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La Fundación Miranda lamenta la pérdida irreparable de la pony RIBA a manos de un cazador en el Parque del Garraf

El pasado sábado 20 de febrero, un cazador que participaba en una batida autorizada de jabalíes mató por error una ejemplar de poni pottoka de la Fundación Miranda en el Parque del Garraf. El hombre, que confundió la pony con un jabalí, causó la muerte del animal en medio de un grupo de personas que disfrutaba de la naturaleza y de la experiencia de encontrarse con caballos en libertad.

La Fundación Miranda ha emitido un comunicado donde describe que «los testigos de los hechos pasaron de la alegría de encontrarse con los caballos en este espacio natural protegido, a la angustia de ver un cazador disparar un tiro a una de las ponis, verla sangrar, desplomarse y morir ante sus ojos».

Según indica la Fundación, «el cazador atribuye el hecho a un error por su parte, pero el caso es que el disparo se produjo a diez metros de la carretera, con personas cerca, y en un lugar con buena visibilidad, de manera que cuesta entender que se pueda confundir un équido con un jabalí».

La Fundación Miranda considera que «poder disfrutar con seguridad de la naturaleza es un derecho y un bien imprescindible, hoy más que nunca, con la situación de confinamiento que vivimos hace meses. No deberíamos sufrir ningún riesgo de bala mientras paseamos con la familia, y tampoco que se puedan generar episodios de tanta violencia por el objetivo de mantener en equilibrio la población de jabalíes. Se trata de poder pasear sin peligro, de poder efectuar proyectos de respeto por la vida, con plenitud y sin amenazas, sin que los caballos o las personas sean elementos vulnerables».

Desde Miranda proponen soluciones para evitar estos trágicos episodios como «acotar las zonas de caza, o buscar nuevas maneras de regular la sobrepoblación de algunas especies que desgraciadamente sólo tienen al hombre como depredador, o estar tranquilas que la Administración se asegura de no dar armas a personas no cualificadas «.

Una pérdida totalmente irreparable y evitable

La Riba, nombre de la pony asesinada, formaba parte de un tesoro, un pequeño grupo de ponis de raza Pottoka, un grupo de los pocos que quedan de las Pottoka más primitivas, que aparte de valor genético, aporta el Parque del Garraf y al municipio de Olivella una tarea ejemplar e impagable de prevención de incendios, aunque pastando y gestionando el sotobosque.

Estos animales hacen el trabajo de una brigada de hombres con desbrozadoras mecánicas, pero sin ruido, sin contaminación, sin coste para la administración o los propietarios privados, aportando vida allá donde pisan, mientras se nutren. Son por tanto un poderoso agente de biodiversidad, ecológico y sostenible, y su aportación en el Parque del Garraf es impagable.

La falta de recursos económicos ha limitado este proyecto en cuanto a las oportunidades de crecimiento, aunque se ha logrado efectuar algunos estudios e investigación sobre el impacto de las Pottoka a la vegetación en el Garraf con la UAB, donde se ha visto que allí donde pastan ha reducido el cárcar en un 75%. El cárcar es la especie vegetal que ha colonizado toda la etapa mediterránea en el Garraf, y aumenta considerablemente el riesgo de incendio.

Sólo los equipos devoran y tienen a raya esta gramínea (ni ovejas, ni cabras…) y además, se adaptan muy bien al pasto pobre en proteína del Garraf. Las Pottoka incluso arrancan algunas raíces y dejan desmenuzadas en superficie las hojas que no se han comido. Un auténtico mecanismo de desherbado y «mulching» natural (cubierta vegetal anti erosión y pro vida microbiana del suelo) que es digno de un postgraduado en agricultura ecológica.

El Parque del Garraf invitó la Fundación Miranda a llevar este grupito de ponis Pottoka al pasto de Can Grau hace unos cuatro años. Los animales provienen de un costoso rescate que efectuó la Fundación en el Zoo clausurado de Almuñecar, en Granada. Seis hembras y un macho, una familia preciosa que se ha adaptado muy bien a la vida en libertad, constituyendo un recurso educativo y de conciencia ambiental para escuelas, visitantes, familias… que han ido pasando por el Parque y por la Fundación.

Hoy, la Fundación Miranda, todos los Pottoka, burros, caballos, voluntarias, madrinas, socias, Equipo de Dirección, Patronato, seguidoras del Proyecto y otras ONG están de luto por la pérdida de la pequeña Riba, la más pequeña de su familia . Una pérdida tan impagable como la aportación que ellas hacen cada día en el espacio que las acoge y las personas.

El maltratador de Chantada se niega a confesar

El hombre que disparó, maltrató y mató a una perra en el municipio de Chantada se ha negado a declarar acerca de los hechos.

El pasado 30 de noviembre un hombre de Chantada (Lugo) golpeó, arrastró y disparó a una perra, llamada Alma, después de que esta diera a luz a seis cachorros. Una pareja que circulaba en coche por el lugar de los hechos, pudo grabar el maltrato sufrido por el animal. Gracias a esta grabación de los transeúntes, hubo una movilización espectacular a través de las redes sociales con el objetivo de condenar los hechos sucedidos y lograr un castigo ejemplar sobre el culpable.

Tras la difusión de los hechos, PACMA denunció al cazador por la vía penal y el pasado 18 de diciembre el maltratador fue convocado para declarar acerca de lo sucedido en el juzgado de la localidad lucense. La sorpresa fue cuando el acusado se acogió a su derecho de no declarar. Además, el hombre negó que él fuera quien aparece en el vídeo. A lo largo de los próximos días se citarán a distintas personas implicadas para que den su declaración acerca de lo sucedido.

La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Chantada, por el momento, ha prohibido al cazador tener armas o animales a su cargo mientras no se cierre el procedimiento judicial. Sin embargo, desde la parte denunciante, personada por el presidente de la protectora El Refugio, se espera que «estos hechos tan graves acaben con un juicio y una condena ejemplar».

PACMA ha declarado que luchará hasta el final para conseguir la máxima condena de prisión posible para la persona culpable. Recordemos que según el Código Penal el maltrato animal con muerte está penada con dieciocho meses de prisión.

A pesar de los esfuerzos por salvar al animal, Alma falleció tres días después de los hechos tras ser trasladada a un hospital. Sus seis cachorros están siendo cuidados y criados por la Asociación Ayuda Alimentario Animalista.