Animalados

Los héroes de Kiev: cuatro voluntarios se niegan a huir de la guerra para salvar un refugio de animales

«La noche ha sido pesada, con bombardeos cerca del refugio», según las últimas informaciones

Ni armas para luchar, ni maletas para huir. El italiano Andrea Cisternino es una de las personas que ha decidido quedarse en Kiev y seguir ayudando a los animales pese a la guerra que vive el país. El ejército ruso, el segundo más potente del mundo, invadió Ucrania el 24 de febrero provocando un alud de refugiados (se calcula que ya han abandonado el país más de dos millones de personas) y también una respuesta armada por parte de la población ucraniana. La comunidad internacional, y entre ellos la Unión Europa, envían armas y más armas a los ucranianos para que luchen contra los rusos, en la amenaza bélica más grave desde la segunda guerra mundial.

Refugio Animales Ucraina

Las tropas rusas avanzan más lentamente de lo previsto, ya sea por los problemas de abastecimiento o por el valor de los ucranianos, pero ya controlan algunas posiciones y se acercan a la ciudad más importante, Kiev. Es exactamente allí donde la ucraniana Vlada Shalutko y su pareja, Andrea Cisternino, abrieron hace años su refugio, la International Animal Protection League Charitable Foundation. Cisternino, junto con otros tres voluntarios, se han negado a marcharse del país y siguen alimentando y cuidando a los 360 animales que viven en el refugio. Acumularon provisiones, conscientes de las dificultades que tendrían a medida que avanzara la guerra, pero, según las últimas informaciones, comienzan a tener problemas, sobre todo porque las principales vías de acceso están impracticables. Sin embargo, gente de su entorno informa cada día a través de las redes sociales sobre cómo evoluciona la guerra en este punto y, según las últimas informaciones, «todos están bien, humanos y animales». La última hora explica que «la noche ha sido pesada, ya que se han producido bombardeos cerca del refugio, pero por la mañana se han detenido». Durante estos días, reconocen tener «momentos de desánimo» pero siguen resistiendo.

El refugio nació en 2009, para intentar salvar a los perros abandonados que algunos cazadores mataban. Con el tiempo, el refugio se ha ido ampliando «convirtiéndose en un oasis para animales de otras especias, además de perros y gatos», según explican en su página web. Ahora, con el ejército ruso avanzando lentamente hacia Kiev, tratan de mantener vivos a los animales, dándoles una comida diaria y todos los cuidados que necesitan. Al mismo tiempo, los cuatro voluntarios ponen luz en medio de una incomprensible barbarie. Entre los disparos y los bombardeos, en Ucrania todavía hay quien antepone el amor y la solidaridad.

Su entorno está recogiendo dinero para ayudar al refugio, pero avisan de que sólo pueden realizarse desde los canales que figuran en su web.

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