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El MITECO pone en marcha un estudio con el fin de minimizar los impactos de orcas y embarcaciones

El objetivo del estudio es hacer un seguimiento pormenorizado de los casos de interacción de orcas con veleros con el fin de minimizar los impactos sobre la especie y proporcionar seguridad a las embarcaciones.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), dentro de las acciones del proyecto LIFE INTEMARES coordinado por la Fundación Biodiversidad, ha puesto en marcha un estudio sobre la interacción de orcas con embarcaciones para proponer medidas de prevención, actuación y gestión.

La Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (CEMMA), especializada en la materia, es la entidad encargada de desarrollar este estudio científico sobre los recientes episodios de interacción de la población de la orca con embarcaciones tripuladas, especialmente veleros, en aguas de Galicia y el Estrecho de Gibraltar. Este informe tiene como objetivo determinar sus posibles causas y definir y priorizar las medidas más oportunas para tratar de minimizar tanto estos episodios como sus consecuencias.

Debido a su dieta, centrada en el atún rojo, las interacciones de orcas han estado históricamente relacionadas con el sector pesquero profesional. Sin embargo, desde julio de 2020 se han producido episodios de interacción con veleros de tamaño medio, con acercamientos e incluso embestidas en el casco y el timón de las embarcaciones, provocando daños materiales.

En todos los casos analizados de interacciones ocurridas desde julio de 2020 no se ha identificado una actitud agresiva por parte de los cetáceos hacia los humanos. Hay que destacar además que solo un 15% de los episodios han tenido consecuencias materiales sobre las embarcaciones que hayan impedido la navegación.

Episodios más frecuentes en 2021

Desde los primeros casos, se han mantenido una estrecha coordinación entre la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación, la Dirección General de Marina Mercante y la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (SASEMAR) con el fin de garantizar la integridad de las personas y de las orcas.

Para ello, en septiembre de 2020 la Dirección General de Marina Mercante, en base a la recomendación de la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación, prohibió la navegación de veleros de una eslora inferior o igual a los 15 metros en la zona comprendida entre Ferrol y Cedeira, desde la línea de costa hasta las 11 millas náuticas.

Dado que estos acontecimientos se producen cada vez con mayor frecuencia, desde el inicio de la temporada estival de 2021 en la zona del Estrecho de Gibraltar y el Golfo de Cádiz también ha sido necesario establecer medidas restrictivas de la navegación en esta zona de manera temporal. Por todo ello, y con el objetivo de mejorar las medidas regulatorias y de conservación de la especie garantizando siempre la seguridad de las personas, es necesario analizar las posibles causas que están modificando el comportamiento de las orcas y diseñar y priorizar medidas que permitan minimizar estos episodios.

Interacciones inéditas entre orcas y barcos

Las interacciones de las orcas juveniles con barcos de diverso tipo, para satisfacer su curiosidad, son habituales en las aguas del Estrecho de Gibraltar y costa del sur de Portugal, en los últimos años. En cambio, las interacciones con veleros son consideradas inéditas debido al contacto físico de los ejemplares con la estructura de los barcos.

En la actualidad, la orca se encuentra incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y en el Anexo IV de la Directiva Hábitats. Precisamente la población del Golfo de Cádiz-Estrecho de Gibraltar se encuentra incluida en la categoría de “Vulnerable” en el Catálogo Español de Especies Amenazas por lo que se deben establecer medidas de protección. Para ello, en 2017 se aprobó el Plan de Conservación de la orca que recoge las líneas de trabajo prioritarias para conseguir la mejora del estado de conservación de la especie en nuestras aguas.

¿Quiénes son?

«Pensemos en el amor, en cómo las cosas que de verdad importan pueden expresarse con los brazos abiertos, las yemas de los dedos o con una sonrisa, sin necesidad de oraciones, ni de sintaxis. Es el poder silencioso de la intención real.» Carl Safina, «Beyond Words» p.112

 

Philo, Siete Cincuenta y Cinco, T-20, Luna, Chula, Velcro… Este libro nos habla de ellos. Ellos, individuos. Ellos, compañeros. Ellos, nuestros iguales.

«Quería establecer un camino entre el lector y los otros animales, enseñarle que viven sus vidas». Carl Safina elabora sus palabras, sus respuestas, con un tono meditativo, sabiendo el peso de cada una de ellas y el valor de su conversión, como monedas, en las mentes de aquellos que lo escuchan.

Safina nos recibe en el CCCB, un día antes de su conferencia en el ciclo Kosmopolis, dónde nos presenta su último libro «Beyond words» («Mentes maravillosas» en español, editado por Galaxia Gutenberg).

Doctor en ecología, profesor y divulgador científico, Safina no ha escrito un libro, nos ha traído un testimonio. Carl ha escuchado las voces de los lobos, las orcas y los elefantes. Les ha mirado a los ojos. Se ha quedado en silencio, el silencio que tanto nos cuesta mantener a los de nuestra especie, y ha dejado que hablaran.

©Ken Balcomb (imagen del libro «Mentes Maravillosas» Carl Safina

El autor nos escribe las biografías de estos otros animales. Dónde viven, cómo viven, quiénes son sus familiares, qué les gusta, qué les atemoriza, a quién quieren, a quién temen…

«El hombre no es la medida de todas las cosas», nos comenta en la entrevista. Mediante la humildad y sus conocimientos científicos, Safina nos explica que aunque la comparación no es buena, dado que somos animales diferentes, sí es un buen método para acercar sus experiencias y sus vivencias al lector y generar empatía.

¿Cómo demostrar científicamente que aman? ¿Que temen? ¿Que se enfadan? ¿Que son conscientes? Quizá la pregunta sea ¿cómo demostrar que no?

En sus viajes por todo el planeta, Safina ha querido conocer de primera mano sus experiencias, pero se ha encontrado con la triste realidad del día a día de estas maravillosas criaturas. Su lucha por no extinguirse.

©Vicki Fishlock (imagen del libro «Mentes maravillosas» Carl Safina)

En la primera parte del libro conoceremos a la elefanta Philo y a sus amigos humanos quienes nos explicaran cómo la población de paquidermos ha diezmado de los 10 millones de ejemplares a los 400.000 de hoy en día. Philo, Plácida, Tim… nos harán ver a nosotros, los humanos, que no hemos aniquilado a millones de elefantes: hemos aniquilado a millones de madres, padres, hijos, nietos, amigos, vecinos…

En el segundo gran bloque, los parientes cercanos de los perros, Ocho Veinte, Vientiuno y Siete Cincuenta y Cinco nos demostrarán que el hombre no sólo es un lobo para el hombre, sino para el propio lobo. Exterminados en Yellowstone, como parte de un ideal de parques nacionales sin depredadores, los lobos serán reintroducidos, 60 años más tarde, en estas tierras. Fuertes, bellos, cariñosos, los lobos siguen llevando a cuestas el estigma del maligno. Tras las fronteras de los parques naturales, sin vallas que los limiten, son tiroteados por humanos ignorantes, cobardes y egoístas.

©Alan Oliver (imagen del libro «Mentes maravillosas» Carl Safina)

Y de las montañas y valles del gran Yellowstone, pasaremos a sumergirnos con T-20, Luna, Victoria, L-4 y sus otras compañeras orcas en los mares de norte américa. Estos grandes delfines, como los llama Safina, no mostrarán ningún rencor hacia esta especie que las persiguió y secuestró para meterlas en piscinas de cemento hasta hacer que enloqueciesen. Al contrario, como nos explica el autor, se han dado muchos casos de salvamentos de marineros perdidos por parte de orcas u otros cetáceos. Tristemente, su número mengua al mismo paso que lo hacen sus fuentes de alimento, superexplotadas por los hombres.

Luna, Philo, Ventiuno son los nombres que nosotros les hemos dado, que les han dado aquellos que dan su vida para protegerlos. Pero ellos tienen sus propios nombres, en sus propias lenguas. Cada uno de ellos es único. «No extinguimos solo especies, matamos individuos» nos recuerda el autor.

Nuestro planeta está lleno de vida, de vidas, de miles y millones de «yoes».

Solo quieren vivir, ver a sus hijos crecer, jugar en la playa, contemplar la luna, ser, sin tener ni poseer, ser aquí y ahora, y ojalá mañana.

Y no solo nosotros les miramos, ellos también nos miran a nosotros y nos conocen y puede que se pregunten: ¿quiénes son ellos?

Que no seamos más su verdugo, su fin, su propietario, su consumidor. Seamos aquél que les pregunte «y tú, ¿quién eres?»

Artículo de Sílvia Esteve