Muere una gatita de dos meses tras sufrir la explosión de un petardo en su boca

La gata de dos meses de vida a la que hicieron explotar un petardo en la boca durante la verbena de Sant Joan del pasado sábado ha muerto tras no poder superar el dolor ocasionado por las heridas. Así lo ha comunicado la protectora Amics dels Animals del Segrià, quienes han intentado salvar la vida del felino a lo largo de estos tres días.

Los hechos sucedieron el pasado 22 de junio en Lleida cuando un hombre se encontró a una gatita en la calle agonizando por el dolor causado por la explosión de un petardo en su boca. El transeúnte llevó al animal a una clínica veterinaria donde decidieron que era necesaria una intervención de urgencia para reconstruirle la boca, una operación que la persona que había encontrado al gato no podía asumir por su alto precio.

Tras la imposibilidad de afrontar económicamente la operación, el animal fue trasladado al veterinario de la protectora Amics dels Animals del Segrià donde la gata pudo ser operada. El felino, a la que la protectora bautizó como Dulcinea, presentaba una herida muy vistosa en la boca, no podía abrir los ojos y sólo podía alimentarse mediante suero. A pesar de los buenos resultados de la cirugía, la gatita siguió en un estado muy débil y con constantes quejas de dolor, hasta que finalmente, se ha confirmado su fallecimiento a los dos meses de vida.

“Dulcinea ha fallecido, su frágil cuerpo no ha soportado más tiempo. Buen viaje pequeña, gracias a tu salvador no has muerto sola y agonizando en la calle. Gracias a todo por el interés y las donaciones. A la pequeña Dulcinea le pusieron un petardo en la boca”. Ha comunicado la protectora en su página de Facebook tras el fallecimiento del animal.

La asociación de animales de Lleida también ha aprovechado lo sucedido para lanzar un mensaje respecto a la tradición de tirar petardos durante la verbena de Sant Joan: “El caso de Dulcinea nos agrieta el alma, y más sabiendo que no es el primer animal al que le hacen algo así. Los petardos deberían estar prohibidos por muchas razones, la principal es que generan víctimas de accidentes por un uso indebido u otras razones totalmente evitables. No sabemos cuál es el encanto que tiene convertir nuestros pueblos y ciudades en simulacros de una guerra. La pirotécnica es molesta y dañina, si no fuese así, Dulcinea no habría muerto”, han concluido.

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