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España cierra el año con más muertes por festejos taurinos de su historia

Un total de 23 personas han fallecido durante los festejos taurinos celebrados en España en 2022.

España está cerrando el peor año de su historia en cuanto a las muertes procedentes de los festejos taurinos se refiere. En 2022, un total de 23 personas han fallecido por asta de toro, siendo la Comunidad Valenciana la más afectada con 9 muertos, seguida de la Comunidad de Madrid y Castilla y León, con 4 cada una, Aragón con 2 y Andalucía, Castilla la Mancha y Murcia con una víctima cada una.

“La tauromaquia es una actividad cruel y propia de otro tiempos que no debería existir en un país civilizado en pleno siglo XXI y mucho menos debería ser considerada patrimonio cultural y recibir subvenciones públicas en un país donde más del 80% de su población la rechaza”, ha declarado Marta Esteban Miñano, presidenta de la Plataforma La Tortura No es Cultura (LTNEC), formada por 47 organizaciones de protección animal.

“Es hora de quitarnos la venda de los ojos. La tauromaquia no es una cultura deseable porque es violenta, reflejada en el indiscutible sufrimiento que provoca cada año a decenas de miles de animales. Pero además causa cada año cientos de heridos y decenas de muertes entre los humanos, cuyas vidas expone de la manera más banal en plazas y festejos. Tantas familias afectadas, ¿en aras de qué?”, añade Esteban Miñano.

“El maltrato y muerte de animales y personas por entretenimiento no merece compartir la denominación de cultura con los verdaderos artistas e intelectuales. Con la guerra y la crisis medioambiental que sufrimos, ahora más que nunca necesitamos una cultura de paz y respeto por la vida, en lugar de una cultura de violencia y muerte que no respeta ni la vida humana ni la animal”, concluye.

Alarma con la presencia de niños y adolescentes en festejos taurinos

El pasado 7 de agosto tuvo lugar una tragedia de grandes dimensiones con la muerte de un joven de tan solo 18 años tras ser embestido por un toro embolado en Soneja, un municipio de la provincia de Castellón. Además de este, otro niño de 12 años resultó herido grave tras recibir una cornada de una vaca que le afectó a hígado y riñones. Junto a él participaba en el festejo otro niño de 14 años, cuando la edad mínima por ley es de 16 años. Estos son solo algunos ejemplos que demuestran cómo tristemente los municipios no cumplen las leyes y no velan por las normas de seguridad durante los festejos taurinos.

“En los Reglamentos de festejos taurinos populares de las Comunidades Autónomas se alude a la seguridad de las personas, los bienes y el respeto y prohibición de maltrato a los animales, pero ni se ponen los medios necesarios, ni se persiguen o sancionan las infracciones si no hay una denuncia. Y cuando las hay, en la mayoría de los casos, se archivan sin realizar las diligencias oportunas”, afirma Jose P. Cubells, jurista de la plataforma LTNEC.

Además, Cubells lamenta la falta de presencia de fuerzas de seguridad en muchos de estos festejos “En algunos pueblos ni siquiera hay policía local”, señala y traslada la responsabilidad de los distintos incidentes al hecho de que a menudo “los colaboradores de los organizadores no actúan como debieran para impedir el maltrato a los animales o la participación de personas no aptas o menores de edad en los eventos, lo que tiene consecuencias trágicas.”

Para acabar, el jurista de LTNEC señala que “la presencia y participación de menores de edad es tristemente común, no obstante, las prohibiciones de las normas de protección a la infancia y la adolescencia y las recomendaciones de la ONU a España de prohibir la participación de niños, niñas y adolescentes en los festejos taurinos. Y esto es así a lo largo de la geografía española.”

Ocho muertos y decenas de heridos en festejos taurinos en lo que va de 2022

Las asociaciones animalistas abogan por una cultura de paz y critican que la tauromaquia sea considerada patrimonio cultural en España.

La Plataforma La Tortura No Es Cultura (LTNEC), compuesta por 47 organizaciones de protección animal, ha informado que en lo que va de año la tauromaquia se ha cobrado ya la muerte de ocho personas y decenas de heridos, incluidos menores de edad.

LTNEC denuncia que, de manera común, los municipios no velan por las normas de seguridad en los espectáculos taurinos. El jurista de la plataforma, José P. Cubells, afirma que “en los Reglamentos de los festejos taurinos se alude a la seguridad de las personas, los bienes y el respeto y prohibición de maltrato a los animales, pero ni se ponen los medios necesarios, ni se sancionan las infracciones si no hay una denuncia”.

Cubells informa también que algunos animales son sacrificados momentos más tarde del festejo taurino en los mismos lugares donde este se ha celebrado, algo que no se ajusta a la ley. “De acuerdo con grabaciones obtenidas in situ en algunas localidades, se desprende que no se siguen las normas de sanidad”.

El jurista lamenta la falta de presencia de las fuerzas de seguridad en muchos de los festejos. “En algunos pueblos ni siquiera hay policía local”, señala y traslada la responsabilidad de los distintos incidentes al hecho de que a menudo “los colaboradores de los organizadores no actúan como debieran para impedir el maltrato a los animales o la participación de personas no aptas o menores de edad en los eventos, lo que tiene consecuencias trágicas”.

Un ejemplo claro de esta falta de control y seguridad en los espectáculos taurinos lo encontramos en el caso de Puçol, Valencia, donde el pasado 3 de julio un niño de 12 años resultó herido grave tras recibir una cornada de una vaca que le afectó a hígado y riñones. Junto a él participaba en el festejo otro niño de 14 años, cunado la edad mínima es de 16 años.

José P. Cubells indica que “la presencia y participación de menores de edad es tristemente común, no obstante las prohibiciones de las normas de protección a la infancia y la adolescencia y las recomendaciones de la ONU a España de prohibir la participación de niños, niñas y adolescentes en los festejos taurinos. Y esto es así a lo largo de la geografía española”.

“Rechazamos estos espectáculos subvencionados con el dinero de todos los contribuyentes”

Encarna Carretero, de ANDA (Asociación Nacional para la Defensa de los Animales), lamenta la muerte de estas personas en festejos taurinos, ya que tienen lugar “en circunstancias que no se tendrían que dar si nuestros políticos tomaran partido y demostraran tener más empatía hacia los animales y también hacia las personas. Rechazamos estos espectáculos cruentos subvencionados con el dinero de todos los contribuyentes”.

Frente a los que defienden estos festejos como un evento cultural, la plataforma ANDA expresa que “no considera como cultura que un estado moderno deba proteger aquellos espectáculos que impliquen sufrimiento y muerte de animales y personas”.

“Tradición no es garantía de ética. Sabemos de tradiciones en todo el mundo que han sido eliminadas, porque conllevan víctimas. Si las tradiciones se hubieran mantenido siempre intactas, la humanidad nunca hubiese evolucionado. No es ético divertirse a costa del sufrimiento de un ser vivo, tenemos que evolucionar, estos festejos tienen que pasar a formar parte de nuestra historia.  Estamos en el siglo XXI y este tipo de espectáculos cruentos no tienen cabida en nuestra sociedad”, añade Carretero.

“Más del 80% de la población española rechaza la tauromaquia”

Marta Esteban Miñano, presidenta de la plataforma LTNEC, declara que “la tauromaquia no debería ser considerada patrimonio cultural en un país donde más del 80% de su población la rechaza. Es hora de quitarnos la venda de los ojos. La tauromaquia no es una cultura deseable porque es violenta, reflejada en el indiscutible sufrimiento que provoca cada año a decenas de miles de animales, pero también a personas, cuyas vidas expone de la manera más banal en plazas y festejos. Tantas familias afectadas, ¿en aras de qué?”.

Para acabar, la presidenta de la plataforma considera que “el maltrato y muerte de animales y personas por entretenimiento no merece compartir la denominación de “cultura” con los verdaderos artistas e intelectuales. Con la guerra y la crisis medioambiental que sufrimos, ahora más que nunca son tiempos de una cultura de paz y respeto por la vida, no de violencia y muerte”.