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Atrévete a conocer

 

Elefantes, leones, caballos, peces, aves, hasta dinosaurios son los protagonistas de la mayoría de las habitaciones infantiles. Cuando los padres esperan a su hijo o hija, en aquellos momentos de máxima ilusión, llenan de animales la futura estancia de los pequeños. Animales que, con casi total seguridad, sus hijos no llegarán a ver nunca en su propio hábitat o que directamente ya no existirán.

Carl Safina hacía esta misma reflexión en la presentación de su libro Más allá de las palabras en el CCCB, «a los seres que más queremos les recibimos con un mundo lleno de animales.»

Pero, ¿qué sentido tiene, entonces, toda esta decoración para aquellos que pasamos el 99% de nuestras vidas pisando asfalto? Respondiendo con las palabras del filósofo Jesús Mosterín «porque todavía no nos hemos adaptado a la vida en la ciudad« y yo añado, porque esta vida, con su rutina de gris cemento no nos parece un lugar donde vivir con nuestros seres queridos.

Atlas de los Animales

La necesidad de reconectar, de volver, de invocar a la naturaleza es tan potente todavía en nosotros, homo sapiens urbis, que intentamos, al menos, rodearnos de sus espectros, sus imágenes, sus símbolos.

Desde Babilonia hasta hoy seguimos protegiendo lo que más queremos con leones, ¿pero quién protege al león? Deberán ser justamente estas nuevas generaciones.

«Protegemos lo que amamos» decía Jacques Cousteau, «amamos lo que conocemos» añadíamos hace poco en Animalados.

Debemos entonces seguir conociendo. Conociéndonos.

Es por este motivo que dos libros infantiles nos acompañan hoy en nuestra sección: El Atlas de los animales para colorear y Este pollo es un tiranosaurio.

Al pálido mundo se le combate con colores. Puede parecer un acto simple y sin más repercusión que el puro ocio, pero ¿acaso no recordamos nuestros días de infancia, cuando sólo con un lápiz de color inventábamos nuevos mundos o viajábamos a países extraños poblados de animales fantásticos?

Cuando hacíamos todo esto lo hacíamos con el corazón.

Mientras nuestros pequeños y pequeñas colorean al lobo, al elefante, a la vaca, al ciervo, entienden que estos animales existen y tienen un hogar. Los conocen. Los quieren. Y en esta presentación a todo color aprenden que este planeta es hogar de todos.

Los preciosos animales de este atlas no se incluyen en ninguna receta, no son tela para ningún abrigo, no están encerrados en jaulas o acuarios. Son ellos en sus espacios.

Y si la primera obra alude al dónde, en el segundo caso, Este pollo es un tiranosaurio, se centra en el quién, y lo hace desde un punto de vista realmente importante para los niños: el quién es mutable, no es estático. Somos el fruto de la evolución. Hijos de los hijos de unos primeros seres que en nada se parecían a lo que hoy, de momento, somos.

Este pollo es un tiranosaurio

Comprender que tú también tienes parte de otro ser, que nunca has dejado de ser el otro es fundamental para mantener viva la empatía.

Las aves son las sucesoras de algunos dinosaurios; los caballos, los hipopótamos y los tapires están emparentados; los cocodrilos son de las especies, como el tiburón, más antiguas del planeta.

Este pollo es un tiranosaurio aprovecha la pasión que genera nuestra curiosidad y nos muestra un mundo de conexiones. Hibridando datos científicos y anécdoticos transmite al pequeño algo fundamental: la duda, la pregunta. ¿Cómo es el mundo? ¿Quiénes son los otros seres?¿Qué soy yo?

Sapere aude, atrévete a conocer. ¿Y qué mejor puerto para partir hacia la aventura que un libro?

 

Sílvia Esteve

Este pollo es un tiranosaurio, ilustraciones de Román García Mora 

El Atlas de los animales para colorear, ilustraciones de Giulia Lombardo

Ambos editados por VVkids