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¿Los perros ya eran animales de compañía durante el Imperio Romano?

Según ha publicado un estudio de la Universidad de Granada (UGR), los perros ya convivían con los humanos durante la época romana.

Durante el Imperio Romano, hace más de dos mil años, ya existían los perros mini como animales de compañía. El tamaño de estos peludos era similar a la de algunas razas pequeñas actuales como serían los perros pequineses o algunos tipos de Chihuahua. Esta es la principal conclusión de un estudio realizado por arqueólogos de la Universidad de Granada (UGR).

El estudio, que ha sido publicado en la revista Archeological and Anthropological Sciences, ha permitido analizar los restos de varias inhumaciones de perros encontradas en la necrópolis romana de Planes del Pretorio, en los extramuros de la Córdoba romana y relacionados con casi setenta enterramientos humanos.

Los científicos de este estudio se centraron básicamente en los rasgos morfológicos y en el aspecto de los perros existentes en las ciudades romanas. Pudieron extraer al menos dos morfologías diferenciadas: una de tamaño medio, similar a la de diferentes razas similares a la de los galgos, y otra de un tamaño mucho más pequeño.

El hallazgo constituye uno de los casos de perros micromorfes más antiguos reconocidos en el conjunto del Imperio Romano. Aunque los arqueólogos desconocen el aspecto que podían tener exteriormente estos ejemplares, tales como el pelaje, el color, las orejas, etc. Su estructura esquelética resulta similar a la de las razas pequeñas actuales, como los pequineses o los carlinos, o considerando individualmente su cráneo redondeado, algunos tipos de Chihuahua.

La existencia de perros de pequeñas dimensiones como animales de compañía, objetos de afecto y especial consideración por sus dueños, ya es conocida desde la Antigüedad clásica, hecho corroborado por textos, epigrafía e iconografía.

El hallazgo, entre otros ejemplares, de un animal de pequeñas dimensiones y cráneo braquicéfalo en una necrópolis romana del sur de Hispania abre nuevas interpretaciones respecto al papel de este tipo de animales en sus relaciones con los humanos y sus implicaciones simbólicas en los rituales funerarios, ya que algunos presentaban evidencias de sacrificios deliberados.

Fuente: AMIC/agenciasinc.es

“Ojalá los políticos europeos tengan la valentía que no tienen los políticos españoles para frenar la caza”

David Rubio es el portavoz de la Plataforma NAC (No A la Caza), una asociación apartidista, aconfesional y antiespecista sin ánimo de lucro que lucha contra la caza en todas sus modalidades y que tiene como objetivo inmediato acabar con la caza con galgos y otras razas.

¿Todos los tipos de caza deben abolirse?

Por supuesto. La caza es una actividad que no tiene sentido en la sociedad actual, la caza por necesidad en España ya no existe, solo existe la caza deportiva, la caza para el divertimento de unos pocos.

¿Por qué hay quien dice que la caza es necesaria para la regulación del ecosistema?

Los cazadores tienen que buscar excusas para que su divertimento parezca tener sentido a día de hoy y que la gente acepte que se mate animales salvajes. Llevan toda la vida diciendo que los cazadores regulan el ecosistema y sin embargo, nunca lo han conseguido regular, todos los años hablan de supuestas plagas y de la sobrepoblación de animales salvajes, con lo que podemos afirmar que la caza no funciona para regular el ecosistema.

Aparte ellos mismos desnivelan los ecosistemas acabando primero con los depredadores (águilas, zorros, lobos, osos) que matan a las especies cinegéticas tan apreciadas por los cazadores, así provocan que estos animales no tengan depredadores naturales.

Hay que señalar además la existencia de granjas cinegéticas. Millones de animales prácticamente domésticos que los cazadores sueltan todos los años en España para ser matados. Estas granjas crean problemas de sobrepoblación, de desplazamientos de fauna salvaje, de especies híbridas entre animales salvajes y de granja y de expansión de enfermedades como la toxoplasmosis, la peste porcina africana o la moscarda.

¿Qué respuestas daríais a los que justifican la caza como el único medio de vida de algunas áreas rurales?

No existe ninguna zona rural que tenga como único medio de vida la caza. Una población cuyo medio de vida fuese la caza está destinada a desaparecer. Un ejemplo de ello es el de la Sierra de Hornachuelos, en Córdoba, una de las comarcas cinegéticas más emblemáticas para la caza mayor, con cotos cerrados. Allí se prohíben aprovechamientos ganaderos tradicionales para no molestar a la caza y se reduce la población (entre 1991 y 2013 se registró un descenso del 8% en Hornachuelos y un 12% en Villaviciosa de Córdoba).

La caza es una actividad excluyente. Donde hay caza no se puede pasear, no se puede hacer deporte, hacer turismo ecológico, rutas micológicas, rutas fotográficas… todos los años tenemos noticias de gente que sale al campo y acaban heridos o muertos por los disparos de cazadores. Los datos son elocuentes: desde el año 2000 hemos pasado de 5.000 heridos y de 1.500 muertes por armas de caza.

Los galgos, una raza muy castigada por la actividad cinegética

¿Por qué creéis que la caza sigue teniendo un peso específico si el número de licencias decae?

Es curioso que cuanto más avanza la empatía por lo animales y más denigrada está la caza, los estudios apuntan que genera más puestos de trabajo y más dinero. En 2006 FAES hablaba de que la caza generaba 2.700 millones y 36.000 empleos. En 2017 Circulo Fortuny subía a 3.600 millones y 54.000 empleos. Un año después, en 2018 Deloitte duplicaba los millones generados (6.000 millones) y casi cuadriplicaba los empleos (190.000). En este último estudio que hizo el sector de la caza incluso suman el dinero de las segundas viviendas y de los vehículos familiares como dinero generado por el sector cinegético. Todo vale para engrosar las cifras.

Por supuesto en puestos de trabajo que genera la caza (el 78% de ellos temporales) suman desde el que echa gasolina a los coches de los coches familiares, al camarero del bar de carretera donde paran. Intentan sumar todo lo que pueden para intentar dar a la caza un peso muy alejado del que en realidad tiene.

¿Qué opináis del grupo de medidas que la Federación de Caza ha presentado al Director General de Bienestar Animal Sergio García Torres?

Lo primero es que no creemos que los que son parte del problema y no lo asumen así, deban estar dando propuestas que para nada van a mejorar la vida de los animales.

Según las encuestas que hemos realizado entre protectoras y rescatistas, el 80% de los perros que llegan a las protectoras y que son rescatados son perros de razas de caza. Lo primero que nos llama la atención es que los cazadores piden que se permita a sus perros el causarles dolor o sufrimiento, grave o no, si está justificado o es necesario.

También piden que las competencias de estos animales sean exclusivas de la Real Federación Española de Caza. Esto dejaría totalmente desprotegidos y excluiría a los perros de caza de esta nueva ley nacional de protección animal. Se oponen al control de la cría y defienden la cría amateur con lo que todo conlleva. Ya sabemos el gran número de abandonos de perros de caza que “no valen”, los descastes de cachorros o el gran número de perros que llega a las protectoras por camadas indeseadas.

También llevan entre sus reivindicaciones el “control poblacional” de los gatos que no estén encerrados en núcleos zoológicos, esto podría suponer que se permita la matanza de miles de gatos callejeros. Y por supuesto, como no, piden más dinero para sus núcleos zoológicos. Un dinero que se sumarían a los más de 3 millones de euros que ya reciben las federaciones autonómicas de caza. En nuestra página hemos publicado una entrada específica que explica la inconsistencia de las propuestas.

¿Qué opináis de la campaña contra la caza con galgo que el sector cinegético os atribuye? Una recogida de firmas en una conocida plataforma de captación de apoyos en línea la firma una persona desde Suecia.

Nos alegra ver que el resto de Europa se preocupa por lo que estamos haciendo a nuestros animales en España. Llevamos muchos años trabajando para que la lucha contra la caza con galgos y la empatía hacia estos animales llegue a toda España y vemos que ya ha traspasado fronteras. Ojalá los políticos europeos tengan la valentía que no tienen los políticos españoles.

¿Qué tanto de la caza en España involucra Galgos?

Como no hay licencia de caza con galgos en España, tan solo podemos fijarnos en el porcentaje de licencias federadas. En España hay unos 330.000 cazadores federados y 10.000 galgueros federados. Es un 3% del porcentaje de cazadores. Pero el problema de la caza con galgos no es el número de galgueros sino él número de galgos que existen en España. Según la Federación de Galgueros en España hay más de 200.000 galgos, con una vida media útil para la competición de 3 años. Si cada 3 años se “renuevan” 200.000 galgos ¿Cuántos “sobran” cada año?

¿Qué es NAC?

La Plataforma NAC (No A la Caza) lucha contra la caza en todas sus modalidades y tiene como objetivo inmediato acabar con la caza con galgos y otras razas. Para ello, organizamos desde 2010 una manifestación cada febrero que ya ha alcanzado una escala internacional.

Actualmente salimos a manifestarnos en todas la Comunidades Autónomas de España, (este año 2020 en 39 ciudades) y cada vez se nos unen más ciudades extranjeras para pedir el fin de la caza con perros en España. Además, llevamos a cabo y colaboramos en todo tipo de eventos enfocados a la sensibilización ciudadana sobre la explotación y maltrato animal en su sentido más amplio. Somos una asociación apartidista, aconfesional y antiespecista sin ánimo de lucro.

Manifestación organizada por NAC en el Congreso de los Diputados

¿Cuántas entidades distintas se han llegado a sumar a vuestra plataforma?

En las últimas manifestaciones hemos sido más de 600 asociaciones las que nos hemos unido contra la caza.

¿Qué propone NAC?

Para alcanzar la abolición debemos proteger a los animales que son víctimas de los cazadores por ser salvajes o por ser usados por ellos en las batidas. Los perros llamados de caza deben ser protegidos por la ley desde antes de su nacimiento hasta su muerte. Debe haber una mayor dotación de medios materiales y personales a los cuerpos de seguridad que velan por el bienestar animal y por el cumplimiento de la ley y endurecimiento de las penas por maltrato además del sacrificio cero en perreras y refugios.

¿Qué tiene que hacer un particular para apoyaros?

Invitamos a tod@s a que nos sigan en las redes sociales, compartan nuestras noticias y publicaciones y por supuesto que salgan a la calle con nosotros para acabar con el sufrimiento animal.

Descubre las 7 verdades de Ecologistas en Acción sobre el impacto de la caza

La caza es uno de los temas de actualidad en España. Existen muchas discrepancias en la sociedad sobre la necesidad de existencia de esta actividad. Los que están a favor de ella, defienden que la actividad cinegética es una tradición del país, que los cazadores invierten dinero para mantener la naturaleza, que concede muchos puestos de trabajo en las poblaciones rurales y que es el tercer deporte con más licencias federativas en el territorio español.

Para otros muchos, la caza es una actividad que consiste en matar animales ya sea por negocio o por diversión. La realidad acerca de la actividad cinegética es muy diferente a la que nos quieren mostrar los defensores de la caza. Por este motivo, Ecologistas en Acción ha elaborado un informe en el que desenmascara las verdades ocultas tras la buena imagen que pretenden transmitir. Dicho informe, recibe el nombre de “7 verdades sobre el impacto de la caza en España”.

La caza consiste en matar animales por diversión o negocio

La primera verdad que expone el informe de Ecologistas en Acción habla acerca de la finalidad de la caza en los tiempos actuales. Si bien es cierto que hace ya varias décadas la actividad cinegética era un medio de subsistencia, hace muchos años que su empleo se basa en cuestiones de diversión o negocio.

Cuando hablamos de diversión hacemos referencia a lo que los cazadores llaman deporte. Pero tal y como dice el informe, es una práctica que prima exhibir el mayor número de piezas cobradas y los mejores trofeos.

En el apartado económico, es cierto que cada vez hay menos cazadores, pero el lobby que conforma la caza es muy sólido. El informe detalla que no existen estudios oficiales completos sobre el volumen de dinero que mueve esta actividad. La única revisión completa es de iniciativa privada (Fundación FAES 2007) que cifra los beneficios en más de 2.750 millones de euro.

La caza no es compatible con la conservación de la biodiversidad

Esta es una de las grandes mentiras que defienden los seguidores de la caza, y así lo demuestra el informe. Según las estadísticas oficiales (MAGRAMA 2013 y datos propios) mueren cada año del orden de 25 millones de animales a causa de la actividad cinegética.

Hay que tener en cuenta que la caza no tiene pausa. Existen algunas reglas que acotan espacios y tiempos concretos para esta actividad, pero la realidad es que, ante la falta de control y de normativas sólidas, la caza tiene lugar a lo largo de todo el año y en prácticamente todos los lugares que quiera el cazador. Parques nacionales como los de Cabañeros y Monfragüe sufren la caza durante todo el año a pesar de que la actividad está considerada incompatible con la conservación de estos ecosistemas.

Por otro lado, hay que destacar como la caza amenaza a los animales que están en peligro de extinción. Prácticas propias de la actividad cinegética, como el uso de venenos o el disparo directo, amenaza la supervivencia de especies como el oso pardo o el lince ibérico.

La caza convierte los cotos en granjas intensivas y en campos de tiro

El informe explica que la caza cada vez se centra en más animales criados en granjas y liberados en los cotos para su captura inmediata. Según Ecologistas en Acción, la actividad intensiva y comercial, supone graves desequilibrios en los ecosistemas desplazando y dañando a las poblaciones autóctonas.

Un ejemplo claro es el de la perdiz, cuya caza se ha intensificado en los cotos a lo largo de los últimos años. La intensificación de la caza de estos animales está asociada a la aparición de efectos muy nocivos sobre nuestra biodiversidad tales como la introducción de híbridos de perdiz autóctona con chukar que contaminan genéticamente y desplazan a los ejemplares autóctonos.

La caza no sirve para gestionar la fauna ni para controlar sobrepoblaciones

La mayoría de los cazadores defienden su actividad bajo el argumento del control de sobrepoblaciones como la del jabalí o la del conejo, entre otras. El informe demuestra que esto no es así. En una sentencia del Tribunal Supremo se detalló que está en la naturaleza de las cosas que la caza y  la pesca, lejos de servir a los fines de erradicación de las especies catalogadas como exóticas o invasoras, más bien determinan su mantenimiento indefinido, cuando no la agravación, del status quo actual, dificultando o haciendo imposible su erradicación, que es un objetivo inequívoco de la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.

La caza limita los derechos de la mayoría de los ciudadanos

La Constitución Española reconoce el derecho a todas las personas al disfrute del medio ambiente. Sin embargo, las consecuencias de la caza son muchas sobre el bienestar del medio ambiente. El informe recoge algunas de las numerosas situaciones que ya han denunciado todo tipo de colectivos y entidades y que atentan al derecho de disfrute.  Las denuncias afectan al corte de caminos públicos, cauces o de vías pecuarias, a permitir que la caza sea aprovechamiento preferente en montes públicos e incluso en espacios protegidos o al intento de sancionar posibles molestias involuntarias a las especies de caza.

La caza no favorece el desarrollo rural, perjudica a otras muchas actividades

Ecologistas en Acción desenmascara otra de las grandes mentiras de la caza, el beneficio en el desarrollo rural. La realidad es que la actividad cinegética, más que favorecer, puede causar muchas molestias sobre cualquier actividad pública realizada por no cazadores. Actividades como el senderismo o la fotografía se ven afectadas por la caza.

Además, el informe comparte un estudio publicado sobre los montes andaluces en el que se explica que las actividades de autoconsumo ambiental, uso recreativo y conservación de la biodiversidad amenazada son más rentables que la caza en términos económicos”. Por tanto, la actividad cinegética es minoritaria en la contribución al desarrollo.

La caza no solo mata, también maltrata

La última verdad que desvela el informe sobre la caza explica una evidencia de cómo esta actividad no respeta los principios más elementales del bienestar animal. Uno de los animales más castigados por la actividad cinegética son los galgos. Unos 50.000 galgos son abandonados al finalizar la temporada de caza, otro muchos, directamente son asesinados con escalofriantes métodos como el ahorco o lanzados a un pozo.

Por último, Ecologistas en Acción explican como la mayor parte de las normativas cinegéticas consideran a los perros y gatos abandonados objeto de captura por parte de los cazadores mediante disparo o trampas. Una barbaridad que demuestra la falta de escrúpulos por parte de los aficionados a esta actividad.

Aquí puedes leer el informe de “7 verdades sobre el impacto de la caza en España”: https://www.ecologistasenaccion.org/33187/

«Grandes personalidades de la política y de los centros de poder disfrutan aún del acto de matar animales»

Nuria Murlà es cofundadora de Galgos 112 una entidad gerundense que protege a los galgos y podencos desde las sedes de distintas ciudades y desde donde haga falta. Forma parte de un amplio equipo que sorprende por su eficacia y la seriedad de su trabajo también, así como por el poder de convocatoria en los encuentros de adoptantes. Nuria Murlà además es experta en Derecho Animal.

¿Hay derecho con lo que está pasando con los galgos?

Parece muy obvio que no, que no hay derecho a maltratar a una especie por diversión. Nadie debería sentirse con derecho a maltratar a otro ser vivo. Pero si tomamos la palabra “derecho” en el sentido más estricto de norma jurídica o facultad de hacer algo, debemos decir que sí, que por ahora muchos comportamientos que sufren los galgos a diario, están aún permitidos por nuestro sistema legal.
Cada día más personas trabajamos precisamente para que esto cambie y el derecho, en todos sus sentidos, proteja de verdad a los galgos y a los demás perros utilizados para la caza.

¿En qué otros países son tan maltratados?

Lamentablemente los galgos viven situaciones de explotación extrema en varios países, ya sea porque los utilizan para cazar o para correr en pista. Han sido tradicionalmente explotados para las carreras en países de raíces anglosajonas: Reino Unido, Estados Unidos, Irlanda y Australia y para la caza en otros de raíces hispanas: España, Argentina, Chile y Uruguay. Actualmente está habiendo cierto apogeo de las carreras en lugares asiáticos como Hong Kong o Macao y africanos como Marruecos y Argelia.

¿Qué iniciativas han contribuido a protegerlos?

Probablemente la mayor iniciativa que se haya llevado a cabo para protegerlos ha sido precisamente el hacer visible su problemática. Sigue sorprendiendo el número de personas que desconocen la realidad que hay detrás de la caza con galgos o las carreras de perros. Ya no solo la utilización de un ser sintiente para una finalidad de mera diversión sino todo lo que ellos comporta: el impedir la correcta socialización de estos animales, las malas condiciones de tenencia, el uso de drogas y substancias dopantes, la falta de control en la cría y, para terminar, el elevado abandono y sacrificio de los animales que ya han dejado de ser útiles.

¿En los años que lleváis trabajando habéis observado una mejoría de la situación?

Ciertamente, no. Sí que hemos notado mejora en la concienciación de muchas personas, precisamente por haber dado visibilidad a esta realidad que tenemos tan cerca, pero en cuanto a la explotación, maltrato, abandono y sacrificio, estamos igual que cuando empezamos.

¿Desde cuándo funciona Galgos 112?

Oficialmente Galgos 112 se fundó el 13 de abril de 2008, aunque las personas que fundamos la asociación ya llevábamos algunos meses funcionando de forma organizada. Así que, algo más de 11 años.

¿Cuál es vuestro enfoque asistencial?

Procuramos priorizar aquellos casos que se encuentran en una situación de mayor riesgo: animales que se encuentran en la calle, hembras preñadas y animales de edad avanzada o con algún tipo de discapacidad. Aunque se intenta ayudar a cualquier galgo o podenco que se encuentre en la calle, siempre y cuando haya posibilidad de hacerlo.

Aquí viene el siguiente punto, que es que evitamos la sobresaturación de los medios de la asociación. A todos los animales que llegan a Galgos 112 se les debe poder garantizar una cobertura de calidad de sus necesidades tanto de alojamiento como de atenciones veterinarias y etológicas, así que en este aspecto hemos sido muy tajantes desde el primer momento: no se atienden más animales de aquellos que se puedan atender en las condiciones que, por nuestra forma de funcionar, consideramos aceptables.

¿Las personas que viven en áreas de abandono y actúan como delegados serían los grandes héroes de la gran familia Galgos 112?

Lo bueno que tiene Galgos 112 es que, de siempre, las personas que conformamos el equipo de trabajo de la asociación, hemos sido un grupo muy cohesionado con una forma concreta de trabajar. Hemos tenido la inmensa suerte de contar, en las zonas más cruentas para los galgos y los podencos, con personas muy sensatas, que trabajan con mucha responsabilidad. Para mí, si, son héroes.

¿Y las familias de acogida?

Las familias de acogida son una pieza vital en el engranaje de Galgos 112, sobre todo teniendo en cuenta que nuestra asociación no dispone de refugio. Sin familias de acogida, deberíamos ayudar a los animales de una forma muy diferente. Se perdería la esencia de nuestra asociación.

Haciendo tantos rescates con casos tan extremos… ¿Qué decir de los veterinarios y veterinarias colaboradores?

Los profesionales de la veterinaria que colaboran con Galgos 112 juegan otro papel fundamental. Ni el equipo de trabajo, donde en este aspecto incluyo a las casas de acogida, ni finalmente las familias adoptivas,  podremos agradecerles suficientemente su implicación, que muchas veces va más allá de lo profesional.

Entre su elegancia y las exhaustivas entrevistas de selección de familias hay quien cree que adoptar un galgo es complicado… ¿No?

El problema viene cuando determinadas personas se plantean la adopción de un galgo precisamente por tratarse de un perro elegante, o, más recientemente, de un tipo de animal de compañía que se asocia a cierto status de buenísimo. Y es que no todo el mundo es apto, en todos los momentos de su vida, para hacerse responsable de la tenencia de un galgo, así como no todo el mundo puede, en cualquier momento de su vida, tener un gato, o un husky siberiano o un braco de Weimar o cualquier otro perro, sea el que sea.

Para Galgos 112 sería muy fácil enviar un perro X a cada persona que nos solicita una adopción y seguidamente olvidarnos del perro y del adoptante. Pero nuestro compromiso con los perros que han pasado por nosotros, dura hasta el final de sus días, por lo tanto, procuramos asegurarnos de quien vaya a recibirlo podrá atender, con ciertas garantías, su cuidado y necesidades.

También lucháis por los podencos… ¿verdad?

Por supuesto. De hecho, nos cuesta mucho comprender que haya quien pueda disociar la problemática de unos de la de otros, cuando, en España, es exactamente la misma: perros sobreexplotados para la caza.
Probablemente la problemática de los podencos aún no se haya hecho tan visible como la de los galgos, por lo que sencillamente muchas personas desconocen incluso su existencia. No es fácil darles visibilidad cuando, muchas veces, las propias asociaciones dedicadas a la protección de los galgos, no ven, o no quieren ver, la realidad de los podencos.

¿El tipo de adoptante entre una especie y otra también varía?

Recientemente hemos empezado a recibir solicitudes de adopción en las que se indica específicamente que la prioridad es darle un hogar a un podenco. Hasta hace muy poco casi el 100% de las solicitudes indicaban que querían un galgo y solo algunos decían que les era indiferente.

Entonces, ¿Cómo hemos estado gestionando  las adopciones de podencos? Pues presentándolos a familias que en un principio habían indicado como prioridad la adopción de un galgo pero que aceptaron un podenco al ver que el perro en cuestión cuadraba con sus necesidades. También los han ido adoptando familias que ya tenían un galgo y han ido conociendo la problemática que transcurre en paralelo con los podencos y también los han adoptado sus casas de acogida que, simplemente se han enamorado de estos seres de orejas puntiagudas. Es que es muy complicado no enamorarse de los podencos una vez los conoces. Y en el extranjero, también varios podencos han salido adoptados fuera.

Tenéis adoptantes en todas partes. ¿Cómo hacéis el seguimiento de los galgos adoptados en el extranjero?

Normalmente lo hacemos a través de asociaciones locales que son, básicamente, quienes gestionan todo el proceso de pre y post adopción. Es decir, nosotros recibimos una solicitud de adopción de, por ejemplo, Holanda. Lo que hacemos es contactar con compañeros de allá que se encargan de todo: entrevista, elección del perro adecuado y la entrega y posterior adaptación. Para ello colaboramos con otras organizaciones de diferentes lugares. Y en alguna ocasión nos encargamos personalmente del seguimiento pero son minoría.

Volvemos a los aspectos preventivos… ¿Qué impide que se apruebe una ley que prohíba la caza con galgos?

Probablemente no haya interés en hacerlo. Nos enfrentamos a uno de los lobbies más poderosos no solamente en España sino en el mundo entero; el de los cazadores. Grandes personalidades de la política y los centros de poder disfrutan aún del acto de matar animales y en el caso de los galgos en concreto, tiene acogimiento entre personas de clase social alta. Si bien es cierto que cada vez se escuchan más voces contrarias a estas actividades, y una parte más grande de la sociedad exige el fin de todos estos actos de maltrato que tienen por única finalidad la diversión de unos pocos, los círculos más cercanos al poder aún no nos son cercanos. Aquí hay que destacar también que, así como hay veterinarios que han hecho de la protección de los animales algo más que su oficio, también hay sectores en la profesión que siguen abogando por proteger y esconder a los maltratadores. Incluso hay veterinarios que sencillamente, forman parte de todo este engranaje.

¿Una mayoría canina y humana está pagando con dolor el capricho de unos pocos o es que en realidad es un gran negocio?

Por supuesto hay mucho dinero detrás de tanta miseria. Montas, compra-venta  de ejemplares que se pagan por cantidades muy elevadas, etc. El dinero que se mueve detrás de todo este mundillo precisamente sea uno de los alicientes que hace que después de años de lucha, todo siga igual.

Como jurista… ¿Qué hoja de ruta deberían seguir las entidades para acabar con el horror que persigue a los perros de caza?

En primer lugar es esencial la aplicación estricta de las normas de protección animal, en todos los ámbitos, también para los cazadores. No puede ser que, habiendo normativa de protección animal, a todos los niveles: estatal, autonómico y local, sin olvidar a nivel comunitario, ésta no se aplique. Y aún peor, que ya en el momento de la aprobación de nuevas normas más proteccionistas, sepamos que no se van a aplicar. Esto no pasa en ningún otro ámbito del derecho.

No puede ser que las autoridades y cuerpos de seguridad desconozcan la legislación en materia de protección de los animales. Si un animal debe estar microchipado, ¿Cómo es que aparecen tantos galgos y podencos sin chip? Si un veterinario tiene la obligación de ver el cadáver de un animal antes de declarar su defunción o, en su defecto, anotar que la declara sin haber visto el cuerpo, ¿Cómo es que nos encontramos con perros vivos que constan dados de baja por muerte con firma de veterinarios colegiados? Si los animales estuvieran debidamente identificados, deberían declararse muchos núcleos zoológicos, que serían debidamente registrados, de modo que aseguraríamos que las condiciones higiénico-sanitarias en las que viven miles de perros cumplen, al menos, con unos mínimos y que deshacerse de un animal no fuera tan fácil como dejarlo en la calle y cerrar la puerta para que no pueda entrar.

Por otro lado, es importante la unidad de acción, tal como sucede en el lobby de los cazadores. La formación y profesionalización de las personas que abogan por la protección de los galgos y podencos en particular y de los animales de compañía en general es esencial. De hecho es algo que ya ha pasado en otros ámbitos de la protección de los animales, como pueden ser la protección de los animales salvajes o la de los animales destinados a producción.

Galgos: de los campos y la caza, a perro de moda en las calles de Barcelona

Los galgos son una de las razas de perros más castigadas por el ser humano, especialmente en España. Estos animales destacan por sus aptitudes para la carrera y la velocidad. Además, disponen de un gran sentido de la vista diferenciándose así del resto de las familias caninas.

Las privilegiadas condiciones físicas de los galgos han provocado que los humanos hayan explotado históricamente, y en la actualidad, a estos animales. Por un lado, son utilizados para correr carreras en las que se mueve mucho dinero en materia de apuestas. Por otro lado, son animales educados por las personas para actuar como armas de caza, actividad llevada a cabo especialmente en el sur del territorio español.

España es el país con mayor fama de maltrato sobre los galgos. Así lo ha publicado The Guardian, medio de comunicación referencia en Gran Bretaña. El diario británico nos explica cómo es la vida de esta familia de animales en el territorio español: “cuando acaban la temporada de caza, los galgos tienen como recompensa una ejecución rápida. Algunos son estrangulados con alambres para ahorrarse las balas”.

Los galgos son utilizados en España como armas de caza, ya que pueden alcanzar entre 50 y 60 km por hora. Las características de su raza les permiten ser devoradores de liebres y conejos, un tesoro para los cazadores españoles, pero un tesoro de vida muy corta.

Cuando los galgos superan los tres años de vida o están lesionados ya no son útiles para los cazadores, por lo que el destino de estos animales siempre es trágico: abandono o sacrificio. Por este motivo, cada vez que finaliza la temporada de caza (después del mes de febrero) son sacrificados en España más de 50.000 galgos según ha informado Anna Clements, cofundadora y directora de SOS Galgo. Clements además ha afirmado que “la cifra de galgos sacrificados tras la temporada de caza está muy lejos de la realidad ya que hay sacrificios y abandonos durante todo el año”.

Sin embargo, según ha publicado The Guardian, algo está cambiando con el devenir de estos perros en España. La raza de este animal destinado tradicionalmente para la caza se ha convertido en una de las favoritas para la adopción de perros, especialmente en el norte del territorio español. “El movimiento de los españoles para frenar la barbaridad que sufren los galgos ha acelerado las adopciones de estos animales. Los galgos cada vez son más populares entre las comunidades inconformistas y los habitantes de las ciudades del norte de España”, ha apuntado el medio británico.

Barcelona es una de las ciudades en las que el galgo está de moda. Cada vez es más común encontrar a alguien paseando con su galgo por las calles de la ciudad catalana. La subcultura urbana hípster es uno de los colectivos que más ha apostado por la adopción de estos animales, algo que seguro que han agradecido los propios animales.

Klea Levin, ex modelo sueca y activista del galgo, ha hablado sobre el nuevo paradigma que está viviendo esta raza de perro: “Nuestras campañas de sensibilización han resaltado las terribles formas con las que se tratan a los galgos. Esto ha movilizado a muchas personas que han visto en estos perros lo que realmente son: unos animales hermosos y elegantes”.

Una vez más, la solución ante el maltrato, el abandono y el sacrificio de los animales pasa por dos vías: la sensibilización y la adopción. Este proceso está salvando la vida de muchos galgos en España. Queda mucho camino por recorrer pero cabe la esperanza de que el galgo olvide sus carreras por los campos persiguiendo conejos y liebres, y pase a ser un perro con felicidad plena caminando con su elegancia pura y su hermosura inconfundible por las calles de las ciudades españolas.