El Ayuntamiento de Barcelona aprueba cerrar el delfinario de Barcelona

Adiós al delfinario de Barcelona. Según ha podido saber Animalados, el Ayuntamiento cerrará de manera definitiva el delfinario del zoo de la ciudad. El pacto ha sido suscrito por el gobierno municipal que configuran Barcelona En Comú y el PSC y cuenta con el respaldo de ERC y la CUP. Estas dos últimas formaciones de izquierdas han tenido un papel más que relevante en la decisión adoptada. El gobierno municipal tenía tres opciones: construir piscinas nuevas que se adecuaran a la normativa, ceder los delfines a algún delfinario europeo o transferirlos a un santuario para cetáceos y todo indica que se ha decantado por esta última opción sin hacerlo explícito claramente pues está en vías de análisis y decisión. Después de ganar las elecciones, la alcaldesa Ada Colau ordenó suspender la ampliación de las instalaciones que había previsto el anterior ejecutivo, que hubiera costado 15 millones de euros, y creó una comisión de trabajo para un Nuevo Modelo de Zoo para estudiar el futuro del delfinario y del Zoo situado en la Ciudadela. Parece claro que la clausura del delfinario era la opción más razonable y ha apostado desde un primer momento por buscar un lugar con todas las garantías donde puedan los cetáceos terminar sus vidas lejos de las precarias piscinas de hormigón.

Los cuatro delfines adultos que hay actualmente en el zoo, Anak, Azul, Tumay y Nuik serán trasladados a un Santuario. Lipsi, en Grecia, aparece como el más destacado de los posibles emplazamientos. Asimismo, los dos ejemplares jóvenes, Kuni y Leia, que se trasladaron hace unos meses al Oceanográfico de Valencia tras cerrar un acuerdo con esta institución volverán a Barcelona para ser trasladados posteriormente al Santuario elegido. Los estudios científicos han puesto de manifiesto que los simios y los cetáceos son los animales más inteligentes y sensibles después del hombre y estas características los convierten en los animales que más sufren en cautividad. «Los delfines necesitan nadar grandes distancias, relacionarse con el entorno, socializarse con su grupo original… y aquí sólo tienen agua y cemento», lamenta Míriam Martínez, veterinaria y miembro de la Fundación FAADA. La normativa europea ha acelerado el cierre del delfinario. Y es que la Asociación Europea de Mamíferos Marinos (EAMM) fija las condiciones mínimas que deben cumplir los delfinarios para obtener su reconocimiento y el de Barcelona no las supera por sus reducidas dimensiones. El plazo para conseguir el beneplácito de dicha asociación termina en septiembre de 2020, pero el Ayuntamiento ha decidido no ampliar las instalaciones que tenían un elevado coste por el impacto ambiental y cerrar el delfinario por el estrés que provocaba a los delfines y a otros animales del zoo. En contraposición a los diez millones de euros necesarios para reconstruir el delfinario, el traslado de los delfines a un santuario tendría un coste considerablemente inferior, de aproximadamente dos millones de euros, según los expertos.

La clausura del delfinario forma parte de la nueva orientación que quiere dar el ejecutivo al parque zoológico y que consiste en renunciar a la exhibición de algunas especies y potenciar el ámbito pedagógico, de conservación de especies locales y foráneas amenazadas. Las entidades animalistas como la veterana DEPANA con Marta Gumà al frente han presionado desde hace años a la administración para que cerrara el delfinario. La Fundación FAADA, por ejemplo, ha recogido firmas en internet para pedir el cierre del delfinario de Barcelona. También se ha movido la sociedad civil. Prueba de ello es la constitución de la plataforma estudiantil Freedolph, que en tan solo unas semanas consiguió miles de firmas para reclamar la clausura del delfinario por las graves secuelas físicas y psicológicas que padecen estos cetáceos al estar en cautiverio.

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