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Aumentan las sanciones interpuestas por la Policía en Cáceres por no cumplir con la normativa de perros de razas potencialmente peligrosas

La policía interpone sanciones por un total de 16.252 euros en Cáceres por cuestiones relacionadas con perros de razas potencialmente peligrosas en lo que llevamos de agosto.

En el último mes se ha intensificado en Cáceres el control para comprobar que los perros están censados y que aquellas personas responsables de animales de razas potencialmente peligrosas tienen licencia municipal y seguro y los llevan con el correspondiente bozal. El resultado ha sido muy contundente, con sanciones por un total de 16.252 euros interpuestas por la Policía Local durante los primeros once días del mes de agosto.

Respecto a las zonas en las que se han producido denuncias, las más repetidas han sido el Parque del Príncipe, en la Avenida de España, en la de Alemania, en Mejostilla y en la calle Arturo Aranguren.

La alcaldesa en funciones, María José Pulido, ha valorado el trabajo de la Policía Local, “esta intensificación de la vigilancia están dando sus resultados, como podemos comprobar por las sanciones interpuestas. Tener un perro no es un hobby, es una responsabilidad que conlleva obligaciones para/con el animal y con el resto de la sociedad, con el fin de conseguir una buena convivencia”.

Entre las sanciones, se ha denunciado en la última semana a un vecino que paseaba con dos perros de raza potencialmente peligrosa sin bozal y sin tener licencia ni seguro de los animales censados. Por ello, se le ha propuesto para sanción un montante de 4.056 euros.

Asimismo, se ha denunciado a una vecina por permanecer con cuatro perros sueltos en la terraza de un bar, uno de ellos potencialmente peligroso que no tenía bozal ni licencia y tampoco estaba censado. Se le ha propuesto para una multa de 3.005 euros. También se ha interpuesto otra sanción de 2.879 euros a otro ciudadano cacereño por carecer de licencia municipal para perros de razas potencialmente peligrosas.

La Policía sigue controlando también que los dueños de los perros recogen las heces y limpien las micciones. A este respecto, se ha multado en la última semana al dueño de un animal por no hacerlo.

“Existe una discriminación brutal hacia los PPP por el simple hecho de nacer con una determinada raza”

La creación de los mal llamados Perros Potencialmente Peligrosos (PPP) ha generado una estigmatización tan sólida como injusta en muchos perros por el simple hecho de pertenecer a una raza determinada. El racismo de la propia normativa, los intereses personales, el desconocimiento social, la falta de profesionalidad por parte de los medios de comunicación y la irresponsabilidad de los propietarios son algunos de los motivos que han creado una reputación negativa y falsa sobre determinadas razas de estos peludos.

Como consecuencia de una serie de incidentes provocados por perros a finales del siglo XX, las administraciones competentes decidieron cambiar la normativa y regular la tenencia de los perros presuntamente peligrosos. De esta manera, el Real Decreto 287/2002 del 22 de marzo, por el que se desarrolla la Ley 50/1999 del 23 de diciembre, estableció como Perros Potencialmente Peligrosos (PPP) a una serie de razas de perro. Un listado que podía ser ampliado desde cada Comunidad Autónoma si se consideraba necesario.

El experimentado educador y cuidador de Perros Potencialmente Peligrosos, Miquel Montanera, explica para Animalados que “Muchos de los ataques de perros que impulsaron la ley de los PPP fueron provocados por perros de razas que no forman parte de esta lista. La realidad es que para poder aplacar el ruido mediático causado por estos incidentes de finales del siglo pasado se necesitaba una ley y decidieron crear una lista de razas de perro totalmente injusta”.

Montanera recuerda que “precisamente a la persona a la que se le encargó la elaboración de la lista de los PPP era un criador de Pastores Alemanes”, una raza que a finales del Siglo XX era la más popular y la que mayor número de ventas tenía en España. “Los perros de raza tipo Pitbull, Dóberman, Rottweiler… estaban entrando con fuerza en esa época en el estado español y generaban competencia a otras razas como el Pastor Alemán, así que pensó que la aparición de estas nuevas razas podría fastidiarle su negocio y decidió incluirlas en la lista de Perros Potencialmente Peligrosos”, añade.

Una legislación racista que ha calado con fuerza en la sociedad

Miquel Montanera se une a la opinión de muchos otros educadores caninos, expertos en conducta animal, veterinarios, abogados, etc., indicando que “La peligrosidad de un perro no depende de la raza, depende en gran medida de la educación que haya recibido el propio animal. Puedes tener un peludo de raza Chihuahua, por ejemplo, que si la persona responsable no le enseña correctamente, morderá o atacará a otros perros o a las personas. Obviamente no causará el mismo dolor que la mordida de un perro de tamaño grande, pero la realidad es que un perro mal educado te puede atacar independientemente de la raza a la que pertenece”.

La Ley de los PPP ha generado una estigmatización y una mala reputación sobre una serie de perros de una manera totalmente injustificada. Montanera considera que “se le ha dado tanta importancia a atribuir la peligrosidad a estas razas, que el mensaje ha calado en la sociedad. Es muy común escuchar en la calle ¡Cuidado con este animal que es un Pitbull!, o ¡Cuidado con este otro que es un Dóberman! Igual que existe el racismo entre las personas, se ha hecho lo mismo con estos animales. Existe una discriminación brutal hacia los perros llamados potencialmente peligrosos por el simple hecho de nacer con una determinada raza”.

Una ley que afecta gravemente al comportamiento del propio animal

Según exige la Ley, los PPP deben ir siempre en la vía pública con bozal y atados con una correa que no supere los dos metros de longitud, una normativa que afecta gravemente al comportamiento del animal. “Estas limitaciones provocan que los perros considerados de raza potencialmente peligrosa no puedan comunicarse en plenitud, ni socializar, ni relacionarse con otros perros o con otras personas. La propia normativa condiciona mucho la libertad del animal y provoca que en ocasiones el can pueda tener comportamientos más reactivos”, opina el educador canino.

Durante el pasado mes de abril, el Gobierno español informó que trabaja en la posibilidad de una nueva normativa que pondría fin a la lista de razas de perro potencialmente peligrosas para llevar a cabo en su lugar un mecanismo de validación de comportamiento de cada animal, evitando así prejuicios injustos y discriminaciones. Miquel Montanera cree que este cambio legislativo “es lo más lógico, pero lo más importante es conocer cuáles van a ser los criterios para establecer que un perro es potencialmente peligroso o no. También es muy importante saber quiénes van a ser los encargados de definir estos criterios. Tiene que ser gente correctamente formada y profesional, que conozca bien el tema y no los carcamales de siempre”.

Más del 50% de los perros de muchas protectoras españolas son PPP

La cría ilegal, el abandono y las dificultades para dar en adopción son otros problemas relevantes que sufren los PPP en España. La mala reputación instaurada injustamente en nuestra sociedad es un hándicap para la adopción de estos animales, pero Montanera comenta que “también cuesta mucho dar un PPP en adopción porque hay que tener una licencia concreta para poder tenerlos. Para conseguir esta licencia has que pasar un test psicotécnico que hay que pagar, has de tener un seguro que también hay que pagar, y además, hay que realizar unos trámites con el ayuntamiento en cuestión para conseguir la licencia, trámites que en algunos ayuntamientos también hay que pagar. Todo este proceso puede alcanzar los 200 euros y provoca que mucha gente ni se plantee adoptar un PPP”.

Por otro lado, existe una problemática histórica con la carencia de voluntarios con licencia para poder pasear y atender correctamente a los PPP de las protectoras, sin embargo, el experimentado cuidador afirma que “por suerte cada vez hay más voluntarios que obtienen la licencia y pueden sacar a estos animales a pasear. Los voluntarios están viendo de primera mano en el día a día de los refugios que toda la historia que hay alrededor de estos animales es mentira. Incluso los perros que más problemas generan muchas veces son aquellos que no son considerados perros de raza potencialmente peligrosa, pero la realidad es que más de 50% de los perros de muchas protectoras españolas son PPP”.

La desestigmatización de los PPP: una proceso de todas las partes implicadas

Los perros potencialmente peligrosos pueden llegar a existir, pero como ya hemos analizado nunca atendiendo a una cuestión de raza. Según la mayoría de los expertos en conducta animal, la peligrosidad de un peludo suele estar relacionada con una mala educación por parte de su responsable. “Si un perro da una serie de señales y el responsable no las atiende y continúa insistiendo con según qué acciones, es posible que el perro pueda tener una actitud reactiva. Una parte importante de las agresiones que hay por parte de perros suceden porque las personas no saben interpretar el comportamiento o las necesidades del animal. Es muy importante y hace falta más educación animal en los responsables”, explica Miquel Montanera.

Además de la educación animal, el experto en conducta de PPP considera que los medios de comunicación tienen también parte de culpa en la estigmatización que sufren estos animales. “Vende mucho publicar un titular destacando que un Pitbull o un Rottweiler han mordido o atacado a una persona. Muchas veces estas noticias se publican sin ni siquiera asegurarse de que el animal era realmente de esa raza. Estas cosas hacen mucho daño, pero la realidad es que vende más que el ataque haya sido de uno de estos animales que de un Pastor Alemán o de cualquier otra raza. Además, en la mayoría de las ocasiones no se explica por qué ha sucedido el incidente”.

Para acabar, Montanera opina que la desestigmatización de los PPP es un proceso que requiere la implicación de todas las partes. “Además de un cambio de ley y de más educación animal, los medios de comunicación tendrían que hacer campañas reales de los que son los perros considerados PPP, ni a favor ni en contra. Las escuelas también podrían poner su granito de arena con más formación en material animal. Es necesario que la ciudadanía esté más concienciada de lo qué realmente son estos perros para poder, entre todos, acabar con esta estigmatización. La gente ha de meterse en la cabeza que un perro puede ser un Pitbull o un American Standford, pero si el animal recibe la educación adecuada, es un perro como cualquier otro”.

España podría dejar de tener razas potencialmente peligrosas

El Gobierno español plantea una nueva normativa que pondría fin a la lista de razas de perro potencialmente peligrosas para llevar a cabo en su lugar un mecanismo de validación de comportamiento de cada animal, evitando así prejuicios injustos y discriminaciones.

Durante la I Jornada Política ‘Hacia una ley de Bienestar Animal’ organizada por la Real Sociedad Canina de España, el Gobierno anunció que espera presentar durante el próximo mes de mayo un anteproyecto de ley para modificar la Ley 50/99 sobre animales potencialmente peligrosos. Según informó Sergio García Torres, Director General de Derechos de los Animales, la intención es “plantear un mecanismo de valoración individual de los animales de compañía sin tener en cuenta la raza con la que han nacido”.

Animalados ha hablado con la abogada y educadora canina Aina Paredes Serrano, quien considera que esta modificación de la normativa de los perros potencialmente peligrosos (PPP) hará que la ley “sea más justa y menos discriminatoria, a la vez que pondrá fin a la estigmatización de muchos animales simplemente por el hecho de ser de una raza u otra. Los problemas de conducta en los perros en ningún caso están determinados por la raza, sino por la mala educación recibida por sus responsables o por las circunstancias que haya vivido el propio animal”.

Justamente, Paredes colaboró en 2019 con la campaña #NoSomosPeligrosos de la Fundación FAADA, en la que ya se pedía una modificación de la Ley de Perros Potencialmente Peligrosos al ser una ley ‘injusta e ineficaz’. “Proponíamos el fin de las razas de PPP para que se valorara la conducta del animal de manera individual. Planteábamos unas pruebas conjuntas en las que examinábamos a los responsables y a sus perros. Si conseguimos que se pueda evaluar tanto el manejo que tienen los responsables, como el comportamiento individual del animal estaremos ante una ley más justa”, afirma la especialista en modificación de conducta canina.

Se valorará la conducta del animal de manera individual

Aina Paredes recuerda que mucha gente se olvida de que la palabra potencialmente hace referencia a ‘en potencia, no de hecho’, por lo que con esta definición cualquier perro puede ser peligroso en el momento en el que tiene dientes. “Un perro potencialmente peligroso puede ser cualquier perro que pueda morder o causar algún tipo de lesión, ahora bien, un perro peligroso dependerá del comportamiento particular de cada animal y del manejo que tenga su guía o responsable”, aclara.

Además, el anteproyecto de ley que presentará el Gobierno en mayo prevé que los perros que necesiten algún manejo particular se deben educar con técnicas de mejora de comportamiento para que dejen de ser peligrosos. “Para las situaciones en las que un perro necesita un manejo especial, una reinserción o una reeducación existen personas muy válidas y preparadas que llevan muchos años trabajando en modificación de conducta animal de forma amable”, detalla la abogada.

Sobre quiénes serán los nuevos Perros Potencialmente Peligrosos con la modificación de la ley, Aina Paredes explica que “Desde FAADA proponíamos que los PPP debían designarse a partir de pruebas conductuales, como ya hacen en otros países a través de exámenes de sociabilidad por estadios o niveles en las que los perros pueden demostrar su manejo y capacidad de interacción social. Con este método nos basaríamos siempre en el comportamiento individual de cada animal para poder establecer, en el caso que fuera necesario, que un perro puede llegar a ser potencialmente peligroso”.

Por tanto, la modificación de la Ley 50/99 será una ley más justa y eficaz que a su vez reducirá el número de canes que formarán parte de la lista de perros potencialmente peligrosos en España. “Disminuirán los PPP de algunas razas, pero también es verdad que otros perros que actualmente no son valorados como PPP podrán formar parte de esta lista. La parte positiva de este cambio de normativa es que todo responsable tendrá que preocuparse más por saber con qué tipo de animal convive y deberá trabajar más en favor de su conducta. Por tanto, a la larga el número de PPP será muy inferior al actual, porque la gente será más consciente a la hora de vivir con un perro y se preocupará más por su educación”.

Así es la campaña del Ayuntamiento de Barcelona que pretende fomentar la tenencia responsable de animales de compañía

El Ayuntamiento de Barcelona está llevando a cabo una campaña relacionada con la tenencia responsable de animales de compañía y con el control de los núcleos zoológicos. Tener un perro potencialmente peligroso en lugares públicos sin bozal sigue siendo la multa más interpuesta por la Guardia Urbana.

El Ayuntamiento de Barcelona, ​​a través de la Guardia Urbana y del Departamento de Protección de Animales municipal, está llevando a cabo una campaña relacionada con la tenencia responsable de animales y con el control del comercio de venta de animales a fin de comprobar las condiciones de estancia y cuidado de animales, así como de las condiciones administrativas y técnicas.

Para garantizar el correcto funcionamiento de las tiendas especializadas en la venta de animales, se están haciendo inspecciones que tienen en cuenta, además del cumplimiento de los requerimientos documentales establecidos por la ordenanza, las condiciones vinculadas al bienestar de los animales: edades de los cachorros, pautas de vacunación y de alimentación, protocolos de profilaxis y socialización, medidas de las jaulas, número de animales que hay en el establecimiento, indicios de enfermedades o signos de desatención, espacios de adaptación y cuarentena, y todos los demás aspectos contemplados en la ordenanza.

El otro objetivo principal de esta campaña es sensibilizar a los propietarios de perros sobre la necesidad de adoptar comportamientos cívicos respecto a la tenencia de animales de compañía, fomentar hábitos de conducta para mejorar la convivencia con los demás ciudadanos y hacer cumplir a los propietarios de estos animales las obligaciones legales correspondientes.

El Ayuntamiento de Barcelona busca la mejora del bienestar de los animales garantizando los usos diversos del espacio público, compatibilizando la tenencia responsable de animales y el disfrute del espacio público para la ciudadanía en general. Los parques, plazas y jardines de la ciudad son los espacios donde más incidencias se detectan. De ahí que la campaña està teniendo especial atención en estos espacios, donde se han detectado problemas con perros o comportamientos incívicos de algunos de sus propietarios o cuidadores.

En este sentido, la actuación de la Guardia Urbana se centra, principalmente, en el cumplimiento de los deberes legales y la corrección de estas conductas incívicas:

-Verificar el censo y la identificación de los perros (implantación subcutánea de un microchip realizada por el veterinario).

-Apoyar las condiciones de bienestar de los animales establecidas por la Ordenanza de Barcelona en la conducción de los perros en el espacio público: prohibición de los collares o cadenas de fuerza o estrangulación; uso de los bozales adecuados; etc.

-Cumplimiento de la normativa en relación con la tenencia de perros de razas potencialmente peligrosas.

-La recogida de las deposiciones del animal.

-Evitar la invasión de espacios de juegos infantiles para personas con su perro.

-Cumplimiento de la normativa en relación con la presencia de perros en el Metro.

-Velar por las prácticas responsables en los establecimientos de venta de animales.

Preferentemente si la conducta no es grave, se advierte previamente a los responsables de los perros, y si esta comunicación no es posible o si es reincidente, se formulan las correspondientes denuncias.

Los propietarios de perros potencialmente peligrosos, los más sancionados

El Ayuntamiento de Barcelona ha comunicado que desde el mes de enero hasta el mes de octubre de este año, la Guardia Urbana ha impuesto un total de 1.285 denuncias por infracciones relacionadas con la tenencia responsable de animales. Durante todo el año pasado, esta cifra fue de 1.385 denuncias.

Este es el registro de multas interpuestas entre enero y octubre de 2020:

-Tener un perro potencialmente peligroso en lugares públicos sin bozal (331)

-Tener un perro potencialmente peligroso en lugares públicos sin estar sujeto con una correa o cadena (76)

-Tener perros en los parques infantiles o jardines de uso infantil y su entorno (60)

-No recoger inmediatamente las deposiciones fecales de los animales domésticos en las vías públicas y espacios públicos o no proceder a la limpieza de los elementos afectados por las deposiciones (31)

-Animal de compañía sin identificar mediante microchip (15)

-Animal de compañía no censado (27)

-Tener un perro potencialmente peligroso sin disponer de licencia (159)

-Osamos potencialmente peligroso sin identificar mediante microchip (40)

-Osamos potencialmente peligroso no censado (62)

-Tener perros potencialmente peligrosos en las vías y espacios públicos sin que la persona que lo conduzca y controle lleve el documento identificativo o la licencia municipal (88)

-No contratar el seguro de responsabilidad civil exigible a los propietarios de perros potencialmente peligrosos (123)

El bienestar animal, el gran olvidado en las multas interpuestas por la Guardia Urbana en 2018

En 2018 la Guardia Urbana interpuso un total de 2.367 sanciones en Barcelona por incumplir leyes relacionadas con la ordenanza de los animales de compañía. 1.253 de estas multas forman parte de obligaciones, censo de identificación, registro y licencias, mientras que las 1.021 restantes fueron causadas por la incorrecta actitud y las malas prácticas del propietario del animal.

Lo más destacable del total de las multas interpuestas en 2018 es la ausencia de sanciones que defiendan los derechos de los animales (castigo por el uso de collares de pinchos o estrangulación, penalización por el abandono del perro en el hogar durante más de 6 horas…), así como el gran volumen de multas vinculadas a la tenencia irresponsable de los perros de raza potencialmente peligrosa.

El 26 de abril de 2002 se aprobó por unanimidad la política de tenencia responsable de animales de compañía de la ciudad por parte del Consejo Plenario del Ayuntamiento de Barcelona. En este pleno se establecieron las normas y prohibiciones que los propietarios tenían que cumplir para garantizar la doble responsabilidad (con los animales y la sociedad) que conlleva la tenencia responsable. Una ordenanza que pretende defender los derechos de los animales y que han quedado en el olvido de las sanciones interpuestas por la Guardia Urbana en 2018.

Las normas y responsabilidades de los propietarios que no se han sancionado a lo largo de 2018 son las siguientes: es obligatorio alimentar al animal de compañía adecuadamente, no está permitido el uso de collares de castigo, fuerza y/o estrangulación, hay que proporcionar ejercicio diario al animal, es necesario evitar que los animales estén solos más de 5 o 6 horas seguidas en casa, no se pueden maltratar a los animales ni abandonarlos y hay que llevarlos al veterinario como mínimo una vez al año y siempre que lo necesiten. Por tanto, todas estas normas que defienden los derechos de los animales han quedado en el olvido de las sanciones interpuestas durante el pasado año.

Los 2.367 castigos registrados en el año 2018 por incumplimiento de la ordenanza de tenencia responsable del animal son una cantidad algo inferior a las 2.463 sanciones registradas en el 2017. Es la primera vez que el número de multas disminuye desde el año 2015. Tal y como ha sucedido en los últimos cinco años, la mayor parte de las infracciones están relacionadas con las malas prácticas de los propietarios con los perros de raza potencialmente peligrosa.

No tener al animal de compañía censado, una de las multas más frecuentes

Los datos oficiales del Ayuntamiento de Barcelona recogen que 1.253 de las multas interpuestas por la Guardia Urbana en 2018 están relacionadas con la temática de obligaciones, censo de identificación, registro y licencias. Dentro de este apartado, las multas que más se han repetido han sido causadas por la tenencia de un animal de compañía no censado (335). También destaca, un año más, la cantidad de infracciones relacionadas con los perros de raza potencialmente peligrosa. Hasta 237 multas se han producido por la tenencia de un PPP sin disponer de la licencia. Además, 199 sanciones han sido dispuestas por no contratar el seguro de responsabilidad civil exigible a los propietarios de los perros de estas razas.

Con unas cifras algo menores encontramos las sanciones puestas por tener a un animal de compañía sin identificar mediante microchip (179) y los castigos establecidos por la existencia de perros potencialmente peligrosos no censados (114).

Gran porcentaje de las multas dirigidas a los propietarios de los perros de raza potencialmente peligrosa

Por otro lado, la incorrecta actitud y las malas prácticas de los propietarios de los animales ha tenido como consecuencia un total de 1.021 multas según informan los datos oficiales del Ayuntamiento de Barcelona. Tal y como sucede con las infracciones de temática de licencia e identificación, los perros de raza potencialmente peligrosa vuelven a ser los protagonistas de estas infracciones. Hasta 467 penalizaciones fueron por tener un PPP en un lugar publicó sin bozal. 119 sanciones se produjeron por tener al PPP en un lugar público sin estar sujeto a una correa. Tener a los animales de compañía en la calle y los espacios públicos sin estar atados por medio de un collar y una correa o cadena ha conllevado un total de 143 multas. La presencia de perros en los parques o jardines de uso infantil ha tenido un total de 92 castigos.

El resto de multas han estado relacionadas con la mala práctica del propietario con las deposiciones de los animales. 59 multas se han producido por no recoger o limpiar los excrementos de los animales en la vía pública, mientras que 10 sanciones se han producido por permitir a los animales defecar en los portales de los edificios.