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El área para perros de Hospital Clínic recibe críticas de vecinos y asociaciones

La asociación Udols se muestra crítica con varios puntos del área de la Calle Casanova 145

Sólo llegar, un chico casi tropieza. El área  para perros de Hospital Clínic, situada en el mismo cruce del Hospital, tiene bastantes defectos. La entrada cuenta con un pequeño rellano de cemento de pocos metros, donde los perros se acumulan para evitar las piedrecillas punzantes del resto del espacio. Los perros, al correr, llevan allí las piedras y por este motivo es fácil resbalar. Además, según varios usuarios con los que hemos hablado, a los animales no les gustan las piedrecitas que llegan incluso a ocasionarles daños en las patas. 

El área forma un cuadrilátero no uniforme, de pocos metros cuadrados. Los perros evitan correr por esta zona en la mayoría de los casos. «A mi perro no le gusta nada esta arena» nos dice el Miguel. Él, como tantos otros vecinos, no está especialmente satisfecho con zona. Sin embargo, también reconoce «que está bien tener un área tan céntrica».

Las dimensiones del área también generan recelos ya que los perros no tienen suficiente espacio para correr. Así lo cree  Roxana. «Yo no veo que sea tan pequeño. Ahora bien, es cierto que muchas veces los perros no pueden correr con tranquilidad. Vendría bien un poco más de espacio, sería ideal «.

Aunque uno de los principales problemas que presenta el área es su proximidad con la carretera. A pesar de que las rejas son aparentemente lo bastante altas para evitar que ningún perro salte hacia la carretera, los perros, al ver un vehículo cercano, a veces mueven la grava, que va hacia la carretera. Esto puede provoca incomodidad a los conductores y también a los propietarios, que deben estar especialmente pendientes de esta eventualidad.

La opinión de los vecinos y de la asociación Udols 

La opinión de Nacho, vecino de la zona, en cambio, es favorable: «yo, personalmente, estoy muy contento. Mi madre es quien normalmente pasea al perro, y nunca se ha quejado «. En cambio, Luis es muy crítico. «Es demasiado básico. Le falta protección y está al lado de la carretera. Además, genera demasiado polvo por los perros. No es adecuado «, lamenta.

Un problema añadido es que muchos propietarios han dejado de ir. Los vecinos aseguran que, tiempo atrás, era habitual ver mucha más gente, pero que ahora optan por otras áreas. Mientras tanto, el área de recreo de Hospital Clínic corre el riesgo de quedar olvidada.

Desde la asociación Udols trabajan por el bienestar animal en áreas urbanas. Una de las tareas que realizan habitualmente es el análisis de áreas para perros. En su opinión, esta área presenta muchos problemas. «Los perros respiran polvo generado por el pavimento de la grava que no es nada beneficiosa para la salud de los animales, pero tampoco para las personas». Desde Udols, lamentan «la grava abrasiva que afecta las patas de los perros» y que podría ser la causa por la que muchos prefieren la zona cementada. «La sensación de calor excesivo» es otro problema con el que los perros deben convivir en esta área, así como una ubicación demasiado cercana a la carretera. La asociación Udols lamenta que no haya ninguna adaptación para personas con movilidad reducida. «Hay una vecina en esta situación, que además tiene dificultades para acceder a la fuente», explican. Además, reclaman más sombras, ya que en verano el calor puede ser sofocante.

Consulta las nuevas áreas de recreo para perros en Barcelona

Los vecinos critican el área de recreo para perros entre Nàpols y Gran Via

La Gran Via, una de las calles más transitadas de Barcelona, ​​reclamaba su propio área de recreo para perros. Así se concedió a finales de 2015 a partir de una zona de recreo, entre Gran Via y Nàpols. No ha pasado tanto tiempo desde la puesta en marcha, pero muchos vecinos se muestran escépticos, incluso críticos, con cómo se ha realizado la instalación. Este hecho se suma a la crítica de vecinos y asociaciones que reclaman mejores áreas para perros en Barcelona. 

Los charcos producidos por la lluvia aún se mantienen, dos días después de que haya llovido. Un problema que se podría dar a causa de un mal sistema de drenaje. Los charcos ya han generado molestias a muchos usuarios, que ven como los perros se ensucian con mucha facilidad. La fuente para perros también genera zonas empantanadas, por lo que algunos propietarios la consideran una zona sucia.

Otro problema son los bloques de cemento pensados ​​para que los animales jueguen y corran. Hablamos con el Gerard Moret, propietario de un perro y asistente habitual en el área de recreo. Su perro se ha dado varios golpes con los bloques de cemento ubicados en el fondo de la zona. «A veces, cuando los perros juegan entre ellos, se mueven a gran velocidad y ya me ha pasado varias veces que el perro se golpea con los bloques de cemento».

Moret admite que, en términos generales, tener una zona como ésta le es beneficioso. «Antes tenía que moverme grandes distancias, los vecinos que vivimos por la Gran Via no teníamos nada cercano». Una apreciación que comparten otros vecinos de la zona con perros.

Aunque las áreas de recreo son una reivindicación histórica por parte de los animalistas, ésta en concreto no parece estar suficientemente bien diseñada, según algunos usuarios. Así lo defiende Elena, también vecina habitual. «El problema es que los perros no utilizan las zonas específicas para juego, como aquellos grandes bloques de cemento». Aunque matiza que los bloques más pequeños sí los utilizan a veces, aunque no es el caso de su perra.

La inversión prevista para esta zona de recreo fue de 200.000 euros, según el Ayuntamiento. La intención era ofrecer espacios como este en todos los distritos de la ciudad, garantizando, al menos, 700 m². Dos años después de la puesta en marcha, ya ha sido criticada por los vecinos, pero también por algunos defensores de los animales y expertos.

Sólo se ha finalizado una de las once áreas de recreo prometidas en la nueva ordenanza

 

La nueva ordenanza de tenencia y bienestar animal de Barcelona de 2014 prometía que antes de finalizar el 2018 se habrían construido en la ciudad 11 nuevas áreas de recreo para perros, 10 de las cuales debían tener más de 700m².

A fecha de hoy la única de ellas terminada es la de Nou Barris. Según el Ayuntamiento, el resto se encuentran en periodo de licitación o ejecución y deberán iniciarse de aquí a finales de año. Según nos comentan, aún están a tiempo de cumplir con lo pactado, ya que tienen todavía 2018 por delante.

En cuanto a las prohibiciones de entrar en los parques con los perros, según el Ayuntamiento «no se prohibirá una zona sin habilitar antes otra».

Sin embargo, desde «Espai Gos» alertan que «están actuando en contra antes de cumplir ellos la normativa» refiriéndose a las multas que ya se están poniendo a los propietarios que llevan sus perros sin correa. Uno de los puntos importantes según «Espai Gos» es que aún no se ha comenzado a tramitar el Carnet Cívico, que permitiría llevar a los perros sueltos en espacios concretos.

Según Ángela Coll, de «Espai Gos», lo que se está haciendo es «reprimir que estemos en el espacio público, espacio que también nos pertenece» y añade que incluso se están empezando a ver carteles de prohibido ladrar en algunas zonas de recreo y pipicans, y que algunas de estas zonas estarían en peligro de seguir existiendo por las quejas de algunos vecinos.

Ángela destaca que no se puede dar prioridad a la sanción si antes no se ha cumplido con la ampliación de espacios para perros. Si se persigue el hecho de que no vayan atados, uno de los puntos de la nueva ordenanza, «también se debería multar a quienes llevan el perro con collares de pinchos», prohibidos en el mismo texto.

Consulta aquí las áreas planificadas

Silvia Esteve

Artículo destacado: De vacaciones… con el perro!

Espai Gos critica la resolución de la Síndica de Greuges de Barcelona de limitar el horario de las zonas de recreo para perros

La Síndica de Greuges de Barcelona, Maria Assumpció Vilà, anunciava este miércoles que propondrá al Ayuntamiento establecer una limitación horaria de las zonas de recreo de perros. El motivo, garantizar el descanso vecinal porque hay ciudadanos que hacen uso de estas instal·laciones bien entrada la noche, cuando la mayoría del vecindario ya duerme o està a punto de hacerlo. Aunque la síndica reconoce que es responsabilidad de la persona propietaria del animal evitar comportamientos incívicos que puedan molestar el resto de la ciudadanía, cree que con el fin de garantizar la convivencia, el consistorio debe regular mejor el régimen de uso de estos espacios. Vilà ha incluido esta recomendación en una resolución después de supervisar una queja vecinal que hace referencia a la zona de recreo situada en la confluencia de la calle Nàpols con la Gran Via de les Corts Catalanes.

En la queja se expone, y así lo ha verificado el equipo técnico de la Sindicatura, que en esta zona a menudo hay perros ladrando entre las seis de la mañana y las dos de la madrugada, y que es habitual que un grupo de jóvenes se reúna allí con los animales a partir de las once de la noche, ocasionando un gran ruido que impide descansar adecuadamente a los habitantes de los edificios colindantes. En la resolución, la síndica da la razón al vecindario y dice que es responsabilidad de las personas poseedoras de un animal mantenerlo de acuerdo con las normas de la buena convivencia, evitando comportamientos incívicos que puedan molestar el resto de la ciudadanía. Sin embargo, Vilà apuesta porque el Ayuntamiento regule mediante un decreto de alcaldia el régimen de uso de estos espacios estableciendo una limitación horaria.

En estos momentos, la síndica tiene abierto otro expediente por el mismo motivo en la avenida Mistral, a la altura del número 61. El vecindario se queja de inoperancia municipal  ante la masiva presencia de perros desde las once de la noche hasta la madrugada. Las asociaciones aninalistas consideran que es tratan de hechos aislados que no pueden comportar restricciones globales. En este sentido, Àngela Coll, portavoz de la Plataforma Espai Gos Barcelona, que valora “muy negativamente” la resolución, afirma que “no se puede limitar el derecho de todos por unos cuantos, hacer una ley general por quince denuncias es rídículo, es como si un bar hiciera ruido y se castigara a todos los bares”.  Y es que a lo largo de 2016, la Síndica ha recibido solo una quincena de quejas, pero muchas de ellas están relacionadas con otro tipo de infracciones como llevar perros potencialmente peligrosos libres y sin bozal , especialmente en la plaza Joan Coromines.

Coll recuerda que “hay gente que por horarios laborales solo puede llevarlos de madrugada y tienen que disponer de un espacio donde llevar sus animales”. La activista anota que “lo que molesta es el ruido, no la presencia de perros por sí misma, no es justo que el incivismo de unos pocos acabe repercutiendo en todos los propietarios de perros”.  Más allà de las actitudes incívicas que puedan tener una minoría, Coll opina que el problema de las zonas de recreo es a menudo su ubicación: “Los pipicanes no pueden estar al lado de bloques de pisos como pasa con el de Nàpols con Gran Via, no es el espacio adecuado, pero el problema es que muchos de la ciudad se encuentran  en medio de grandes edificios”.  La Plataforma Espai Gos presentarà una queja formal a la Síndica y reclamará al Ayuntamiento que no acepte la solución propuesta porque penaliza a todos los propietarios de perros.