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Un equipo de fotógrafos muy perruno

 

Fran Lorca, cuyo nombre artístico “Eco Lorka” hibrida el suyo y el de su querido perro Eco, llega a Barcelona con su cámara en noviembre.

Bajo el proyecto Dogtour, fotógrafo y acompañante perruno han recorrido ya diferentes ciudades españolas retratando a otros canes. Desde el mes de febrero de 2017, y partiendo de su ciudad natal, Sevilla, han estado en Córdoba, Zaragoza, Pedrezuela, Salamanca, Granada, Bilbao, Murcia, Valladolid, Cádiz, Tarragona, Burgos, Valencia y Madrid.

Cuando le preguntamos a Eco el motivo de este viaje fotográfico nos explica que todo empezó con su perro. Antes de la llegada del can, poco sabía él de perros. El amor hacia su compañero le hicieron descubrir el mundo perruno que ahora adora.

La posibilidad de viajar con él y trabajar de lo que más le gusta le pareció la mejor idea del mundo, y así en 2013 se embarcaron en este proyecto.

Las fotografías de Eco son sencillas, directas, como el nos cuenta “Me gusta retratar la esencia de cada animal. Los aspectos comunes que sus familias reconocen. Y lo hago con la dignidad que se merecen, con todo lo que la palabra “dignidad” implica. Por eso de momento utilizo un esquema sencillo, una iluminación pictórica y busco el semblante más justo para cada uno de los que posan para mí. Creo que fotografiándolos de esa forma hago algún tipo de justicia animal. El reto que supone enfrentarme a cada animal y mostrar su “perronalidad”en cada fotografía me mantiene activo y vivo.”

Eco Lorka estará en Barcelona los días 23, 24 y 25 de noviembre en la Clínica Veterinaria Animalia Barcelona. Los que os queráis inscribir al evento y pedir más información lo podéis hacer a través de su web dónde encontraréis el link a sus redes sociales.

Os dejamos un video sobre Dogtour.

Sílvia Esteve

«Uno no se acostumbra a la muerte»

Cómo afrontar esta parte de mi profesión es realmente complicado.

En general, cuando surge este tema, las personas te suelen decir que bueno, tu ya estás acostumbrada, que forma parte de tu cotidianidad como veterinaria, que no te afecta como la primera vez que lo hiciste… Pero una no se acostumbra a la muerte.

Yo como persona no me «acostumbro» a lo que representa y como profesional supone en muchos casos frustración por no poder hacer nada más por mi paciente.

Es por ello que, para eutanasiar, he aprendido a gestionar (no anular) mis emociones lo que me permite poder llevar a cabo una tarea tan difícil emocionalmente para la que nadie me ha preparado.

Cada vez que me enfrento a esta situación tengo en cuenta diferentes factores. En primer lugar el paciente, cuál es el motivo de eutanasia y sobre todo si existen otras opciones antes de llegar a ella. No hay que olvidar que mi labor como veterinaria es en primer lugar con el paciente, intentar curar y si no es posible aliviar su dolor o sufrimiento.

En segundo lugar con la familia, siendo el soporte psicológico en una decisión tan angustiosa y difícil. Hay tantas situaciones familiares diferentes como pacientes. Tener empatía con ellos y comprender su situación es fundamental para que este proceso sea lo menos doloroso posible.

En muchas ocasiones no se tiene en cuenta que también somos personas, tenemos sentimientos y que no por llevar a cabo la eutanasia dejamos de tenerlos. No puedo recordar en cuantas ocasiones he salido de la consulta con un nudo en la garganta o cuantas veces me he derrumbado aún sabiendo que es la decisión correcta.

No hay que olvidar que en muchos casos son pacientes a los que hemos visto crecer en nuestra consulta, que vienen felices a verte, a buscar su chuche cuando pasan por delante de la consulta, que te comen a besos si te descuidas…

Por todo ello creo necesario escribir estas líneas. La veterinaria es una profesión que puede llegar a ser muy dura, física y psicológicamente, y aunque muchas veces se reconoce nuestra labor, hay otras tantas en las que no se ve más allá de nuestra bata de veterinario. Bajo el uniforme de la profesión están todos nuestros sentimientos, los que nos hacen luchar cada día por nuestros pacientes y los que nos hacen sufrir cada día por ellos.