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Las victorias animalistas de 2020 y las asignaturas pendientes para el 2021

La gestión ética para el control de especies invasoras, la instalación de cámaras de vigilancia en los mataderos y la creación de la primera Dirección de Protección Animal del Estado Español son algunas de las victorias animalistas logradas a lo largo del 2020.

Finalizamos un año 2020 oscuro, marcado por una indeseada pandemia que ha causado un daño irreparable en las personas y los animales. Sin embargo, el coronavirus no ha privado a la sociedad de seguir dando pasos firmes hacia un mundo más animalista, aunque también es cierto que queda mucho camino por recorrer. Desde Animalados hemos hablado con tres expertas en materia animal para resumir las victorias animalistas de 2020 y detectar las principales asignaturas pendientes para el 2021.

Carla Cornella, directora de la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA), destaca como victoria animalista que: “El Tribunal de Justicia de la UE confirma el derecho de los Estados miembros a poder prohibir el sacrificio de los animales sin aturdimiento previo, hecho que obliga sin excepción el sacrificio con aturdimiento en los ritos religiosos musulmanes y judíos. España deberá imponer medidas al respecto”.

FAADA también valora como un gran objetivo cumplido que: “En España algunas comunidades autónomas, con Cataluña a la cabeza, han aprobado un plan de gestión ética para el control de especies invasoras como los cerdos vietnamitas, evitando así su sacrificio. En el sector de la venta de animales en España, señalamos que el Gobierno da los primeros pasos para regular el comercio y la tenencia de animales exóticos que permitirá la comercialización solamente de algunas especies y prohibirá la gran mayoría”.

Finalmente, Carla Cornella cita como triunfo importante que: “La nueva Ley de Educación española incorpora la empatía hacia los animales en el currículum de enseñanza obligatoria. Por primera vez, entre los fines del sistema educativo se incluye la formación en valores que favorezcan el respeto hacia los seres vivos y los derechos de los animales como estrategia de prevención de conductas violentas en el aula”.

Cristina Bécares, abogada especializada en Derecho Animal y asesora de entidades y asociaciones en defensa de los Derechos de los Animales, considera que: “Lo más positivo del año 2020 son todos los cambios legislativos que se han iniciado durante este último año, como el proyecto que obligará a instalar cámaras de vigilancia en los mataderos, el que regulará los núcleos zoológicos o la futura ley de protección de los animales a nivel estatal, entre otros. Poco a poco vemos que se van produciendo pequeños cambios que contribuirán a mejorar el bienestar y la protección de los animales”.

En una misma línea se encuentra Marta Legido, veterinaria clínica y vocal de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona, quien remarca que: “La mejor noticia animalista del 2020 es la creación de la primera Dirección de Protección Animal del Estado Español”. Este nuevo alto cargo se dedicará a proteger a los animales y a supervisar cualquier medida política desde el punto de vista de los derechos de los animales.

Una lista de tareas pendientes para el 2021

Carla Cornella considera que: “El mayor reto que necesitamos abordar con extrema urgencia es cambiar radicalmente la manera que tenemos de relacionarnos con los animales, tanto para garantizar sus derechos y su bienestar como para prevenir el flujo constante de futuras enfermedades virales que pasan de los animales a los seres humanos causando gran devastación como el COVID-19”.

Desde FAADA también apuntan que: “La destrucción de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad, promovida en gran medida por la ganadería intensiva, el uso y consumo de animales de granja de forma intensiva y la explotación de la vida silvestre unidos a los efectos del cambio climático, generan la aparición de pandemias zoonóticas, por ello es preciso cambiar de raíz las políticas actuales y acompañar a las empresas a reconvertir dichas actividades que dañan a los animales, el medio ambiente y en consecuencia la salud de las personas”.

Por último, la directora de la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales destaca que: “Es imprescindible que en 2021 se promuevan políticas públicas efectivas que permitan reducir considerablemente la dieta basada en productos de origen animal con el fin de fomentar una alimentación más consciente y sostenible”.

Cristina Bécares reflexiona que: “Una de las tareas pendientes es la necesidad de revisar la Ley de los llamados perros potencialmente peligrosos, una ley que se redactó hace muchos años y en un contexto determinado. Además, mantengo mi reivindicación anual, pienso que es necesaria la formación y educación en materia de respeto a los animales desde todas las escuelas, considero que es muy importante formar a los niños de hoy en valores y respeto a todos los animales, humanos y no humanos”.

La vocal de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona Marta Legido, por su parte, opina que: “La principal tarea pendiente para el 2021 es hacer todos los esfuerzos posibles para orientarnos hacia el abandono cero de los animales de compañía. Soy una persona muy realista y hace más de treinta años que sufro por la gran cantidad de animales abandonados que hay en los Centros de Acogida, una cantidad que no disminuye. De todas formas, me parece importante destacar que parece ser que la crisis sanitaria del COVID-19 ha provocado que la sociedad valore más a los animales de compañía y consecuentemente se han abandonado menos animales”.

Nace One Healt, un órgano consultivo en la gestión y el control de enfermedades como la Covid-19 en Cataluña

El Consejo de Colegios de Veterinarios de Cataluña ha constituido la Comisión One Health, un órgano consultivo en la gestión y el control de enfermedades como la Covid-19 en Cataluña. Veterinarios científicos e investigadores integran la comisión.

La Covidi-19 ha puesto en evidencia que la salud es global. La interrelación y la globalización definen el mundo de hoy; ahora, las pandemias deben tratarse desde la perspectiva One Health (Una Salud). Es un concepto promovido por la Unión Europea que indica que la salud humana, la salud animal y la salud medioambiental, así como su profilaxis, son interdependientes y están vinculadas a los ecosistemas en los que coexisten.

El Consejo de Colegios Veterinarios de Cataluña (CCVC) ha constituido la Comisión One Health como un órgano consultivo en enfermedades zoonóticas, que son enfermedades transmisibles entre animales y personas. «Los veterinarios podemos aportar mucho a la salud pública: con la comisión One Health nos ponemos al servicio de la sociedad, de la administración pública y de los medios de comunicación para aportar nuestro conocimiento y experiencia», explica el presidente del CCVC, Ricard Parés.

La comisión está formada por veterinarios de reconocido prestigio y amplia trayectoria profesional: la doctora en veterinaria, doctora en farmacia, diplomada en sanidad y secretaria general de la Academia de Ciencias Veterinarias de Cataluña, M. de los Ángeles Calvo; el doctor en veterinaria y profesor de la Universidad de Lleida (UdL), Lorenzo José Fraile; la doctora en veterinaria, responsable del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA) del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), Natàlia Majó; y la doctora en veterinaria, decana de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y presidenta de la Conferencia de decanos y decanas de Facultades de Veterinaria de España (CDVE), Maite Martín.

Objetivo de la Comisión One Health

Es importante recordar que el 60% de las enfermedades infecciosas son de origen animal y que, por tanto, las zoonosis son un reto vigente para la salud pública. Cuando una enfermedad afecta al conjunto de la población se debe abordar desde la perspectiva epidemiológica independientemente de la especie animal afectada. Los veterinarios pueden aportar su experiencia y conocimiento en la gestión y control de enfermedades contagiosas.

La política sanitaria que los veterinarios aplican en la producción animal ha favorecido que enfermedades humanas que hace años tenían una elevada prevalencia, actualmente no supongan un problema. Algunos ejemplos han sido la tuberculosis y la brucelosis; y hoy, lo es el virus del Nilo, que se presenta como un reto actual. Por ello, es fundamental que los veterinarios y veterinarias formen parte de los equipos interdisciplinarios de prevención y lucha contra estas epidemias.

El CCVC tiene voluntad de que la Comisión One Health sea un instrumento de colaboración con la administración catalana, que visibilice aún más el papel de la profesión veterinaria en la salud pública y que fortalezca la colaboración entre el CCVC y la administración.

¿Los cerdos pueden contagiar a las personas de coronavirus SARS-CoV-2?

Los veterinarios transmiten un mensaje de calma: con las evidencias que se tienen hasta ahora, los cerdos no son susceptibles al coronavirus SARS-C0V-2 ni, por tanto, lo pueden transmitir a las personas.

En los últimos meses se han detectado mutaciones en el coronavirus SARS-CoV-2, como por ejemplo, los cambios observados en los visones. Es una realidad que los virus mutan, es su manera de evolucionar. Ahora bien, las variantes no son siempre sinónimo de más capacidad de transmisión o de mayor virulencia (capacidad de causar enfermedad más grave).

Por otra parte, se han publicado varias informaciones en los medios de comunicación, en referencia a algunas investigaciones científicas, que pueden desencadenar que alguien piense que los cerdos pueden infectar a las personas. Y no, con los datos que tenemos, los cerdos no son susceptibles al SARS-CoV-2 y, por tanto, no podrían transmitir el virus a las personas.

«Es indudable que estamos viviendo una situación inédita y totalmente desconocida, y poco a poco se van obteniendo más evidencias científicas. Sin embargo, hay que mantener la calma y queremos recordar que esta pandemia de Covid-19 afecta a los humanos: los animales son una víctima colateral de la situación», observa el presidente del Consejo de Colegios Veterinarios de Cataluña (CCVC) , Ricard Parés.

Con el fin de proporcionar la información precisa, el Consejo de Colegios Veterinarios de Cataluña ha hablado con Joaquim Segalés, un veterinario experto en coronavirus, investigador del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA) del IRTA ( IRTA) y catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

¿Las mutaciones de SARS-CoV-2 incrementan la virulencia?

Se piensa que las nuevas variantes no afectarían más la salud de las personas de lo que hemos visto hasta ahora y, por tanto, no son más virulentas. La mayor parte de las mutaciones del SARS-CoV-2 tienden a ser prácticamente insignificantes y raramente afectan las proteínas del virus. Cuando hay una variación en los aminoácidos que afecta a la proteína, pueden pasar dos cosas: que haya un cambio en el comportamiento biológico del virus o que no lo haya. Sabemos que hay una variación en el aminoácido 614 que hace que el virus se pueda transmitir más fácilmente ya que se replica mejor, pero su virulencia no ha cambiado. Aún así, los coronavirus no se caracterizan por ser especialmente rápidos a la hora de mutar, si se comparan con otros virus.

Los visones de Dinamarca

Se han detectado cuatro mutaciones dentro de lo que sería el gen que codifica para la proteína S, que es la de la espícula. Hay que recordar que se está utilizando justamente la proteína S para generar inmunidad frente al virus, es decir, es la proteína en la que se basan los productos vacunales y, lógicamente, preocupa más que haya mutaciones en esta parte del virus que no en otra.

¿Los visones se contagiaron de personas?

Sí, se sabe que los visones se contagiaron de personas, se infectaron entre ellos y podrían convertirse en un reservorio del virus que podría infectar a las personas. Por ello, a nivel epidemiológico, es importante hacer un seguimiento de los virus y las diferentes mutaciones que se puedan dar en esta especie. Hoy, y a la espera de más
datos, la inmunidad frente las variantes mayoritarias que circulan en personas también sería capaz de neutralizar, en diferentes grados, las variantes de SARS-CoV-2 de visones.

¿La vacuna serviría para humanos y para animales?

De entrada, las vacunas que se están desarrollando para aplicar a las personas deberían ser suficientes, a priori, para ser utilizadas también en animales. Cuando hablamos de animales, estaríamos hablando de todas aquellas especies susceptibles al SARS-CoV-2.

¿Los cerdos pueden contagiar a las personas de SARS-CoV-2?

Dado que el SARS-CoV-2 no puede infectar a los cerdos, éstos no pueden transmitir la infección a las personas. Los cerdos pueden infectarse de hasta seis especies de coronavirus diferentes, pero ninguna de estas es zoonótica, es decir, no se puede transmitir a las personas. De entre estas seis especies, el SADS-CoV (coronavirus de la diarrea aguda grave), descrito hasta ahora sólo en el sureste asiático, es el único que podría llegar a tener potencial zoonótico, ya que en estudios en laboratorio se ha visto que puede replicarse en cultivos primarios derivados de células humanas. En un experimento se utiliza una dosis vírica infectiva muy elevada que habitualmente no se correspondería con una situación de exposición natural.

¿Hay que tomar precauciones adicionales con los animales?

Las mismas que se han dicho desde un inicio: medidas básicas de higiene y de un cierto distanciamiento. Estas serían más que suficientes. Si hay personas con sintomatología clínica de tipo respiratoria, lo ideal es que no tenga contacto con su mascota; y si se trata de una persona que trabaja en una granja, debería tomar las mismas precauciones y procurar no ir al trabajo. Así se evita la potencial eventualidad de exponer el animal al
virus.

La irresponsabilidad de los cazadores supone un foco de contagio del coronavirus

La excusa de salir a cazar en tiempos de confinamiento para el supuesto control de la superpoblación de animales está poniendo en riesgo la salud de muchas personas. Lamentablemente, ya existen casos en los que un grupo de cazadores se han contagiado entre sí, o incluso han contagiado a otras personas que nada tenían que ver con la cacería.

Como ya explicamos en nuestra anterior publicación, a pesar del confinamiento, algunos gobiernos autonómicos están dando vía libre a la caza con la excusa de que esta actividad en necesaria para el control de la población de animales salvajes. Una mentira que tiene como objetivo único disparar a animales por diversión y generar ingresos económicos.

Por si no fuera ya suficientemente grave esta situación, en las últimas semanas se han conocido diferentes casos en los que los cazadores se han contagiado entre sí durante una cacería, o incluso batidas en las que los cazadores han contagiado a otras personas que nada tenían que ver con la actividad cinegética, incluidos miembros de sus propias familias.

Sarria es un municipio de Lugo que actualmente se encuentra en una situación muy complicada a causa del elevado número de contagios de coronavirus que se han producido a lo largo de las últimas dos semanas. Según ha informado la “Voz de Galicia”, uno de los focos de contagio de esta localidad tuvo su origen en una comida de un grupo de cazadores que se celebró en un hotel durante una jornada de caza.

El propio medio de comunicación gallego detalla que asistieron al encuentro nueve cazadores, la mitad de los que asistían habitualmente, y comieron en dos mesas separadas. Sin embargo, los cuatro miembros de una de las mesas resultaron contagiados, llevando incluso el virus a los miembros de su propia familia, quienes también dieron positivo en la prueba del Covid. Afortunadamente los trabajadores del restaurante dieron negativo.

Otro caso de contagio tuvo lugar en la comunidad autónoma de Cantabria, actualmente una de las más golpeadas por el coronavirus. Durante el pasado mes de octubre, el municipio de Villacarriedo sufrió un brote provocado por un grupo de cazadores que se reunieron en un bar tras una jornada de cacería. Tras conocerse el brote, la Consejería de Sanidad tuvo que instalar un punto de pruebas PCR en un polideportivo de la localidad para poder hacer pruebas masivas y frenar el contagio entre sus habitantes.

Según informó Paloma Navas, directora general de Salud Pública del gobierno regional,  en el medio de comunicación de la Cadena Ser, el brote fue provocado por un grupo de cazadores que estuvo en un bar sin mascarilla y que obligó a Sanidad a tomar medidas para evitar que los contagios siguieran propagándose por toda la población.

Cazadores sin mascarilla y sin distancia de seguridad

A pesar de que los cazadores tienen vía libre para salir a cazar en muchas regiones de España, el colectivo tiene que cumplir con una serie medidas de seguridad anti-coronavirus decretadas por las autoridades sanitarias. Llevar mascarilla y mantener la distancia de seguridad reglamentaria son algunas de las medidas más básicas, medidas que no se han cumplido durante muchas cacerías.

La asociación animalista Libera denunció durante el pasado mes de septiembre que un grupo de cazadores incumplió las medidas decretadas por las autoridades sanitarias para prevenir el coronavirus en el transcurso de una cacería que tuvo lugar en Outeiro de Rei, en Lugo. La asociación comunicó que la cuadrilla, llamada “Os Turravalados” publicó una serie de imágenes durante una batida, mostrando como tiraban de un suido sin llevar mascarilla ni guardar la más elemental distancia interpersonal.

En referencia a la caza y al coronavirus, desde la plataforma No A la Caza (NAC) advierten que la mayoría de las licencias de caza se centran en núcleos urbanos grandes, no en entornos rurales, por lo que permitir el movimiento de cazadores supone que los que viven en los núcleos urbanos, donde hay más contagios, se desplacen a zonas rurales, poniendo en peligro así a los habitantes de estas zonas. Recordemos que, en general, la población rural está más envejecida y, por tanto, son una población con mayor riesgo ante el ataque de la pandemia.

La plataforma NAC también recuerda que hay que tener presente que los grupos de cazadores que han provocado brotes de coronavirus no solo han puesto en peligro al resto de cazadores, sino que también han puesto en peligro a los trabajadores de los restaurantes, bares y a sus familias.

La gran mentira que usan los cazadores para saltarse el confinamiento

A pesar de las restricciones de movilidad causadas por el coronavirus, algunos gobiernos autonómicos están dando vía libre a la actividad cinegética con el argumento de que la caza es necesaria para el control de la población de animales salvajes. Se trata de una excusa, ya que, entre otros motivos, es la propia caza la que fomenta la superpoblación de especies.

El pasado 19 de noviembre la Xunta de Galicia publicó una circular con la que daba vía libre a los cazadores para que circularan por la comunidad y se juntaran en grupos de no convivientes para poder salir de cacería. Las limitaciones impuestas por el coronavirus no se les aplican a estas personas si se dirigen a cazar lobos o jabalíes. La sobrepoblación de estas especies y la posibilidad de la expansión de la peste porcina africana son el motivo por el que la Xunta ha reactivado la actividad cinegética.

Una situación muy parecida a la de Galicia se produjo en Murcia durante la semana pasada. La Consejería de Salud de la Región de Murcia interpretó como esencial las acciones de control de poblaciones por daños en la agricultura, la ganadería y la seguridad vial, por este motivo, se autorizó la movilidad de los cazadores entre municipios, así como la entrada y salida de la región.

Recordemos que en España cada Comunidad Autónoma tiene su propia ley de caza, por tanto, cada gobierno autonómico tienes unas leyes u otras, más estrictas o permisivas respecto a la caza y a los derechos de los animales. Existen partidos que defienden de forma más activa y llevan como bandera la caza y debido a esto y a sus intereses políticos están permitiendo a los cazadores salir a cazar cuando el resto de la población está confinada.

Pero… ¿realmente la caza es necesaria en España para controlar la superpoblación de animales salvajes hasta el punto de que las autoridades tienen que liberar a este colectivo de las restricciones impuestas por el coronavirus?

Animalados ha hablado con David Rubio, portavoz de la plataforma No A la Caza (NAC), quien ha dado una respuesta clara y contundente ante este interrogante: “La excusa de salir a cazar en tiempos de confinamiento para el control de la población de animales salvajes es tan solo eso, una excusa, ya que la caza es uno de los principales problemas de la sobrepoblación y de las supuestas “plagas” que atacan los cultivos y entran en las poblaciones urbanas. De hecho, en España cada año se matan más animales, tanto de caza mayor como de caza menor, y su población no para de crecer”.

La caza, una actividad que fomenta la superpoblación

Mientras las autoridades proponen solucionar el problema de la superpoblación mediante la caza, numerosos expertos apuestan por aplicar el “modelo alemán”, un sistema de control que se basa en disminuir la presión que los cazadores ejercen sobre las hembras matriarcas, que son quienes se encargan de evitar el descontrol de la manada. La caza de esta figura matriarca supone por tanto la multiplicación de los ejemplares de la especie.

El aumento de jabalíes y otras especies puede deberse a diferentes causas. Además de factores naturales como el cambio del clima o los inviernos con temperaturas más suaves y lluviosos, David Rubio describe otras causas que provocan la reproducción descontrolada de las especies:

-El aumento de las granjas cinegéticas, que crían millones de animales para repoblar los cotos de la caza y así hacer más negocio con la muerte de estos animales. Ningún cazador va a pagar un permiso de caza en un coto si este no tiene animales, con lo que los gestores de los cotos sueltan animales cinegéticos de granjas. Ningún cazador irá a una montería y pagará entre 200 y 9.000 euros que vale si no hay una gran cantidad de animales a los que disparar.

-Los gestores de los cotos alimentan continuamente a los animales salvajes, descontrolando el transcurso natural del ecosistema haciendo que los animales salvajes se reproduzcan continuamente, para así poder tener más trofeos y más animales con los que hacer negocio. Por tanto, fomentan la disponibilidad continua de alimento para disponer de más ejemplares que cazar.

-La falta de depredadores es otro causa. El acoso y exterminio de lo que los cazadores llaman “plagas”, que no son más que los depredadores naturales de sus preciados trofeos (lobos, zorros, linces, osos, águilas) hacen que el número de conejos, jabalíes, corzos, etc. Aumente sin control natural por falta de depredadores.

Por este motivo, desde la plataforma No A la Caza se cree que la caza y su negocio de cría y muerte de animales es un atentado contra la biodiversidad, contra la agricultura y contra la salud pública. La superpoblación es solo una excusa que utilizan los cazadores para poder salir a disparar a los animales por diversión y generar ingresos cuando gran la población está confinada.