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La procesionaria, un peligro real para la salud de los animales de compañía

Nos encontramos en el mes de noviembre y muchos ciudadanos con perro de Barcelona ya temen los posibles efectos de la procesionaria. La existencia de estas orugas es una amenaza real para la salud de los humanos y de los animales, ya que el contacto con sus pelitos puede propiciar problemas oculares, bronquiales e incluso anafilaxia severa. Por este motivo, es importante prevenir el riesgo y pedir a través de la web del Ayuntamiento de Barcelona el uso de trampas de feromonas y las vacunaciones de endoterapia para proteger el bienestar de los animales.

La oruga procesionaria es un animal que prolifera en los campos, jardines y bosques con la subida de las temperaturas. Entre julio y agosto es cuando las mariposas del insecto se aparejan y ponen los huevos que darán vida a nuevos especímenes. El nacimiento de las crías se ha adelantado año tras año en Barcelona, hasta el punto que a finales del mes de noviembre comienzan a nacer las primeras plagas de estos animales.

La existencia de la procesionaria supone un auténtico peligro para la salud de los niños y de los animales de compañía. La inhalación de los pelos de esta oruga puede producir graves consecuencias como urticarias, reacciones alérgicas, problemas oculares, bronquiales e incluso la muerte de los perros y de los gatos.

El origen del nombre de esta clase de orugas procede de su forma de presentación. Estos insectos siempre van ligados los unos con los otros, como si de una procesión se tratara. Justamente la posición y el movimiento de los mismos son un gran atractivo para los niños pequeños y para los peludos. Perros y gatos son especialmente vulnerables a estas larvas ya que a veces se las comen y se las tragas, ingiriendo así todos los elementos tóxicos que contienen.

Existen muchos síntomas que pueden servir de referencia para saber si nuestro animal ha estado en contacto con una procesionaria. Las principales señales de infección están relacionadas con nerviosismo, picores en la boca o la inflamación de lengua, piel o cabeza. En muchas ocasiones, el animal puede llegar a tener incluso fiebre. Si el propietario del animal visualiza alguno de estos síntomas es recomendable acudir rápidamente al veterinario, donde seguramente le darán un tratamiento con corticoides.

Hasta el momento se tiene constancia de muy pocos remedios que provoquen la aniquilación de estos animales. Algunas de las armas que se emplean actualmente contra la procesionaria son acciones químicas, perforación directa de las larvas, trampas de feromonas y vacunaciones de endoterapia.

En Barcelona existe un enlace ubicado en la web del Ajuntament de Barcelona i de la Síndica de Greuges a través del cual se puede realizar una solicitud de actuación urgente sobre alguna zona concreta en la que se tenga constancia de la existencia de procesionarias. En este enlace, el vecin@ en cuestión deberá concretar el espacio en el que se ha localizado la invasión de la oruga para que el consistorio actúe lo antes posible en la aniquilación de la oruga.

https://w10.bcn.cat/StpQueixesWEB/serveisIris.do?cbDetall=3678&consulta=1&directo=0&i=c&tescolta=1

«Barcelona es una ciudad que intenta contener a los perros en vez de aprender a coexistir con ellos»

Como mínimo una de cada cuatro familias barcelonesas comparte su vida con un perro o más. Los datos no son exactos, pero lo que si está claro es que una parte de los referentes de esos canes urbanos han optado por liderar un movimiento en la defensa de los derechos de los ciudadanos de cuatro patas. Àngela Coll de Espai Gos genera espacios junto a su equipo para que los políticos y los técnicos comprendan las necesidades de las familias heterogéneas.

¿Es Espai Gos Barcelona un espacio de defensa de los derechos de las personas con perro?

Sí, pero siempre con la mirada puesta en el bienestar del animal. Las personas que convivimos con un perro tenemos unas necesidades especificas para garantizar este bienestar y tenemos derecho a que la administración se responsabilice y facilite la convivencia en nuestra ciudad al lado de nuestros perros.

¿Qué hizo saltar la chispa para comprender la necesidad de articularse?

No se si fue una chispa exactamente, pero si hubo una frase que supuso un punto de inflexión. En un encuentro con el ayuntamiento y AAVV para reclamar espacios adecuados y poder ofrecer un paseo de calidad a nuestros perros, se nos dijo: «es que els veïns es queixen». Ahí nos dimos cuenta que no se nos consideraba vecinos ni vecinas por el simple echo de convivir con un perro. Que nadie iba a tener en cuenta nuestras necesidades y que debíamos aunar esfuerzos como colectivo de la ciudad para hacer entender que cuando un perro entra por la puerta de casa, se convierte en un miembro del núcleo familiar. Que podrán o no entenderlo, pero deben respetarlo. Que ya basta de la hipocresía de sociedad inclusiva y de lanzarnos florecitas de lo integradores que somos, mientras a mi me excluyes de mi ciudad por que mi núcleo familiar no se ajusta a tus estándares.

¿Barcelona es perro friendly?

No, no lo es. Barcelona es una ciudad que intenta contener a los perros en vez de aprender a coexistir con ellos.

¿La normativa sobre perros atados o sueltos está clara?

En absoluto. La normativa da lugar a interpretaciones por parte del gobierno del momento y/o los agentes de la guardia urbana. Un ejemplo clarísimo es la prohibición de perros «cerca» de las zonas infantiles. Este «cerca», nos deja en total indefensión ante las sanciones, que quedan en manos del criterio de cada uno de los agentes de la guardia urbana, llegando incluso a recibir multas por el simple echo de estar en un parque donde “había” una zona infantil.

Otro ejemplo seria la interpretación de la administración de lo que son espacios suficientes y adecuados para el bienestar de los perros. Si tomamos como referencia el aforo que ellos mismos marcaron en el espacio de la playa de Llevant y hacemos números, resulta que cada una de las persona que conviven con un perro en la ciudad de Barcelona, tiene derecho a 15’ al día de utilización de estos espacios. ¿Y lo consideran suficiente? Parece que sí.

¿Los parques para perros son lo que tienen que ser?

En Barcelona no hay parques para perros.

Hay lo que antes se llamaban pipicans con superficies menores de 300m2 que ahora les llaman áreas de perros. Se les ha cambiado el nombre, pero no se ha hecho ninguna mejora en el espacio, siguen siendo sitios concebidos para que los perros entraran a hacer sus necesidades fisiológicas y nada más. Cambiar el nombre es falsear la realidad para que quede bien en las web’s promocionales.

Luego están las áreas de recreo para perros que tienen una superficie mayor a 300m2. La mayoría de ellas son terrenos yermos al estilo plaza de toros, que no ofrecen ningún estimulo adecuado para los perros, al contrario, les dejan expuestos a encontronazos involuntarios con otros perros al no haber obstáculos visuales, sobre excitación al no tener más estimulo que el de los otros perros y sufrimiento psicológico al verse obligados a mantener distancias cortas con otros canes. Un despropósito.

En las de nueva construcción, se han añadido obstáculos de agility, a modo de enriquecimiento sin tener en cuenta que, como todo deporte, hay que tener una preparación para ello y que sobre todo debe estar guiada por profesionales.

Por hacer una analogía comprensible es como si cualquiera de nosotros fuésemos a un gimnasio para hacer pesas, y en vez de darnos unas mancuernas nos dieran directamente una de las piedras que levantaba Iñaki Perurena.

¿Qué son las áreas de uso compartido?

Que deberían ser, porque ya veremos en lo que las convierten. Las zonas de uso compartido deberían ser la regularización del espacio en la ciudad donde todos los colectivos y sus diferentes usos estuvieran contemplados. Deberían ser zonas de convivencia y coexistencia. Barcelona ENTERA debería ser una zona de usos compartidos. Sin embargo, el hecho de que se contemplen estas zonas para regular donde puede o no haber perros sueltos ya empieza mal.

No podemos contemplar como criterio excluyente cualquier excusa para vetar la entrada a las personas que convivimos con un perro. Es decir, a mi se me puede vetar la entrada a un lugar por si mi perro molesta, sin embargo, no se vetará la entrada a nadie que pueda molestarme a mi por ir con mi perro. Agravio de manual contra el colectivo de personas con perro.

Se están planificando estas zonas solo contemplando criterios negativos del uso por parte de nuestro colectivo, sin embargo, jamas se ponen en la mesa todos los problemas que nos generan el resto de usuarios a las personas con perro.

Desde los restos del botellón que corta las patas de los animales, pasando por la cantidad de basura tirada entre los arbustos de los parques que hacen aflorar a las ratas del subsuelo y hasta las heces humanas que seguramente se achacan a los perros pero que no, que son humanas y que las hay a mansalva. Monopatines, petardos, bicicletas, niños que se abalanzan sobre los perros…

Por suerte la mayoría de personas saben hacer un uso correcto del espacio, tengan perro, monopatín, bicicleta, bolas de petanca, les guste plantar lechugas y tomates, jueguen al ping pong, basket, etc. Y en ellos se debería confiar y atacar quirúrgicamente aquellas actitudes que perturben la convivencia.

Esta obsesión por parte de los gobernantes a decidir por nosotros es ridícula e insultante. No es su ciudad, es nuestra ciudad, ellos son simples gestores que deben rendirnos cuentas y dejar de imponer sus criterios.

¿Cómo es vuestra relación con los representantes municipales?

Me acojo a la quinta enmienda.

¿Qué debería hacer los responsables actuales o futuros del Ayuntamiento de Barcelona para mejorar?

Escuchar en vez de oír.

¿Qué dirías a esas personas que atribuyen a los perros la suciedad urbana?

Que #TotsFemCaca y #NoÉsDeGos

¿Qué dirías a las personas que tienen entre su familia a uno o más perros?

Prefiero escuchar lo que ellas tienen que decirme a mi, para eso se creó Espai Gos Barcelona. Para escucharnos, acompañarnos y entre todas, conseguir una ciudad amable que respete las relaciones interespecies.