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El Ayuntamiento de Torredembarra sacrifica a una colonia de 33 cerdos vietnamitas

El Ayuntamiento de Torredembarra sacrificará una colonia de 33 cerdos vietnamitas. El Gobierno local considera que estos animales son un peligro real para la salud pública al ser potencialmente portadores de la peste porcina. A pesar de las alternativas ofrecidas por la entidad Nova Eucària, el consistorio no ha dado su brazo a torcer y ya ha iniciado la matanza de los cerdos.

Los animales se encontraban desde hace algo más de dos años en unos descampados ubicados en la calle de la Sínia de Cabeces de este municipio de Tarragona. Desde el pasado 29 de marzo, el cerdo vietnamita está catalogado como especie exótica invasora tal y como se recoge en la publicación del Real Decreto 216/2019. Ante esta situación, el Ayuntamiento de Torredembarra ordenó el pasado mes de octubre la captura y el sacrificio de los cerdos a una empresa veterinaria especializada con el objetivo de “evitar consecuencias adversas en la salud pública”.

Joan Torras, regidor de Sostenibilidad y Salubridad, ha explicado que “sólo existían dos posibles destinos para estos animales”. Por un lado, “la erradicación de los mismos”, por otro lado, estaba la posibilidad de “la esterilización y mantenimiento de los animales en algún centro autorizado”. Ante la segunda posibilidad, la Generalitat aclaró que actualmente no existe ningún núcleo zoológico que disponga de la autorización, por lo que la matanza era la única opción para los 33 ejemplares de cerdos vietnamitas.

La entidad de defensa animal Nova Eucària propuso al Gobierno local una solución que no conllevara el sacrificio de los animales. El remedio consistía en la creación de un santuario a nivel local en el que conservar a esta especie en Cataluña. Hemos hablado con Anna Carbonell, directora de Nova Eucària, quien nos ha comentado que el Ayuntamiento de Torredembarra rechazó la propuesta del santuario bajo el argumento de que “la tramitación de este nuevo espacio hubiera conllevado un periodo de tiempo del que no se disponía para poder garantizar la salud pública”. Así que, finalmente, desde el consistorio se determinó que la única solución pasaba por el sacrificio de los 33 cerdos vietnamitas

Desde Nova Eucària han afirmado que: “El contrato del consistorio de Torredembarra con la empresa exterminadora ya estaba firmado antes de la reunión del grupo de defensa animal con el Ayuntamiento local. A pesar de que la soluciones que se habían propuesto por nuestra parte eran viables, la junta del gobierno no quiso rescindir su decisión de sacrificar a los cerdos vietnamitas”.

La entidad de defensa animal también ha confirmado que: “Instaremos a la Generalitat a la creación de centros especializados para acoger al cerdo vietnamita con el objetivo de evitar la matanza de lo más 700 ejemplares de esta especie que viven actualmente en Cataluña”.

La Junta de Andalucía ordena el sacrificio de las ovejas de Guillermo, un jubilado que tenía a los animales como mascotas

La Junta de Andalucía ha ordenado el sacrificio en un plazo máximo de diez días del rebaño de ovejas de Guillermo Cana, una persona jubilada que tiene a sus nueve ovinos como si fueran sus mascotas. La decisión se ha tomado después de que un vecino denunciara que los animales no tienen papeles ni han pasado la inspección veterinaria.

Guillermo, jubilado de Algeciras de 70 años, ha conocido la noticia durante la mañana de ayer. La Junta de Andalucía ha ordenado sacrificar a sus cuatro ovejas, tres chivos, una cabra y un carnero. La decisión nace tras una denuncia de un vecino que avisó de que los animales no disponían de papeles y no habían pasado la inspección veterinaria, por lo que no se puede saber con seguridad si tienen enfermedades. El propietario, por su parte, asegura que los ovinos se encuentran en perfecto estado.

La Junta señala que se trata de una explotación clandestina y acusa al propietario de usar a los animales para el autoconsumo. Sin embargo, Guillermo Cana, y todo su entorno, aseguran que el ganadero jubilado las tiene como si fueran animales de compañía, salvando sus vidas y queriéndolas como miembros de su propia familia.

Guillermo cuenta con el apoyo de PACMA y de más de 12.000 personas que han firmado una petición en la plataforma change.org para salvar a sus ovejas. Desde el partido animalista se critica la resolución de sacrificar a los animales sin comprobar previamente la existencia de alguna enfermedad en ellos: “La legislación andaluza condena a muerte a animales sanos, sin ocuparse en comprobar primero si verdaderamente son contagiosos de alguna enfermedad o por el contrario están completamente sanos. La Junta de Andalucía tiene la posibilidad, atendiendo a la circunstancias epidemiológicas de la zona, de realizar analíticas a los animales antes de sacrificarlos”, ha explicado PACMA.

Guillermo, en declaraciones para la televisión, se ha mostrado muy triste con la noticia y ha declarado que: «Si sacrifican a mis nueve ovejas, también me pueden sacrificar a mi». Varios vecinos de Algeciras han confirmado el gran vínculo afectivo existente entre los animales y el ganadero, hasta el punto de catalogar a las ovejas como «miembros de su familia».

¿Es legítimo lamentar la muerte de un perro en medio de la barbarie terrorista?

La muerte de un perro durante un operación antiterrorista en Francia vuelve a abrir el debate sobre la importancia de la vida de un animal, como ya ocurrió con Excalibur y el ébola

El viernes murieron 120 personas por culpa de diferentes atentados terroristas en París. Este miércoles han muerto dos más, presuntamente terroristas, cuando la policía las iba a detener. Mientras Europa prueba de recuperarse del choque que estos atentados han supuesto, Francia ya ha comenzado a bombardear Siria, junto con Rusia y Estados Unidos. Todo ello, en medio de una dramática ola migratoria que afecta a miles de refugiados. Familias enteras que huyen del odio del Estado Islámico para quedar atrapadas entre las vallas de la indiferencia europea. En pocas semanas, el mundo se ha vuelto mucho más peligroso y mucho más triste. El odio parece gobernar el mundo.

Es lícito, en este contexto, lamentar la muerte del perro policía que voló por los aires cuando entró en casa de una mujer que se inmoló? No es demasiado grande la magnitud de la tragedia como para ponerse a lamentar la muerte de un animal?

El debate está vivo en la red, y recuerda, aunque con diferencias evidentes, el que motivó el sacrificio de Excalibur, el perro de la enfermera madrileña que contrajo el ébola.

Diesel, la pastora belga de siete años que ha muerto durante la operación terrorista en Saint-Denis no vale lo mismo que las víctimas de los atentados. Ni siquiera vale lo mismo que la mujer que se inmoló, por muy terrorista que pudiera ser. Un perro es un perro y una persona es un animal de nuestra misma especie. La diferencia es indiscutible. La capacidad de empatizar con un miembro de nuestra misma especie es infinitamente superior. Lloraré más la muerte de mi perro que la de algunas personas, estoy convencido, pero esto no tiene nada que ver. Si prefiriéramos la supervivencia de otra especie antes que la nuestra estaríamos acabados.

Aclarada esta prioridad, me siento con la necesidad de lamentar la muerte de Diesel con todas mis energías y celebro que la red se haya volcado a lamentar su pérdida. Por un lado, porque su muerte ayuda a recordarnos todo el trabajo que los perros (y tantos otros animales) hacen por nosotros: guían a las personas ciegas, rescatan a las víctimas de terremotos y otros accidentes, buscan drogas, armas y explosivos. Y dan la vida por nosotros. Ser conscientes de la ayuda que nos dan (que no prestan) los animales puede facilitar que los tengamos más en cuenta en el día a día y les reconozcamos sus derechos. Les debemos mucho.

Pero el principal motivo por el que creo que es muy importante lamentar la pérdida de un perro en un momento así, es porque cuando la humanidad tiembla, cuando parece que somos la peor especie que jamás ha pisado la tierra, es cuando hay que ser más generoso. Es cuando hay que ser más humano. Lamentar la muerte de Diesel no quiere decir que no se lamente también la muerte de las otras víctimas. Pero se debe hacer. Porque, sin lugar a dudas, la humanidad se refuerza como más generosos somos con el resto de seres vivos. Cuando abandonamos el egoísmo. Cuando somos capaces de tener empatía con los otros seres vivos que no son de nuestra especie. Hay que respetar a los animales para reforzar la humanidad.

Jordi Mumbrú