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Barcelona dice adiós a los carros de caballos definitivamente

La medida supone un paso adelante en la protección de los caballos, pero entidades animalistas reclaman que se prohíban también los Tres Tombs o San Medir. Una posible alternativa al sufrimiento animal en estas fiestas es sustituir el actual sistema por carruajes eléctricos

No por anunciado y conocido el hecho es menos relevante, al menos, para todos aquellos que llevan tiempo denunciando las precarias condiciones en las que se encuentran muchos caballos que tienen que cargar pesados Carruajes. A partir de ahora, quedan prohibidos los carros de caballos para hacer negocio o, lo que es lo mismo, la tracción a sangre con fines lucrativos. El Ayuntamiento de Barcelona no ha renovado la última licencia que quedaba para este tipo de actividad económica que, según varias organizaciones animalistas, como la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA) «contribuyen al maltrato animal». No obstante, se seguirán utilizando caballos en espectáculos para fines no lucrativos, como la fiesta de los Tres Tombs. 

Al menos, el uso de caballos queda restringido solo a un determinado tipo de prácticas. Luz verde a una medida que las entidades en defensa de los animales habían reclamado insistentemente, como FAADA o Basta tracción sangre. El camino es largo, explican. A pesar del paso adelante, consideran que aún queda mucho margen de mejora en la defensa de este animal, ya que, en su opinión, no se prohíben otros eventos que también dañan al caballo, como los Tres Tombs o Sant Medir. 

Pero las asociaciones animalistas valoran el paso adelante. En el momento en el que esto se anunció, en noviembre de 2017, desde Basta tracción sangre lanzaron un mensaje de optimismo: «No esperábamos que se incluyera la prohibición en las ordenanzas municipales tan pronto, es un gran avance» reconoció Patricia Lorenzo, de PTS. Sin embargo, también reconocieron que la medida llegaba «tarde» y que aún habría que esperar hasta junio. «Ya tuvimos que lamentar una muerte por este tipo de práctica, esperamos que no haya más», añadió. Por suerte, desde entonces hasta la fecha, no ha habido que lamentar ningún caso de muerte relacionado con la última licencia que quedaba para explotar económicamente los carros tirados por caballo. 

Eva Fornieles, de FAADA, asegura que el siguiente paso «es la prohibición de Sant Medir y Los Tres Tombs» ya que el sufrimiento del caballo es muy grande. Desde Basta Tracción a Sangre se suman a esta reivindicación. «Se pueden utilizar carros eléctricos sin necesidad de desterrar tradiciones culturales que están arraigadas en el territorio», matiza.

La polémica comenzó hace más dos años con la muerte del caballo Neret en Montjuic, después de arrastrar durante seis horas un carruaje. El caso despertó el interés mediático y aceleró las presiones al consistorio que finalmente ha prohibido este tipo de prácticas.

«Su muerte fue una noticia desastrosa, pero al menos ha contribuido a que otros caballos no tengan que pasar por lo mismo», se lamenta Fornieles.

Varias asociaciones animalistas han repetido reiteradas veces que «el caballo es uno de los animales más perjudicados por la acción humana«. Anna Mula, abogada y luchadora por los derechos de los animales, coincide con esta apreciación. «El caballo es uno de los animales que más sufre. Se utilizan en espectáculos, en todo tipo de entretenimiento y en actividades deportivas. También en nuestro país, donde actividades como los Tres Tombs se deberían empezar a cuestionar”.

La medida propuesta por el ayuntamiento de Barcelona es más ambiciosa de lo que muchas organizaciones esperaban. La idea inicial era no renovar las licencias de los portadores de carruajes. Pero desde el consistorio, finalmente, le darán un carácter normativo, por lo que se cierra la puerta a que se reabran nuevas licencias.

«Barcelona y Cataluña son punta de lanza en la defensa de los animales» reconoce Anna Mula. «Fuimos una de las primeras comunidades que prohibió las corridas de toros y ahora Barcelona apuesta por esta prohibición». Unas regulaciones que se ven con buenos ojos pero que, de momento, las organizaciones consideran un punto de partida.

Los caballos importan

 

Hace mucho tiempo que entré a formar parte de lo que se llama “el mundo del caballo” desde mis inicios formales a los once años en la Escuela de Equitación Tomás, a mi primer caballo a los 14, a mi grupo de 7 caballos en el Real Club de Polo de Barcelona y desde el año 2001 dirigiendo la Asociación Defensa Équidos, primera protectora de caballos de España.

Con gran dolor debo reconocer que pese al amor que profesé a todos mis caballos, ha sido desde el año 1996 que empecé a ser consciente de que todo lo que había vivido era una gran mentira. Voy a intentar explicaros la realidad que he visto desde que abrí los ojos a los hechos, no a las palabras repetidas una y otra vez.

El caballo es uno de los animales más maltratados por el hombre que existe, pese a que es el protagonista de hechos legendarios, mitos, historia y de que la civilización ha viajado sobre sus lomos, el hombre solo ha utilizado al caballo en su propio beneficio, y pese a creernos grandes maestros en el arte de la equitación, tendremos que empezar a asumir, que la equitación es el sistema de someter al caballo a tu voluntad mediante el uso más o menos refinado del dolor como método coercitivo.

El caballo es un animal presa, antes de ser nuestro esclavo, fue nuestro alimento, quizás como subproducto de la caza algunos potrillos fueron apresados y ahí empezó esa larga historia.

Actualmente, en lo que solemos llamar primer mundo, el caballo ha dejado de ser necesario, ni el uso militar, ni el civil como transporte ni el agrario como animal de tiro, parecen tener ya ningún sentido, pero mantenemos al caballo como animal de ocio o deporte.

Y esto representa para el caballo un estado de esclavitud, generalmente premiado tras sus años de servicio, con un paseo guiado al matadero, sea este legal o ilegal.

ADE ©Sílvia Esteve

Os voy a explicar que es un caballo brevemente y en que lo convertimos.

El caballo como he dicho es un animal presa, objetivo de depredadores y por tanto su organismo y su mente están al servicio de la huida como método primordial de supervivencia, por ello también necesita una manada en la que la abundancia de individuos despiste al depredador y ayude a defender a las crías.

También necesita espacios abiertos, donde poder ver al posible depredador y poder huir, los caballos no buscan cuevas ni se refugian en espacios cerrados son claustrofóbicos por naturaleza.

Su principal alimento es la hierba más o menos seca de los ecosistemas esteparios, y por su bajo nivel calórico debe pastar alrededor de 18 horas diarias. Su organismo, para sacar el máximo partido a esta alimentación tiene un estómago muy pequeño y un larguísimo intestino.

Sus cascos, estuches córneos de la última falange, son perfectas adaptaciones a la velocidad. Tienen una palma sensible que les permite adaptarse al terreno con la máxima seguridad, que actúa como amortiguador del impacto en el movimiento y que además debido a estar muy vascularizada ayuda en el impacto de cada pisada contra el suelo a la circulación de retorno, ayudando al corazón y liberándolo de una buena parte del trabajo.

Su mundo es el silencio, los espacios abiertos, la familia y la libertad.

¿Y nosotros qué hacemos con los caballos a los que tanto admiramos?

Lo primero separamos a los potros de sus madres prematuramente, en general sobre los seis meses, cuando más las necesitan y sin tener en cuenta que en el caso de hembras, quizás hubieran permanecido juntas de por vida.

A esos potros en algunos casos se los encierra ya en lugares diminutos, donde a duras penas pueden moverse lo necesario para desarrollar su musculatura.

Lo peor suele llegar cuando empieza su vida “útil”, si es un pura sangre inglés PSI, a los dos años sin haber terminado el desarrollo ya estará compitiendo en carreras de velocidad.

Si es un caballo de doma, salto, raid, empezará a ser “domado” es decir, a enseñarle mediante sistemas mas o menos brutales, que a partir de ahora la única voluntad del “binomio” hombre caballo, será la del hombre.

El caballo aprenderá a dejarse poner un bocado sobre las sensibles encías, que será el máximo instrumento de sumisión al que tendrá que aprender a soportar, pues por ellas, exactamente igual que por las nuestras, pasa el nervio trigémino, que cuando se inflama, a veces por causas naturales como un flemón o por los repetidos golpes del bocado sobre la encía, produce el llamado “dolor del suicida”.

Para librarse de ese dolor lacerante, el caballo abre la boca, intenta pasar la lengua sobre el bocado o la saca por el lado, mientras babea desesperado, pero el hombre tiene respuesta para todo, y los cierrabocas, los filetes de palillos e incluso la amputación de la lengua, pueden hacer desaparecer el problema de nuestra vista.

Después tiene que aprender a soportar nuestro peso. El sistema musculoesquelético del caballo no se creó para llevar a un jinete encima, se creó para soportar el peso de sus órganos internos sobre todo esos larguísimos intestinos y en el caso de las yeguas el potro en el vientre.

Nada que ver con llevar 80 kgs sobre una pequeña parte de su dorso, que naturalmente repercute en huesos y tendones de todo el cuerpo, sobro todo extremidades.

Si apretáis la yema de vuestro dedo índice con el pulgar unos segundos, veréis que instantáneamente se pone de color blanco y el retorno venoso no aparece hasta que levantáis el dedo…. Imaginaros la presión del peso del jinete sobre el dorso del caballo… a los 15 minutos comienza a haber muerte celular por hipoxia, falta de oxígeno, lo que produce picor primero y dolor después, pero si el caballo protesta o intenta deshacerse del jinete, recibirá aún más castigo, y el caballo, intentando sobrevivir aprende la indefensión, puedes hacerle lo que quieras, puede tener una lumbalgia o tortícolis o lo que sea, si se queja, recibirá más fustazos y espuelazos, por lo tanto, mejor seguir adelante.

Y luego viene su vida útil o deportiva, si ha de saltar, se le obligará mediante variados métodos que aunque lo lógico es pasar por el lado del obstáculo, sí o sí ha de pasar por encima y sin tocar las barras, pues cada vez que las toca hay un castigo extra.

No importa el desgaste en huesos y tendones de caer una y otra vez tras el salto sobre las frágiles manos del caballo, no importa su dolor ni lo pronto que empiezan a depender de antiinflamatorios y en el mejor de los casos de quiroterapeutas, el caballo ha de servir para el deporte del salto, y cuando esté totalmente roto e inservible, ya se desharán de él convenientemente.

Otros “deportes” son igualmente dañinos para él, el polo, con la combinación de velocidad punta, tirones de boca, golpes con el taco o incluso con la bocha (pelota), pechadas (empujones obligados de unos caballos a otros), les crea tanto estrés que no es raro que mueran de infarto durante el partido a pesar de que cada caballo solo juega un cuarto de hora y cada jinete necesita cuatro. Se puede ver temblar de miedo y ansiedad a las jacas que están atados esperando su turno.

En la doma clásica y la alta escuela, se intentan reproducir movimientos que el caballo podría realizar esporádicamente en la naturaleza en momentos de gran excitación, pero para ello se le somete a una impulsión constante hacia delante, mediante la espuela y la fusta, mientras que el férreo muro de dolor del bocado dirige ese movimiento hacia arriba.

La búsqueda de la belleza, de un cuello elegantemente arqueado y de esos movimientos que parecen irreales, tienen un precio muy alto para el caballo, que jamás es tenido en cuenta.

Las carreras de trote son otra muestra de lo poco que se tiene en cuenta su bienestar, se obliga al caballo a correr enloquecido, perseguido por un “depredador” del que no puede deshacerse (el carrito) que lo golpea con sus garras (el látigo) pero en el colmo del refinamiento, obligamos al caballo mediante filetes elevadores, (que son bocados unidos a una riendas que mantienen la cabeza del caballo anormalmente elevada) a correr solamente al trote, es decir, a un paso que en la naturaleza raramente utilizan , que es el intermedio entre el paso y el galope. En esa posición no ve lo que tiene delante y se le ponen unas anteojeras para que no vea a los caballos que tiene al lado y que al huir tan despavoridos como él aún le harían redoblar sus intentos de galopar.

Hay muchos otros casos de maltrato aberrante, las competiciones de tiro, en EEUU las carreras de los Tenesse Walking, a los que se amputa el nervio de la cola y se colocan unos pesados zapatos de hierro mucho peores que una herradura normal, para conseguir unos extraños pasos totalmente antinaturales y así en todas las actividades en las que interviene un hombre y un caballo… uno gana y otro pierde… y siempre el mismo.

Y en todos estos casos, el premio a su vida de esclavitud, suele ser, como he dicho un paseo al matadero.

A otros, que quizás por enfermedad o vejez no serían admitidos en un matadero, se les niega el derecho a una muerte mas o menos rápida, y se les abandona… en hípicas, confinados en su box, simplemente dejando de pagar… en cercados en el campo, donde morirán de hambre o dependerán de algún vecino que compadecido les tire unos trozos de pan cada día… en carreteras, donde pueden provocar un accidente o despeñarse por algún acantilado… atados a un árbol en medio de la nada, a donde los llevan de reata y los dejan y encuentras su cadáver atado a la rienda que fue su soga…

Todos estos casos son reales, los hemos vivido durante años, incluso a menudo en centros

ADE ©Sílvia Esteve

hípicos de lujo que encierran en la parte trasera a sus caballos de clase y los dejan morir lejos de la vista de todos…

Cuando salvas a estos caballos, cuando llegas a tiempo de salvar su vida, su alma a menudo está muerta. Su mirada, vacía y opaca nos habla de que su alma ha abandonado ese pobre cuerpo emaciado y seco. Esos caballos, como verdaderos autómatas, suben al camión, bajan, nos siguen, no oponen resistencia, pero no nos miran ni nos ven, indiferentes a las palabras de consuelo, a las caricias… pasan así unos días, unos meses… y un día, mientras les estás poniéndola comida, con las vitaminas, con las zanahorias… un día te miran… y en esa mirada hay luz y hay vida, y eso lo vale todo.

Algunos de ellos, se han ido antes de conseguir traerles de vuelta, escribo esto en memoria de Líbero por ejemplo, un PRE de unos 25 años al que abandonaron atado a una valla…Libero había sufrido tales torturas y vejaciones….solo lo pudimos mantener con vida tres meses, pero no conseguimos hacerle creer de nuevo en la humanidad.

Le habían amputado la cola en vivo, le habían cortado el ano, supongo que intentando quitarle melanomas e incluso le habían hecho una especie de vagina artificial…. Eso ya no supimos con qué fin.

Son porcentualmente muy pocos los caballos que son retirados por sus compasivos propietarios y pueden disfrutar de una vejez digna.

Por eso, suplico desde aquí a todos los que de una manera u otra estáis en la defensa de los animales, que no olvidéis al caballo, que no os deslumbre el oropel y el fasto de los deportes, que no os engañen con películas donde los caballos libres acceden felices a ser esclavizados en carreras, como si el sueño de todo caballo fuera competir en un hipódromo o en una pista o cancha. Mirad sus ojos, mirad esas muecas de dolor cada vez que el vaquero de la película de turno lo hace girar como si fuera una peonza, mirad sus bocas y esos gritos silenciosos….

Devolvamos al caballo su dignidad. Si ha de seguir trabajando para el hombre, por lo menos que se sepa de su estado, que se le otorguen unos mínimos derechos, aunque sean muy pocos en comparación a todo lo que le debemos.

 

Leonor Díaz de Liaño, directora de ADE

Link a ADE

LINK a la página para participar en caminADE caminata solidaria para recaudar fondos para la asociación

Fotografía de portada ©Sílvia Esteve

PIREA: Animales protegidos

 

Este pasado sábado, gracias al proyecto Pirea, pudimos escuchar de primera mano en el instituto de seguridad pública de Cataluña las reflexiones y recomendaciones de Agentes RuralesBomberos y veterinarios del cuerpo de Emergencias de este mismo servicio sobre cómo actuar en casos de emergencia. 

Pirea es una iniciativa de tres entidades ADE (Asociación defensaÉquidos), APDA (Asociación Policía Defensa de los Animales) y FAADA (Fundación Asesoramiento Ayuda Animales) para mejorar la respuesta en emergencias que afectan instalaciones con animales. Protectoras, refugios, perreras y granjas son muy difíciles de evacuar.

El objectivo de Pirea es contar con los recursos materiales, intelectuales y de coordinación para responder eficazmente a emergencias, un cuerpo de respuesta integrado para salvar vidas. Ofrecer colaboración para una evacuación exitosa de refugios, protectoras y explotaciones.

Hay numerosas medidas preventivas que permiten hacer defendible el espacio que alberga a decenas, cientos y a veces miles de animales. Mantener los alrededores del refugio lo más limpio posible, evitar la acumulación de materiales inflamables, tener aspersores, un punto de almacenamiento de agua, una bomba que funcione con gasolina, evitar los ornamentos inflamables, priorizar plantas frondosas que paren el fuego en lugar de alimentarlo. Serenidad, buscar información por vías oficiales y evitar obstruir el acceso a los profesionales o tomar iniciativas que aumenten el riesgo. La pereza o la falta de previsión son los enemigos de una protección frente a la emergencia.

 «Asumir que un fuego puede alcanzar 70 km/h. que puede destruir miles de hectáreas en muy pocas horas, que pueden alcanzarse los 1000 grados celsius y que los bomberos no pueden llegar a todas partes son elementos a tener muy en cuenta para comprender la importancia de la prevención» son palabras de Juan José Espada, responsable de los Bomberos de Sant Celoni. «Los incendios del verano se apagan en invierno» esta aparente paradoja resume muy bien la exigencia de prevenir las emergencias que surgen año tras año en la canícula.

La ciencia que estudia la propagación de incendios nos lleva a pensar menos en la evacuación y más en el confinamiento y defensa frente al fuego. Se dan casos en los que los daños más graves se producen por intentar huir sin la información, la organización y los recursos adecuados. «Las grandes catástrofes que han implicado muchas muertes de animales se han dado en granjas avícolas y acumulaciones de animales en el exterior como rebaños de ovejas«. Nos dice Espada. «La temporización y la programación son las claves para que la evacuación sea tal y no sea un desplazamiento o huida y por tanto una situación de mayor riesgo».

La propia seguridad es fundamental y el descontrol la reduce sustancialmente. «Los animales nos toman como referente por eso si hacemos simulacros en los que se creen hábitos de reclusión para protegerse está mucho ganado frente a contingencias» dice Encarna Casas veterinaria experta «la improvisación no ayuda, los protocolos deben estar escritos y bien conocidos por todos».

Artículo de Emma Infante

La cabalgata de Reyes, un sueño para los niños, una pesadilla para los animales

La presencia de animales en espectáculos públicos es cada vez menor y las cabalgatas de los Reyes Magos no se escapan de este cambio de paradigma. La irrupción de confluencias de Podemos en las grandes ciudades del Estado han acabado con una mala praxi que las asociaciones animalistas no dudan en considerar maltrato animal porque el gentío que se reúne para ver el desfile, la música ensordecedora, los gritos y los petardos que acompañan la comitiva los asustan. La llegada de Manuela Carmena al ayuntamiento de Madrid ha acabado con los camellos y las famosas ocas del pastor palentino Miguel Espinosa en una cabalgata sin ningún tipo de animal. Tampoco han participado animales, por primera vez en su historia, en la cabalgata de Valencia. El alcalde de Compromís, Joan Ribo, que ya prohibió la instalación de circos que emplean animales en sus espectáculos, decidió que no hubieran animales en la cabalgata y que personas disfrazadas los representaran mostrando así su respeto por el bienestar animal. Los pavos, burros o caballos han desaparecido también de la cabalgata de Zaragoza tras la polémica del año pasado, cuando se llegó a presentar una denuncia por maltrato animal. La demanda de los movimientos animalistas, que durante años han criticado los paseos en burro en la plaza del Pilar de Zaragoza, así como las ocas en la cabalgata, han hecho recapacitar al alcalde Pedro Santisteve, de Zaragoza En Común, que finalmente ha sacado los animales de la rúa.

En Barcelona, referente en la defensa de los derechos animales, la polémica ha llegado por la carroza del Circo Raluy, donde un hombre azotaba con un látigo a una mujer vestida de leona. Una puesta en escena que choca con las políticas de igualdad de género y contra el maltrato animal que defiende Barcelona En Comú. Fuentes del Ayuntamiento afirman que no tenían conocimiento del espectáculo que iba a ofrecer la companyia circense hasta que se puso en marcha la cabalgata y dejan claro que en las próximas ediciones no se van a promocionar actos en contra de la dignidad humana y animal con una mayor supervisión. Otra localidad con el mismo color político, Cádiz,  aprobó como ciudad amiga de los animales -en virtud a un reciente acuerdo plenario-, que el desfile no contara con presencia de animales. En Castilla y León, Valladolid se ha sumado al cambio y la cabalgata estuvo exenta de animales de manera pionera. El alcalde socialista Óscar Puente ha decidido suprimir del desfile a sus tradicionales jinetes y tampoco desfiló la Policía Municipal a caballo, un servicio que fue suprimido por el consistorio. “La explicación de que no haya caballos es que ya no existe la policía montada y que la utilización de animales en un espectáculo público a veces genera algunas discusiones” ha remarcado Puente.

Las ocas de Espinosa no se han quedado sin trabajo y han recorrido las calles de su Palencia natural, Alicante y Roquetas de Mar (Almería). En la capital alicantina, los camellos estan hechos con fibra de vidrio y pelaje que imita al natural de los animales del desierto, pero la presencia de estas adiestradas ocas que según su propietario están acostumbradas a la gente, deslucen su compromiso con el bienestar de los animales. En Castilla-La Mancha, el uso de animales también está al orden del día. Cuenca ha doblado el número de ocas, de cincuenta a cien, que acompañaba la comitiva real. En Toledo,la cabalgata de este año ha contado con un total de 28 caballos, que acompañaron a los Reyes Magos en su recorrido. Peor es el panorama en Asturias. Pese a la recogida de firmas contra la presencia de camellos en la cabalgata, Gijón (imagen de la noticia) y Oviedo no han tenido ningún reparo en utilizar estos animales. Los colectivos animalistas asturianos, que consideran que “las exhibiciones y los espectáculos con animales son incompatibles con la dignidad animal” también han criticado que el Ayuntamiento de Siero haya patrocinado un espectáculo infantil donde apareció un elefante y otros animales exóticos. No es un caso excepcional en esta comunidad. En El Berrón, el protagonista de la polémica se llama Baby y pesa cuatro mil kilos. Es el elefante del príncipe Aliatar.  

En el País Vasco, Sus Majestades llegaron en camello a San Sebastián por la playa de la Zurriola. En Bilbao, en cambio, los reyes llegaron a pie. En Catalunya también hay ciudades que utilizan animales como Girona, donde los caballos desfilan entre los miles de asistentes que acuden cada año a la cabalgata, o Mataró, donde las mulas pasean cargadas de carbón.  En Madrid también son numerosas las ciudades que no atienden las peticiones animalistas. El caso más flagrante es el de Boadilla del Monte, donde el popular Antonio González Terol retó a la alcaldesa de Madrid Manuela Carmena con una cabalgata de las de antaño donde los Reyes Magos llegaron acompañados de los tradicionales camellos, conducidos por los pajes reales, y en la que no faltaron ocas ni burros. En Santa Cruz de Tenerife, la Concejalía de Fiestas ha reconsiderado su decisión de prohibir la participación de todo tipo de animales en la cabalgata de Reyes, incluidos los tres camellos que portan a sus majestades de Oriente, que desfilarán, igual que ya se hizo el año pasado, solo con los regalos, mientras que los Reyes irán en carroza. La prohibición inicial obedecía a las críticas recibidas el año pasado por el transporte que los camelleros llevaron a cabo con los animales, que viajaron hacinados y atados por las piernas y el cuello en un viaje de más de 18 horas en ferry, que partió de Lanzarote, hizo escala en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria y finalizó en el muelle de Santa Cruz. Los camalleros se pusieron en contacto con el Ayuntamiento tinerfeño para explicarles que habían adquirido un camión que les permitiría traer a los tres animales juntos desde otra isla, de pie, sin necesidad de que viajen tumbados y con las patas atadas y la Concejalía de Fiestas levantó la prohibición de no contar con los dromedarios en la cabalgata.

En Las Palmas de Gran Canaria, los Reyes se han quedado sin camellos este año, pero no por razones ideológicas. El motivo de la ausencia de camellos la tiene el accidente sufrido recientemente por el camellero, que se ha negado a que otra persona realice esta labor por el difícil carácter que tienen. La cabalgata de enero pasado, sin ir más lejos, sufrió varias interrupciones debido a los problemas con varios de los camellos, uno de los cuales no quería salir al principio y otro, el que llevaba a Gaspar, se amuló durante el recorrido asustado, seguramente, por la aglomeración de gente. Su cuidador tardó como una media hora en conseguir que el cuadrúpedo se tranquilizara y siguiera su camino. Este suceso demuestra el estrés que sufren estos animales durante las cabalgatas. Sin salir de las islas afortunadas, este mismo año, Su Majestad Baltasar tuvo que hacer el final del recorrido de la Cabalgata de La Laguna a pie debido a que su camello se detuvo y no quiso reemprender la marcha. Cuando el camello de Baltasar se paró y el personal de seguridad vio que no quería continuar, se decidió retirar al animal del cortejo real junto a otro camello que le acompañaba detrás con los regalos para los niños.