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Siempre a favor de los animales

                                                                                                                                                              Obra de Montserrat Pérez

 

Artículo de Montse Pérez, directora del espacio creativo siNesteSia y artista. Organizadora de la exposición contra el maltrato animal, El Venadito.

Cuando éramos pequeñas, mi hermana y yo jugábamos a vaqueros e indios. Ella tenía una magnífica colección de personajes (indios y vaqueros), animales (caballos, perros, gallinas…), caravanas y demás enseres necesarios en el juego, a mí siempre me hacía ir con los vaqueros; ella elegía ir con los indios. Por lo tanto yo siempre perdía, porque en nuestro juego, que no en la vida real, la justicia siempre triunfaba y nosotros, desde nuestra ingenuidad infantil, defendíamos a los indios porque estábamos absolutamente convencidas que eran los “buenos”. Con los años, y por otros motivos, también sigo convencida de ello. Así pues, siempre a favor de los indios, hoy se ha transformado en siempre a favor de los animales. A éstos, como a los indios, les hemos expulsado de sus hábitats, no hemos sabido integrarlos en nuestra sociedad ni en nuestro espacio. Sólo nos hemos limitado a cosificarlos y convertirlos en objetos de consumo, ya sea para alimentarnos, vestirnos, distraernos o tener la mascota más chic del momento. Me vienen a la mente las líneas de acción de instituciones museísticas y centros de arte donde se organizan exposiciones con criterios de tendencia y moda. También, de la misma manera, el famoso de turno nos muestra la última excentricidad respecto a su nueva mascota. Esta un día ocupa las portadas de diarios y revistas que en poco tiempo queda desechada y abandonada a su propia suerte. En el caso del artista relegado al más triste de los olvidos, porque ambos, artista y animal, agotaron su tiempo de consumo. Me pregunto: ¿Qué nos pasa? No somos capaces de mantener un mínimo de atención sobre aquello en lo que hemos puesto nuestros ojos para que madure pueda evolucionar y sorprendernos llegado el caso. Los artistas necesitan su tiempo de aprendizaje y des-aprendizaje, experimentación, errar, encontrar, deprimirse, reanimarse… En una palabra, maduración para volver a crear. Todo ese tiempo hoy no se le da a nadie. Louise Borgeois (1911–2010) una de las artistas más notables del arte contemporáneo, no alcanzó el reconocimiento internacional hasta los 71 años, por suerte para ella tuvo tiempo de poder crecer y culminar su vida. De alcanzar a ser una gran artista. Hoy ese tiempo ya no existe. Cuanto más joven y más rápido se alcanza el éxito mejor. Y ¿después?… Lo mismo pasa con los animales. No nos damos el tiempo necesario para conocerlos, comprenderlos y amarlos. Sin ese tiempo no hay compromiso de verdad ni apego hacia ellos. Volvemos a la cosificación. No se trata de humanizar a los animales, pero sí de entender y comprender que como seres vivos tienen sus propias necesidades, la mayoría de veces ajenas a las nuestras. No necesitan vestirse ni un sinfín de cosas más, pero si necesitan lo más esencial en cualquier ser vivo: cuidado, atención, mejorar sus hábitats, respetar sus espacios y ciclos vitales. Por favor, démonos el tiempo de aprender de ellos, porque a los indios o bien los exterminamos o bien los mantenemos en reservas. No hagamos lo mismo con los animales y los artistas.

Enmarcando la mirada

Artículo de Silvia Esteve

«Any glimpse into the life of an animal quickens our own and makes it so much layer and better in every way»

John Muir

Dicen que los ojos son el espejo del alma. ¡Cuánto ganaríamos si mirásemos más a los ojos! Sobre todo a los de los otros animales. Veríamos en ellos el mismo miedo, la misma alegría, rabia, tristeza, pasión… que en los de nuestra propia especie. 

Jaume X, como le gusta que le llamen, nos aporta con su obra una nueva mirada a nuestros compañeros de planeta. Una mirada que nos interpela, de tu a tu, de individuo a individuo. Hoy, yo humano, te miro a ti, oso, leopardo, sapo, foca… Te miro y te entiendo.
Títulos como «Sapo que quiere ser una princesa» o «Zorro que no cree en nada,” acompañan a las obras. Retrato y reflexión del retratado. Retrato y reflexión del retratista. Jaume utiliza también el humor para dar otra dimensión a sus obras.

Este joven artista enmarca sus piezas con marcos reciclados. La mayoría son marcos de madera clásicos que dan a sus obras un toque atemporal y noble que las convierte en únicas. Que las detiene y contiene en el espacio y el tiempo, sin nombres propios, ni horas exactas.

Cuando le preguntamos por qué pinta retratos de animales nos explica que cree que es la manera de devolverles la dignidad robada. Jaume piensa que les hemos fallado tantas veces y de tantas maneras que ahora toca devolverles el sitio que les corresponde. Protagonistas y enmarcados, situados a la misma altura que los retratos de nuestros familiares y antepasados. Que nuestros propios retratos.
Si el arte tiene alguna misión, algún objetivo, es el de interpelarnos, revolvernos por dentro y revelarnos su mensaje escondido. Mírame y te cambiaré, escúchame y te hablaré.

Gracias Jaume X por hacernos mirar a los ojos a aquellos que solemos mirar por encima de los hombros.

Os dejamos a continuación el link de la entrevista que le hicieron al autor y a la galerista y artista que nos lo mostró en exposición, Montse Pérez, en el programa «Quina Fauna!» de Sants 3 Ràdio.