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Un empleado del Metro de Málaga prohíbe el acceso a una mujer junto a su perra

Los ciudadanos con animales de compañía de Málaga muestran su malestar después de que el pasado 27 de agosto un empleado del metro de la ciudad andaluza no permitiera el acceso a una mujer junto a su perro a pesar de que estos cumplían con todos los requisitos propios de la ordenanza.

Sofía Tkach fue la víctima de este desafortunado episodio. Sofía es una mujer rusa residente en España desde hace más de veinte años. Directora de la Televisión SV Málaga, blogger y youtuber con más de 100 mil seguidores en las redes sociales. Ciudadana de Málaga animalista y reportera en televisión en noticias del mundo animal.

Sofía nos explica cómo sucedieron los hechos en el metro de Málaga: “Iba con nuestra sheltie, llamada Boni Gilda, como invitados para inaugurar una tienda nueva de alimentos perrunos cuando un empleado del metro no nos dejó entrar. Cumplíamos todos los requisitos que se exponen en la ordenanza pero el chico nos prohibió el acceso”.

El Área de Sostenibilidad Medioambiental del Ayuntamiento de Málaga modificó en 2016 su ordenanza de “Tenencia de Animales de Compañía y Animales Potencialmente Peligrosos” para incluir nuevos proyectos que beneficiarían a los ciudadanos y sus mascotas, entre ellos su inclusión en el transporte público de la ciudad malagueña.

Así, la nueva ordenanza especifica que se permite el acceso al metro con pequeños animales domésticos (perros, gatos, pájaros, roedores, etc.) siempre que vayan transportados en receptáculos idóneos y no resulten peligrosos ni molestos por su forma, volumen, ruido y olor para el resto de los usuarios. Además, concreta que el propio personal del Metro de Málaga será quien valore, según su prudencial criterio, el peligro o molestia que suponga en cada caso el animal o su receptáculo de transporte cumpliendo siempre con las siguientes indicaciones:

-El peso del animal será de 10 kg como máximo.

-Queda prohibido el acceso de animales considerados exóticos (reptiles, arañas, insectos, etc.).

-Queda prohibido el acceso de perros de raza potencialmente peligrosa.

-La persona que acompañe al animal será la única responsable del daño que pueda producirse a consecuencia del comportamiento animal.

-Se admitirá un solo animal por viajero, no pudiendo ocupar asiento.

-Metro de Málaga se reserva la posibilidad de limitar la admisión de animales domésticos en momentos de gran aglomeración de personas (eventos deportivos, fiestas, servicios especiales, etc.).

Sofía nos comenta que ella cumplía absolutamente con todos los requisitos que exige la ordenanza del Metro de Málaga: “Boni Gilda pesa menos de 5 kg y mide unos 30 cm de tamaño, iba dentro de un transportín de calidad máxima especial para viajes por la ciudad, un medio de transporte para perros pequeños. Además llevaba el pasaporte y la documentación pertinente. Incluso antes de salir de casa miré la página web del Metro de Málaga para asegurarme que cumplía con todos los requisitos”.

Además, la youtuber animalista señala la mala actitud que recibió por parte del empleado del transporte público de Málaga: “Le dije que cumplía con todas las condiciones de la ordenanza y no me hizo caso. Me dijo que el perro no iba a entrar y que si no me gustaba que pusiera una reclamación al Metro, sin darnos una explicación ni ningún motivo por el cual la perra no podía entrar”.

Desde el Metro de Málaga se defienden haciendo referencia a uno de los puntos de la “Tenencia de Animales de Compañía y Animales Potencialmente Peligrosos” en el que se recoge que: “Cualquier empleado del transporte público de Málaga puede prohibir la entrada a cualquier persona con animal de compañía si considera, bajo su criterio, que el animal puede causar alguna molestia al resto de los usuarios o no cumple con los requisitos expuestos en la ordenanza”.

El episodio vivido por Sofía Tkach en el Metro de Málaga es una situación que se ha repetido con más de un usuario malagueño que aun cumpliendo con la normativa vigente de animales de compañía en el metro han visto vetada su entrada. Sofía lanza un mensaje ante esta situación: “Los ciudadanos con perro de Málaga tienen que saber que las normas establecidas en la web oficial del Metro no son verdad. No dejan entrar a perros aunque cumplas los requisitos. Los amantes de los animales de la ciudad tenemos que hacer saber esta situación y compartir el mensaje”.

Animales en el metro: un viaje sin retorno

Año y medio en Barcelona y medio año en Madrid. Los viajes con perros y gatos en el metro son ya una visión cotidiana. Como usuarios del transporte suburbano estamos acostumbrados a ver cuadrúpedos pacientes que en un grupo amplio de viajeros arrancan una sonrisa. Los gatos dentro de un transportín suelen ser más oídos que vistos. Tímidos maullidos desvelan el interior de las cajas plásticas muchas veces cubiertas con una tela.

Los perros de cualquier tamaño y condición deben ir provistos de bozal. Con esta simple medida y aunque tu perro no haya mordido nunca, se garantiza la tranquilidad de ese sector de la población que los teme. Se dan muy pocos casos en los que un usuario cambie de vagón al ver un perro o un gato en el mismo. La utilización de los ascensores y de las escaleras mecánicas está limitada cuando tu compañero de cuatro patas viaja contigo. Estamos invitados a usar las escaleras convencionales.

En caso de limitaciones motrices no estará de más a esperar pacientemente a que el elevador esté vacío para usarlo. Además de las posibles alergias que una pequeña parte de la población sufre debido a unos microrganismos adheridos a la piel de algunos animales tenemos que ser considerados con los fóbicos. Se sabe que uno de cada cinco ciudadanos no siente simpatía por los perros y los gatos. Las causas pueden ser múltiples y algunas de ellas irracionales. Procuremos no forzar la exposición de nuestros inofensivos amigos a estas personas pues obviamente tienen todo el derecho a viajar en paz sin tener que dar explicaciones de porqué Mishi o Darko les incomodan.

También hay que estar especialmente atento a cómo tu perro o tu gato vive el desplazamiento. Algunos perros se acomodan tranquilos y disfrutan del trayecto como una parte más de la cotidianidad con el propietario. Los gatos, como todo el mundo sabe, detestan los cambios de lugar así que mejor no moverlos de casa y si es estrictamente necesario hacerlo dentro de un transportín seguro, con los anclajes comprobados, con un tejido que limite su visión por encima de la caja y con un paño humedecido con feromonas tranquilizantes. Cuidado con los movimientos bruscos. Sólo hay que empatizar, ponerse en su lugar.

Tanto en caso de felinos como canes evitemos las horas punta, las aglomeraciones y los despistes por que las puertas automáticas y la rapidez nos pueden causar un disgusto.

La consolidación del derecho a usar el metro depende del civismo y comprensión de aquellos que por fin pueden recorrer la ciudad sin usar un vehículo privado.

Ahora, tras el éxito de la medida, habría que ir pensando en ampliarla al uso de los autobuses. El comportamiento ejemplar de muchos propietarios y animales y la casi inexistencia de incidentes invita a que el transporte no subterráneo nos permita compartir también la superficie.

Emma Infante, co-fundadora de Futur Animal