de animales de compañía aumentaron durante el confinamiento. En 2020 se realizaron 105.168 nuevas identificaciones, un 11% más que en 2019.

El Consell de Col·legis de Veterinaris de Catalunya (CCVC) gestiona el Archivo de Identificación de Animales de Compañía (AIAC) desde 1987 y, desde entonces, las nuevas inscripciones han crecido año tras año. En 2020 se realizaron 105.168 nuevas identificaciones, un 11% más que en 2019. El crecimiento del 2020 ha sido superior al de años anteriores. Estas más de cien mil inscripciones equivalen a 288 nuevos animales inscritos cada día en Cataluña.

El AIAC es la base de datos más extensa de Cataluña, cuenta con casi 1.500.000 animales inscritos. Dispone de un servicio de atención continuada los 365 días al año y está dotada de los recursos técnicos necesarios y del personal adecuado para mantenerla actualizada y operativa. El archivo se constituyó como un servicio que la profesión veterinaria ofrece a los propietarios de los animales de compañía y a la sociedad en general en pro de la tenencia responsable.

La inscripción en el AIAC: seguridad para los animales de compañía

Una de las ventajas principales de la AIAC es que contribuye a recuperar los animales perdidos o extraviados. En concreto, el 85,9% de los animales que se localizan perdidos en la calle y que están inscritos en la AIAC son devueltos a su propietario. “El buen funcionamiento de la AIAC es posible, también, gracias a los veterinarios colegiados”, destaca el presidente del CCVC y vicepresidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona (COVB), Ricard Parés. Y observa: “Son los veterinarios los que ponen el microchip e inscriben los animales de compañía en la AIAC. Nos sentimos muy agradecidos y orgullosos por el trabajo de un colectivo que no se ha detenido a pesar de la pandemia”.

La identificación, una obligatoriedad legal

La Ley de Protección de los Animales de Compañía establece la obligatoriedad de la identificación de los animales de compañía. La inscripción en la AIAC es una medida que contribuye a la protección de los animales, ya que su buen funcionamiento tiene como objetivo devolver los animales que se encuentran perdidos. Es una medida de tranquilidad para los propietarios de mascotas. Por otra parte, también cabe destacar que la identificación ayuda a reducir los abandonos.

Los animales de compañía hacen un gran bien social

En la mayoría de los casos, estas nuevas identificaciones corresponden a nuevas adquisiciones de animales en los hogares catalanes. La comisión de expertos en pequeños animales del CCVC coincide en que se debe a diferentes factores. Una de las integrantes de esta comisión, la veterinaria Marta Legido, explica: “Por un lado, en general se pasa más tiempo en casa y, por otro, el aislamiento y distanciamiento social han incrementado la sensación de soledad y, todo ello, ha puesto en valor los beneficios de compartir la vida con un animal de compañía”.

Otra de las integrantes, la veterinaria Dolores Corredera añade: “Las mascotas hacen mucha compañía y se convierten en un apoyo emocional. Pero hay que recordar que son una responsabilidad y que cuando se pueda ir de vacaciones, ellas seguirán con nosotros. Por lo tanto, pedimos mucha conciencia a la hora de adquirir un animal y recordamos que la identificación e inscripción en la AIAC se traducen en seguridad y tranquilidad”.

La irresponsabilidad de los cazadores supone un foco de contagio del coronavirus

La excusa de salir a cazar en tiempos de confinamiento para el supuesto control de la superpoblación de animales está poniendo en riesgo la salud de muchas personas. Lamentablemente, ya existen casos en los que un grupo de cazadores se han contagiado entre sí, o incluso han contagiado a otras personas que nada tenían que ver con la cacería.

Como ya explicamos en nuestra anterior publicación, a pesar del confinamiento, algunos gobiernos autonómicos están dando vía libre a la caza con la excusa de que esta actividad en necesaria para el control de la población de animales salvajes. Una mentira que tiene como objetivo único disparar a animales por diversión y generar ingresos económicos.

Por si no fuera ya suficientemente grave esta situación, en las últimas semanas se han conocido diferentes casos en los que los cazadores se han contagiado entre sí durante una cacería, o incluso batidas en las que los cazadores han contagiado a otras personas que nada tenían que ver con la actividad cinegética, incluidos miembros de sus propias familias.

Sarria es un municipio de Lugo que actualmente se encuentra en una situación muy complicada a causa del elevado número de contagios de coronavirus que se han producido a lo largo de las últimas dos semanas. Según ha informado la “Voz de Galicia”, uno de los focos de contagio de esta localidad tuvo su origen en una comida de un grupo de cazadores que se celebró en un hotel durante una jornada de caza.

El propio medio de comunicación gallego detalla que asistieron al encuentro nueve cazadores, la mitad de los que asistían habitualmente, y comieron en dos mesas separadas. Sin embargo, los cuatro miembros de una de las mesas resultaron contagiados, llevando incluso el virus a los miembros de su propia familia, quienes también dieron positivo en la prueba del Covid. Afortunadamente los trabajadores del restaurante dieron negativo.

Otro caso de contagio tuvo lugar en la comunidad autónoma de Cantabria, actualmente una de las más golpeadas por el coronavirus. Durante el pasado mes de octubre, el municipio de Villacarriedo sufrió un brote provocado por un grupo de cazadores que se reunieron en un bar tras una jornada de cacería. Tras conocerse el brote, la Consejería de Sanidad tuvo que instalar un punto de pruebas PCR en un polideportivo de la localidad para poder hacer pruebas masivas y frenar el contagio entre sus habitantes.

Según informó Paloma Navas, directora general de Salud Pública del gobierno regional,  en el medio de comunicación de la Cadena Ser, el brote fue provocado por un grupo de cazadores que estuvo en un bar sin mascarilla y que obligó a Sanidad a tomar medidas para evitar que los contagios siguieran propagándose por toda la población.

Cazadores sin mascarilla y sin distancia de seguridad

A pesar de que los cazadores tienen vía libre para salir a cazar en muchas regiones de España, el colectivo tiene que cumplir con una serie medidas de seguridad anti-coronavirus decretadas por las autoridades sanitarias. Llevar mascarilla y mantener la distancia de seguridad reglamentaria son algunas de las medidas más básicas, medidas que no se han cumplido durante muchas cacerías.

La asociación animalista Libera denunció durante el pasado mes de septiembre que un grupo de cazadores incumplió las medidas decretadas por las autoridades sanitarias para prevenir el coronavirus en el transcurso de una cacería que tuvo lugar en Outeiro de Rei, en Lugo. La asociación comunicó que la cuadrilla, llamada “Os Turravalados” publicó una serie de imágenes durante una batida, mostrando como tiraban de un suido sin llevar mascarilla ni guardar la más elemental distancia interpersonal.

En referencia a la caza y al coronavirus, desde la plataforma No A la Caza (NAC) advierten que la mayoría de las licencias de caza se centran en núcleos urbanos grandes, no en entornos rurales, por lo que permitir el movimiento de cazadores supone que los que viven en los núcleos urbanos, donde hay más contagios, se desplacen a zonas rurales, poniendo en peligro así a los habitantes de estas zonas. Recordemos que, en general, la población rural está más envejecida y, por tanto, son una población con mayor riesgo ante el ataque de la pandemia.

La plataforma NAC también recuerda que hay que tener presente que los grupos de cazadores que han provocado brotes de coronavirus no solo han puesto en peligro al resto de cazadores, sino que también han puesto en peligro a los trabajadores de los restaurantes, bares y a sus familias.

La gran mentira que usan los cazadores para saltarse el confinamiento

A pesar de las restricciones de movilidad causadas por el coronavirus, algunos gobiernos autonómicos están dando vía libre a la actividad cinegética con el argumento de que la caza es necesaria para el control de la población de animales salvajes. Se trata de una excusa, ya que, entre otros motivos, es la propia caza la que fomenta la superpoblación de especies.

El pasado 19 de noviembre la Xunta de Galicia publicó una circular con la que daba vía libre a los cazadores para que circularan por la comunidad y se juntaran en grupos de no convivientes para poder salir de cacería. Las limitaciones impuestas por el coronavirus no se les aplican a estas personas si se dirigen a cazar lobos o jabalíes. La sobrepoblación de estas especies y la posibilidad de la expansión de la peste porcina africana son el motivo por el que la Xunta ha reactivado la actividad cinegética.

Una situación muy parecida a la de Galicia se produjo en Murcia durante la semana pasada. La Consejería de Salud de la Región de Murcia interpretó como esencial las acciones de control de poblaciones por daños en la agricultura, la ganadería y la seguridad vial, por este motivo, se autorizó la movilidad de los cazadores entre municipios, así como la entrada y salida de la región.

Recordemos que en España cada Comunidad Autónoma tiene su propia ley de caza, por tanto, cada gobierno autonómico tienes unas leyes u otras, más estrictas o permisivas respecto a la caza y a los derechos de los animales. Existen partidos que defienden de forma más activa y llevan como bandera la caza y debido a esto y a sus intereses políticos están permitiendo a los cazadores salir a cazar cuando el resto de la población está confinada.

Pero… ¿realmente la caza es necesaria en España para controlar la superpoblación de animales salvajes hasta el punto de que las autoridades tienen que liberar a este colectivo de las restricciones impuestas por el coronavirus?

Animalados ha hablado con David Rubio, portavoz de la plataforma No A la Caza (NAC), quien ha dado una respuesta clara y contundente ante este interrogante: “La excusa de salir a cazar en tiempos de confinamiento para el control de la población de animales salvajes es tan solo eso, una excusa, ya que la caza es uno de los principales problemas de la sobrepoblación y de las supuestas “plagas” que atacan los cultivos y entran en las poblaciones urbanas. De hecho, en España cada año se matan más animales, tanto de caza mayor como de caza menor, y su población no para de crecer”.

La caza, una actividad que fomenta la superpoblación

Mientras las autoridades proponen solucionar el problema de la superpoblación mediante la caza, numerosos expertos apuestan por aplicar el “modelo alemán”, un sistema de control que se basa en disminuir la presión que los cazadores ejercen sobre las hembras matriarcas, que son quienes se encargan de evitar el descontrol de la manada. La caza de esta figura matriarca supone por tanto la multiplicación de los ejemplares de la especie.

El aumento de jabalíes y otras especies puede deberse a diferentes causas. Además de factores naturales como el cambio del clima o los inviernos con temperaturas más suaves y lluviosos, David Rubio describe otras causas que provocan la reproducción descontrolada de las especies:

-El aumento de las granjas cinegéticas, que crían millones de animales para repoblar los cotos de la caza y así hacer más negocio con la muerte de estos animales. Ningún cazador va a pagar un permiso de caza en un coto si este no tiene animales, con lo que los gestores de los cotos sueltan animales cinegéticos de granjas. Ningún cazador irá a una montería y pagará entre 200 y 9.000 euros que vale si no hay una gran cantidad de animales a los que disparar.

-Los gestores de los cotos alimentan continuamente a los animales salvajes, descontrolando el transcurso natural del ecosistema haciendo que los animales salvajes se reproduzcan continuamente, para así poder tener más trofeos y más animales con los que hacer negocio. Por tanto, fomentan la disponibilidad continua de alimento para disponer de más ejemplares que cazar.

-La falta de depredadores es otro causa. El acoso y exterminio de lo que los cazadores llaman “plagas”, que no son más que los depredadores naturales de sus preciados trofeos (lobos, zorros, linces, osos, águilas) hacen que el número de conejos, jabalíes, corzos, etc. Aumente sin control natural por falta de depredadores.

Por este motivo, desde la plataforma No A la Caza se cree que la caza y su negocio de cría y muerte de animales es un atentado contra la biodiversidad, contra la agricultura y contra la salud pública. La superpoblación es solo una excusa que utilizan los cazadores para poder salir a disparar a los animales por diversión y generar ingresos cuando gran la población está confinada.

¿Puedo sacar a pasear al perro durante el toque de queda?

La nueva restricción genera dudas entre los dueños de los perros

La última restricción que ha ordenado el Gobierno impide a las personas salir de casa entre las 23 de la noche y las seis de la madrugada. Sin embargo, las diferentes comunidades autónomas tienen la posibilidad de adelantar o aplazar una hora el toque de queda. Sea como sea, como suele ocurrir con estas restricciones, se han generado muchas dudas y una de ellas afecta directamente a nuestra comunidad. ¿Podemos sacar a pasear al perro durante el confinamiento?

El texto del decreto dice que «se prohíbe la circulación de las personas entre las 23.00 y las 6.00. En estas horas, sólo se podrá circular por causas justificadas ». Pero, sacar el perro es una causa justificada? Según las excepciones del decreto publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), se podrá salir a pesar del toque de queda para ir y volver del trabajo, por alguna urgencia hospitalaria o para comprar algún medicamento a una farmacia (debe ser la más cercana) o para atender a personas mayores o con alguna necesidad especial que tengan una urgencia de noche. Sin embargo, hay otro artículo del decreto que establece que sí se puede salir “por causa de fuerza mayor o situación de necesidad”. Aunque el texto no especifica si sacar el perro a pasear se puede entender como una fuerza mayor, hay que pensar que, si no se dice lo contrario, se aplica la misma lógica que durante el pasado confinamiento, es decir, que sí que podemos salir a dar una vuelta con nuestros animales domésticos.

Algunas comunidades, como es el caso de Cataluña, sí se han referido concretamente a esta casuística. El comisario jefe de los Mossos, Eduard Sallent, dijo que sí se puede salir a sacar el perro de noche, pero siempre que sea cerca de casa y que se haga en este horario para que no se ha podido hacer antes por una causa mayor, como por ejemplo trabajar. El perro sólo lo podrá sacar una sola persona y deberá ser entre las 4 y las 6. Este horario está pensado para las personas que van a trabajar temprano, pero parece no tener en cuenta a las que vuelven tarde del trabajo, que deberán madrugar para poder sacar el perro. Sallent recordó que durante el anterior confinamiento, los Mossos detectaron que muchas personas abusaban del derecho a sacar el perro y algunas exponían argumentos «poco creíbles». Esta vez serán más beligerantes.

En este sentido, la administración hizo un llamamiento a la responsabilidad de todas las personas para cumplir con la nueva restricción. Desde Animalados, aunque no compartimos que en Catalunya los perros sólo se puedan sacar entre las 4 y las 6 dentro del toque de queda, también os queremos emplazar a cumplir la restricción y sacar los perros sólo si es necesario.

Conoce a Lasaña, la gata que fue abandonada tras engordar 10 kg durante el confinamiento

Lasaña llegó a la protectora de animales de Philadelphia ACCT Philly tras engordar más de 10 kilos durante el confinamiento y ser abandonada por sus antiguos dueños.

Muchas historias de animales comienzan con algo tan terrible como el abandono, pero acaban de manera satisfactoria, encontrando una nueva familia donde pueden felices para siempre. Esto es lo que ha sucedido con Lasaña, una gata norteamericana que fue abandonada por sus dueños tras engordar más de 10 kg durante el confinamiento y que, tras una gran labor por parte de la protectora de animales ACCT Philly, ha encontrado una nueva familia en New Jersey.

El pasado 20 de septiembre ACCT Philly difundió a través de sus redes sociales la historia del abandono de Lasaña, una gata que pesaba más de 13 kg y que había sido abandonada tras engordarse de manera considerable durante el confinamiento. Desde esta protectora de animales de Philadelphia se inició el proceso de búsqueda de una familia adoptante que acogiera al felino y le ayudara a perder peso.

Muy pronto, la historia de Lasaña se hizo viral en los Estados Unidos y muchas familias llamaron a la protectora preguntando por la situación de la felina y mostrando interés por acogerla en sus hogares. La realidad es que la imagen física de la gata con sobrepeso era adorable, pero las consecuencias de estos kilos de más en los gatos tienen un impacto muy importante sobre su salud. En el caso concreto de Lasaña, el animal tenía problemas muy serios para asearse y apenas podía caminar.

Twitter ACCT Philly

La revolución que causó la historia de Lasaña fue tal que, tan solo 24 horas después de su acogida en la protectora, ACCT Philly anunció a través de sus redes sociales que el felino ya había encontrado un nuevo hogar, con la familia Hammer en New Yersey. La historia de esta peculiar gata terminaba así con un final feliz, y es que Lasaña había encontrado a una familia comprometida a reducir esos Kg de más mediante el apoyo médico y dietético requerido.