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«Contemplar arte en el que aparecen animales nos puede llevar al bienestar»

Entrevista a Isabel Serrano Córdoba el alma de “las cosas de la niña” artista que plasma de manera muy particular a los animales que amamos.

– ¿Qué es Las Cosas de la Niña?

Las Cosas de la Niña es un proyecto personal en el que comencé algo más de dos años e incluye mi trabajo como artista y artesana.

– Si el arte puede ser terapéutico y el contacto con los animales también. ¿El arte que refleja animales sana?

Desde mi punto de vista, efectivamente, y está más que demostrado, el arte es terapéutico, de ahí el Arteterapia, una forma de psicoterapia que utiliza las artes plásticas como medio de recuperar o mejorar la salud mental, el bienestar emocional y social. De igual manera el contacto con los animales y la naturaleza nos hace sentir bien mental y emocionalmente, por lo tanto,  contemplar arte en el que aparecen animales, en cualquiera de sus formas de representación, nos puede llevar a ese estado de bienestar. Pero también dependiendo de lo que se esté representando claro, una imagen en la que aparecen animales maltratados solo te puede llevar a malos sentimientos, a no ser que estés mal de la cabeza.

– ¿Por qué motivo la gente quiere retratos de animales?

Yo pienso que es una manera de conservar su recuerdo, de inmortalizar de alguna manera a su animal. Porque le gusta verlo formando parte de la decoración de la casa, es como cuando ponemos fotografías de miembros de la familia, le da un toque más hogareño. Cuando tienes un animal de compañía pasa a formar parte de la familia.

– ¿Haciendo retratos de «los otros animales» has descubierto qué nos une? ¿Y qué nos diferencia? 

Lo que nos une a todos los que amamos a los animales no es mas que el respeto y el cariño. Diferencias encuentro pocas por no decir ninguna.

– ¿Cuántos de tus encargos son regalos y cuántos peticiones directas? 

Pues realmente están a la par, porque incluso quien se pone en contacto conmigo para hacer un regalo, al ver los resultados termina encargándome alguno para si mismo, o pasa al contrario, que quieren uno de su mascota pero ven que es un regalo original y perfecto para hacer a alguien.

– ¿Cómo es el cliente tipo si eso existe? 

Pues mi cliente tipo está en mujeres de entre 18 y 50 años aproximadamente. Tengo muy pocos encargos de chicos o de personas mayores.

– El retrato hecho por un artista va más allá de una buena foto. ¿Cómo lo justificarías?

Realmente no creo que vaya más allá “la mano del artista” está ahí,  le da su toque único y personal, y como fotógrafa tengo que decir que la fotografía también entra dentro de las disciplinas artísticas y que no podría desvalorar una buena fotografía sino igualarla a cualquier otro tipo de representación artística.

– ¿Cuándo empezaste a retratar animales? ¿Cuál fue el motivo?

Recuerdo un retrato que hice de pequeña de un león, un dibujo hecho a lápiz. Después hice unas láminas de los que por un tiempo fuero mis gatos. Estas láminas las llevaba conmigo a los mercados de arte y artesanía y tenían mucha salida entre los amantes gatunos y fue ahí, gracias a una clienta, una chica que si no recuerdo mal era de Canarias, la que me dio la idea de retratar animales  porque me preguntó si le podía hacer lo mismo pero con sus gatos y pensé ¡por qué no! Y ahí empezó todo.

– ¿Y cuándo empezaste a hacer arte? 

Pues más bien diría que nunca lo he dejado. Todos, desde pequeños dibujamos, pintamos, esculpimos, somos creativos y lo plasmamos y nos expresamos a través de las artes, ya sean artes plásticas o de otras disciplinas, como la música, el teatro, la poesía, etc. Es la educación y la sociedad la que nos hace alejarnos de poder expresar lo que tenemos dentro.

El ser humano necesita expresarse, sacar y dar forma a sus pensamientos y sentimientos y eso lo hacemos desde pequeños. Por lo tanto no tengo una fecha de inicio sino que no lo he abandonado, nunca. Curse mis estudios siempre en relación con el Arte. Bachillerato Artístico, Fotografía Artística, Bellas Artes, porque es donde me sentía bien, sin pensar mucho en un futuro profesional. Cuántas veces me habrán dicho ¿Bellas Artes? ¿Y eso que futuro tiene? Bueno, es importante dedicarse a lo que uno le motiva y le gusta, sino la cosa no funciona, y lo digo por propia experiencia porque también he estado al otro lado y si, puedes hacer otros trabajos, por dinero y nada más.

– ¿Qué materiales pictóricos te gustan y por qué?

Utilizo la fotografía porque es lo que más se asemeja a la realidad y la acuarela porque es completamente imprevisible, y porque me encanta la pureza de su color y la transparencia que ofrece. Una de cal y otra de arena.

– ¿Qué tipo de encargos disfrutas más? 

He de confesar que mi corazoncito es gatuno. Pero los disfruto todos por igual.

– ¿Cuál ha sido el encargo más raro que te han hecho?

Por ahora no he tenido ningún encargo raro. Ha sido todo dentro de la normalidad, perros, gatos, pajaritos y ya está.

– ¿Y el más emotivo? 

Siempre son muy emotivos los encargos de las mascotas que ya no están, cuando te cuentan su historia o a quién pertenecieron, por ejemplo animales que acompañaron a personas con discapacidad y que ya no lo hacen.

– Colaboras con asociaciones protectoras. ¿De qué manera y con cuáles?

Sí, he colaborado con asociaciones protectoras. En sorteos para recaudar fondos para salvar algún animal. El/la ganador/a del sorteo se lleva un retrato realizado por mi de su mascota. He colaborado con Pandora y con otras dos que no recuerdo su nombre, una de ellas de Cádiz.

desÀrtic: arte contra el cambio climático

«Lo único que impide a Dios enviar un segundo diluvio es que el primero fue inútil» Nicolás de Chamfort

 

«Las peores previsiones apuntan a que en 2025 pueda haber veranos sin hielo en el Ártico» apunta Pilar Marcos de Greenpeace en la presentación de desÀrtic, la exposición que han organizado conjuntamente con siNesteSia y Centre Cívic Sagrada Familia.

¿El Ártico sin hielo? Sí, un ártico sin hielo, y sin las vidas que a él van ligadas.

Descongelarnos. Descongelar nuestros corazones, desescarchar nuestra mirada. Esa es la intención de la muestra artística desÀrtic. Comisariada por Montse Pérez, creadora del espacio de arte siNesteSia y comisaria también de la muestra solidaria contra el maltrato animal El Venadito, desÀrtic ha unido a 60 artistas que con sus obras denuncian y evidencian la situación del polo norte. El 20% de cada venta irá a la ong ecologista.

En pequeños rectángulos de 15x15cm cada artista ha depositado su mensaje de SOS. Si el barco del ártico se hunde, nos hundimos todos. Como nos comenta Montse Pérez «buscaba realizar una muestra muy homogénea, con obras que compartiesen tamaño y temática, para poder partir de la idea de que el Ártico somos todos».

El Ártico somos todos. No es «de» todos. Hay que eliminar la propiedad. No nos pertenece, ni nos sirve. Somos una especie más del planeta. Nuestro egoísmo, nuestras ansias de posesión solo hacen que contribuir a su muerte y degeneración.

Gema Labayen nos lo explica perfectamente en su obra Aprovecha el deshielo. Una de las grandes miserias de la especie humana es que le pone precio a todo. Todo se vende. Incluso la destrucción. Si empezáramos a vivir la vida y no a poseerla, todavía tendríamos la compañía de muchas de las especies a las que hemos aniquilado.

Especies. Allí, en la distancia. Las palabras pueden construir muros muy altos. Si pensamos en la especie del zorro polar, quedamos lejos, muy lejos de él. Las taxonomías, las clasificaciones, nos ayudaron a ordenar el mundo, pero no a empatizar con él. Yo humano te doy nombre, y en ese nombrar nos atribuimos en cierta manera su creación. El problema es que en nuestra particular «creación del mundo» en el séptimo día no descansamos y admiramos aquello creado, en el séptimo día empezamos a destruirlo. A destruirnos.

«El mal gana cuando los buenos no hacen nada» dijo Edmund Burke. Hagamos pues, sigamos haciendo, algo.

Más de 8 millones de personas han firmado ya el manifiesto de Greenpeace para salvar el Ártico, petroleras como Shell han abandonado sus prospecciones, y se han creado moratorias de pesca. Pero el Ártico sigue en peligro. Otras muchas empresas planean su explotación. Es hora de declarar el Ártico zona protegida.

«Feliz Navidad» de Iribú, nos encara con este oso polar, que recoge entre sus dientes una postal. Un gran oso que hace equilibrios en el pequeño trozo de hielo que le queda. Les hemos dejado las sobras del planeta. Lo que queda. Obligando a animales tan majestuosos como los osos a mendigar comida.

Y eso sin casi poner un pie en sus tierras. La aniquilación de este ecosistema está siendo en gran parte a distancia. Mi día a día, y el tuyo, contribuyen a su desaparición. Nuestro consumo les consume.

Al fondo de la sala, el video de Ludovico Einaudi nos acompaña en la visita. El músico navega con su piano por las aguas del Ártico, poniendo banda sonora al deshielo. A un final anunciado. Si no quieres que su música sea un réquiem por el Ártico, actúa. Descongélate, para congelarlo de nuevo. 

 

Silvia Esteve

Más info sobre la exposición y sus actividades

Foto de portada: «Vulnerable» de Teresa Such

«desÀrtic» : el espacio de arte siNesteSia y Greenpeace unen sus fuerzas para luchar por el Ártico

 

Montse Pérez, creadora del espacio siNesteSia y comisaria también de las exposiciones animalistas de «El Venadito», colabora esta vez con Greenpeace para concienciarnos sobre el deshielo del Ártico.

La muestra, que tendrá lugar en el Centro Cívico Sagrada Familia de Barcelona del 5 al 27 de diciembre, pretende mediante el arte concienciar al gran público de la importancia de conservar la región ártica y no incrementar la temperatura global del planeta, lo que ya está pasando, y lo que está provocando el deshielo de la zona norte.

Como bien nos recuerda Greenpeace, el deshielo del polo, no sólo implica desastres terribles en la zona, sino que repercute en todo el globo. En sus propias palabras: «la quema de combustibles fósiles es el principal causante del cambio climático, por lo que la solución pasa por acabar con la dependencia del petróleo. La prohibición de prospecciones, libre navegación comercial, acciones militares y pesca abusiva en su territorio son prioritarias».

La intención de Greenpeace es seguir presionando a todas las instituciones para que se cree una «reserva marina que salvaguarde el Ártico de cualquier acción intrusiva y salve ese espacio único del mundo».

La muestra exhibirá las 40 mejores obras de los artistas que se presenten a la convocatoria. Las obras se pondrán a la venta finalizada la exposición, el 80% de su importe es para el artista y el 20% será para Greenpeace. Ni siNesteSia ni el Centro Cívico Sagrada Familia perciben nada por la exposición.

Si quieres participar puedes mandar tu obra hasta el 29 de octubre. Aquí te dejamos las bases de la convocatoria.

 

Sílvia Esteve

ARTivistas

 

«En un mundo más antiguo y más completo que el nuestro se movían acabados y enteros, dotados con sentidos que nosotros jamás hemos perdido ni logrado, y viven escuchando voces que nosotros nunca oiremos. No son paganos ni subhumanos; son otras naciones, y conviven atrapados en el mismo tiempo y espacio con nosotros, prisioneros del esplendor y de la labor de la tierra.» Henry Beston, The Outermost House, 1929

 

Si una vez el arte, pintado en las más oscuras cavernas de nuestros antepasados, imploró a los dioses su benevolencia y sus regalos para los humanos, hoy, en la exposición «El Venadito», el arte interpela a los propios humanos, convertidos en falsos dioses, para implorar su benevolencia hacia las otras criaturas.

Esa es la intención de los más de 40 artistas que exponen en la muestra bajo el comisariado de Montserrat Pérez, artista y activista y fundadora del espacio siNesteSia.

Como en la edición anterior, la muestra pretende visualizar la importancia de la labor de las entidades de protección de la naturaleza, en este caso Depana. Con la exposición no solo se pretende remover las conciencias, sino también procurar que tanto los artistas como las entidades animalistas puedan recibir una ayuda económica para proseguir con su labor. El 80% del precio de las obras se destina al autor y el 20% a Depana, aunque hay casos en los que el mismo autor cede el 100% de lo recaudado a la entidad, como es el caso del artista invitado Guido Daniele y sus «Handnimals».

Guido Daniele «Handnimals»

Tristemente parece que «su salvación está en nuestras manos» comenta Montse Pérez ante la obra de Guido. Está en nuestras manos, porque en ellas ha estado y está también su destrucción. «No quiero que el público salga derrotado, sino creyendo que puede aportar algo, que puede ayudar», prosigue Montserrat. Por ello, «El Venadito» no muestra imágenes crudas ni explícitas, sino que busca mediante la creación y el ingenio, hacernos ver lo que no queremos ver. Dotar de color y textura lo invisible o lo perversamente oculto.

Beren Arredondo «Animalium»

Beren Arredondo, con su impresionante colección de fotomontajes, nos habla de esta invisibilidad «tratando de jugar con el paisaje y la huella de la desaparición de estos animales y su entorno». Su propuesta es una reflexión artística magnífica. No sólo nos habla de los animales en concreto, sino que alude a su hogar, su hábitat. Los ojos de esta águila nos miran, nos interpelan, nos preguntan decepcionados «¿no me ves?». El ser humano, por eso, no entiende demasiado bien que es «ver». De ahí su nefasta afición a coleccionar animales en jaulas, zoos, acuarios. Quieren verlos al instante, frente a ellos, rápido. Ver animales sumisos, cautivos, en un recinto con un cartel que diga su nombre. Animales cautivos, por su belleza y nuestra ambición. Cautivos de nuestro egoísmo y ceguera. No verás al águila si no ves su montaña, su bosque, su libertad.

Bianca Yespica «Máscara de gas»

«Hemos creado una guerra contra la naturaleza» nos explica en su cartela Bianca Yespica y dibuja magistralmente un ciervo con máscara de gas. Los intoxicamos, los perseguimos, los acorralamos. Convirtiendo al amigo en enemigo, en una guerra donde solo gana la muerte, la tristeza, la soledad, el miedo. Charles Darwin se sorprendía al llegar a los Galápagos y observar que aquellos animales no nos temían. «No temen al hombre» se maravillaba. Terrible afirmación, que coloca al humano en el bando de los monstruos, de lo temible, de lo oscuro. En el bando del enemigo.

María Isabel Uribe «Reunión»

Este enemigo que me consume, metafórica y literalmente. Que me hacina y me usa. Que ni siquiera quiere conocerme. Que me numera y me contabiliza. Que me convierte en cosa, en producto, en código de barras. Si este enemigo lee la diminuta pieza de María Isabel Uribe, que condensa y comprime toda la anulación a la que sometemos a nuestros compañeros de planeta, espero que reaccione y actúe.

Si el arte tiene hoy una misión, una razón de ser, es la de interpelarnos, revolvernos por dentro, hacernos reaccionar. Mira a través de Él, que sea cristal y espejo. Mira a través y VE al otro. Refléjate y mírate a ti mismo. Entonces, espero, verás al águila en su montaña y sabrás quién es y sabrás y sentirás que debe seguir siendo.

 

Podréis visitar «El Venadito» y participar de sus actividades paralelas hasta el 20 de mayo en el centro cultural La Farinera del Clot. ¡Os reto también a encontrar la obra solidaria que he realizado para la muestra! 

Nota: Obra de la portada: Autora: Esperança Deltell

 

Artículo de Silvia Esteve

Siempre a favor de los animales

                                                                                                                                                              Obra de Montserrat Pérez

 

Artículo de Montse Pérez, directora del espacio creativo siNesteSia y artista. Organizadora de la exposición contra el maltrato animal, El Venadito.

Cuando éramos pequeñas, mi hermana y yo jugábamos a vaqueros e indios. Ella tenía una magnífica colección de personajes (indios y vaqueros), animales (caballos, perros, gallinas…), caravanas y demás enseres necesarios en el juego, a mí siempre me hacía ir con los vaqueros; ella elegía ir con los indios. Por lo tanto yo siempre perdía, porque en nuestro juego, que no en la vida real, la justicia siempre triunfaba y nosotros, desde nuestra ingenuidad infantil, defendíamos a los indios porque estábamos absolutamente convencidas que eran los “buenos”. Con los años, y por otros motivos, también sigo convencida de ello. Así pues, siempre a favor de los indios, hoy se ha transformado en siempre a favor de los animales. A éstos, como a los indios, les hemos expulsado de sus hábitats, no hemos sabido integrarlos en nuestra sociedad ni en nuestro espacio. Sólo nos hemos limitado a cosificarlos y convertirlos en objetos de consumo, ya sea para alimentarnos, vestirnos, distraernos o tener la mascota más chic del momento. Me vienen a la mente las líneas de acción de instituciones museísticas y centros de arte donde se organizan exposiciones con criterios de tendencia y moda. También, de la misma manera, el famoso de turno nos muestra la última excentricidad respecto a su nueva mascota. Esta un día ocupa las portadas de diarios y revistas que en poco tiempo queda desechada y abandonada a su propia suerte. En el caso del artista relegado al más triste de los olvidos, porque ambos, artista y animal, agotaron su tiempo de consumo. Me pregunto: ¿Qué nos pasa? No somos capaces de mantener un mínimo de atención sobre aquello en lo que hemos puesto nuestros ojos para que madure pueda evolucionar y sorprendernos llegado el caso. Los artistas necesitan su tiempo de aprendizaje y des-aprendizaje, experimentación, errar, encontrar, deprimirse, reanimarse… En una palabra, maduración para volver a crear. Todo ese tiempo hoy no se le da a nadie. Louise Borgeois (1911–2010) una de las artistas más notables del arte contemporáneo, no alcanzó el reconocimiento internacional hasta los 71 años, por suerte para ella tuvo tiempo de poder crecer y culminar su vida. De alcanzar a ser una gran artista. Hoy ese tiempo ya no existe. Cuanto más joven y más rápido se alcanza el éxito mejor. Y ¿después?… Lo mismo pasa con los animales. No nos damos el tiempo necesario para conocerlos, comprenderlos y amarlos. Sin ese tiempo no hay compromiso de verdad ni apego hacia ellos. Volvemos a la cosificación. No se trata de humanizar a los animales, pero sí de entender y comprender que como seres vivos tienen sus propias necesidades, la mayoría de veces ajenas a las nuestras. No necesitan vestirse ni un sinfín de cosas más, pero si necesitan lo más esencial en cualquier ser vivo: cuidado, atención, mejorar sus hábitats, respetar sus espacios y ciclos vitales. Por favor, démonos el tiempo de aprender de ellos, porque a los indios o bien los exterminamos o bien los mantenemos en reservas. No hagamos lo mismo con los animales y los artistas.