Gossos morts i cadells malalts: aquest és l’infern que vivien els animals a la botiga ‘Ladridos’

Perros muertos y cachorros enfermos: este es el infierno que vivían los animales en la tienda ‘Ladridos’

Animalados habla con una de las víctimas de ‘Ladridos’ a quien le vendieron un cachorro enfermo y lamentablemente murió a las pocas semanas. También desvelamos a partir de la confesión de una enfermera veterinaria, que esta actividad irresponsable e inmoral se produce en muchas tiendas de compraventa de animales de España.

Dieciocho cachorros muertos en bolsas de plástico dentro de un congelador, perros enfermos a la venta, irregularidades en el registro de entradas y salidas de los animales, veterinarios sin licencia, etc. Este es el infierno que se encontró la Guardia Urbana y el Departamento de Gestión y Protección de los Animales según el Ayuntamiento en la tienda ‘Ladridos’ de la calle Vía Julia 77 de Barcelona a raíz de las numerosas denuncias recibidas por parte de particulares que habían comprado cachorros con varias patologías.

Animalados ha hablado con Nerea Fresneda, una de las muchas compradoras afectadas por la mala praxis de ‘Ladridos’ del distrito de Nou Barris. Nerea compró a India el 21 de mayo de 2020, una preciosa Border Collie marrón de supuestamente dos meses de edad. A la semana de tenerla en casa comenzaron los problemas, la perra inició un cuadro de conjuntivitis que trataron con Tobrex sin mucho éxito. Pero las cosas se complicaron el 2 de junio cuando «India comenzó a tener fiebre y tos, e incluso algún vómito», explica la persona afectada. Fue entonces cuando decidieron llevarla a la tienda donde la compraron.

En la tienda ‘Ladridos’ les atendió un veterinario e iniciaron un tratamiento empírico con antibiótico y un jarabe para la tos. «Empezamos este tratamiento sin que le hicieran ninguna prueba para determinar el diagnóstico y al cabo de dos días, como no mejoraba, la volvimos a llevar a la tienda y le cambiaron de nuevo el antibiótico», describe Nerea.

Era el 9 de junio y el cachorro seguía sin mejorar, por lo que decidieron volver por tercera vez a la tienda. Allí le cambiaron el antibiótico por uno intramuscular sin hacerle ninguna prueba y tres días más tarde sufrió una hemorragia digestiva. «Llamé a la tienda y una dependienta me dijo que las heces con sangre eran causadas por una bajada de azúcar y que tenía que darle agua con azúcar, pero no lo hice porque soy enfermera y sé que una hipoglucemia no se manifiesta por sangrado rectal», recuerda la testigo.

India durante sus primeros días en su nuevo hogar

Llegados a este punto, los afectados perdieron totalmente la confianza en los profesionales de la tienda ‘Ladridos’ y llevaron a India a un hospital veterinario de Gavà, ya que la perra no se levantaba de la cama ni para comer. Allí, el cachorro dio positivo en Coronavirus y se quedó ingresada debido a su estado grave de salud. «Al cabo de diez días de tratamiento endovenoso, una transfusión de sangre de nuestro otro perro, sueroterapia, oxigenoterapia, radiografías y una PCR que confirmó que tenía moquillo, sufrió una crisis epiléptica muy grande», rememora Nerea. Fue entonces cuando entre todos decidieron que lo mejor para India era sedarla y lo hicieron el 21 de junio, un mes después de su compra.

Como consecuencia del dolor, Nerea y su pareja no llamaron a la tienda hasta diez días después de la muerte de la perra. «La dependienta nos dijo que estaba segura de que el problema no venía ni del criador ni de la tienda, que la infección se había producido durante el transporte, algo bastante improbable», apunta la testigo. Desde ‘Ladridos’ se ofrecieron a devolverles el dinero de la compra de India, pero dejaron claro que no se harían cargo de los gastos del otro hospital.

Los responsables de la perra decidieron llevar el caso a juicio. Sin embargo, tras revisar informes y documentos frenaron el proceso. «Nuestra abogada nos dijo que no teníamos opciones de ganar el caso, ya que el contrato que habíamos firmado de compra ya contempla que la tienda no se hace responsable si el cachorro muere en otro centro», concluye Nerea.

Una realidad que afecta a muchas otras tiendas

El episodio vivido en la tienda ‘Ladridos’ ha encendido todas las alarmas sobre el funcionamiento irresponsable y las prácticas negligentes de estos establecimientos, todo ello dejando de lado el conflicto moral que supone el simple hecho de vender o comprar un animal. Animalados ha hablado con una enfermera veterinaria que ha puesto al descubierto algunas de las terribles praxis que se producen en estas tiendas.

«He estado a una empresa que trabaja con el mismo criador que la tienda ‘Ladridos’. Lo que pasa en estas tiendas es que los clientes compran cachorros enfermos porque desde la tienda los venden enfermos de manera consciente», confiesa esta testigo que ha preferido conservar su identidad. Los animales que llegan a las tiendas de compraventa proceden de criadores particulares de ciudades españolas, pero muchos otros proceden de países del este, sobre todo de Chequia, donde compran los perros de raza muy baratos y luego los venden en España a un precio muy alto.

Los perros que vienen importados de Chequia, que son muchos los que llegan a tiendas como la de ‘Ladridos’, ya están enfermos. «Pueden llegar con diferentes enfermedades como moquillo, bronquitis, alopecias, ácaros, giardiasis, problemas de temas de parásitos, etc. El empresario sabe perfectamente cómo venden estos animales y los pone a la venta igual. Este es el delito. Para este tipo de personas los perros son billetes», explica la veterinaria. Estos animales de raza, como los Chihuahua o los Shiba Inu, en España pueden llegar a valer 1.500 o 2.000 euros. Los clientes no saben que están enfermos en el momento de la compra, pero se dan cuenta cuando ya ha pasado un tiempo.

Si los animales llegan enfermos a la tienda, se ponen dentro de unas jaulas llamadas ‘jaulas de cuarentena’ y se les medica. «Hay muchos veterinarios de vocación que intentan hacerlo lo mejor posible para salvarlos, pero si estos cachorros están enfermos por moquillo u otras enfermedades graves, necesitan ir a un hospital y no lo hacen», afirma el especialista en salud animal. Entonces, lo que hacen en las tiendas es medicarles como pueden. «Utilizan antibióticos muy básicos y los ponen a la venta cuando más o menos están lúcidos, es decir, cuando ya tienen buena cara», añade la testigo.

La exempleada de una tienda de compraventa asegura que ha visto animales que han llegado a las tiendas incluso mordidos. «Viajan cinco o seis perros dentro de un mismo transportín, independientemente de la raza. Son viajes largos, de doce horas, casi sin comer ni beber, con poco oxígeno, con el carácter personal de cada uno, llenos de mierda, etc. He llegado a ver incluso algún perro muerto en el transportín y medio comido por el resto de los perros», describe.

Los animales que llegan enfermos a la tienda normalmente acaban muriendo y entonces es cuando «los ponen dentro del congelador con su propia cartilla», comenta la enfermera veterinaria. Estos animales muertos no tienen microchip ni están dados de alta en ningún registro, por lo que no aparecen en el libro de entradas de la tienda y por tanto nunca han existido. «Todos los cadáveres que hay en el congelador son cachorros que ya han llegado muertos o que han muerto dentro de la misma tienda, incluso han podido morir en las vitrinas de la tienda», indica.

Por último, la testigo advierte que «estas empresas tienen mucho dinero y poder. La compraventa de animales es legal en España aunque mucha gente no lo crea. El delito que cometen es que el empresario, cuando ve que los animales llegan enfermos, los pone a la venta igual, este es el delito y lo que quiero que se conozca «. La veterinaria afirma que denunció esta situación hace años y no sirvió de nada. «Mientras se permita la compraventa, estos negocios seguirán haciendo lo mismo. Y si les cierran el negocio, abrirán uno nuevo con otro nombre al cabo de un tiempo», concluye.

Manifestantes piden el cierre inmediato de la tienda

En los últimos días, personas afectadas, vecinos y amantes de los animales han organizado diferentes concentraciones y protestas en la tienda ‘Ladridos’ de la calle Vía Julia 77 de Barcelona pidiendo el cierre inmediato de la tienda en la que se encontraron los 18 cachorros de perro muertos en un congelador. Los manifestantes acudieron al establecimiento con pancartas donde se leían frases como “ellos no tienen voz, nosotros somos su voz” o “asesinos, dónde están los cachorros”.

Pancartas en la tienda ‘Ladridos de la calle Vía Julia 77 de Barcelona

Como consecuencia de los incumplimientos de la tienda ‘Ladridos’, Laia Bonet, tercera teniente de alcalde, subrayó que: «Estos hechos nos llevan a iniciar el correspondiente proceso sancionador y derivar el expediente al servicio de licencias de Nou Barris para que valore la necesidad de cesar la actividad. Queremos dar un mensaje muy claro que en Barcelona perseguimos todos los incumplimientos de la Ordenanza de Protección, Tenencia y Venta de Animales”.

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