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“Los perros son seres vivos esenciales en nuestras vidas, que merecen respeto, cuidados y atención”

El tercer documental #vinculosquedanvida ya está en las redes sociales. Un proyecto de sensibilización sobre los beneficios emocionales que comporta la convivencia entre personas y perros.

Huellas Compartidas, con el apoyo de la Fundación Dingonatura y con la colaboración de Arrels Fundació, ha lanzado la tercera entrega de la campaña #vinculosquedanvida. El objetivo de esta serie de pequeños documentales, que se difunden principalmente a través de redes sociales, es dar a conocer y sensibilizar a la población general de los beneficios emocionales que aportan a las personas el hecho de poder compartir su vida con un perro y el vínculo que se establece entre ellos.

La asociación Huellas compartidas ha presentado una de sus preciosas historias, concretamente el tándem que forman Giorgio y Coffe. Giorgio pasó 5 años durmiendo en la calle, 4 de ellos junto a Coffe, una perra que había sido abandonada y que fue un gran apoyo emocional para él en esos momentos difíciles. Por suerte, gracias al acompañamiento de Arrels, Giorgio tiene hoy trabajo y un hogar, que comparte con la Coffe.

En los próximos capítulos de la serie podremos conocer a otras parejas que demostrarán la importancia del enlace tan especial que se establece entre los animales y sus responsables, y cómo la relación con el perro mejora la calidad de vida de estos últimos. Esta campaña quiere servir también para sensibilizar sobre que los perros son seres vivos esenciales en nuestras vidas, que merecen respeto, cuidados y atención. El proyecto, a su vez, quiere dar visibilidad a realidades sociales como el sinhogarismo, la soledad no deseada o cómo se vive con una discapacidad.

Los vídeos en los que se cuentan las historias y los vínculos entre personas y perros se pueden ver y compartir en las redes sociales de Huellas Compartidas, así como desde su canal de YouTube.

Conoce la historia de Stephan y Holly, una pareja que vive en la calle junto a sus tres perros Gary Cooper, Forest y Roc:

¿Por qué es tan importante pasear regularmente a tu perro?

Un perro que pasea diversas veces al día es un perro feliz.

Algunas personas creen de manera equivocada que pasear al perro solo sirve para que haga sus necesidades. Además de esto, pasear tiene muchos beneficios tanto para el animal como para el responsable del peludo.

Caminar mantiene al perro sano física y mentalmente. Un perro que pasea varias veces al día y hace recorridos largos, es un perro feliz, más equilibrado y con una esperanza de vida mayor. Los paseos fortalecen el vínculo entre el perro y el dueño. Además, un perro sabe bien quien le da de comer y quien le saca a la calle, que son las dos actividades que más vínculo generan.

Durante los paseos, los perros no paran de husmear, una acción que forma parte de su naturaleza, por lo que las salidas satisfacen una necesidad primordial y así pueden conocer a los vecinos y a otros perros. Un perro que no socializa suele desarrollar problemas de agresividad o depresión.

Caminar ayuda a mantener fuertes los músculos del animal, a quemar calorías y mantiene en buena forma sus articulaciones. Por otro lado, los perros que caminan de manera regular son más activos cuando envejecen.

Los paseos ayudan contra el estrés, la ansiedad y la hiperactividad. Un perro que llega a casa cansado tras salir a la calle es un perro más tranquilo y equilibrado, además, el animal desarrolla menos problemas de comportamiento en casa y en la calle.

Es importante que el perro se acostumbre a pasear desde cachorro. De esta manera, el animal tendrá menos miedo a los ruidos de la calle, ya que paseando se han acostumbrado a escucharlo como una cosa normal.

Puedes aprovechar el paseo para enseñar a tu perro a no tener miedo de ir al veterinario. Si de manera regular paseas con tu perro por delante de la clínica sin entrar, el peludo dejará de temer la visita al veterinario (al menos hasta que entréis).

Pasear al perro también tiene beneficios para el humano. Te ayuda a quemar calorías y mantiene en forma una gran cantidad de músculos de tu cuerpo, no solo en las piernas. También ayuda a mantener sano y fuerte el corazón.

Fortalecer el vínculo con tu perro ayuda a comprender mejor el comportamiento del animal con otras personas y con otros perros, también a conocer cuándo harán sus necesidades… y puedes conocer a personas a las que también les gustan los perros.

Además, pasear al perro es una buena excusa para salir de casa y combatir el aburrimiento. Es una ocasión ideal para pasear porque te apetece o simplemente para conocer más el barrio en el que vives.

Fuente: AMIC/wikifauna.com

Adoptar un perro: una ayuda recíproca

Conoce cuáles son los beneficios de compartir tu vida con un perro, una experiencia única que conlleva una ayuda recíproca.

Adoptar un perro, sobre todo si se trata de un perro ya adulto, es una decisión que nos plantea muchas incógnitas, sobre todo en referencia a su carácter: si será desconfiado o agresivo debido a malos tratos anteriores o si se adaptará perfectamente a nuestra familia. Es verdad que la gran mayoría de los animales que se encuentran en las protectoras, proceden de experiencias muy desagradables y que esto posiblemente los hace al principio estar irascibles, inquietos o temerosos… Pero también es cierto que suelen ser animales muy nobles que con un poco de paciencia y mucho amor de nuestra parte, devuelven con creces su gratitud por haberles dado una segunda oportunidad y una vida digna.

Pero no sólo con la adopción les daremos una mejor calidad de vida a ellos, sino que también ellos nos aportarán muchos beneficios a nosotros, ya que está demostrado que tener un perro:

– Te vuelve más activo, por la obligación de sacarlos a la calle al menos tres veces al día. Esto nos obliga a levantarnos del sofá y hacer largos paseos con ellos. Pero no sólo eso. Está demostrado científicamente que los propietarios de perros se vuelven más activos que los que no tienen, también en el resto de facetas de la vida.

– La compañía de los animales te hacen ser más optimista, ya que suelen estar siempre contentos y con ganas de juego. Acariciarlos además, desestresa y disminuye la ansiedad y la depresión.

– Para las personas mayores suponen una ayuda para combatir la soledad, porque se convierten en amigos y compañeros fieles.

– Previenen las alergias y los resfriados. Los niños que crecen con animales de compañía tienen menos posibilidad de sufrir enfermedades, porque su sistema inmunitario se vuelve más fuerte, al estar expuestos constantemente a animales.

– Son muy recomendables también como terapia para personas discapacitadas, con autismo o problemas neurológicos. Ayudan a aumentar la autoestima y las personas se hacen más responsables, porque tienen un animal a su cargo que depende de ellos.

– Ayudan a socializar. Conoces a mucha gente nueva cuando los llevas a pasear o al veterinario. Es muy fácil entablar una conversación cuando hay animales para medio.

Fuente: Eva Remolina/AMIC

Conoce los beneficios de crecer con un animal de compañía en casa

Todos aquellos que tenemos la suerte de compartir nuestra vida con un animal de compañía ya sabemos todo lo que nos aporta a nuestra vida. Pero por si aún no te has decidido, compartimos algunos de los beneficios que conlleva y seguro que quedarás convencido!

Fomenta la actividad física

Un dato demuestra que los propietarios de los perros, sólo con los paseos diarios, ya están cubriendo el 50% de la actividad física diaria recomendada. Es una forma de que los niños hagan deporte sin que casi se den cuenta.

También se asocia con más contacto con la naturaleza, ya que esta necesidad de salir hace que gran parte de las actividades del fin de semana se destinen por ejemplo a hacer caminatas por la montaña en compañía de nuestro mejor amigo.

Dan lecciones de vida

Gracias a los animales de compañía, los niños se enfrentan por primera vez a situaciones como el duelo por la muerte del animal. Esta experiencia que a priori resulta traumática, puede tener su parte positiva y es por este motivo muy importante no ocultar nada a los niños. Todo lo contrario. Es importante ayudarles a expresar sus sentimientos, a recordarles con estima. Esto les ayudará en el futuro a tener una mejor gestión emocional ante acontecimientos dolorosos e imprevistos de la vida.

Aumenta la empatía y la compasión

Estas emociones son esenciales para la formación del carácter y la personalidad.

Establecer un vínculo afectivo con el animal, es seguramente el primer vínculo importante que el niño tendrá más allá de la misma familia. Se crea una relación muy estrecha entre el niño y el animal mejorando el desarrollo de la comunicación no verbal.

Aprenden, asimismo, a dar afecto y estima a un ser vivo.

Ayuda a fortalecer el sistema inmunológico

Reduce el riesgo de sufrir alergias y otras enfermedades respiratorias, disminuye el riesgo cardíaco (pues el solo hecho de hacerle caricias produce un efecto relajante) y ayudan a superar depresiones entre otras cosas.

Un dato curioso es que si se les entrena, son capaces de detectar las bajadas de glucosa y avisar al propietario mucho antes de que él mismo se dé cuenta.

Ayuda a las interrelaciones personales

Los animales son, sin lugar a dudas, una buena excusa para conocer gente, sea en los parques o simplemente en la calle cuando alguien se acerca a acariciarlos. Está científicamente demostrado que niños con trastornos con déficit de atención, autismo y otros similares, pueden experimentar menos presión sanguínea y más desarrollo cognitivo cuando participan en terapias con perros.

Por lo tanto les echa una mano a la hora de socializar, compartir con otros y mostrar respeto.

Les hace asumir responsabilidades y madurar

Tener un animal de compañía es una decisión importante que implica responsabilidad. Deben aprender que deben hacerse cargo de un ser vivo al que deben alimentar, bañar, pasear y cuidar tanto como otro miembro más de la familia. Es esencial convertir estas responsabilidades en momentos lúdicos y divertidos, haciendo que disfruten a la vez que van asumiendo poco a poco estas tareas.

Fuente: Eva Remolina / AMIC