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Concentración en los Jardines Hiroshima para protestar contra las plantas que buscan limitar la presencia de perros

«Vosotros nos pinchais, nosotros hacemos fiesta». Con este lema, la plataforma Espai Gos ha convocado un acto reivindicativo este sábado de doce a dos de la tarde en los Jardines Hiroshima, en el distrito de Horta-Guinardó, para protestar contra las últimas iniciativas que ha adoptado el Ayuntamiento para echar a los perros de este espacio. Las quejas vienen motivadas por haber cerrado una parte del parque para plantar plantas con pinchos y urticantes y por la pretensión del consistorio de limitar el horario de acceso de las seis a las ocho de la mañana y de nueve a doce de la noche . A la espera de que se confirme este nuevo horario, que dejaría a los Jardines Hiroshima, un espacio que utilizan casi exclusivamente los propietarios de perros desde hace muchos años, sin animales, la plataforma sí considera que estas plantas son toda una declaración de intenciones.

Ángela Coll, portavoz de esta plataforma que precisamente nació en este emplazamiento y que reclama espacios compartidos en todos los distritos de la capital catalana, no tiene ninguna duda a la hora de pensar que se ha hecho con la intencionalidad de limitar la presencia de perros. «Llegamos a un acuerdo con el Ayuntamiento para que éste fuera un espacio compartido que le corresponde como barrio, pero con la excusa de arreglar los jardines, han plantado arbustos y plantas invasivas y que no son autóctonas que pinchan para que no accedan a los perros, estoy convencida de que se ha hecho con mala fe «. El comentario despectivo que les hizo un trabajador de Parques y Jardines cuando le pidieron explicaciones por haber plantado este tipo de plantas demuestra, en su opinión, ¿cuál es el objetivo final: «De muy malas maneras un operario que no es de los que siempre están por ahí, sino que ha venido a hacer los arreglos nos respondió que era «para que no entren los putos perros».

Coll no entiende las trabas que el gobierno municipal está poniendo a este espacio ubicado en la parte de arriba del Parque de las Aguas, en el número 80 de la calle Camelias. «Es un espacio por donde pasan 150 perros al día, antes era un descampado y ya la utilizábamos los propietarios de perros». Tampoco ha habido movilizaciones por parte del vecindario para protestar por la presencia de perros: «Los vecinos en general no se han quejado, algún vecino sí lo ha hecho, pero no una cifra significativa para adoptar esta medida para inhabilitar gran parte de el espacio.

La jornada reivindicativa incluirá una acción para tapar lo que la plataforma ya ha bautizado como «la valla de la vergüenza». La valla adoptará un nuevo diseño con fotografías de perros y una frase criticando la medida en que los propietarios de perros han ido enviando estos últimos días en el correo de la plataforma en este distrito, que es espaigosbcn.hortaguinardo@gmail.com. En el improvisado mural también se sumarán propietarios de perros de otros lugares de la ciudad que forman parte de Espai Gos y que quieren denunciar también los impedimentos que tienen a la hora de sacar sus animales a pasear.

La Plataforma Espai Gos Barcelona surge de la necesidad de crear un colectivo con una forma jurídica legal para poder dialogar con la administración sobre los temas referentes a las normativas que afecten a la tenencia de animales domésticos y sus propietarias: uso del espacio público, obligaciones, derechos, etc. Sin su labor, la entidad remarca que «las personas propietarias de perros y perras de Barcelona, ​​no estamos representadas ni invitadas a los consejos de barrio ni plenos municipales y las decisiones que nos afectan directamente son prisas por la Administración sin un proceso de participación previo «. El objetivo de la Plataforma es, por tanto, ayudar a construir una ciudad con una convivencia digna para animales y personas donde todos y todas estén representados.

Espai Gos critica la resolución de la Síndica de Greuges de Barcelona de limitar el horario de las zonas de recreo para perros

La Síndica de Greuges de Barcelona, Maria Assumpció Vilà, anunciava este miércoles que propondrá al Ayuntamiento establecer una limitación horaria de las zonas de recreo de perros. El motivo, garantizar el descanso vecinal porque hay ciudadanos que hacen uso de estas instal·laciones bien entrada la noche, cuando la mayoría del vecindario ya duerme o està a punto de hacerlo. Aunque la síndica reconoce que es responsabilidad de la persona propietaria del animal evitar comportamientos incívicos que puedan molestar el resto de la ciudadanía, cree que con el fin de garantizar la convivencia, el consistorio debe regular mejor el régimen de uso de estos espacios. Vilà ha incluido esta recomendación en una resolución después de supervisar una queja vecinal que hace referencia a la zona de recreo situada en la confluencia de la calle Nàpols con la Gran Via de les Corts Catalanes.

En la queja se expone, y así lo ha verificado el equipo técnico de la Sindicatura, que en esta zona a menudo hay perros ladrando entre las seis de la mañana y las dos de la madrugada, y que es habitual que un grupo de jóvenes se reúna allí con los animales a partir de las once de la noche, ocasionando un gran ruido que impide descansar adecuadamente a los habitantes de los edificios colindantes. En la resolución, la síndica da la razón al vecindario y dice que es responsabilidad de las personas poseedoras de un animal mantenerlo de acuerdo con las normas de la buena convivencia, evitando comportamientos incívicos que puedan molestar el resto de la ciudadanía. Sin embargo, Vilà apuesta porque el Ayuntamiento regule mediante un decreto de alcaldia el régimen de uso de estos espacios estableciendo una limitación horaria.

En estos momentos, la síndica tiene abierto otro expediente por el mismo motivo en la avenida Mistral, a la altura del número 61. El vecindario se queja de inoperancia municipal  ante la masiva presencia de perros desde las once de la noche hasta la madrugada. Las asociaciones aninalistas consideran que es tratan de hechos aislados que no pueden comportar restricciones globales. En este sentido, Àngela Coll, portavoz de la Plataforma Espai Gos Barcelona, que valora “muy negativamente” la resolución, afirma que “no se puede limitar el derecho de todos por unos cuantos, hacer una ley general por quince denuncias es rídículo, es como si un bar hiciera ruido y se castigara a todos los bares”.  Y es que a lo largo de 2016, la Síndica ha recibido solo una quincena de quejas, pero muchas de ellas están relacionadas con otro tipo de infracciones como llevar perros potencialmente peligrosos libres y sin bozal , especialmente en la plaza Joan Coromines.

Coll recuerda que “hay gente que por horarios laborales solo puede llevarlos de madrugada y tienen que disponer de un espacio donde llevar sus animales”. La activista anota que “lo que molesta es el ruido, no la presencia de perros por sí misma, no es justo que el incivismo de unos pocos acabe repercutiendo en todos los propietarios de perros”.  Más allà de las actitudes incívicas que puedan tener una minoría, Coll opina que el problema de las zonas de recreo es a menudo su ubicación: “Los pipicanes no pueden estar al lado de bloques de pisos como pasa con el de Nàpols con Gran Via, no es el espacio adecuado, pero el problema es que muchos de la ciudad se encuentran  en medio de grandes edificios”.  La Plataforma Espai Gos presentarà una queja formal a la Síndica y reclamará al Ayuntamiento que no acepte la solución propuesta porque penaliza a todos los propietarios de perros.