Cómo evitar que nuestro perro sufra un golpe de calor

Las altas temperaturas pueden provocar graves consecuencias a los perros. Te ofrecemos cuatro consejos básicos para evitar que nuestro perro sufra un golpe de calor y te explicamos cómo reaccionar en caso de deshidratación.

Los perros, y la mayoría de animales de compañía, no sudan. A priori puede parecer una buena noticia -a nadie le gusta sudar- pero en realidad es un problema que puede tener graves consecuencias. Los humanos, cuando pasamos mucha calor, tenemos la capacidad de sudar y, cuando éste sudor se evapora, vuelve a bajar la temperatura de la piel. Los perros no pueden hacer este ejercicio, tan molesto como fabuloso, de modo que con las altas temperaturas hay que extremar la atención porque algunos animales corren un riesgo elevadísimo. Un golpe de calor puede ser mortal.

En los lugares donde hay mucha humedad, el riesgo comienza cuando las temperaturas de los termómetros superan los 30 grados. Toda la información, se ha redactado después de hablar con la veterinaria Marta Legido, miembro del Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona (COVB).

CONSEJOS PARA EVITAR EL GOLPE DE CALOR

– Evitar sacar el perro a pasear entre las 12.00 y las 16.00, que es cuando hace más calor. El momento ideal para hacer el paseo durante los días de calor es a primera hora de la mañana o lo más tarde posible, cuando la temperatura ya no es tan alta. Si no se puede escoger la hora del paseo, hay que hacer una vuelta breve (el tiempo justo para que haga sus necesidades) y caminar por la sombra. Cuando el suelo coge una alta temperatura, además del riesgo de deshidratación, los animales se pueden quemar las plantas de los pies.

– No se puede dejar nunca el perro dentro del coche en verano, ni en el sol, ni en la sombra. Los vehículos parados pueden llegar a una temperatura de 40 grados en pocos minutos y un perro encerrado con este calor podría morir en menos de 20 minutos.

– El perro siempre debe tener agua limpia y abundante.

– Dejaremos que busque un lugar fresco en casa o por donde corra el aire.

QUÉ RAZAS Y QUÉ TIPO DE PERRO TIENEN MÁS RIESGO

– Los perros viejos o los más jóvenes (hasta seis meses), son los que tienen más riesgo de deshidratación. Pero también los perros enfermos pueden tener problemas.

– Las razas con más problemas son, como es habitual, los branquicefálicos, es decir, los que tienen el morro chato, como los bulldogs, los boxers o los carlinhos, entre otros.

– En contra de lo que se pueda pensar, las razas nórdicas no sufren el calor más que las otras razas. Su naturaleza está mucho más preparada para el frío que por el calor, pero la generosa cabeza de pelo que tienen también los aísla del calor.

CÓMO DETECTAR QUE ESTÁ DESHIDRATADO Y QUÉ HACER

– La deshidratación es fácil de detectar: ​​si vemos que las encías se ponen moradas, hay que fijarse si está aumentando el ritmo de la respiración y si su temperatura es muy alta.

– Como siempre decimos desde animalados.com, cuando tratamos temas de salud animal, a la menor duda hay que ir al veterinario. Sin embargo, hay un par de consejos que nos pueden ayudar a rebajar la temperatura de nuestro perro y evitar daños irreversibles. Si detectamos que está sufriendo un golpe de calor, hay que envolverse el cuerpo y el cuello con una toalla mojada con agua tibia. No hace falta que sea fría, porque podríamos pasar rápidamente de la deshidratación a la hipotermia. Las patas es mejor no mojarlas. También procuraremos que beba agua hasta que vuelva a su temperatura habitual, que es entre los 38 y los 39 grados.

Y AL RESTO DE ANIMALES, ¿COMO LES AFECTA EL CALOR?

– Los gatos sufren el calor más o menos como los perros, pero como no salen a pasear, es más difícil que sufran un golpe de calor. Como los perros, son especialistas en encontrar el lugar más fresco de la casa. Las aves sufren mucho calor, es importante que tengan siempre agua limpia al alcance. Los roedores también necesitan mucha agua y es posible que detectemos que en las horas de más calor, están completamente inmóviles. Los reptiles son los que sufren menos cuando llega el calor pero hay que tener cuidado de mantener el terrario muy limpio. Sobre todo, hay que retirar los restos de comida.

Perros y petardos

 

Llega el verano y con él las fiestas populares y las verbenas. Para nuestros animales y también para los que viven en la calle y en los parques, estas fechas de fiestas y fuegos artificiales se convierten en unos momentos de estrés y angustia. Desde Animalados hemos querido recoger los consejos de Rosa Sagués sobre perros y los de Clara Busquets para los gatos. Empezamos hoy por los canes.

 ¿Cuáles son los preparativos previos al día de San Juan?

La reacción a ruidos desconocidos es un comportamiento normal (sobre todo cuanto más intensos e imprevisibles son) y lo más probable es que busque un lugar donde esconderse. Normalmente preferirá un lugar pequeño y oscuro, como una madriguera. Algunos perros por ejemplo se esconden debajo de la cama. Otros prefieren la bañera, ya que este material aísla del ruido, los baños además suelen tener ventanas pequeñas y rara vez dan directamente a la calle.

Durante los días previos a la verbena podemos crear en casa un lugar seguro donde pueda refugiarse. Hay que buscar un lugar tranquilo de la casa. Serán mejores las habitaciones interiores de la casa y sin ventanas. Podemos poner su camita y darle cosas para roer o hacerle buscar premios para que se encuentre a gusto en este lugar, siempre de forma muy tranquila.

Si está habituado al transportín podemos utilizar este como refugio, tapándolo con alguna manta o edredón para aislarlo más del ruido y la vibración del aire. Es importante retirar la puerta para que pueda entrar y salir cuando quiera y dejar abierta también la puerta de la habitación por si decide cambiar de lugar.

Si somos unos manitas podemos hacerle expresamente una cabina acústica. En las tiendas de bricolaje encontraremos materiales no demasiado caros que aíslan del ruido. Otra cosa que podemos hacer es habituarlos a los chalecos anti-estrés, o las vendas de Tellington Touch. Tanto en el caso de la zona segura como con los chalecos hay que tener en cuenta que se deben introducir siempre de forma muy progresiva y agradable. Es algo que en ningún caso se puede forzar ya que esto tendría un efecto contraproducente. Si no sabemos cómo realizar la habituación es mejor pedir ayuda a un educador canino.

Ayudaremos también a nuestro perro si hacemos que durante estos días todo sea lo más tranquilo posible y bajamos con él nuestro nivel de exigencia. Debemos procurar que los paseos sean tranquilos y sin tensión de la correa, y tratar de salir a la calle a horas que no haya mucho revuelo. El exceso de control o abuso de actividades que a menudo hacemos con la intención de » cansar » al perro, pueden tener el efecto contrario. Ejercicios de obediencia, salir a correr, el juego brusco con nosotros u otros perros u otros tipos de juego que potencian las pautas predatorias como jugar a la pelota, en especial si no hemos facilitado los períodos de descanso convenientes en medio, aumentan los niveles de estrés del perro y en consecuencia disminuye su capacidad de gestión ante situaciones imprevistas.

A estas alturas muchos perros habrán escuchado ya petardos cerca de casa, y es posible que salgan a la calle más alerta de lo habitual. Si el perro ya no quiere ni salir de casa no debemos forzar, saldremos sólo hizo sus necesidades y basta. Si el perro ya está muy sensibilizado hay que evitar la exposición a los petardos lo máximo posible, y si es necesario, y si tenemos la opción, una buena opción es irse unos días lejos de estas fiestas. Los miedos se generalizan con facilidad, son como una bola de nieve que puede hacerse más y más grande. Superarlas es un proceso que requiere tiempo y paciencia, y es algo que ahora mismo no podemos improvisar.

¿Los podemos aclimatar ya desde cachorros?

Si, pero tenemos que saber cómo hacerlo. Cada etapa evolutiva del perro tiene su función, y dependiendo de su estado de maduración habrá cosas que quizás, aunque siempre han estado en un determinado lugar, de repente pueden tener una relevancia especial. Esto hace que haya varios periodos en que es más fácil que adquieran miedos.

Cuando tenemos un cachorro la mejor manera de que se convierta en un adulto seguro de sí mismo es promover su interés natural por el entorno y conseguiremos que así sea si le hacemos conocer las cosas de la forma más amable y progresiva posible, evitando el exceso de control y los métodos educativos basados ​​en el castigo que minarán su confianza en nosotros.

Si somos previsibles y sabemos atender a sus necesidades reales siempre seremos su primera opción, en la que podrán recurrir ante situaciones de peligro. Es posible también que perros de edad avanzada empiecen a manifestar miedo a los petardos. Esto puede ser debido a diferentes factores. Dolor, inestabilidad o deterioro cognitivo son diferentes elementos que pueden causar estrés a nivel físico o psíquico ya que reducen su grado de autoconfianza y los hacen más sensibles a determinadas situaciones.

También hay que tener en cuenta que determinados perros son más sensibles al entorno por naturaleza, pero también juega un papel fundamental el estado emocional de base en que se encuentren. Por ejemplo perros recién adoptados que todavía no se han habituado al nuevo hogar pueden ser más susceptibles a desarrollar miedo a los petardos.

¿Cómo podemos vehicular su miedo cuando estamos en la calle?

Nuestro primer objetivo debe ser »quitar hierro» a la situación. Si el perro ve que nosotros estamos tranquilos la estamos ayudando a normalizar este estímulo, y cuanta menos importancia le damos menos le dará él.

Si vamos por la calle y nos tiran un petardo cerca lo más normal es que el perro quiera huir. Normalmente querrá volver a casa y es lo que tenemos que hacer: sacarlo de la situación de la forma más calmada posible y acompañarlo hasta su lugar seguro. Por cuestiones de seguridad es importante durante estos días intentar no llevarlo desatado. Podemos utilizar una correa larga para que tenga la mayor libertad posible.

¿Y cuando estamos en casa, ¿cuál debe ser nuestro comportamiento? ¿Es bueno protegerlos o es mejor dejar que se escondan donde crean seguro?

Lo más importante es respetar su reacción natural, no forzar nada y, sobre todo, evitar ser invasivos. Si el perro quiere esconderse, si ladra o se mueve de un lugar a otro le tenemos que dejar. No debemos intentar corregir o castigar ninguno de los comportamientos que pueda mostrar ante el miedo.

Si busca nuestro contacto o se siente más seguro subiéndose a nuestro regazo debemos responder a su demanda, pero sólo si él lo pide. Es muy importante que él sepa que estamos aquí para ofrecerle nuestro apoyo, siempre de forma muy tranquila y más bien sin dar muestras de afecto exageradas.

Sobre todo tenemos que ser muy conscientes de que nuestro estado emocional incide directamente en el del perro. Nuestra preocupación, aunque sea con la mejor intención, puede ser un factor que puede alimentar la preocupación del perro Si estamos preocupados estamos reafirmando al perro que realmente nos encontramos en un estado de emergencia.

Podemos quedarnos con él un rato en su lugar seguro hasta que se tranquilice. Podemos bajar las persianas y poner música para enmascarar el ruido. Hay músicas específicas que se pueden encontrar a nivel comercial.

¿Son realmente necesarias las pastillas para relajar?

En casos graves los ansiolíticos pueden ayudar a modular la reacción emocional del perro. Reaccionará igualmente, pero se verá afectado con menos intensidad. Antes de utilizar cualquier fármaco hay que valorar siempre si es realmente necesario con nuestro veterinario y nunca administrarlo sin su supervisión para asegurar que la dosificación sea la adecuada a su peso y tamaño, y que el estado de salud del perro lo permita.

Antiguamente se habían utilizado sedantes o relajantes musculares que paralizaban al animal mientras seguía plenamente consciente. Estos además pueden aumentar la sensibilidad auditiva, con lo cual la experiencia puede ser aún más traumática. Hay que evitar este tipo de fármacos.

¿Hay alguna alternativa natural?

Nutracéuticos como el triptófano, normalmente combinado con vitamina B y / o teanina, (Zeus, Kalm-Aid, Adaptyl) o el alfa-casozepina, derivada de la proteína de la leche (Zilkene) pueden ser efectivos pero tenemos que empezar varias semanas antes y ahora mismo ya sería un poco justo. Como siempre, hay que consultar previamente al veterinario.

Podemos ayudar a nuestro perro también con remedios de fitoràpia (valeriana, hierba de gato), homeopatía o flores de Bach. Hay que consultar un veterinario de medicina natural para que nos indique las dosificaciones o nos prepare compuestos más adecuados para nuestro perro. Aceites esenciales como la lavanda, pueden ayudar también a crear un ambiente más relajado. Y las feromonas, en difusor o collar pueden ser muy efectivas. Si las utilizamos, el difusor podemos ponerlo también en su sitio seguro unos días antes.

 

Silvia Esteve

Gatos y petardos

Llega el verano y con él las fiestas populares y las verbenas. Para nuestros animales y también para los que viven en la calle y en los parques, estas fechas de fiestas y fuegos artificiales se convierten en unos momentos de estrés y angustia. Desde Animalados hemos querido recoger los consejos de Rosa Sagués sobre perros y los de Clara Busquets para los gatos. En el artículo de hoy: gatos!

De la misma manera que haríamos con los perros, en el caso de los gatos deberíamos empezar esta desensibilización con muchos días de antelación. Se trata de acostumbrar a nuestro gato al ruido de petardos de forma progresiva, con grabaciones, empezando por sonidos de petardo muy suave e ir paulatinamente incrementando el sonido. Deberemos pensar que para que se puedan habituar bien necesitamos tiempo y dedicación.

Dado que ya tenemos muy cerca estas verbenas, os vamos a dar recomendaciones más inmediatas. Un par de horas antes de los fuegos artificiales, antes de las cenas de verbena, entre las siete y las ocho 8 de la tarde, empezaremos a cerrar puertas y ventanas (esperemos que tengáis aire acondicionado o ventiladores), y el gato o gatos, deberán quedarse dentro.

Pondremos la tele o música suave y ofreceremos un escondite al gato (si normalmente se esconde debajo de la cama, nos adelantaremos y le pondremos una mantita o toalla para evitar que se quede toda la noche en el rincón sobre la baldosa). Por nuestra parte, y para no incrementar sus nervios, actuaremos normal como si no pasara nada. Le ofreceremos premios y latita para convertir en agradable el momento.

Siempre pediremos consejo a nuestro veterinario antes de usar calmantes o ansiolíticos (si el calmante se da cuando el animal ya está aterrado, podemos obtener el efecto contrario al esperado y realmente el animal lo puede pasar muy mal).

Intentaremos cerrar muy bien la estancia donde esté el gato para amortiguar en todo lo posible el sonido. Podemos estar con él, hablarle suave, y sobre todo tener mucha paciencia. Si tenemos un gato que tiene muchísimo miedo, mejor no le dejaremos solo.

Desde Animalados queremos hacer también un llamamiento de concienciación hacia los animales, especialmente gatos de colonia, que viven en la calle o en los parques. Si celebráis cerca una verbena, no tiréis petardos donde haya animales. Ellos lo están pasando verdaderamente mal.

 

Silvia Esteve

El Husky Siberiano

Es una de las razas más antiguas de perro y la que más similitudes conserva con los lobos, sus antepasados. No es una raza desaconsejable para tener como animal de compañía pero necesitan espacio, un clima apropiado y mucho movimiento

El Husky Siberiano es la raza que más recuerda al abuelo de todos los perros: el lobo. No en vano, según los análisis de ADN, se trata de una de las razas de perro más antiguas del mundo. Aun así, no se reconoció por la Federación Cinológica Internacional hasta el año 1995. El Husky Siberiano proviene del noreste de Siberia (Rusia) y a pesar de ser una buena mascota, originariamente, el Husky Siberiano es un animal de trabajo y no tiene rival a la hora de estirar los trineos para la nieve. Además de la famosa competición deportiva Pirena, el uso de los trineos ha sido clave para garantizar la movilidad de tribus y poblados que viven aislados en zonas de alta montaña y donde sólo tienen la nieve como paisaje. Es en estos lugares tan inhóspitos y difíciles de sobrevivir donde el Husky Siberiano se ha ganado, a base de esfuerzo, el reconocimiento del que hoy puede presumir.

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS

El Husky es un animal rápido y ligero. Los machos de esta raza pesan entre 20,5 y 28 kg mientras que las hembras oscilan entre los 15,5 y los 23 kg. Ningún perro es aconsejable que tenga sobrepeso, como ocurre con las personas, pero los Huskies es especialmente importante que se mantengan en su peso adecuado.

Una de las grandes características de los Huskies es su pelo, que es doble. Por la parte más cercana al cuerpo del animal es lanoso y suave y suficientemente largo para mantener la segunda parte del pelo, más recta y delgada. Como si se tratara de una chaqueta de invierno, los Huskies tienen un pelaje que mantiene la temperatura de la piel por la parte de dentro y que los aísla del agua y del viento por la parte de fuera.

La cola recuerda a la de un zorro, bien cubierta de pelo, y se levanta por sobre la espalda dibujando la forma de una hoz.

ES ACONSENLLABLE COMO PERRO DE COMPAÑÍA?

El Husky Siberiano es amigable y gentil y no es un perro que se muestre especialmente agresivo con los desconocidos o con otros perros. No está acostumbrado a tener que vigilar la casa. Es un perro más bien extrovertido, muy inteligente pero también muy terco. Tiene las capacidades intelectuales para aprender muchas cosas pero hay que tener mucha paciencia. Es una raza que necesita espacio, excursiones a la montaña, nieve, y mucho movimiento. En ningún caso debería estar en manos de una familia sedentaria.

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¿Qué hacer si ya no puedes tener a tu perro?

El abandono de los perros sigue siendo el principal problema en el bienestar de los animales de compañía en España. En el último informe ‘Él nunca lo haría’ presentado por la Fundación Affinity se indica que en el año 2017 se recogieron 104.834 perros, datos obtenidos a partir de 339 sociedades protectoras, ayuntamientos y consejos comarcales de todo el territorio español. Es decir, unas cifras alarmantes que a su vez no incluyen a todos aquellos perros desaparecidos o muertos en la carretera.

La exclusión de un animal de compañía del hogar puede producirse por diferentes circunstancias. Estos son los casos más comunes:

Problemas económicos que imposibilitan el mantenimiento del animal en el hogar. En muchas ocasiones este caso se produce por la llegada de un nuevo miembro en la familia.

Problemas de salud del dueño que provoca su ingreso en una residencia u hospital. Cuando una persona vive sola con su can y tiene que abandonar la casa e ingresar en un centro es probable que el animal tenga que encontrar un nuevo entorno de convivencia.

Defunción del dueño que provoca la falta de personas que se hagan responsables del perro.

-Desesperación ante la complicada convivencia entre las personas y los animales. Este conflicto suele tener su origen en la mala educación del dueño sobre el animal.

-La camada inesperada de cachorros es otro de los motivos. Aquí reside la importancia de la esterilización.

Independientemente del motivo que lleve a las personas a no querer continuar conviviendo con un animal de compañía, existen muchas opciones válidas antes que abandonar al animal en cualquier bosque o cuneta. El abandono es la acción más cobarde y egoísta que un humano puede cometer con un animal.

Consulta la disponibilidad de tus familiares y amigos

La primera opción para intentar buscar un nuevo lugar para tu animal de compañía es la de comunicar la noticia a tu entorno más cercano: familiares y amigos. Intenta conocer si alguien de tu círculo está dispuesto a acoger el animal en su vida, garantizando así el bienestar del perro.

El mayor beneficio que tiene dejar a tu perro en el hogar del alguien cercano es que probablemente ya exista una relación previa entre el animal y el nuevo dueño. Además, esta opción permite que al anterior dueño pueda volver a ver el can cuando quiera.

Habla con protectoras, refugios, albergues o centros de animales de compañía

Las entidades de protección animal o protectoras son también una opción de cara al futuro de nuestro perro. La realidad actual es que en España, las altas cifras de abandono han provocado que estos lugares estén desbordados y tengan más animales de los que deberían tener. Por consecuencia, la falta de espacio y de recursos ha provocado que los centros de adopción puedan llegar a ser unos espacios fatídicos para los animales: convivencia múltiple en jaulas, pocas horas con luz del sol, poco tiempo para pasear… A pesar de esta complicada realidad que viven las protectoras, siempre será mejor dejar al animal en un centro de adopción que dejarlo a la deriva del abandono.

Los animales que se entregan a los albergues o refugios han de entrar con el chip identificatorio y vacunados, gasto que corre a cargo de su dueño. Antes de la entrada del animal en el centro se tendrá que firmar una renuncia legal en la que la persona cede al animal a la protectora.

Los primeros días de convivencia del peludo en la protectora serán algo atípicos. El animal estará sometido a diferentes pruebas médicas para ver si es portador de alguna enfermedad. Además, desde el centro se intentará conocer el comportamiento y carácter del perro antes de asignarle una jaula o habitáculo.

Cuando el animal pasa todas las pruebas médicas y ya tiene su propio espacio asignado, el protocolo de admisión se dará por finalizado y el perro ya estará listo para encontrar un nuevo hogar.

Hay que recordar que tal y como dice Luz García, presidenta de la asociación de protección animal La Xana: “Cuando dejamos a un animal en un centro, el perro pasa a ser uno más de entre cien, por lo que no puede recibir la misma atención que en casa con una familia”.

Regístrate en una plataforma de adopciones

Esta es una alternativa moderna que actualmente se encuentra en auge. Consiste en descargar una aplicación para dar en adopción o adoptar animales de compañía.

En primer lugar tienes que crear una cuenta y registrar el perfil del animal. Raza, medidas, fotografía… Una vez tienes el perfil creado tan sólo tienes que esperar a que un adoptante esté interesado y se ponga en contacto contigo para iniciar el proceso de adopción.

Estas son algunas de la webs o aplicaciones encargadas de dar a perros en adopción:

https://www.miwuki.com/dar-perro-gato-en-adopcion

https://cambiaundestino.org/adopta/dar-en-adopcion/

Ponte en contacto con tu veterinario

Si las opciones anteriores no han sido un recurso útil para encontrar un nuevo hogar para el perro, prueba de hablar con tu veterinario. Estos especialistas del bienestar animal trabajan en contacto constante con muchas familias amantes de los animales. Comunícale tu problema y tu necesidad de dejar de convivir con al animal y espera que el profesional veterinario pueda encontrar un recurso para la nueva vida del peludo.

Residencias para animales

Si la decisión de encontrar un nuevo hogar para tu peludo se alarga puedes optar por dejar al animal en una residencia de manera provisional. Las residencias para animales son unos espacios en los que puedes dejar al perro a cambio de una cantidad determinada de dinero. Estos centros suelen contar con unas buenas instalaciones en las que el bienestar del animal no se verá alterado en ningún momento.