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Los tres últimos delfines de Barcelona se han trasladado a Atenas

El traslado de los tres delfines cumple un mandato del plenario del Ayuntamiento de Barcelona que ratificó en 2018 que la ciudad quedara libre de cetáceos en cautiverio.

Los tres delfines que quedaban en el Zoo de Barcelona, ​​el Nuik, el Tumay y el Blau se han trasladado al Attica Zoological Park de Atenas, el que será su nuevo hogar. El traslado se ha realizado en un avión de carga especial preparado y acondicionado para la ocasión, siguiendo las máximas garantías de seguridad y bienestar animal. De esta manera, se cumple el mandato del plenario del Ayuntamiento de Barcelona que garantiza a los delfines unas mejores instalaciones donde podrán mantener sus condiciones y su bienestar.

El vuelo ha tenido lugar el 19 de julio, después de un aplazamiento causado por coronavirus. Durante el traslado, los delfines han sido acompañados en todo momento por el equipo de cuidadores y cuidadoras del Zoo de Barcelona. Una vez llegados al destino, los animales han sido alojados en unas piscinas de aclimatación donde descansarán hasta la unión con el resto de delfines. En los próximos días, los especialistas del Attica Zoological Park, conjuntamente con los del Zoo, trabajarán juntos para adaptar a los animales a su nuevo hogar y determinar cómo será la unión con sus futuros compañeros de grupo.

La decisión del traslado tuvo lugar en 2016, cuando ante las conclusiones de un grupo de expertos sobre el futuro del Zoo se tomó el acuerdo político según el cual no se ampliaría ni se construiría un nuevo delfinario del Zoo de Barcelona , y se buscaría un nuevo destino para los delfines que vivían. Ese mismo año, dos de los delfines, Leia y  Kuni, fueron trasladados al Oceanográfico de Valencia, donde se han adaptado perfectamente y están integrados con el grupo.

El 27 de abril de 2018, del Ayuntamiento de Barcelona ratificó, definitivamente, que la ciudad quedara libre de cetáceos en cautiverio. Ante esta decisión, el Zoo de Barcelona contactó con la EAZA (Asociación Europea de Zoos y Acuarios), para buscar un destino que garantizara unas buenas instalaciones para el manejo del grupo y, sobre todo, el máximo bienestar de los animales. Ha sido una tarea difícil y ha sido necesario descartar algunas opciones que no cumplían todas las garantías, hasta que finalmente se han podido trasladar a Atenas.

El Nuik, el Tumay y el Blau son los tres últimos delfines que han vivido en Barcelona. El Blau, de 21 años, era el macho más grande y el dominante del grupo, con un carácter conciliador y paciente. El Tumay, con 17 años, es su hermano, y tiene un carácter más inquieto, mostrando curiosidad ante las nuevas situaciones. Por último, el Nuik era el benjamín del grupo, con 7 años, hijo del Blau y el Anak, que era la matriarca del grupo.

Las instalaciones del Zoo de Barcelona donde vivían los delfines, el Aquarama, en un futuro alojará una reserva de manejo, un espacio de estancia provisional para el cuidado de diferentes animales del Zoo. En cuanto al Delfinario se conservará la parte inferior, el vaso enterrado, que servirá de depósito para agua freática para el uso de riego y limpieza. En la parte superior se construirá un equipamiento que acogerá actividades divulgadoras y educativas.

Foto de Nuik Tumay y Blau

Muere «Fausta», la rinoceronte más longeva del mundo

Después de toda una vida en libertad, el animal tuvo que ser refugiado en un santuario en Ngorongoro después de que su salud se viera mermada tras ser atacada por un grupo de hienas en 2016.

El pasado viernes 28 de diciembre falleció “Fausta”, la rinoceronte negra de 57 años considerada la más longeva del mundo. Según han explicado las autoridades de Tanzania, ”el animal murió por causas naturales estando en cautividad en el cráter de Ngorongoro, en el Gran Valle de Rift”.

Recordemos que los rinocerontes tienen una esperanza de vida de entre 37 y 43 años en la naturaleza, pudiendo vivir más de 50 años en cautiverio. Gracias al trabajo de comisiones como la de conservación de Ngorongoro, animales como «Fausta» pueden alargar su vida hasta los 57.

La rinoceronte fue vista por primera vez en el cráter de Ngorongoro en 1965 por un Científico de la Universidad de Dar Es Salaam cuando tan solo tenía entre 3 y 4 años. Desde entonces el animal vivió más de 50 años en libertad hasta que en 2016 su estado de salud empezó a deteriorarse tras varios ataques de hienas. Fue entonces cuando las autoridades del área de conservación de Ngorongoro decidieron mantenerla en cautiverio. “Su salud comenzó a empeorar en 2016, cuando nos vimos obligados a poner el animal en cautiverio, después de varios ataques de hienas que le produjeron grandes heridas. «Fausta» también perdió la vista y temimos por su capacidad de supervivencia en la naturaleza”.

En 2017, una hembra de rinoceronte blanca murió a los 55 años también en cautiverio en el parque La Planete Sauvage en Francia. Hasta ahora era considerada la rinoceronte más longeva de mundo; desde el pasado viernes, «Fausta» ocupa este puesto.