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Un buitre negro del Prepirineo de Lleida es la primera ave carroñera de Europa que muere intoxicada por diclofenaco

Un buitre negro nacido en 2020 en la colonia de esta especie amenazada en la Reserva Nacional de Caza de Boumort (Prepirineo de Lleida) ha sido víctima del primer caso que se registra en España y en Europa de intoxicación de un ave carroñera por diclofenaco, un fármaco antiinflamatorio utilizado para tratar el dolor y la inflamación del ganado.

La demostración de que este fármaco, en su formulación para uso veterinario, ha sido la causa de la muerte del buitre negro, ha quedado reflejada en un estudio online del pasado 5 de abril por la revista científica Science of the Total Environment. Este trabajo, cuyos autores son todos especialistas de varias entidades españolas, confirma por primera vez como este fármaco supone un peligro real, ya que los buitres de Europa pueden morir al ingerir carroña del ganado tratado con diclofenaco.

Las organizaciones conservacionistas españolas y europeas vienen alertando desde hace años del riesgo que supone el diclofenaco para las aves carroñeras. La alarma está más que justificada, ya que este fármaco antiinflamatorio no esteroideo (AINE), en su uso veterinario, fue el causante de una dramática disminución de las poblaciones asiáticas de varias especies de buitres a principios del siglo XXI. El estudio publicado en Science of the Total Environment es además el primero que detecta este tipo de intoxicación en el buitre negro, una especie amenazada catalogada en España como “vulnerable”.

El trabajo previo que ha permitido la confirmación de este caso de intoxicación por diclofenaco se remonta al 24 de septiembre de 2020, con la muerte en su propio nido de un buitre negro nacido el año pasado en Boumort y que pocos días antes había iniciado los primeros vuelos. El emisor GPS que portaba el animal permitió al equipo de GREFA, que se encargaba del seguimiento de esta colonia, interpretar esta información y localizar el cadáver del ejemplar.

Se da la circunstancia que dos días antes de su muerte, este joven buitre negro fue observado o fotografiado por dos técnicos de GREFA que estaban revisando los pollos de la especie nacidos en 2020 en Boumort. Aparentemente estaban en buen estado y muy cerca lo observaban sus padres posados en un pino silvestre.

La coordinación de GREFA con los grupos de Agentes Rurales especializados en veneno y antifurtivismo (GEVA) y en trabajos verticales (GSM), así como con el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Catalunya y el equipo técnico de la Reserva de Boumort, hicieron posible el rápido traslado del cadáver del buitre negro al Centro de Fauna de Vallcalent, en Lleida. En este centro gestionado por la Generalitat se hizo la necropsia del animal por parte de los equipos veterinarios de Vallcalent y GREFA, que pudieron extraer a tiempo las muestras para su posterior analítica.

De hecho, han sido los análisis anatomopatológicos realizados en Noah’s Path, en Elche, y los toxicológicos que han llevado a cabo el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC-CSIC, UCLM, JCCM), con sede en Ciudad Real, los que han confirmado, sin lugar a dudas, la muerte de este buitre negro por una intoxicación con diclofenaco.

Existe la posibilidad de que el animal, durante sus primeros vuelos, se alimentase con restos de ganado tratado con diclofenaco -por el emisor GPS se sabe que el día anterior a su muerte estuvo en un punto de alimentación habilitado para el buitre negro en Boumort- o bien se intoxicase por el alimento que sus padres le aportan cuando está en el nido, si bien es cierto que los adultos progenitores no resultaron afectados.

«Ahora ya sabemos que el riesgo de que mueran buitres negros o aves carroñeras de otras especies en Europa por esta causa es muy real e incluso pueden haber ocurrido casos previos que no hayan sido detectados», indica Ernesto Álvarez, presidente de GREFA y uno de los autores del artículo. «España, al albergar las mayores poblaciones de buitres europeos con diferencia, tiene una responsabilidad hacia la conservación de estas aves que ya no puede eludir de ninguna manera, a la vista de los resultados de este revelador estudio», afirma Álvarez.

Los autores del estudio consideran necesario arbitrar las medidas que se precisen para impedir que los buitres se alimenten de cadáveres y restos de ganado tratado con diclofenaco. En el caso de que estas medidas preventivas no se lleven a cabo con todas las garantías, recomiendan una moratoria en el uso veterinario del diclofenaco y buscar fármacos alternativos no tóxicos para estas aves.