La historia del área autogestionada para perros de Can Batlló

Varios barrios de Barcelona, y seguro que de muchas otras ciudades, echan en falta zonas espaciosas en las que las personas puedan salir a pasear junto a sus perros. Zonas en las que los perros puedan correr y divertirse sin molestar a aquellos transeúntes que pasean tranquilamente por la calle. Este problema ya no existe para los vecinos de la Bordeta, ya que ellos mismos se han encargado de habilitar un área autogestionada para perros.

En el presente mes de octubre se cumplen cuatro años del origen del área autogestionada para perros de Can Batlló. Por aquella época, un grupo de unas quince personas del barrio de la Bordeta tuvo la iniciativa de crear un espacio para que los perros pudieran correr y jugar en libertad, y así poner fin a las constantes quejas de los vecinos.

Para ello, los vecinos originarios de esta idea tuvieron que pedir permiso a la coordinadora del territorio de Can Batlló, a quien le rogaron la posibilidad de construir un terreno cerrado con el fin de poder disponer de un espacio exclusivo para perros. Tras una serie de reuniones, los vecinos lograron su objetivo y dispusieron de un terreno obsoleto situado en Can Batlló junto a la zona de aparcamientos libres.

Así, este grupo de vecinos de la Bordeta comenzó a reciclar palets de madera con los que habilitó un recinto de unos 800 metros, una zona con el espacio suficiente para que los perros pudieran estar en su libre albedrío sin molestar a nadie.

Alejandro Barrera es una de las personas que acude cada día con su perro a esta zona autogestionada y nos explica las principales características del territorio habilitado por los vecinos de la Bordeta. “Es un lugar con mucho espacio para que los perros puedan correr. Además, el lugar dispone de una fuente con agua, diferentes juegos para los perros, plantas de decoración, papeleras para depositar los excrementos y también tiene espacios de sombra para los días más calurosos en verano”.

Los vecinos nos explican también el trabajo que realizan para mantener el terreno de la mejor manera posible: “Nosotros mismos somos los encargados de la limpieza, mantenimiento y mejoras de la zona. Cuando creemos oportuno que algo tiene que cambiar, nos reunimos y decidimos los cambios entre todos”.

Por otro lado, los vecinos de la Bordeta valoran el espacio para perros de Can Batlló como un punto de encuentro social. “En el área podemos dejar suelto al perro sin tener miedo a que salga corriendo a la calle o pueda perderse. A la vez, es un punto de encuentro diario con un grupo personas con el que pasamos el rato”.

Por último, los vecinos que acuden al área autogestionada de Can Batlló recomiendan este tipo de espacios autogestionados para los perros de los demás barrios, ahora bien, avisan de la necesidad de una implicación por parte de todos: “Lo importante es que haya personas que se impliquen y que dejen implicarse a los demás. Entre todas las personas del área hay que perfilar unas normas para una convivencia correcta y un buen mantenimiento de la zona”.

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