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Descubre cinco planes ideales para perros en Madrid

Descubre cinco lugares de Madrid en los que podrás disfrutar de la compañía de tu peludo:

Área de Recreo de El Retiro

El Parque de El Retiro es uno de los lugares más especiales de Madrid. Se trata de un espacio muy extenso, concretamente 125 hectáreas, destinado al turismo de personas: monumentos, el palacio de cristal, paseos en bicicleta, paseos en barca… Pero además el parque cuenta con un área de recreo para perros.

La zona de recreo para perros del Parque de El Retiro cuenta con un amplio espacio de césped y árboles para que los canes gocen de un ambiente de naturaleza pura. Además el área está equipada con tres fuentes de agua para perros, zona de bolsas para recoger los excrementos y zona de pipicán. Por último, también encontramos una serie de juegos de agility para que los animales puedan realizar ejercicio físico: subidas y bajadas de rampa, pasos subterráneos por el túnel y circuito de velocidad.

El punto diferencial de este espacio para perros es la extensa superficie del lugar para que el perro pueda permanecer suelto sin ningún problema y disfrute de muchos metros en los que correr junto a su acompañante o junto a otros perros.

Lo perros pueden estar sueltos en todo el parque de El Retiro desde las 19:00h en invierno, y desde las 20:00h en verano hasta las 10:00 de la mañana. Los canes, en cambio, podrán estar en su libre albedrío en el área de recreo desde las 6:00 hasta las 24:00 en verano y desde las 6:00 hasta las 22:00h en invierno.

Dirección: El parque se encuentra en la Puerta de Mariano de Cavia, en la Plaza de la Independencia número 7.

Parque del Oeste

El Parque del Oeste es uno de los lugares de Madrid en los que más podrás disfrutar de la compañía de tu peludo. Se trata de un lugar repleto de elementos propios de la naturaleza distribuidos en una superficie cercana a las 100 hectáreas.

El espacio cuenta con una serie de atracciones turísticas para las personas como son el teleférico, la Escuela de Cerámica o el Templo Egipcio de Debod. En cuanto al recreo animal, el parque cuenta con un paisaje muy extenso con un trazado de jardín inglés repleto de caminos curvilíneos y con desniveles ideales para el bienestar del paseo canino.

La zona más especial para el paseo y el bienestar de los animales se encuentra en el extremo sur del parque, concretamente en la Rosaleda Ramón Ortiz. Este espacio está dotado de 15.000 metros cuadrados en el que los canes pueden disfrutar de la naturaleza en toda su pureza y de espacio para moverse en total libertad.

El horario de este parque se extiende desde las 10:00 de la mañana hasta las 21:00 de la tarde con entrada gratuita para todos los usuarios.

Dirección: Paseo de Moret, número 2 de Madrid.

Parque Juan Carlos I

Este parque cuenta con una superficie de 160 hectáreas, con espacio habilitado para diferentes tipos de actividades: pista de patinaje, río con práctica de deportes acuáticos, un lago con zona habilitada para la pesca, paseos en bicicleta, paseos a pie… y un área de recreo para el uso de los perros.

Se trata de un espacio muy familiar, ya que en el propio parque se organizan diferentes actividades para los más pequeños. De hecho, el propio lugar dispone de un tren de turismo con el que puedes moverte por las distintas zonas del parque de forma gratuita.

La zona canina del parque Juan Carlos I es una de las más extensas de la capital de España. El espacio cuenta con bebederos, bolsas para depositar los excrementos y diferentes actividades de agility destinado a los canes. Hay que tener en cuenta que el lugar dispone de pocos espacios de sombra, por lo que el sol de pleno verano puede ser peligroso para los perros e incluso para las personas.

Por último, hay que destacar que en este parque acuden muchas personas junto a sus peludos para trabajar el adiestramiento canino aprovechando las instalaciones de agilidad y el amplio espacio del lugar.

El parque dispone de diferentes horarios en función de la época concreta del año. De Junio a Septiembre abre todos los días de 7:00h a 1:00h. De octubre a mayo el espacio está abierto de 7:00h a 23:00h, menos viernes y sábados, días que cierran una hora más tarde, a las 24:00h.

Dirección: Glorieta Don Juan de Borbón y Battemberg, número 5.

Sierra de Guadarrama- Collado Villalba

La sierra de Madrid es uno de los lugares más idílicos para hacer una excursión con tu perro y pasar un día rodeado de la mejor naturaleza. En este caso, el espacio se encuentra a las afueras de la capital de España, en la localidad de Collado Villalba, concretamente en la vertiente sur de la sierra de Guadarrama.

La Sierra de Madrid es el lugar perfecto para hacer una escapada de día entero con los peludos. El municipio de Collado Villalba se encuentra situado en un valle que rodea al Río Guadarrama. Una superficie rodeada de montañas y vegetación con numerosos caminos que recorrer.

Las distintas rutas de esta localidad cuentan con un terreno ideal para el goce y disfrute de los animales. El pavimento repleto de desniveles es el escaparate perfecto para que los animales puedan disfrutar de la naturaleza y respirar el mejor clima de la Comunidad de Madrid.

Collado de Villalba se encuentra a unos 40 km de la Madrid. El desplazamiento desde Madrid capital hasta esta zona de la Sierra se puede hacer mediante ferrocarriles, autobuses o con el transporte personal.

Parque Adolfo Suárez de Majadahonda

En 2016 se inauguró este parque con una fuerte inversión de 1,2 millones de euros por parte del Ayuntamiento de Majadahonda. Es el parque más grande del municipio y cuenta con espacios acotados para los distintos colectivos y para diferentes tipos de actividades. Zona de actividades para niños, circuito de running, senderos biosaludables para realizar paseos rodeados de la mejor vegetación y… dos áreas de recreo para perros.

Las áreas caninas están equipadas con fuentes, bebederos para los perros, zonas de sombra y un moderno circuito de agilidad con rampas de subida y bajada, circuito de velocidad y barras de madera. Todo el material de agilidad está construido con madera para evitar de esta manera cualquier daño físico y malestar en el animal.

El parque se mantiene abierto cada día de 7:00 de la mañana hasta las 23:00 de la noche, un espacio perfecto para disfrutar con la familia y los peludos.

Dirección: Parque Adolfo Suárez, Calle Velero número 24.

El Gobierno aranés quiere extraer a Goiat y Cachou del Pirineo tras los últimos ataques

El gobierno aranés se ha posicionado a favor de la extracción de los osos del Pirineo a causa de los repetidos ataques sufridos por diversos ganados. Sin embargo, los datos publicados por EQUO Catalunya demuestran la correcta adaptación de estos animales a su nuevo entorno, reduciéndose el número de ataques al 70% con respecto al año pasado. Otros grupos ecologistas como Ipcena también se han posicionado en contra de la voluntad de la administración del Valle de Arán.

El gobierno aranés ha mostrado públicamente su impotencia ante los repetidos ataques por parte de Cachou. El pasado martes, el animal volvió a atacar, en esta ocasión a una yegua ubicada en el municipio de Viella Mitg Arán. En menos de quince días el oso ha devorado un potro y cuatro yeguas. Todos estos ataques se han producido en el municipio de Vielha Mijaran. Los ataques de Cachou recuerdan a los episodios producidos por Goiat, otro oso que ha generado conflicto con los ganaderos por sus ataques a los animales.

Ante esta situación, Francisco Bruna, Consejero de Territorio, Paisaje y Gestión ambiental, ha mostrado su “sentimiento de impotencia ante estos ataques reiterados” y ha declarado que “los protocolos a seguir están muy alejados de la realidad de los ganaderos”, según informa la Agencia Catalana de Noticias.

Las técnicas de Protocolo de Intervención con Osos del Pirineo están divididas temporalmente en tres fases progresivas, aplicando técnicas cada vez más agresivas:

  • En la primera fase se realiza el diagnóstico, seguimiento y ejecución de las medidas proactivas e inicio de las medidas aversivas.
  • En la segunda fase se refuerzan la medidas aversivas.
  • En la tercera, y última fase, si el grupo de trabajo lo considera necesario, se pasa a la captura y retirada del ejemplar.

Tras el último ataque causado por Cachou, aumentan las discrepancias entre la Administración y los grupos ecologistas en torno al futuro de los osos Goiat y Cachou. La introducción de estos dos animales en el Pirineo catalán forma parte del proyecto europeo PirosLife, que tiene como objetivo implementar una serie de acciones para consolidar el futuro del oso pardo en el Pirineo, pudiendo incluso ser replicables en el resto de zonas de la Unión Europea.

El problema reside en las quejas recibidas por parte de diversos ganaderos que han visto amenazados sus rebaños por la presencia de estos dos osos. Justamente, una de las misiones del proyecto de PirosLife es garantizar la convivencia entre el oso y los trabajadores con animales, proponiendo planes de acción para conseguir que no exista ningún riesgo de ataque a la ganadería y la apicultura.

Según informan desde EQUO Catalunya, un partido político verde que defiende la sostenibilidad, la democracia participativa, la justicia social, la equidad y los Derechos Humanos, el proyecto de PirosLife está alcanzando sus objetivos, por lo que no se entiende la voluntad de expulsar a estos dos osos por parte de la Generalitat de Catalunya y del gobierno aranés. Desde la introducción de Goiat el número de ataques se ha ido reduciendo. El animal se ha adaptado a su nuevo hábitat y su número de ataques se ha reducido un 70% con respecto al año 2018 (datos de IPCENA).

Por tanto, según el partido político los planes de prevención de ataques por parte de estos osos están funcionando. Además, EQUO Catalunya dice que “la Generalitat está acusando al animal de oso peligroso sin que existan unos datos reales que precipiten su expulsión del Pirineo catalán”.

En una nota de prensa publicada desde EQUO Catalunya se pide:

  • Qué no se extraiga ninguno de los osos y que se siga fomentando su reintroducción y conservación en el Pirineo.
  • Qué todas la administraciones involucradas, autonómicas (Generalitat, Gobierno de Aragón, Gobierno de la Comunidad Foral de Navarra), locales y comarcales y nacional (Ministerio de Transición Energética), que rechacen la propuesta de expulsión del oso.
  • Qué se incrementen las acciones previstas por el proyecto PirosLife y por el protocolo de 2018 para mejorar el hábitat de los osos y que se evite así el número de ataques a la ganadería.
  • Qué se incrementen también las acciones previstas para proteger a la ganadería, con el fin que tanto los osos como la ganadería puedan convivir en el Pirineo.

Otras entidades, como la asociación ecologista Ipcena también se ha mostrado en contra de la petición del Consejo General de Arán enviando una carta a la ministra de Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, en la que piden que se rechace la expulsión de los osos del Pirineo. La asociación confía en que estos animales pueden enmendar su conducta mediante el protocolo para evitar sus ataques a los ganados.

El principal problema reside en la debilidad de Goiat y Cachou por el ganado equino, un tipo de animal que dificulta mucho las tareas de prevención. Los potros y las yeguas no pueden concentrarse en una misma zona, como sucede con el ganado ovino y bovino, por lo que los equinos están indefensos ante los ataques de los osos.

Según publica la Agencia Catalana de Noticias, el gobierno aranés quiere la “retirada de los osos conflictivos” y lamenta “estar atados por los protocolos”. El consejero de Territorio, Paisaje y Gestión ambiental, Francisco Bruna ha afirmado que “no ha recibido ninguna llamada del gobierno de Catalunya por esta situación”.

Francisco Bruna también ha avanzado que el 8 de octubre se hará una reunión con el Secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, para tratar este conflicto. A la reunión asistirán todas las administraciones implicadas en la temática de Cachou y Goiat, en dicha reunión se tendrá que dictaminar una decisión final sobre el futuro de estos dos animales.

Diez consejos para evitar que tu gato se pierda

Si algo caracteriza a los gatos es su peculiar y curioso carácter. Los felinos son unos animales ciertamente independientes que en muchos momentos del día buscan la soledad. Esta soledad se acentúa en los adultos, quienes muestran un mayor nivel de autonomía ya que no necesitan apoyarse en otros para sentir seguridad. Además, la curiosidad y el instinto cazador son la parte fundamental de su manera de ser, hecho que provoca que en muchas ocasiones sean difíciles de domesticar.

Es evidente que el ser humano, aunque se esfuerce inútilmente en ello, es incapaz de cambiar el carácter de estos animales, pero lo que sí que puede hacer es adoptar ciertas medidas protectoras para evitar que los gatos se escapen de casa o se pierdan. Desde Animalados te ofrecemos diez consejos para evitar que esto suceda:

1. Esterilizar: Aunque algunos dueños quieran evitar esta técnica por miedo o por incentivar la reproducción, este proceso debe realizarse sobre los felinos domésticos. El instinto de los gatos en épocas de celo es el de buscar a otros gatos para lidiar con sus necesidades, provocando situaciones complicadas en las que el animal intenta huir de casa. Así pues, recomendamos esterilizar a tu gatito antes de que alcance su madurez sexual y sea capaz de tener cachorros. Esto normalmente ocurre entre los cuatro y seis meses de edad.

2. Proteger las ventanas, balcones y  terrazas:  La curiosidad de los gatos provoca que en muchas ocasiones quieran observar todo aquello que está en el exterior. Por este motivo es importante tener una buena protección en todas las salidas. Existen distintos tipos de redes y mallas específicas para los distintos tamaños de gatos. Tener bien protegidas estas salidas puede evitar que el gato se escape. Asimismo, la confianza que genera tener esta protección permite tener una buena ventilación del hogar, hecho que resulta muy positivo para el bienestar del animal.

3. Implantar un chip: Este sistema electrónico de identificación permite almacenar información sobre el animal a través de la base de datos del Censo Canino que tiene cada Comunidad Autónoma. En él se guarda información como el nombre del dueño, su dirección y uno o dos teléfonos de contacto. El microchip se coloca una sola vez en la vida y permanece en el cuerpo del animal para siempre. El proceso de implantación lo tiene que llevar a cabo un veterinario. Gracias a esta medida, si una persona encuentra a un animal perdido debe dirigirse a un veterinario, quien procederá a la identificación del animal y la localización de su dueño.

4. Buscar un compañero de juego felino: Una manera de evitar la constante curiosidad externa del gato es proporcionándole un compañero de juego. Ahora bien, antes de tomar esta decisión debes reflexionar sobre la responsabilidad que conlleva tener a un nuevo animal de compañía en casa. Adoptar un perro o un gato nunca debe ser una decisión tomada a la ligera. La introducción de un nuevo gato en casa puede provocar que el animal que ya tenías en tu hogar cambie de humor y comportamiento. Cada uno debe tener su propio plato, bebedero, arena, juguetes… Estos animales son muy territoriales pero poco a poco irán entrando en contacto hasta que puedan acabar siendo amigos.

5. Hacer que el hogar sea más interesante y acogedor que el exterior: Los felinos tienen una necesidad de exploración constante. Su curiosidad provoca que siempre traten de conocer qué se encuentra presente en cada rincón del lugar concreto en el que se encuentran. Es muy probable que el gato se ausente de la vista de las personas a lo largo del día, hecho que favorece la posibilidad de que pueda perderse. Para intentar paliar un poco esta característica debes equipar al animal de todo tipo de objetos y juguetes. Rascadores, bolas de lana, caña de pescar con plumas, árboles para gatos, fuentes de agua… son algunos de los elementos que atraerán la atención del gato y evitarán que busquen el ocio y la curiosidad en el exterior.

6. En la medida de lo posible, educar: Los gatos son unos animales muy inteligentes capaces de asimilar las normas que le pongas. Una manera válida para educar a estos animales es reconociéndoles su buen hacer. Premiar al animal cada vez que tiene una conducta positiva ayuda a que el felino sepa asociar el regalo con la buena acción. Son animales independientes que necesitan intimidad para curiosear por lo que no pruebes de educarlo mediante gritos, sólo conseguirás confundirlo.

7. Tener especial precaución en la protección de la puerta de entrada: Los gatos tienen siempre localizada la zona de entrada y salida del lugar en el que se encuentran. De manera instintiva, siempre que la puerta del hogar o del lugar en el que están se abrá, la atravesarán para conocer qué se encuentra en el otro lado. Por este motivo es importante tener especial atención al momento de entrar y salir de casa.

8. Colocar un cascabel no es una opción: El sonido constante de estos collarines puede provocar dolores fuertes en el oído del animal, dejándole incluso sordo si el cascabel es muy grande. Además, este objeto provoca un gran estado de estrés sobre el felino por el hecho de cargar todo el día con un peso innecesario. Por este motivo, no es nada complicado encontrarse con animales que intentan quitárselo.

9. Proporcionar un compañero de juego canino: El compañero de juego también puede ser un perro. La mala relación entre los canes y los gatos es un tópico irreal. El proceso debe ser muy parecido al acompañante felino. Hay que dejar que cada uno tenga su territorio propio y que poco a poco vayan conociéndose hasta que acaben haciéndose amigos inseparables.

10. Proporcionar juguetes que finjan ser presas: Su instinto cazador les lleva muchas veces a querer salir al exterior y escapar. Si les ofrecemos juguetes parecidos a los ratones, por ejemplo, pueden fingir una caza que les resulte suficiente para tenerlos distraídos de los peligros exteriores.

“La implicación de los ciudadanos es fundamental en la lucha contra el maltrato animal”

Cristina Bécares es abogada, con un Máster en Derecho Animal con despachos en Barcelona y Tarrasa, sede de la comisión local de Derechos de los Animales del Colegio de Abogados que ayudó a fundar. Ha participado con éxito en numerosos casos por toda España, el último se ha saldado con pena de prisión para el asesino de Benito en Bilbao.

¿Qué valoración hace de la sentencia del caso Benito, el perro asesinado después de haber sido adoptado en Bilbao?

Positiva a grandes rasgos. Aun así, la frialdad y tranquilidad en la exposición de los hechos por parte del – actualmente – condenado, y el hecho que él mismo reconociera haber golpeado al perro en reiteradas ocasiones antes del estrangulamiento, motivó que desde APA SOS Bilbao – acusación particular – solicitásemos condena por delito continuado de maltrato animal y una pena de prisión de 22 meses.

La Juez ha considerado que se trata de un solo delito de maltrato animal con resultado de muerte, y la condena impuesta ha sido de 11 meses de prisión y 28 meses de inhabilitación especial para la tenencia de animales, así como para ejercer profesiones, oficios o comercio relacionados con animales.

Respecto a la responsabilidad civil, desde APA SOS Bilbao solicitábamos una indemnización por los daños morales ocasionados de 4.000 euros, la Sentencia ha acordado fijarla en 200 euros más intereses. Desde el despacho ANIMALEX – primer despacho especializado en Derecho Animal en el territorio nacional – consideramos que aún queda mucho trabajo por hacer en materia de daños morales en el ámbito del derecho animal.

¿Qué conclusiones extraería del caso para prevenir que se repita?

En mi opinión, es importante la formación y educación en materia de tenencia animal. Educar desde pequeños a empatizar y tener respeto por el resto de animales, y concienciar a la ciudadanía de la necesidad de seguir denunciando casos de maltrato y abandono de animales.

Cada vez somos más los abogados animalistas. ¿Qué determina que un delito de maltrato animal se castigue con cárcel, con una multa o se celebra como un evento «cultural»?

En nuestro Código Penal, el maltrato animal se castiga como delito o delito leve, dependiendo de la gravedad de los hechos. Las penas por delitos leves de maltrato no suponen pena de prisión, sino que están castigadas con multas que van desde el mes hasta los seis meses. En cambio, aquellos hechos que puedan ser considerados como delito de maltrato, sí prevén una pena de prisión mínima de tres meses y un día. Por otra parte, el Código Penal castiga el maltrato injustificado, es decir, deja fuera de protección cualquier tipo de “maltrato justificado”, donde se incluyen los festejos públicos, fiestas u otros eventos “culturales”, como serían las corridas de toros o los correbous, entre otros.

¿Qué nota pondrías en general a la judicatura española en materia de derechos de los animales?

No me aventuro a dar una nota genérica a toda la judicatura, creo que poco a poco hay resoluciones que visibilizar la sensibilización hacia los animales y la necesidad de protección, mientras que de otras aún podemos extraer frases y argumentos que, en mi opinión, muestran que aún queda mucha faena por hacer y recorrido por recorrer.

¿Y al legislativo?

En los últimos años hemos vivido y estamos viviendo diferentes modificaciones legislativas, tanto en el ámbito penal como en el ámbito administrativo.

Con la última modificación del Código Penal se dotó de protección a todos los animales, a excepción de los que viven en estado salvaje y se incluyó el delito de explotación sexual, entre otras modificaciones. Considero que dichos cambios contribuyen a pequeños avances en materia de protección animal, pero que con el tiempo estamos viendo que aún necesitan un mayor compromiso del poder legislativo, por ejemplo, el caso en el que una persona maltrataba a un jabalí en una acequia, en Lleida, no podía prosperar en la vía penal porque se trataba de un animal salvaje. O, fijar qué consideramos, a efectos penales, por explotación sexual hacia animales para poder condenar.

A nivel administrativo, estamos viendo como poco a poco los Ayuntamientos y las Comunidades Autónomas van actualizando las ordenanzas municipales para adaptarlas a las nuevas necesidades sociales. A nivel local, por ejemplo, muchos Ayuntamientos empiezan a establecer obligaciones a los propietarios de animales de compañía para garantizar unos estándares mínimos de bienestar animal, se incluye la regulación de las colonias de gatos, del tratamiento que debe darse a los gatos ferales, etc.

Por lo tanto, a nivel legislativo poco a poco vamos progresando, y gracias al compromiso de asociaciones, particulares y algunos políticos, vamos haciendo camino.

¿Y al ejecutivo?

Es una pregunta complicada ahora mismo. Hay partidos que han sorprendido a muchas personas por sus políticas en pro de los animales en los últimos tiempos, y partidos que desconozco la problemática real que nos plantearán a corto o medio plazo.

A nivel local, por ejemplo, desde la Comisión de Derecho Animal del Ilustre Colegio de Abogados de Terrassa, hemos enviado un listado con propuestas a todas las formaciones políticas que se presentarán a las elecciones en Terrassa.

La idea es que todos los partidos las puedan incluir en sus programas, que adquieran compromisos tendentes a mejorar el bienestar animal. Ahora toca esperar a ver qué partidos las incluyen y, en caso de incluirlas, quienes contribuirán a llevarlas a cabo, no relegándolas sólo a propuestas en fase de campaña electoral.

¿Haría bien una ley de mínimos a nivel nacional?

Una Ley de mínimos a nivel estatal en materia de protección animal sí, una Ley a nivel estatal en materia de protección animal, no. Actualmente, existen tantas normativas de protección animal como comunidades y ciudades autónomas. Esta variedad normativa comporta inseguridad jurídica al ciudadano, toda vez que situaciones que pueden estar prohibidas en una Comunidad Autónoma, pueden estar permitidas en otras. Del mismo modo, hay Comunidades Autónomas que prevén medidas accesorias en caso de imponer sanciones, mientras que otras no prevén ninguna medida, de forma que, por ejemplo, una persona puede maltratar a un animal y no tener una medida accesoria de prohibición de tenencia o adquisición de animales.

Establecer una Ley estatal de mínimos, garantizaría que todas las comunidades autónomas tienen unos estándares básicos garantizados, de manera que todo animal gozaría de la misma protección independientemente de la comunidad donde residiera o estuviera.

¿Qué debería incluir?

Empezaría el listado y tardaría horas en terminar, pero como nos planteamos una ley de mínimos, empezaría por garantizar estándares mínimos de bienestar animal para todos aquellos animales que son o puedes ser considerados animales domésticos y de compañía. Considero necesaria la definición del gato feral a nivel estatal, la regulación de las colonias de gatos, la protección a todos los perros, independientemente del uso que en ocasiones se les pueda dar. La inclusión, dentro de la esfera de protección, de animales exóticos o que podían ser considerados salvajes, cuando éstos están bajo la protección del ser humano o en contacto con éste.

Establecer medidas accesorias de prohibición de tenencia, de adquisición u otras inhabilitaciones.

¿Los ciudadanos y las protectoras denunciamos el maltrato animal?

Por suerte, cada vez son más visibles los casos de maltrato animal, ello es gracias a la colaboración de ciudadanos y protectoras. Ahora bien, aún son muchos los casos que no se denuncian por miedo a represalias, por falta de recursos o por normalización de la situación.

¿Cuándo denunciamos lo hacemos bien?

Habría que mirar caso por caso, pero por norma general sí, ya que lo importante es denunciar para que se lleve a cabo la investigación oportuna, ya sea en la vía penal o administrativa.

¿Qué elementos no deben faltar en una denuncia para iniciar un camino de éxito?

Es importante facilitar toda la información de la que dispongamos, lugar de los hechos, fecha y hora aproximada, datos que sepamos de la o las personas implicadas, del tipo y número de animales, y pruebas, por mínimas que sean.

¿La justicia es gratuita en caso de denunciar un caso de maltrato animal?

En vía administrativa, el ciudadano o la asociación, puede optar únicamente por presentar la denuncia ante la administración competente, sin ningún coste.

En vía penal, un particular puede denunciar casos de maltrato animal ante las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado o en el juzgado de guardia sin ningún coste. Recordemos que si se está produciendo un caso de maltrato animal podemos llamar a la policía y solicitar que se personen en ese lugar en concreto.

Si posteriormente nos queremos personar en el procedimiento judicial, podremos hacerlo como acusación particular si somos los directamente perjudicados o como acusación popular en otros supuestos.

Como acusación, en ambos casos, habrá que sufragar los gastos de abogado y procurador. Ellos son los profesionales que se encargarán de llevar la defensa de los intereses de esa persona o asociación y consecuentemente dirigir acusación (solicitar práctica de pruebas, seguir el procedimiento, acusar y seguir la fase de juicio oral y posterior ejecución de sentencia), independientemente de la postura adoptada por el Ministerio Fiscal, con quien pueden o no coincidir en cuanto a petición de pruebas y de condena.

¿Son los abogados la profesión del ámbito jurídico que tiene las pilas más puestas?

Depende de cada profesional y no de cada ámbito. Cada vez somos más los abogados animalistas que nos dejamos la piel en defender y garantizar la protección de los animales. Del mismo modo que también destacan muchos y muchas Fiscales y Jueces que en sus plazas están realizando acciones que contribuyen a avanzar en los progresos que se están haciendo a nivel judicial.

¿Qué caso de los que has llevado te ha producido mayor satisfacción?

Recuerdo un juicio que llevé a cabo desde el despacho ANIMALEX, en el que solicitábamos que se condenara a un cazador como autor de un delito de maltrato animal y de una falta de abandono de animales, los hechos ocurrieron poco antes de la modificación del Código Penal, por lo que el abandono de animales era considerado falta y no delito leve, como ocurre ahora.

La perra había sido adquirida por el condenado para la caza, resultando gravemente herida y abandonada, precisamente al término de la temporada.

Fue un juicio que, en sala, duró algo más de dos horas y media. La Sentencia consideró que quedaban probados los hechos que la asociación había denunciado y le condenó como autor de un delito de maltrato animal, a la pena de siete meses de prisión, inhabilitación especial para el ejercicio de profesión, oficio o comercio relacionado con los animales por tiempo de un año y nueve meses; y como autor de una falta de abandono animal, con pena de 40 días de multa a razón de seis euros de cuota diaria, a lo cual se le añadieron tanto los gastos ocasionados a la asociación en cuanto a veterinarios y las costas procesales, es decir, los costes de los abogados y procuradores que intervinimos en el procedimiento.

 ¿Cuál te ha frustrado más?

Me frustran aquellos expedientes en los que no has llegado a tiempo para evitar el incremento de sufrimiento del animal, o aquellos en los que ves que con la ley actual no puedes hacer mucho más.

Has sido ponente en las Jornadas Felinas Andaluzas ¿Qué tal la experiencia?

Muy positiva, no sé qué pensarán las personas que estaban allí, pero para mi muy positiva. Fue una intervención muy cortita, me quedé con ganas de mucho más.

Lo importante es que creo que quedó claro que los Ayuntamientos pueden hacer más de lo que muchos hacen, ya que la normativa actual les permite regular sobre aspectos que algunos no ven claro.

Pienso que es importante que se sigan llevando a cabo Jornadas como ésta y que las asociaciones animalistas estén activas en el día a día de la agenda política.

Animales en los videojuegos: mil maneras de matar

Es importante apelar a la responsabilidad de las desarrolladoras de videojuegos para que incluyan planteamientos que tengan en cuenta la ética animal. En muchos casos se glorifica la violencia y la carne como premio y se representa a los animales no humanos bajo la premisa de que están a nuestra entera disposición.

Los videojuegos están en la picota. Mientras en Canarias los introducen en las aulas para aprender a jugar de forma responsable, aunque los videojuegos escogidos no sean los más educativos (Donald Trump los responsabiliza de los recientes tiroteos en Texas y Ohio). La industria se le echa encima: si en lo que va de año Estados Unidos lleva más de 250 tiroteos masivos y en la Unión Europea la cifra tiende a cero, la culpa la tienen las armas y su fácil acceso, no los videojuegos.

El videojuego, entendido como una expresión cultural comparable a la literatura, la música o el cine, ha sido sistemáticamente ignorado por los medios de comunicación generalistas. Un ejemplo sencillo: es fácil encontrar en los periódicos secciones llamadas Cartelera o Televisión, donde se puede consultar qué programas echan en la tele o que películas se estrenan. Todavía no hay ni rastro sobre videojuegos y, sin embargo, crece año tras año la difusión masiva de estos y sus cifras de negocio -138.000 millones de dólares en 2018, el doble que las industria del cine y la música juntas.

Así, si 16,8 millones de españoles juegan habitualmente según el Anuario de 2018 de la Asociación Española de Videojuegos, resulta interesante analizar cómo se representan los animales no humanos en los videojuegos, especialmente en aquellos que tienen mayor difusión. En videojuegos como Terraria -más de 27 millones de copias vendidas-, The Legend of Zelda Breath of the Wild -16 millones-, Super Mario Odyssey -15 millones-, Horizon Zero Dawn -10 millones-, Don’t Starve Together -7,5 millones-, Battlefield 1 -4 millones-, todos ellos top ventas de Nintendo Switch, PlayStation 4, Xbox One y PC, aparecen en total más de 250 animales no humanos. Pero, ¿Cuál es su rol?, ¿Qué interacción podemos tener con ellos?, ¿Qué obtenemos a cambio de esa interacción?

En primer lugar, conviene subrayar que prácticamente la totalidad de estos animales se representan supeditados a la especie humana, en una concepción genesíaca -para nuestro uso y disfrute- que sigue punto por punto la pirámide de la consideración moral especista. Así, los perros y gatos son más importantes para nosotros que los mal llamados animales de granja, la mayoría mamíferos, y a su vez, éstos son más importantes que las aves, los peces, los anfibios, los reptiles, los artrópodos, los moluscos y los cnidarios.

Además, las diferencias sobre nuestra consideración moral entre los animales domesticados y en libertad es considerable e igualmente arbitraria. De este modo, las desarrolladoras de videojuegos blindan contra ciertos abusos a los animales que se encuentran en la parte alta de la pirámide -dado su estatus de utilidad para los humanos- mientras que los demás son, mayoritariamente, meras máquinas expendedoras de carne, piel, plumas, cuernos, escamas, huevos, etc., la violencia contra los cuales no es que necesite ningún tipo de justificación, sino que se premia.

Pirámide especista de Lluís Freixes Carbonell

Pirámide especista de Lluís Freixes Carbonell

En este sentido, las desarrolladoras de videojuegos diseñan abusos de todo tipo. De los más de 250 animales no humanos que aparecen en los videojuegos citados, cerca de 150 se pueden matar. Es más, se les puede cortar y golpear con armas como espadas, hachas, garrotes, hoces y horcas; se les puede atravesar con lanzas, flechas y cerbatanas; se les puede electrocutar, envenenar, quemar, congelar, petrificar y bombardear; se les puede lanzar todo tipo de objetos pesados de materiales muy diversos; se pueden aplastar saltándoles encima y se les puede disparar con todo tipo de pistolas, metralletas y misiles. En síntesis, los videojuegos permiten herir prácticamente de cualquier manera imaginable a los animales no humanos hasta causarles la muerte.

Éstos también son víctimas de sintagmas procedurales especistas: «atrapar/coleccionar/vender» o «atrapar/cocinar/consumir». Es decir, la finalidad de muchos de los animales no humanos que aparecen en los videojuegos no es otra que la de ser cocinados o vendidos. Las recompensas que recibimos al matar a los otros animales es, casi siempre, su carne o partes del animal: cuernos, pieles, plumas, etc. Mientras los primeros «premios» se cocinan o se comen crudos para recuperar puntos de vida, los segundos generalmente se usan para confeccionar armas, armaduras y todo tipo de objetos.

Estos videojuegos de plataformas, acción y aventuras transmiten una serie de valores como la superación, la paciencia y la valentía, todos ellos ingredientes fundamentales para una experiencia de juego satisfactoria. No se cuestiona en ningún caso la jugabilidad de estos -que es, a todas luces, excelente- sino que los valores intrínsecos a la experiencia de juego vienen cargados de una serie de mensajes especistas que conviene analizar por separado para dar respuesta a la pregunta clave: ¿Cómo contribuye esta representación a perpetuar el discurso especista?

La respuesta parece evidente: a través de la normalización de prácticas aberrantes para el interés de los animales no humanos, como la caza, la pesca, la doma y montura o la cocina omnívora.

En primer lugar, las decenas de maneras cazar y pescar, previamente autorizadas por los programadores y algunas incluso creativamente retorcidas, normalizan la sensación de dominación absoluta hacia los demás animales. Se glorifica la violencia y la carne como premio y se los representa bajo la premisa de que están a nuestra entera disposición para comérnoslos y hacerles lo que creamos oportuno, perpetuando así, a través del juego, uno de los fundamentos más arraigados del especismo.

En segundo lugar, vía la normalización y perpetuación de la doma. Si bien la domesticación de los caballos y las otras monturas no conlleva necesariamente su muerte, es una práctica terrible desde el punto de vista del sufrimiento animal y la supeditación especista a nuestros intereses de los animales que hacen de montura.

En tercer lugar, explotando una concepción profundamente egoísta de los animales no humanos como compañeros. Cabe decir, sin embargo, que en muchos videojuegos el mascotismo se distorsiona hasta tal extremo que la supeditación es tan brutal que a los animales no humanos, más que compañeros, se les puede considerar soldados aliados. Y, aunque mueren muy a menudo (porque los exponemos a luchas constantemente), el protagonista se muestra impasible y no transmite ninguna señal de empatía o tristeza.

Así pues, analizando la representación especista de los animales no humanos en los videojuegos (puede cambiarse aquí «especista» por «machista», «racista», «homófoba», etc.), uno se pregunta qué podrían hacer las desarrolladoras de videojuegos para dotarlos de una perspectiva más justa, más inclusiva, menos violenta.

En el plano antiespecista, hay algunos tímidos avances, incluso en videojuegos de difusión masiva. Por ejemplo, en Uncharted 4: A Thief’s End –más de 15 millones de ventas–, cuando apuntamos con la mirilla del arma a un animal no humano el gatillo no responde y este no se puede matar. En Don’t Starve Together -un videojuego indie con más de 7,5 millones de ventas-, al matar a ciertos animales el videojuego nos otorga unos «puntos de malicia» y, al llegar a determinado tope, aparece un personaje que nos roba.

En el primer caso optaron por la censura, pero en el segundo apostaron por un sistema de castigo que se integra en la jugabilidad del videojuego. Y es que darle una vuelta de tuerca a los planteamientos violentos embellece la creatividad y la experiencia de juego. Por ejemplo, en el videojuego de ajedrez Three-player chess una tercera persona tiene el control exclusivo de los peones de los dos jugadores «clásicos». Su función es evitar, moviendo los peones, que uno de estos jugadores (que controlan los alfiles, caballos, torres y monarcas) consiga matar una ficha del otro. La alegoría marcial del ajedrez se convierte en una versión pacifista del juego porque, si pasan veinte turnos y no ha muerto ninguna ficha, se declara «victoria de la paz» -el tercer jugador- y termina la partida.

Otra opción que se plantea a las desarrolladoras es la posibilidad de que dejen escoger al jugador o jugadora si quieren o no quieren ser especistas. Esto da lugar a los ‘vegan-runs’ del aclamado videojuego indie Undertale -completar la historia con el reto añadido de no matar ningún animal-. En cualquier caso, en lo que refiere a incorporar una perspectiva que tenga en cuenta la ética animal en los videojuegos, todavía hay muchas vías lúdicas, creativas y antiespecistas por explorar.

Por lo tanto, sería conveniente invitar y animar a las desarrolladoras de estos productos comerciales, obras de arte, objetos de estudio y pasatiempos a incorporar elementos y valores animalistas en los videojuegos. Es importante apelar a la responsabilidad de estas personas dada la difusión masiva de los videojuegos, especialmente entre los más jóvenes.

Lluís Freixes Carbonell

Publicado en el Caballo de Nietzsche de eldiario.es