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Llegan los burros al Parque Natural de Collserola con el objetivo de reducir el riesgo de incendios

Se trata de una prueba piloto que se desarrollará en la finca de Can Domènech como medida de mejora de la biodiversidad y prevención de incendios forestales.

El Parque Natural de Collserola ha comunicado que se inicia una prueba piloto de pasto con burros en el bosque, concretamente en la finca de Can Domènech, para contribuir a la recuperación de espacios abiertos como medida de mejora de la biodiversidad y prevención de incendios. Esta iniciativa impulsada por el campesinado de Collserola cuenta con el apoyo del Consorcio del Parque Natural.

La masa boscosa continuada de Collserola representa un riesgo mayor en caso de incendio en la sierra, por tanto, la recuperación planificada de espacios abiertos que generen discontinuidad en el paisaje boscoso es una gran herramienta de prevención. Éste es por tanto el principal objetivo de esta prueba piloto.

El pasto con burros pretende ser una herramienta más en la recuperación de espacios abiertos y la gestión agroforestal, sobre todo en zonas estratégicas, complementaria al trabajo que ya realizan los 25 proyectos agrícolas y los 4 rebaños permanentes que viven y trabajan en Collserola además de la gestión agroforestal que realiza el Consorcio del Parque (CPNSC).

Desde 1956 se ha perdido un 72% de la superficie agrícola de Collserola

Desde el año 1956, se ha perdido un 72% de la superficie agrícola en el Parque de Collserola causada por la disminución del número de campesinos y campesinas, al igual que ha pasado en el resto de Cataluña y que supone una pérdida de producción de alimentos a nivel local, de capacidad de gestión del territorio, de biodiversidad y de multitud de servicios ecosistémicos que el campesinado brinda a la sociedad.

Por este motivo, la herramienta más eficaz para la prevención de incendios a largo plazo es el consumo de producto local agroganadero, para que estas pequeñas y medianas fincas sean viables y el campesinado reciba una remuneración justa por su trabajo.

El proyecto ha sido impulsado por Paul Domènech, campesino de Collserola, con la ayuda del programa Alimentem Collserola con el objetivo de abrir espacios abiertos en zonas del Parque donde no se puede hacer agricultura o que son demasiado cerradas para que entre un rebaño de cabras u ovejas. Se trata de un primer paso para valorar la posibilidad de que el rebaño de burros pueda ir rotando por los diferentes espacios de bosque adyacentes a las fincas agrícolas del Parque, bajo vigilancia y cuidado del campesinado.

Los burros que han llegado a la finca de Can Domènech provienen de decomisos

Los burros que actualmente han llegado a la finca de Can Domènech provienen de decomisos. Su propietario, Marc Arcarons, trabaja para el fomento del silvopasto desde Ramats de Foc de la Fundación Pau Costa. El silvopasto es una práctica cada vez más habitual que consiste en combinar forestación y pastoreo de animales de una manera mutuamente beneficiosa.

En el diseño de la prueba piloto también han participado el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Catalunya (CTFC). En la construcción del cercado, que ha sido una tarea complicada por las características del terreno, ha participado un buen número de voluntarios de la Asociación Collserola Paisatge Viu. El vallado se ha financiado parcialmente con una Subvención por los espacios naturales de Cataluña del Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural.

Decomisan 22 équidos por maltrato animal en la comarca de Osona

Tras la denuncia interpuesta por la Fundación FAADA, el Departamento de Ganadería de la Generalitat de Catalunya ha decomisado 22 équidos entre caballos, mulas y burros, a un tratante de la comarca de Osona supuestamente investigado por maltrato animal.

Desgraciadamente, dos de las yeguas ingresadas en el Hospital Veterinario de la UAB y en el Hospital Veterinario equino Eguisof, tuvieron que ser sacrificadas por su pésimo estado. Otro caballo murió de manera repentina días antes del decomiso.

En el mes de junio, varios particulares habían contactado con FAADA para informar del terrible estado físico y las condiciones de mantenimiento en que se encontraban los équidos de una finca del municipio de Santa Eulalia de Riuprimer. El tratante tenía los animales repartidos en cinco explotaciones ubicadas además de Santa Eulalia de Riuprimer, en Santa Eugenia de Berga y Malla.

Desde FAADA se denunció de inmediato la situación al DARP y se informó también al cuerpo de Agents Rurals solicitando actuación urgente y el decomiso de los animales. Según personas de la comarca, desde hacía años el tratante se dedicaba a comprar équidos viejos y con lesiones que ya no servían para las hípicas, para engordarlos y llevarlos a mataderos, aunque ahora, legalmente, ya solo podía llevar a los potros recién nacidos.

En el 2017 la Asociación Adro había denunciado a este mismo tratante por dejar morir un caballo. Pero no es hasta este mes de octubre que el DARP ha ordenado el decomiso. Desde entonces se han hecho tres actuaciones, en la primera se decomisó una yegua que acabó muriendo al día siguiente en el hospital veterinario donde estaba ingresada, en la segunda se decomisó otra yegua que también falleció al cabo de unos días, y durante una nueva inspección se descubrió que uno de los caballos ya había muerto. Por todo ello, finalmente el DARP decidió cerrar la explotación y decomisar todos los animales.

Dado que, este tratante y su actividad ilegal eran, al parecer, ya conocidos por todos los cuerpos policiales, el cuerpo de los Mossos d’Esquadra le imputará por un delito de maltrato animal, así como pro varias irregularidades detectadas: carencia de código REGA y de libro de registro, y por mover los animales sin el permiso sanitario correspondiente.

Habrá que ver cuántos de los équidos no presentan complicaciones durante su rehabilitación y se espera que todos encuentren un hogar definitivo. Preocupa especialmente el semental por el estado de sus pezuñas, con un crecimiento desmesurado que le impide caminar y que también presenta problemas de comportamiento por agresividad.

FAADA felicita al DARP, y a los demás cuerpos policiales implicados, por la decisión de cerrar la explotación y retirar todos los équidos. Esto implica un coste elevado por los gastos del decomiso y la alimentación de los animales durante unos meses, y el Departamento, sin duda, ha hecho un esfuerzo en este sentido.

Pero, una vez más, desde la fundación de protección animal se lamenta que hayan muerto tres équidos debido a la lentitud a la hora de tomar la decisión y la falta de seguimiento en casos donde el responsable ya había sido denunciado anteriormente. A pesar de tener un protocolo de actuación para estos casos, parece que no se acaba de utilizar correctamente teniendo en cuenta que, según el mismo, debería procederse al decomiso cuando “hay riesgo por la vida del animal”.

Por último, FAADA quiere agradecer la generosidad, la rapidez y el compromiso de las entidades que se han hecho cargo de los équidos: Proyecto Miranda, Mas Casanova, Caballos de Terraprim, Arre, Las Siete Cabritas y ADE. La mayoría de los animales son de edad avanzada, lo que dificultará su adopción y que hace tan importante que estos centros hayan decidido cuidar de ellos.