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AnimaNaturalis alerta del incremento de toros embolados en las fiestas Cataluña

AnimaNaturalis ha realizado una gran labor de investigación y ha podido tener acceso por primera vez a los datos oficiales de espectáculos con toros en Cataluña.

Esta mañana se ha celebrado una rueda de prensa frente a la Generalitat en la Plaça Sant Jaume, en la que Aïda Gascón ha valorado la temporada de festejos taurinos en Cataluña. Los datos facilitados no invitan al optimismo ya que existe un notorio incremento de espectáculos con toros embolados.

AnimaNaturalis cifra en 138 los toros embolados en Cataluña a lo largo del año 2018, al menos un 10% más que en 2017. En Cataluña se hacen unos 430 “correbous” cada año y AnimaNaturalis ya prepara una batería de denuncias.

La vía legal para poner fin a esta situación es inútil y sobre esta realidad ha hecho referencia Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis: «Tenemos una ley llena de vacíos legales que imposibilita que ayuntamientos y peñas taurinas sean sancionadas aunque incumplan la normativa. La ley se elaboró hace 8 años a toda prisa, ha llegado la hora de revisarla», ha declarado Aïda.

Más toros embolados que nunca

AnimaNaturalis ha estado presente durante todo el año en diferentes poblaciones donde se realizan “correbous” en sus fiestas. La organización lleva desde 2012 revisando todos los programas de fiestas de los 28 municipios que celebran sus fiestas con “correbous”.

«Los toros embolados en Cataluña se han disparado. Deltebre y La Cava, por ejemplo, han organizado este año por primera vez concursos de toros embolados, quintuplicando así el número de toros en una misma noche en cada pueblo», ha confesado Aïda Gascón.

Según ha podido saber AnimaNaturalis, Deltebre es el municipio que más ha incrementado el número de toros embolados a lo largo del 2018, a falta de que finalicen algunas fiestas en los días restantes del presente año. De los 6 toros que organizaron en 2014, en 2017 subieron a 9 y este año a 16.

Los Ayuntamientos pagan la mayor parte de los “correbous”

El Ayuntamiento de Deltebre gasta 60.000 € cada año en fiestas con toros ya sea en fiestas mayores, fiestas del barracón o la festividad de San Miguel. Otro ejemplo es Amposta, que ha mantenido el mismo número de actos taurinos que otros años (37) y destina un presupuesto de 75.000 €.

Sólo l’Ampolla ha reducido el presupuesto municipal, reduciendo especialmente las modalidades más polémicas y al mismo tiempo más caras: de 6 toros embolados que hicieron en 2017 y años atrás, este año sólo han hecho uno.

El resto de Ayuntamientos no publican sus presupuestos anuales en festejos populares con toros.

Falta de transparencia

Cataluña no ofrece los datos oficiales de los festejos populares que han sido celebrados con animales. Esto demuestra una falta de transparencia que contrasta con otras comunidades autónomas como Navarra o la Comunidad Valenciana, donde se publica una memoria con todos los datos de animales en fiestas populares.

AnimaNaturalis denuncia que el Govern no es transparente con el número de festejos autorizados con toros. La directora de AnimaNaturalis lleva muchos años pidiendo claridad y transparencia al Govern, que finalmente tras las presiones ha facilitado el número exacto de espectáculos taurinos de años anteriores. «Gracias a la presión mediática por fin disponemos de cifras oficiales y son peor de lo que pensábamos«, ha anunciado Gascón.

Tras la lucha de AnimaNaturalis se ha tenido acceso a las cifras oficiales del Departament d´Interior, cifras que quedan así: en 2016 se organizaron un total de 424 espectáculos con toros, de los cuales 122 fueron embolados y 47 ensogados. En 2017 se organizaron un total de 432 espectáculos con toros, de los cuales 123 fueron embolados y 45 ensogados. De momento, no hay cifras oficiales de 2018.

Las victorias animalistas de 2015 (y asignaturas pendientes)

Las corridas de toros y los animales salvajes en los circos, centran las victorias animalistas de 2015

La firma del Convenio Europeo sobre animales de compañía, que prohíbe la cirugía estética a los animales, también es un gran paso adelante en la protección animal.

Los animales en España sufrirán menos a partir de este año. La incansable presión de las asociaciones animalistas ha ayudado a cambiar mentalidades y ha forzado a transformar leyes que parecían sagradas e intocables. Queda un largo camino por recorrer pero año tras año, los derechos de los animales van acumulando victorias. Y este 2015 ha sido para algunos, el mejor. El cambio político de muchos ayuntamientos ha sido clave para aplicar los avances que permiten considerar el año pasado como uno de los más positivos. «Para mí en 2015 ha sido el mejor año pero estoy convencida de que en 2016 todavía será mejor» asegura optimista Aïda Gascón, directora en España de AnimaNaturalis Internacional. Y es que el año que ya hemos dejado atrás ha dejado cerrada «la prohibición a los circos de hacer espectáculos con animales salvajes en Cataluña y muchos otros cambios que se ha hecho a nivel municipal en muchas ciudades como Madrid o Valencia», defiende esta veterana defensora de los derechos de los animales.

La medida de los circos sin animales, largamente discutida y argumentada en el Parlament de Catalunya, ya se ha extendido a otros municipios como Córdoba, y otro más grandes, como Madrid, también están estudiando la medida. Si la prohibición llega a las principales ciudades españolas será una gran victoria, ya que ningún circo con animales querrá visitar España si en las grandes ciudades no puede actuar. Otros países como Holanda, también han aprobado esta prohibición.

Desde la asociación animalista Libera!, Samuel Leal recuerda que, además de la prohibición de utilizar animales salvajes, el Parlament también aprobó estudiar si este tipo de espectáculos también perjudican a los animales domésticos, por lo que la medida aún podría ser más ambiciosa.

Las otras grandes victorias son más locales: como las diputaciones de A Coruña o Pontevedra que han dejado de subvencionar las corridas de toros o las Islas Baleares, donde ya existe el compromiso de prohibirlas.

Los dos portavoces animalistas consultados por animalados.com están convencidos de que las corridas de toros se acabarán en España y aseguran que la única pregunta que queda pendiente es saber cuándo se producirá este cambio. Sea como sea, la supresión de subvenciones públicas a este tipo de espectáculos representa un golpe muy fuerte ya que, en la mayoría de los casos, las plazas de toros no sobreviven con sus propios recursos. «Las corridas de toros tienen los días contados», asegura Gascón que advierte que, en cambio, será mucho más difícil suprimir las fiestas populares que utilizan animales y pone como gran ejemplo del San Fermín que se celebra en Pamplona. «Esto será más difícil», lamenta. También este año 2015, el Parlamento Europeo suprimió las subvenciones por valor de 152 millones de euros que se daban a la tauromaquia.

Finalmente este año, con un poco de retraso, España se ha sumado al Convenio Europeo sobre Protección de Mascotas, un texto aprobado en 1987 que prohíbe, entre otras cosas, las cirugías estéticas a los animales de compañía, como cortar las colas en los perros de determinadas razas.

En muchas de estas victorias han participado muchas otras entidades animalistas.

Asignaturas pendientes

Cada vez que los colectivos animalistas consiguen una victoria, quedan liberados para dedicarse a otro batalla, ya que, por desgracia, hay muchos frentes abiertos. Entre las asignaturas que han quedado pendientes para los próximos años está el lamentable espectáculo del Toro de la Vega. «Afecta a un solo animal del año, pero sería una victoria importante porque nadie entiende como todavía se celebra y, además, sería una noticia a nivel internacional», destaca Gascón. También ha quedado pendiente la Ley de Protección Animal que el PP, en teoría, debía aprobar antes de terminar su mandato. Había cambios importantes en el redactado, como la prohibición de la venta de animales de compañía desde las tiendas, obligando a quien quiera tener un perro o un gato a desplazarse hasta un criadero o adoptar. El objetivo final era luchar contra la compra compulsiva que, en ocasiones, termina en abandono.