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«Abandono 0» el verdadero camino hacia el «Sacrificio 0»

 

El ya muy manido “Sacrificio 0” dio un importante paso adelante en el Pleno de la Junta General del Principado de Asturias del pasado 5 de mayo. La diputada Carmen Fernández, realizó una gran exposición de una batería de medidas encaminadas al “Abandono 0”, un objetivo mucho más realista de protección animal. La iniciativa salió adelante por unanimidad en la mayoría de sus puntos.

Si bien, el Sacrificio 0 como concepto fácil de vender y entender por la ciudadanía, es el “eslogan” perfecto, no entraña en sí mismo todo el bienestar animal por el que debemos luchar desde una entidad protectora. Estar vivo no es sinónimo de estar bien. Reducido al absurdo, en una población donde se abandonan 100.000 animales al año y se adoptan 100, el Sacrificio 0, a secas, solo conseguiría condenar a cadena perpetua a 99.900 reos cada año, con mayor o menos grado de hacinamiento (con todas las penurias que ello conlleva) según la inversión que se realizara en la construcción de centros infinitos. Por contra, en esa misma población, si se abandonan 100 animales y se adoptan 100 animales, ¿habría realmente necesidad de luchar por el Sacrificio 0?

Otra de las medidas perniciosas que acompañan a una obligatoriedad del Sacrificio 0, donde la realidad numérica no permite su aplicación, pasa por la suspensión por parte de los ayuntamientos de la recogida de animales entregados por su propietario (como ya está pasando en el Ayuntamiento de Madrid). Así, al animal cuyo propietario, sean cuales fueren sus motivos más o menos justificados, decide dejar de tenerlo, le cerramos la puerta de entrada al centro mediante la entrega de una manera civilizada y protocolarizada, que además nos permite recabar información que será útil para su puesta en adopción, y le abrimos el tortuoso camino del abandonado en la vía pública, los atropellos, el hambre, la sed, que lo entreguen a un síndrome de Noé, etc. O, en el mejor de los casos, si nadie se lo puede quedar, que lo sacrifique un veterinario como resultado de nuestra “lucha por el Sacrificio 0”.

Por otro lado, el Sacrificio 0, así, tal cual, no lucha porque el menor número de animales pase por la desagradable experiencia de verse abandonado, por el contrario, el Abandono 0 si busca que a ésta traumática situación se vean expuestos los menos animales posibles.

Las medidas recogidas por la diputada de Foro Asturias van desde la reforma de la ley autonómica, hasta las campañas de adopción, esterilización e identificación, pasando por recabar información detallada de la situación en los 78 ayuntamientos asturianos (conocer la dimensión exacta de un problema es el primer paso para resolverlo), subvencionar la construcción de centros de depósito o incluir formación sobre tenencia responsable en la educación obligatoria.

Alejandra Mier
Fundación Protectora de Asturias

Desmontando el juego de lanzar la pelota

Desde Animalados hemos entrevistado a la educadora de Esencia Canina, Júlia Guiu, que nos ha desmontado algunos mitos sobre los perros. 

– ¿Hacemos bien los propietarios en promover el juego de nuestros perros con la pelota?
Contrariamente a lo que se cree, jugar a la pelota es una actividad que no aporta nada bueno para la salud física ni mental del perro. Entendamos «jugar a pelota» como lanzar cualquier objeto para que nuestro perro corra tras él, como palos u otros juguetes.

– ¿De dónde nos viene esta manía?

El juego de pelota es «cómodo» para los humanos porque no tenemos que pensar mucho y conseguimos que el perro corra y se canse. En algún momento nos convencieron de que un perro cansado no daba problemas. Para mí un perro feliz es un perro sereno y tranquilo.

– ¿Por qué parece que a los perros les gusta tanto? ¿es instinto? ¿no sabemos ofrecerles cosas mejores?

El instinto de caza empuja a los perros a perseguir el movimiento. En la vida salvaje esa persecución se compensa con horas de comer, roer, mascar, acicalarse y descansar. En el juego de la pelota sólo obtiene la parte estresante del comportamiento de caza. Que su cuerpo esté capacitado para correr no significa que deba hacerlo.
Hay juegos muy fáciles que son mucho más enriquecedores mental y físicamente para el perro. Pero suponen un poquito más de imaginación por nuestra parte.

– ¿Se puede hablar de perros adictos a la pelota?

Totalmente, por ejemplo un perro que prefiere la pelota a relacionarse con los demás perros, desde mi punto de vista es adicto a la pelota.

– ¿Cuál es el perfil del perro «pelotadicto»?

Mi experiencia me dice que hay algunas razas más propensas como los pastores o los terriers, y otras razas que difícilmente lleguen a tal adicción como los nórdicos o los sabuesos.
Aún así el humano es quien desde cachorro propicia y acostumbra al perro a jugar a pelota. Cualquier perro que necesite jugar cada día, que lo prefiera a relacionarse con otros perros o que juegue más de 20 minutos, es adicto o está en proceso de adicción.

– ¿Cuál es el perfil del dueño que hace a su perro un esclavo de este juego?

No se trata de perfiles. Creo que todos lo hacemos de la mejor forma que sabemos. Es sólo falta de información.

– ¿Existen programas de deshabituación?

Como cualquier adicción necesita de abstinencia total. Dejar de lanzarle objetos para que los persiga, evitar sitios donde se juega a pelota y pasar por el período de abstinencia, serán los primeros pasos a seguir.

– ¿Qué alternativas saludables proponéis?

Pues juegos que requieran pensar y utilizar el olfato como por ejemplo búsqueda de premios, búsqueda de objetos, juegos de discriminación entre objetos, etc … También proporcionarle paseos tranquilos y relajantes por distintos sitios para que pueda investigar cosas nuevas cada día. Además, son ideales las salidas a la montaña donde pueda disfrutar de la libertad y si es en compañía de otros perros mucho mejor.

– ¿Hay otras necesidades que estén mal detectadas y que las sobreestimulemos en exceso?

Hay un mal concepto de lo que el perro necesita. Por ejemplo hay algo se ha puesto de moda que es salir a correr o en bici con el perro. Igual que una vida sedentaria es mala, una vida atlética está demostrado que tiene graves consecuencias a la larga. El ejercicio que hace por sí solo de forma natural, es suficiente para tener su cuerpo equilibrado y lleno de salud. Los gestos repetitivos son los causantes de lesiones musculares y el dolor es el causante de muchos de los cambios de comportamiento repentinos. Las necesidades reales de un perro es estar acompañado, que lo entiendan, que lo traten con respeto y poder participar en la vida de la familia. Si tiene todo esto, difícilmente será infeliz.

– Además de educadores caninos tenéis una residencia en l’Ametlla del Vallès. Llama mucho la atención que no tenéis jaulas y que conserváis la estructura de familia. Es un modelo diferente a los que suele ser una residencia canina ¿no? Cuéntanos en qué os basáis…

Los perros vienen a pasar unas vacaciones divertidas, como si fueran unas colonias, conviviendo con otros perros, todos juntos y formando parte de nuestra familia como bien dices. Nunca están aislados, ni separados del resto del grupo y jamás quedan solos. Por eso, sólo aceptamos perros sociables y que puedan convivir con otros, es lo más importante. Nuestra casa está preparada y pensada para ellos, no faltan sofás y camas para que descansen. Además estamos en una gran parcela de 7500m2, donde pueden jugar e investigar todo lo que quieran con nosotros y con los demás compañeros perrunos.

Sobre todo siempre pedimos que nos visiten antes para que conozcan tanto el sitio como los perros de la familia. Así la adaptación al sitio nuevo será más agradable y fácil para ellos si ya nos conocen previamente.

– Te has formado con Turid Rugaas, la gran gurú mundial que desveló las señales de calma como lenguaje universal canino… ¿qué tal la experiencia?

Muy satisfactoria. Turid Rugaas tiene muchos años de experiencia y una visión de los perros muy empática. He aprendido mucho con ella en este año y medio. Junto con Nicolás Planterose, son para mí unos grandes referentes igual que para muchos otros educadores. Tanto sus conocimientos como su filosofía deberían difundirse más aún.

Entrevista de Emma Infante a Júlia Guiu de Esencia Canina

Capturando instantes

 

«Bienaventurado el que vuela sobre la vida, y comprende sin esfuerzo el lenguaje de las flores y de las cosas mudas.» Charles Baudelaire

 

Detener el tiempo. Convertir el instante en eternidad. Burlar la muerte que nos trae el olvido.

La fotografía, incluso más que los vídeos, es el arte que mejor logra capturar el alma. Sea lo que ésta sea. La fotografía, deteniendo, contiene.

Los reportajes de Ariadna Creus, de su proyecto Els Magnífics, son Fotografía porque logran precisamente esto.

Inquieta, pequeña, veloz… Ari es todo lo contrario a sus obras: pausadas, pacíficas, hieráticas en movimiento. Ari tiene el don de encontrarte en tu laberinto. A ti y a los tuyos.

Miradas. Miradas secretas de gatos. Cruces de miradas del que olvida que está siendo fotografiado. Imágenes, con contornos desenfocados y encuadres realizados desde el corazón, que logran plasmar las relaciones de amor entre nuestros compañeros y nosotros. Entre su «magnífico» Trico y ella.

Ari dispara al instante, ni al sujeto ni al objeto. Dispara y mata al olvido, dando vida con un clic a la memoria.

Ilumina lo cotidiano, lo sutil, lo efímero, convirtiendo en recuerdo, en postal, un pequeño instante de nuestro paso por este mundo.

Artículo de Sílvia Esteve

«Uno no se acostumbra a la muerte»

Cómo afrontar esta parte de mi profesión es realmente complicado.

En general, cuando surge este tema, las personas te suelen decir que bueno, tu ya estás acostumbrada, que forma parte de tu cotidianidad como veterinaria, que no te afecta como la primera vez que lo hiciste… Pero una no se acostumbra a la muerte.

Yo como persona no me «acostumbro» a lo que representa y como profesional supone en muchos casos frustración por no poder hacer nada más por mi paciente.

Es por ello que, para eutanasiar, he aprendido a gestionar (no anular) mis emociones lo que me permite poder llevar a cabo una tarea tan difícil emocionalmente para la que nadie me ha preparado.

Cada vez que me enfrento a esta situación tengo en cuenta diferentes factores. En primer lugar el paciente, cuál es el motivo de eutanasia y sobre todo si existen otras opciones antes de llegar a ella. No hay que olvidar que mi labor como veterinaria es en primer lugar con el paciente, intentar curar y si no es posible aliviar su dolor o sufrimiento.

En segundo lugar con la familia, siendo el soporte psicológico en una decisión tan angustiosa y difícil. Hay tantas situaciones familiares diferentes como pacientes. Tener empatía con ellos y comprender su situación es fundamental para que este proceso sea lo menos doloroso posible.

En muchas ocasiones no se tiene en cuenta que también somos personas, tenemos sentimientos y que no por llevar a cabo la eutanasia dejamos de tenerlos. No puedo recordar en cuantas ocasiones he salido de la consulta con un nudo en la garganta o cuantas veces me he derrumbado aún sabiendo que es la decisión correcta.

No hay que olvidar que en muchos casos son pacientes a los que hemos visto crecer en nuestra consulta, que vienen felices a verte, a buscar su chuche cuando pasan por delante de la consulta, que te comen a besos si te descuidas…

Por todo ello creo necesario escribir estas líneas. La veterinaria es una profesión que puede llegar a ser muy dura, física y psicológicamente, y aunque muchas veces se reconoce nuestra labor, hay otras tantas en las que no se ve más allá de nuestra bata de veterinario. Bajo el uniforme de la profesión están todos nuestros sentimientos, los que nos hacen luchar cada día por nuestros pacientes y los que nos hacen sufrir cada día por ellos.

Hasta pronto Sam

 

El día que te pusimos nombre ni siquiera nos conocíamos. No sabíamos cómo eras ni qué te gustaba. Sabíamos sin embargo, que, fueras como fueras te querríamos para siempre.

Ya hace diez años que te vinimos a buscar el CAAC de Barcelona. Abandonado dos veces consecutivas, no te fiabas mucho de esta especie humana caprichosa y muchas veces cruel.

¿Quiénes eran los que ese día se te llevaban a casa? Tú no podías decidir si querías venir o no. Vosotros casi nunca podéis decidir, y los que lo hacemos por vosotros no siempre acertamos.

Diez años, pequeño Sam, juntos. Uno más de la familia. Diez años y ahora debemos decirnos adiós. De nuevo bajo nuestra decisión, la decisión de no alargar más tu sufrimiento, pero también la decisión de dejar de verte.

Que duro amigo mío. Nosotros humanos, simples humanos que muchas veces nos creemos dioses, hoy te traemos la muerte. Eu-thanatos, una muerte buena, pero la muerte al fin y al cabo.

Hoy decidimos por ti por última vez. La decisión más difícil cuando quieres a alguien, la de decirte adiós sin querer que te vayas.

Gracias Sam por tu amor, tu compañía. Gracias por estos diez años a tu lado.

Hoy seremos unos dioses extraños que te quitan la vida, mañana, sin embargo, volveremos a ser simples humanos que han perdido un pequeño dios.

Artículo de Silvia Esteve