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Las protectoras españolas recogieron 162.000 perros en 2020, un 11,5% menos que el año anterior

La pandemia originada por la Covid-19 ha tenido una cierta incidencia en el abandono y la adopción de animales de compañía en España. Así lo indican los datos de la nueva edición del Estudio ‘Él Nunca lo Haría’ 2020 de Fundación Affinity. Según el documento, las protectoras españolas recogieron alrededor de 286.000 perros y gatos en 2020, un 6,7% menos que el año anterior.

Aunque se trata del primer descenso registrado en años, los expertos de la Fundación advierten de que se trata de un descenso coyuntural. Por un lado, la llegada de perros a las protectoras españolas solamente se redujo significativamente en los meses de más restricciones en la movilidad: marzo, abril, mayo, octubre y noviembre; y por otro, la cifra de animales que se perdieron y fueron devueltos a sus familias se ha reducido (pasando del 23% al 15%). Estos datos sugieren que la mayor parte del descenso de entradas de perros a las protectoras en 2020 fue debido a un descenso de los perros perdidos.

“Las restricciones a la movilidad han generado una disminución de la entrada de perros en los refugios. Por un lado, puede deberse al efecto disuasorio de las restricciones de cara al abandono del animal, pero principalmente concuerda con una disminución de los perros devueltos a sus familias que asumimos en su mayoría como animales perdidos”, explica Isabel Buil, directora de Fundación Affinity.

Una realidad muy distinta para los gatos

La entrada de gatos en 2020 se mantuvo estable respecto al año anterior: las protectoras españolas recogieron alrededor de 124.000 gatos el año pasado, una cifra muy similar a los atendidos en 2019 (123.000). Durante los meses de marzo, abril y mayo la entrada de gatos sí disminuyó considerablemente, debido a las restricciones. No obstante, a partir de junio la cifra ya se situó al mismo nivel que en 2019, compensando la bajada de meses anteriores.

“Los datos parecen indicar una ligera tendencia al alza en el número de gatos que llegan anualmente a las protectoras. Ello podría deberse al cada vez mayor control que las entidades de protección animal tienen sobre los gatos que viven en colonias. En este sentido, muchos centros de acogida incluyen en sus registros de entrada aquellos gatos que han pasado por sus instalaciones para ser esterilizados, controlados sanitariamente y posteriormente devueltos a sus colonias de origen. Las cifras de abandono de gatos son preocupantes y aunque quedan incógnitas por descubrir, sí tememos que la situación podría empeorar en los próximos años” explica Jaume Fatjó, director de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB).

Problemas económicos: el principal motivo de abandono en 2020

Además de la grave crisis sanitaria, la pandemia también ha afectado a la economía de miles de familias de nuestro país. Un hecho que también ha influido en el abandono de perros y gatos. Según señala el estudio de Fundación Affinity, el principal motivo de abandono en 2020 fueron los problemas económicos (que pasa del 8% al 25%), incluyendo la pérdida de empleo.

Desde 2017 este motivo no aparecía en el ranking de las 3 principales causas para desprenderse de un animal en España. Le siguen el nacimiento de camadas no deseadas (14%), problemas con el comportamiento del animal (12%) y el fin de la temporada de caza (10%).

La incidencia de la pandemia en la adopción de perros

De los 162.000 perros que recogieron las protectoras en 2020, prácticamente la mitad (49%) han sido ya adoptados por una nueva familia. No obstante, el número absoluto de adopciones se mantiene estable. Pero si tenemos en cuenta que las adopciones internacionales se han visto significativamente reducidas (pasan del 24% al 14%) debido a las restricciones, podemos afirmar que las adopciones en el territorio español sí han aumentado.

Del resto de perros, el 20% permanecen todavía en la protectora a la espera de ser adoptados. El 16% fueron devueltos a sus familias gracias al uso de microchip y otro 6% fueron alojados en casas de acogida.

Por otro lado, ya han sido adoptados el 43% de los 124.000 gatos que fueron recogidos por las protectoras en 2020. Un porcentaje muy similar al de los últimos años, que denota que las adopciones de estos animales se mantienen estancadas. Del resto de gatos, el 15% siguen en el refugio, el 14% fueron reubicados en colonias y el 10% fueron alojados en casas de acogida.

“La realidad de las protectoras es compleja y el abandono es un problema multifactorial. El estudio nos indica que aunque las cifras globales son las mencionadas, las distintas entidades han vivido el abandono y la adopción de formas muy diversas en 2020. El 47% de las protectoras encuestadas considera que la Covid-19 apenas ha tenido impacto en su actividad, mientras que el 39% considera que su situación ha empeorado y el 14% que ha mejorado, debido a la entrada de menos animales y a la adopción”, concluye Jaume Fatjó.

“Existe una discriminación brutal hacia los PPP por el simple hecho de nacer con una determinada raza”

La creación de los mal llamados Perros Potencialmente Peligrosos (PPP) ha generado una estigmatización tan sólida como injusta en muchos perros por el simple hecho de pertenecer a una raza determinada. El racismo de la propia normativa, los intereses personales, el desconocimiento social, la falta de profesionalidad por parte de los medios de comunicación y la irresponsabilidad de los propietarios son algunos de los motivos que han creado una reputación negativa y falsa sobre determinadas razas de estos peludos.

Como consecuencia de una serie de incidentes provocados por perros a finales del siglo XX, las administraciones competentes decidieron cambiar la normativa y regular la tenencia de los perros presuntamente peligrosos. De esta manera, el Real Decreto 287/2002 del 22 de marzo, por el que se desarrolla la Ley 50/1999 del 23 de diciembre, estableció como Perros Potencialmente Peligrosos (PPP) a una serie de razas de perro. Un listado que podía ser ampliado desde cada Comunidad Autónoma si se consideraba necesario.

El experimentado educador y cuidador de Perros Potencialmente Peligrosos, Miquel Montanera, explica para Animalados que “Muchos de los ataques de perros que impulsaron la ley de los PPP fueron provocados por perros de razas que no forman parte de esta lista. La realidad es que para poder aplacar el ruido mediático causado por estos incidentes de finales del siglo pasado se necesitaba una ley y decidieron crear una lista de razas de perro totalmente injusta”.

Montanera recuerda que “precisamente a la persona a la que se le encargó la elaboración de la lista de los PPP era un criador de Pastores Alemanes”, una raza que a finales del Siglo XX era la más popular y la que mayor número de ventas tenía en España. “Los perros de raza tipo Pitbull, Dóberman, Rottweiler… estaban entrando con fuerza en esa época en el estado español y generaban competencia a otras razas como el Pastor Alemán, así que pensó que la aparición de estas nuevas razas podría fastidiarle su negocio y decidió incluirlas en la lista de Perros Potencialmente Peligrosos”, añade.

Una legislación racista que ha calado con fuerza en la sociedad

Miquel Montanera se une a la opinión de muchos otros educadores caninos, expertos en conducta animal, veterinarios, abogados, etc., indicando que “La peligrosidad de un perro no depende de la raza, depende en gran medida de la educación que haya recibido el propio animal. Puedes tener un peludo de raza Chihuahua, por ejemplo, que si la persona responsable no le enseña correctamente, morderá o atacará a otros perros o a las personas. Obviamente no causará el mismo dolor que la mordida de un perro de tamaño grande, pero la realidad es que un perro mal educado te puede atacar independientemente de la raza a la que pertenece”.

La Ley de los PPP ha generado una estigmatización y una mala reputación sobre una serie de perros de una manera totalmente injustificada. Montanera considera que “se le ha dado tanta importancia a atribuir la peligrosidad a estas razas, que el mensaje ha calado en la sociedad. Es muy común escuchar en la calle ¡Cuidado con este animal que es un Pitbull!, o ¡Cuidado con este otro que es un Dóberman! Igual que existe el racismo entre las personas, se ha hecho lo mismo con estos animales. Existe una discriminación brutal hacia los perros llamados potencialmente peligrosos por el simple hecho de nacer con una determinada raza”.

Una ley que afecta gravemente al comportamiento del propio animal

Según exige la Ley, los PPP deben ir siempre en la vía pública con bozal y atados con una correa que no supere los dos metros de longitud, una normativa que afecta gravemente al comportamiento del animal. “Estas limitaciones provocan que los perros considerados de raza potencialmente peligrosa no puedan comunicarse en plenitud, ni socializar, ni relacionarse con otros perros o con otras personas. La propia normativa condiciona mucho la libertad del animal y provoca que en ocasiones el can pueda tener comportamientos más reactivos”, opina el educador canino.

Durante el pasado mes de abril, el Gobierno español informó que trabaja en la posibilidad de una nueva normativa que pondría fin a la lista de razas de perro potencialmente peligrosas para llevar a cabo en su lugar un mecanismo de validación de comportamiento de cada animal, evitando así prejuicios injustos y discriminaciones. Miquel Montanera cree que este cambio legislativo “es lo más lógico, pero lo más importante es conocer cuáles van a ser los criterios para establecer que un perro es potencialmente peligroso o no. También es muy importante saber quiénes van a ser los encargados de definir estos criterios. Tiene que ser gente correctamente formada y profesional, que conozca bien el tema y no los carcamales de siempre”.

Más del 50% de los perros de muchas protectoras españolas son PPP

La cría ilegal, el abandono y las dificultades para dar en adopción son otros problemas relevantes que sufren los PPP en España. La mala reputación instaurada injustamente en nuestra sociedad es un hándicap para la adopción de estos animales, pero Montanera comenta que “también cuesta mucho dar un PPP en adopción porque hay que tener una licencia concreta para poder tenerlos. Para conseguir esta licencia has que pasar un test psicotécnico que hay que pagar, has de tener un seguro que también hay que pagar, y además, hay que realizar unos trámites con el ayuntamiento en cuestión para conseguir la licencia, trámites que en algunos ayuntamientos también hay que pagar. Todo este proceso puede alcanzar los 200 euros y provoca que mucha gente ni se plantee adoptar un PPP”.

Por otro lado, existe una problemática histórica con la carencia de voluntarios con licencia para poder pasear y atender correctamente a los PPP de las protectoras, sin embargo, el experimentado cuidador afirma que “por suerte cada vez hay más voluntarios que obtienen la licencia y pueden sacar a estos animales a pasear. Los voluntarios están viendo de primera mano en el día a día de los refugios que toda la historia que hay alrededor de estos animales es mentira. Incluso los perros que más problemas generan muchas veces son aquellos que no son considerados perros de raza potencialmente peligrosa, pero la realidad es que más de 50% de los perros de muchas protectoras españolas son PPP”.

La desestigmatización de los PPP: una proceso de todas las partes implicadas

Los perros potencialmente peligrosos pueden llegar a existir, pero como ya hemos analizado nunca atendiendo a una cuestión de raza. Según la mayoría de los expertos en conducta animal, la peligrosidad de un peludo suele estar relacionada con una mala educación por parte de su responsable. “Si un perro da una serie de señales y el responsable no las atiende y continúa insistiendo con según qué acciones, es posible que el perro pueda tener una actitud reactiva. Una parte importante de las agresiones que hay por parte de perros suceden porque las personas no saben interpretar el comportamiento o las necesidades del animal. Es muy importante y hace falta más educación animal en los responsables”, explica Miquel Montanera.

Además de la educación animal, el experto en conducta de PPP considera que los medios de comunicación tienen también parte de culpa en la estigmatización que sufren estos animales. “Vende mucho publicar un titular destacando que un Pitbull o un Rottweiler han mordido o atacado a una persona. Muchas veces estas noticias se publican sin ni siquiera asegurarse de que el animal era realmente de esa raza. Estas cosas hacen mucho daño, pero la realidad es que vende más que el ataque haya sido de uno de estos animales que de un Pastor Alemán o de cualquier otra raza. Además, en la mayoría de las ocasiones no se explica por qué ha sucedido el incidente”.

Para acabar, Montanera opina que la desestigmatización de los PPP es un proceso que requiere la implicación de todas las partes. “Además de un cambio de ley y de más educación animal, los medios de comunicación tendrían que hacer campañas reales de los que son los perros considerados PPP, ni a favor ni en contra. Las escuelas también podrían poner su granito de arena con más formación en material animal. Es necesario que la ciudadanía esté más concienciada de lo qué realmente son estos perros para poder, entre todos, acabar con esta estigmatización. La gente ha de meterse en la cabeza que un perro puede ser un Pitbull o un American Standford, pero si el animal recibe la educación adecuada, es un perro como cualquier otro”.

Así trabajan las protectoras en la Fase 1 de la desescalada

Algunas protectoras de los territorios que se encuentran en la Fase 1 de la desescalada han reanudado los procesos de adopción, otras siguen con la actividad paralizada.

La implantación del Real Decreto 463/2020 de 14 marzo, por el que se declaró el Estado de Alarma en España provocó que muchas protectoras no pudieran realizar los procesos de adopción a causa de las limitaciones impuestas en los desplazamientos. Sin embargo, a lo largo de estas semanas sí que han acogido perros y gatos abandonados, algunos de ellos procedentes de personas contagiadas por el coronavirus o fallecidas, una situación muy complicada que ha ocasionado el colapso en muchas asociaciones.

Las mejorías con al control de la pandemia ha provocado que el Gobierno de España haya iniciado un plan de desescalada del coronavirus distribuido en cuatro fases diferentes. En la Fase 0, que equivale a la primera fase, la situación de las protectoras todavía no se vio alterada, pero el pasado 11 de mayo, muchas provincias españolas pasaron a la Fase 1, en la cual los ciudadanos tienen mayor libertad de circulación para poder realizar actividades comerciales, deporte o reuniones.

Desde Animalados nos hemos puesto en contacto con diferentes protectoras de territorios en Fase 1 para conocer si en esta segunda etapa de la desescalada han aumentado las adopciones o, por lo contrario, la actividad sigue prácticamente paralizada.

La Protectora 8 vidas de Teruel nos comenta que: “Con la Fase 1 estamos comenzando a dar más animales en adopción, pero solo lo hacemos dentro del territorio de Teruel. Durante las anteriores semanas del estado de alarma pudimos dar en acogida a muy pocos animales. La realidad es que la actividad ha estado muy paralizada, especialmente con los perros”.

La asociación turolense nos comunica que, en su caso, es muy fácil conocer bien a las familias adoptantes : “Teruel es una ciudad pequeña, los animales que hemos dado en adopción durante el estado de alarma iban a familias que ya conocíamos o que teníamos buenas referencias sobre ellas. Siempre intentamos conocer a los adoptantes y que nos generen confianza antes de cerrar un proceso de acogida”.

La Asociación para la Protección y Defensa de Animales 4 Patas de Jumilla nos explica que: “Actualmente solo tenemos paradas las adopciones internacionales, ya que el transporte de los animales a otros países no es posible en este momento. Las adopciones de ámbito nacional las estamos llevando a cabo a lo largo de todo el estado de alarma mediante una empresa de transporte de animales de compañía llamada Automascotas que lleva a los animales de puerta en puerta. Lo que sí que es cierto es que con la situación que estamos viviendo, el viaje de los animales resulta más caro”.

Desde 4 Patas Jumilla nos detallan que: “Automascotas tiene un protocolo de actuación durante el estado de alarma. Los animales viajan de manera segura hasta la puerta del adoptante y todo su material está guardado en bolsas herméticas para garantizar la seguridad”. Sobre las familias nos indican que: “Antes de dar a cualquier animal en adopción seguimos haciendo un reconocimiento de los adoptantes, pero lo hacemos on-line. Hay que tener en cuenta que muchos de los adoptantes ya los conocíamos de antes. Si durante el conocimiento de la familia adoptante no lo tenemos claro, paramos el proceso de adopción”.

No obstante, algunas entidades siguen sin reanudar los procesos de adopción hasta que la situación esté más segura. Un ejemplo es la Protectora ARCA de Jaén donde nos confiesan que: “El pasar a la Fase 1 no ha cambiado nada. En nuestra protectora no ha habido movimiento en las últimas semanas, sigue todo paralizado. No hemos dado a ningún animal en adopción durante el estado de alarma y hemos acogido a cuatro perros debido a que las personas con las que convivían habían fallecido”.

La asociación andaluza nos cuenta que: “Por suerte, no hemos sufrido una situación extrema de colapso, ya que solo hemos acogido a estos cuatro perros. Hemos podido mantener a los animales sin muchos problemas. Nos han llamado diversas familias para adoptar a perros, pero hasta que no mejore la situación sanitaria nosotros no comenzaremos a dar animales en adopción. Antes de comenzar un proceso de adopción tenemos que conocer bien a las familias adoptantes”.

La lucha por la vida de dos perros abandonados

Una pareja acoge a dos perros que estuvieron a punto de morir y ya casi están recuperados

Misae e Hiroshi ya conocen perfectamente las dos caras de la moneda. Sus primeros años de vida fueron un infierno. Estaban encerrados, junto con otro perro, en un espacio minúsculo en el campo de Tarragona. Desatendidos, sucios, delgados, enfermos … abandonados. Un ciclista que pasaba por allí en pleno mes de agosto del año pasado, oyó como lloraban y se detuvo. Vió que los llantos venían de una especie de pozo subterráneo y tapiado con una plancha de hierro. Avisó a los Mossos de Esquadra y, cuando se presentaron, rompieron el candado y se encontraron tres perros en muy malas condiciones. Uno de ellos ya estaba muerto, los otros dos supervivientes literalmente eran piel y huesos, extremadamente sucios y asustados, en un espacio tan oscuro y pequeño que ni veían la luz del sol ni podían moverse mucho.

Los dos supervivientes se trasladaron a una protectora de la zona que les puso un nombre para la nueva vida que apenas comenzaba: Hiroshi y Misae. El equipo de la protectora sabía que se trataba de dos casos extremos en un estado más que lamentable, físicamente deshechos y anímicamente anulados con muy pocas esperanzas de supervivencia. Pero siguieron luchando para sacarlos adelante: analíticas, medicación, inyecciones, curas de todas las heridas… Misae e Hiroshi también decidieron seguir luchando e intentar tirar adelante.

Una voluntaria de la protectora, Mónica, comenzó a pasear fuera del recinto con Misae, una perra esquelética y que caminaba usando sólo tres patas. La pata derecha trasera estaba rota y se soldó mal en la cadera. «No íbamos demasiado lejos, pero ella siempre estaba dispuesta. A medio camino parábamos y le daba un poco de comida… y volvía a su patio. Allí estaba su compañero Hiroshi que no se dejaba coger», recuerda Mónica. Un día, cuando ya hacía unos meses que salían a pasear ambas, Mónica vio como Hiroshi alzaba y movía la cola. Una única vez. Sólo duró un segundo pero la pista era clara: «Me estaba diciendo: ‘quiero salir», explica Mónica. A partir de ese día, comenzó a sacar los dos perros, en dos turnos. «Él iba un poco más lento». Seguramente se trataba de un perro que había sido grande y fuerte, pero que ahora estaba mermado a la mínima expresión, marcando todos los huesos y con el pelo deslucido y pobre. «Tenía un andar resignado y triste, con la cabeza baja y la mirada en el suelo. Todas las fuerzas que le quedaban las utilizaba para mantenerse con vida», dice Mónica. Otra pareja, que visitaba la protectora con sus dos hijos, también sacaban a pasear por el patio de la enfermería a los dos perros, que a pesar de las nuevas atenciones, no acababan de ganar peso.

Mónica y su compañero decidieron llevárselos a casa. A ambos porque parecían inseparables. La Protectora les hizo el contrato de acogida, les dieron las instrucciones y medicación para seguir el tratamiento en casa. La pareja adoptante debía hacerse cargo de la comida. Los primeros meses fueron complicados porque costó encontrar un pienso que les fuera bien. Comían muy poco. A pesar de ser unos perros acostumbrados a vivir en el exterior, sabían que tenían que hacer sus necesidades en la calle y se comportaban siempre con educación y respeto por todo, como si hubieran vivido en un piso toda la vida.

Los dos perros se encuentran bajo tutela judicial, por lo que hay que tener una autorización para poder operarlos. «Esta situación lo dificulta y ralentiza todo», se queja Mónica. Además, es la protectora la que debe hacerse de todos los gastos, sin ninguna ayuda de la administración. La medicación, las pruebas o las intervenciones que han tenido que hacer tanto a Misae como a Hiroshi son muchísimas y, al final, Mónica y su pareja también se están haciendo cargo ya que la protectora no puede afrontarlo. Y aún quedan muchas intervenciones pendientes.

Poco a poco, con una mejor alimentación, con cariño y con paseos por la montaña, Misae y su hermano Hiroshi comenzaron a ganar peso y pasaron «de no moverse, a hacer el ventilador con la cola». En un solo mes la mejora era espectacular. Con el paso del tiempo, según explica Mónica, «comenzaron a mostrar efecto, dar volteretas y jugar». Hiroshi ha engordado 25 kilos y Misae 15. Ambos siguen resistiendo, con la ayuda de todas las buenas personas que se han ido encontrando en esta nueva etapa de su vida. Como casa de acogida, quieren agradecer la solidaridad de amigas de lucha que han colaborado económicamente y de amigos que han estado desde el inicio dispuestos a dar una ayuda.

A los dos perros, que por fin han conocido la otra cara de la moneda, la de la bondad, también les queda pendiente resistir y seguir luchando. Pero a los protagonistas de esta historia les ha costado mucho llegar hasta aquí y nadie se plantea rendirse.

Fotos de Hiroshi y Misae en la actualidad (12/05/2020)

Hiroshi

Hiroshi i Misae

La falta de adopciones sitúa a las protectoras al borde del colapso

Las medidas impuestas por el estado de alarma han paralizado los procesos de adopción de las protectoras de animales. Esta situación ha provocado que muchas de ellas no puedan acoger a más animales y se encuentren al borde del colapso.

El pasado 29 de marzo, la Fiscalía de Medio Ambiente advirtió de las numerosas adopciones de perros que se estaban produciendo en España durante los primeros días del estado de alarma. El problema residía en que muchas de estas acogidas tendrían como único interés el poder salir a pasear con un can para saltarse así el confinamiento. Una situación muy preocupante por el posible proceso de abandono masivo de animales una vez finalizada la crisis del Covid-19.

Tras el comunicado de la Fiscalía de Medio Ambiente y el endurecimiento de las medidas del estado de alarma, las protectoras españolas disminuyeron el número de adopciones o incluso frenaron en seco esta actividad. Desde el Arca de Santi, una protectora ubicada en Huesca, nos comentan que: “La situación está paralizada tanto en acogidas como en adopciones. Actualmente no hay adopciones porque no es posible recibir visitas. Nuestra política nos impide dar perros en adopción. Antes de cerrar todo el proceso hemos de conocer bien a las familias, tener un seguimiento y finalmente dar el visto bueno”.

La misma situación sucede en la Protectora de Animales de Tarazona, donde nos cuentan que: “Durante estas semanas, hemos podido dar algún perro en adopción, sobre todo cachorros, pero actualmente con las restricciones de movimiento propias del estado de alarma la actividad está muy parada. Seguimos trabajando por el bienestar de nuestros animales, pero apenas realizamos adopciones a pesar de que nos llaman muchas personas preguntando por animales concretos para acogerlos”.

Las adopciones se han paralizado, pero los abandonos mantienen o superan las cifras habituales para estas fechas, lo cual está provocando una situación límite en muchas protectoras. “Nosotros hemos tenido la suerte de recibir una donación de comida para un mes. Los alimentos y el material sanitario suponen un coste muy alto y estábamos tirando de un fondo de ahorros que teníamos guardado para emergencias. Gracias a esta donación, tenemos algo de ahorros para solucionar cualquier imprevisto”, nos comenta la directora de la Asociación Protectora de Animales Por una Manada Feliz de Castellón.

La ONG de protección animal FAADA ha compartido un comunicado en el que explica que: “El bienestar de los animales se está viendo gravemente comprometido debido al actual hacinamiento provocado por la entrada de animales y el bloqueo de las adopciones. Esto implica un mayor gasto y menos recursos, el mínimo personal para su cuidado, falta de voluntarios para los paseos, ayudando así a reducir el estrés de los animales y mejorar su socialización, todo ello pudiendo conllevar graves problemas sanitarios”.

Ante esta situación, la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA), ha solicitado al Gobierno que: “Autorice urgentemente la adopción de los animales abandonados que se encuentran en centros de acogida, estableciendo las medidas necesarias para garantizar la protección de las personas frente al riesgo del coronavirus”.