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¿Es saludable que mi perro coma huesos?

Muchas personas creen que los huesos son recomendables para los perros y basan gran parte de la dieta de los canes en estos alimentos. ¿Pero realmente es saludable que mi perro coma huesos?

Los huesos no son saludables para los perros, no conservan ni restablecen su salud. «El hueso en sí mismo no aporta nada. Es un tejido mineralizado de calcio y fósforo que el organismo no absorbe ni digiere. Sólo si son carnosos puede añadir algún nutriente. A los perros les gustan los huesos porque siempre tienen algo de sabor , les proporcionan mucho gusto y placer», afirma el veterinario Emilio Castro.

Entonces, ¿por qué tenemos la creencia de que los huesos son buenos para los perros?

Hay diferentes teorías que avalan esta convicción, la mayoría fundamentadas en que los lobos (que sí ingieren huesos) y los perros son de la misma especie: ergo, lo que es bueno para uno, lo es para el otro.

Dietas como la BARF para mascotas (Buenas And Raw Food, en español, huesos y comida cruda), hacen valer las virtudes de incluir los restos óseos en el menú del perro con la excusa de mejorar su salud y respetar la naturaleza carnívora del animal.

Nada más lejos de la realidad: lo que los huesos estén crudos puede provocar que el perro enferme e incluso muera por una infección. «Hay muchos parásitos en las carnes frescas. Contagiarse de toxoplasmosis, por ejemplo, es bastante frecuente. La enfermedad puede no manifestarse o resultar letal», concluye Castro.

Fuente: AMIC/Consumer/eroski.com

La Fiscalía del TSJ de Asturias investiga la presencia de lobos capturados en trampas

FAPAS denunció ante la Fiscalía la aparición de lobos vivos con evidentes señales de haber caído en trampas de captura con posibles intereses científicos. Los animales consiguen sobrevivir pero quedan mutilados y en un deplorable estado de supervivencia.

Durante el año 2020 y el actual, las cámaras de FAPAS instaladas para el control de fauna salvaje, han podido identificar ejemplares de lobo que presentaban profundas heridas, así como la presencia de restos de trampas enganchadas al cuello de los animales.

La utilización de trampas ha sido históricamente una actividad llevada a cabo por cazadores furtivos para matar especies como el lobo, pero lo singular de la presencia de estos lobos con restos de trampas es que no mueren. Los restos de cables enganchados al cuello evidencian que se trata de modelos de trampas para capturar lobos vivos, ya que el sistema de captura lleva un mecanismo que impide que el lobo al quedar atrapado por el cuello muera estrangulado.

La Universidad de Oviedo lleva a cabo un programa de captura de lobos para colocar collares de seguimiento vía satélite. FAPAS ha podido contrastar que la presencia de estos lobos malheridos y con restos de trampas en el cuello, es coincidente en el territorio y en el tiempo con la ejecución del trabajo de investigación de la Universidad. Las cámaras de FAPAS han podido identificar lobos portando collares de seguimiento y lobos heridos en las mismas áreas, así como ejemplares coincidentes en una misma manada.

FAPAS ha solicitado a la Fiscalía de Asturias que investigue si hay relación entre estas situaciones, que se determine la autoría de las personas que han colocado trampas que causan estos daños a los lobos, ya que evidentemente son compatibles con los sistemas de captura en vivo para actividades científicas.

La utilización de trampas de captura en vivo para usos científicos está autorizada por el Gobierno de España, pero aquellas trampas que capturan lobos por el cuello no están permitidas en las zonas con presencia de osos, ya que si caen en una de ellas, la trampa con gran seguridad lo mataría al tener los osos un cuello más grueso que el de los lobos. Entonces el mecanismo que impide el cierre y el estrangulamiento no funcionaría.

FAPAS ha denunciado ante el servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) la desaparición de dos osas reproductoras en el interior del Parque Natural de las Ubiñas la Mesa. Estas osas utilizaban territorios en donde se ha efectuado el trampeo para capturar lobos por parte de la Universidad.

FAPAS denuncia la presencia de trampas para capturar animales salvajes en el Parque Natural de Las Ubiñas

El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) denuncia una situación insostenible en los espacios protegidos de Asturias tras la localización de lobos con restos de cables de trampas en su cuello en el Parque Natural de Las Ubiñas.

FAPAS ha denunciado la situación insostenible que está ocurriendo en los espacios protegidos de Asturias. La asociación animalista ha destacado el “profundo abandono de la naturaleza, el desprecio por la conservación de la biodiversidad, el abandono de la vigilancia, la impunidad de la caza furtiva y el trampeo indiscriminado de fauna silvestre bajo el amparo de la propia Administración Regional”.

Esta denuncia pública se ha producido después que el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes haya identificado la presencia de lobos con restos de cables de trampas en su cuello en el Parque Natural de las Ubiñas (Asturias). Una noticia que ha encendido todas las alarmas tras la desaparición de dos hembras jóvenes reproductoras de oso pardo que se encontraban en la misma zona donde han sido localizados los lobos capturados con trampas.

“Desde el mes de febrero del año pasado, están siendo identificados ejemplares de lobos, algunos en un penoso y lamentable estado físico, con evidencias de que han sido capturados en trampas. Normalmente, las trampas utilizadas en la caza furtiva causan la muerte por estrangulamiento de los animales capturados. En este caso, parece que se trata de trampas para poder capturar a los lobos sin causarles la muerte”, especifican desde FAPA.

Los lobos descubiertos desde esta asociación con sede en el norte de España portaban en el cuello restos de cables de acero que probablemente formaban parte de las trampas. Según explica FAPAS, “estos artilugios de captura de fauna salvaje llevan incorporado un dispositivo que al apretar el cuello del animal hace tope y evita el estrangulamiento. Son trampas que normalmente se utilizan en trabajos de investigación”.

FAPAS detalla que “el problema está en que este tipo de trampas que normalmente son cebadas con algún producto de atracción para los animales, por ejemplo un trozo de carne, están diseñadas para capturar lobos por el cuello, con lo que el tope funciona sin causar daño. Pero estas trampas también pueden atraer a un oso, que tienen un cuello de mayor tamaño, y por tanto, sí que puede sufrir un estrangulamiento y la consecuente muerte”.

El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes ha denunciado ante el Seprona de la Comandancia de la Guardia Civil en Oviedo la desaparición de las dos hembras reproductoras de oso pardo, de las cuales se ha perdido todo contacto de seguimiento, una en septiembre de 2018 y la otra en agosto de 2019. Estos dos animales se encontraban en un territorio coincidente con la presencia de los lobos que han caído en las trampas.

FAPAS ha podido captar las imágenes de los lobos gracias al trabajo que realiza la asociación en el Parque Natural de las Ubiñas con sus cámaras de fototrampeo para llevar a cabo el seguimiento y el control del oso pardo. Desde el año pasado, comenzaron a aparecer en las cámaras ejemplares de lobo con restos de cables enganchados por el cuello, lo que indica que sin duda cayeron en la trampa, pero consiguieron liberarse y huir.

¿Quiénes son?

«Pensemos en el amor, en cómo las cosas que de verdad importan pueden expresarse con los brazos abiertos, las yemas de los dedos o con una sonrisa, sin necesidad de oraciones, ni de sintaxis. Es el poder silencioso de la intención real.» Carl Safina, «Beyond Words» p.112

 

Philo, Siete Cincuenta y Cinco, T-20, Luna, Chula, Velcro… Este libro nos habla de ellos. Ellos, individuos. Ellos, compañeros. Ellos, nuestros iguales.

«Quería establecer un camino entre el lector y los otros animales, enseñarle que viven sus vidas». Carl Safina elabora sus palabras, sus respuestas, con un tono meditativo, sabiendo el peso de cada una de ellas y el valor de su conversión, como monedas, en las mentes de aquellos que lo escuchan.

Safina nos recibe en el CCCB, un día antes de su conferencia en el ciclo Kosmopolis, dónde nos presenta su último libro «Beyond words» («Mentes maravillosas» en español, editado por Galaxia Gutenberg).

Doctor en ecología, profesor y divulgador científico, Safina no ha escrito un libro, nos ha traído un testimonio. Carl ha escuchado las voces de los lobos, las orcas y los elefantes. Les ha mirado a los ojos. Se ha quedado en silencio, el silencio que tanto nos cuesta mantener a los de nuestra especie, y ha dejado que hablaran.

©Ken Balcomb (imagen del libro «Mentes Maravillosas» Carl Safina

El autor nos escribe las biografías de estos otros animales. Dónde viven, cómo viven, quiénes son sus familiares, qué les gusta, qué les atemoriza, a quién quieren, a quién temen…

«El hombre no es la medida de todas las cosas», nos comenta en la entrevista. Mediante la humildad y sus conocimientos científicos, Safina nos explica que aunque la comparación no es buena, dado que somos animales diferentes, sí es un buen método para acercar sus experiencias y sus vivencias al lector y generar empatía.

¿Cómo demostrar científicamente que aman? ¿Que temen? ¿Que se enfadan? ¿Que son conscientes? Quizá la pregunta sea ¿cómo demostrar que no?

En sus viajes por todo el planeta, Safina ha querido conocer de primera mano sus experiencias, pero se ha encontrado con la triste realidad del día a día de estas maravillosas criaturas. Su lucha por no extinguirse.

©Vicki Fishlock (imagen del libro «Mentes maravillosas» Carl Safina)

En la primera parte del libro conoceremos a la elefanta Philo y a sus amigos humanos quienes nos explicaran cómo la población de paquidermos ha diezmado de los 10 millones de ejemplares a los 400.000 de hoy en día. Philo, Plácida, Tim… nos harán ver a nosotros, los humanos, que no hemos aniquilado a millones de elefantes: hemos aniquilado a millones de madres, padres, hijos, nietos, amigos, vecinos…

En el segundo gran bloque, los parientes cercanos de los perros, Ocho Veinte, Vientiuno y Siete Cincuenta y Cinco nos demostrarán que el hombre no sólo es un lobo para el hombre, sino para el propio lobo. Exterminados en Yellowstone, como parte de un ideal de parques nacionales sin depredadores, los lobos serán reintroducidos, 60 años más tarde, en estas tierras. Fuertes, bellos, cariñosos, los lobos siguen llevando a cuestas el estigma del maligno. Tras las fronteras de los parques naturales, sin vallas que los limiten, son tiroteados por humanos ignorantes, cobardes y egoístas.

©Alan Oliver (imagen del libro «Mentes maravillosas» Carl Safina)

Y de las montañas y valles del gran Yellowstone, pasaremos a sumergirnos con T-20, Luna, Victoria, L-4 y sus otras compañeras orcas en los mares de norte américa. Estos grandes delfines, como los llama Safina, no mostrarán ningún rencor hacia esta especie que las persiguió y secuestró para meterlas en piscinas de cemento hasta hacer que enloqueciesen. Al contrario, como nos explica el autor, se han dado muchos casos de salvamentos de marineros perdidos por parte de orcas u otros cetáceos. Tristemente, su número mengua al mismo paso que lo hacen sus fuentes de alimento, superexplotadas por los hombres.

Luna, Philo, Ventiuno son los nombres que nosotros les hemos dado, que les han dado aquellos que dan su vida para protegerlos. Pero ellos tienen sus propios nombres, en sus propias lenguas. Cada uno de ellos es único. «No extinguimos solo especies, matamos individuos» nos recuerda el autor.

Nuestro planeta está lleno de vida, de vidas, de miles y millones de «yoes».

Solo quieren vivir, ver a sus hijos crecer, jugar en la playa, contemplar la luna, ser, sin tener ni poseer, ser aquí y ahora, y ojalá mañana.

Y no solo nosotros les miramos, ellos también nos miran a nosotros y nos conocen y puede que se pregunten: ¿quiénes son ellos?

Que no seamos más su verdugo, su fin, su propietario, su consumidor. Seamos aquél que les pregunte «y tú, ¿quién eres?»

Artículo de Sílvia Esteve