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Clausurada una tienda de animales en Barcelona por infracciones de la Ley de protección de los animales

Los propietarios tendrán que pagar € 3.300, se cierra la tienda por 2 años y se les prohíbe la tenencia de animales por el mismo periodo

El Ayuntamiento de Barcelona se ha hecho cargo de los 83 cachorros de perros y gatos encontrados en la tienda

La colaboración entre la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y los Mossos ha permitido hoy el cierre de la tienda Puppies, situada en la calle San Eusebio, 66, de Barcelona. La clausura ha sido consecuencia del expediente sancionador que abrió el Gobierno catalán por diversas infracciones de la Ley de protección de los animales, derivado de las inspecciones promovidas por el consistorio barcelonés.

En la tienda se le ha retirado el Libro de registro de núcleos zoológicos, el certificado que acreditaba su inscripción como uno de estos núcleos y también se han precintado las jaulas y las instalaciones donde se encontraban los animales. Además del cierre de la tienda por un período de dos años, se ha inhabilitado la empresa para la tenencia de animales por el mismo período y se le ha impuesto una multa de 3.363 euros.

Durante la operación se han rescatado 83 cachorros -68 perros y 15 gatos-, de los que se ha hecho cargo del Ayuntamiento de Barcelona, ​​que se ocupará de garantizar su atención veterinaria y su bienestar.

La lucha animalista da frutos

El origen de esta actuación es la denuncia interpuesta por una entidad animalista en enero de este año en el Ayuntamiento de Barcelona, ​​por las condiciones de estancia y de venta de los cachorros, muchos de los cuales infectados de parvovirosis, una grave enfermedad contagiosa . La empresa venía cachorros con síntomas aparentes de patologías parasitarias infecciosas y se denunciaba que la sociedad no había tomado las medidas necesarias para que disfrutaran de la alimentación adecuada y no sufrieran daños. Además, la tienda no recogía los movimientos de los animales en el libro de registro de entradas y salidas. Los informes veterinarios de los técnicos municipales que acompañaron las inspecciones realizadas pusieron de manifiesto que los cachorros presentaban un desarrollo deficiente para su edad, mala nutrición, síntomas de haber sido confinados en espacios reducidos y, en muchos casos, infecciones graves y enfermedades contagiosas.