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Los responsables de perros de Teruel tendrán que llevar una botella de agua con jabón o vinagre para diluir la orina

La nueva ordenanza de Teruel obliga a los responsables de perros a llevar consigo una botella de agua con jabón o vinagre para diluir la orina y prohíbe el abandono de gatos en colonias felinas controladas.

El pleno del Ayuntamiento de Teruel ha aprobado por unanimidad de manera inicial la nueva ordenanza municipal reguladora de la protección animal, tenencia responsable, convivencia y circulación de animales de compañía por vías y espacios públicos del municipio aragonés.

La ordenanza incluye como gran novedad la obligación por parte de los responsables de perros de llevar una botella o recipiente con agua mezclada con jabón o vinagre con la que diluir inmediatamente la orina del animal. De esta manera se podrán eliminar también los posibles restos de heces que puedan quedar en el asfalto.

Por otra parte, los animales de compañía únicamente podrán acceder a aquellos parques y jardines en los que esté permitido de forma expresa, limitándose a las zonas de paseo, ir con correa, y bozal si corresponde, evitando causar molestias a las personas, y nunca sueltos, sin perjuicio de las zonas de suelta o establecimiento de horarios de suelta que puedan ser habilitados.

Además, queda expresamente prohibida la circulación, micción o defecación de los perros en parterres, praderas de césped y macizos ajardinados. Tampoco podrán acceder a las zonas de juego infantiles. Mediante decreto de alcaldía se determinarán los parques, jardines u otros espacios públicos en los que los animales, salvo los PPP, podrán permanecer sueltos en el horario que se establezca, exceptuando las zonas en las que se señalice expresamente la prohibición de acceso.

Para acabar, la ordenanza también regula la gestión de las colonias felinas, prohibiendo el abandono de gatos en colonias controladas. Tampoco estará permitido proveer de alimentación a estos animales fuera de estas colonias y alimentarlos en las inmediaciones de las viviendas.

En cuanto a las sanciones por incumplimiento de la ordenanza, las infracciones se clasifican en leves, graves y muy graves.

Entre las leves se encuentra la no recogida de las deyecciones, no portar la botella con agua y jabón o vinagre y no diluir la orina o los restos de heces inmediatamente después de que el animal miccione o defeque, así como no respetar las prohibiciones de entrada en los lugares que establece la ordenanza.

Se considera infracción grave incitar a los animales a atacarse entre sí, a lanzarse contra personas y bienes o hacer cualquier ostentación de agresividad, la negativa a facilitar la documentación del animales o el abandono de animales, entre otras.

Maltratar al animal causándole la muerte, la venta y tenencia de animales de especies protegidas o la reincidencias en la comisión de infracciones graves son algunas de las que se clasifican como muy graves.

Las infracciones leves serán sancionadas con multa de hasta 750 euros, las graves con multa de 750, 01 a 1.500 euros y las muy graves con multa de 1.500,01 a 3.000 euros.

«El método CER es el único ético y eficaz para el control de las colonias felinas»

La Fundació Silvestre es una organización que contribuye a que la sociedad vea a los animales como seres vivos sensibles, con sentimientos de alegría y tristeza para que sean tratados con respeto y compasión. Esta fundación está especializada en la gestión de colonias felinas y también se encarga de rescatar a gatos abandonados y promover la adopción para fomentar la tenencia responsable de animales de compañía. Además, trabajan para potenciar la convivencia entre las personas y los animales que viven en la ciudad y dan soporte a las personas que alimentan a los gatos asilvestrados.

Animalados ha hablado con Cristina Dalmau, Presidenta la Fundació Silvestre, que cuenta con más de veinte años de experiencia en materia felina y con quien hemos repasado el origen, el presente y el futuro de esta organización que suma ya catorce años de trabajo e implicación en la lucha por el bienestar animal.

¿Cómo nace la idea de crear la Fundación Silvestre?

Nace curiosamente de un perro. Silvestre era un perro que teníamos en casa cuando mi hija todavía era pequeña. Era un perro muy bueno que inició en cierta manera mi amor por los animales.

Recuerdo que de repente un día vino a casa una gatita que comenzó a comer del pienso de Silvestre y sorprendentemente él se mostró muy cariñoso con ella, dejándola comer de su propia comida. Yo en ese momento no conocía el mundo de los gatos, le puse un comedero a la gatita y comenzó a venir cada día hasta que sin darme cuenta, con el paso de los días, tenía a todos los gatos del pueblo comiendo en mi casa. Así nació mi pasión por estos felinos.

Con el tiempo la gatita murió y yo cogí un disgusto muy grande. Como quería hacer algo por los gatos, me puse en contacto con protectoras especializadas y me dijeron que buscara a alguien que supiera capturar a los gatos callejeros y a un veterinario para esterilizarlos. En dos semanas tenía a todos los gatos de mi pueblo esterilizados.

Al final, entre capturas y esterilizaciones conocí a una persona especializada y creamos en el 2007 la fundación que lleva el nombre de Silvestre en memoria del primer perro que tuve, que fue quien despertó en mí, con su manera de ser, un sentimiento de amor hacia los animales y más concretamente hacia los gatos.

¿Cuántas colonias felinas gestionáis actualmente? ¿Dónde están ubicadas?

Actualmente los voluntarios de la Fundació gestionan cerca de 200 colonias felinas. Trabajamos siguiendo el protocolo del Ayuntamiento de Barcelona y nuestro ámbito de actuación se centra en los Distritos de Sarrià-Sant Gervasi y Les Corts. En estas colonias implantamos el método CER (Captura/Esterilización/Retorno), que es el único método válido y eficaz para estabilizar las poblaciones de colonias y mejorar la calidad de vida de los gatos.

La correcta aplicación del método CER es muy importante, ya que cualquier gatita abandonada a su suerte y no esterilizada, en dos años, de esa gatita pueden llegar a salir treinta gatitos nuevos. Por este motivo, tenemos muy bien controladas las colonias felinas de las zonas en las que trabajamos desde la Fundació Silvestre.

La zona más complicada de nuestro ámbito de actuación es la de Collserola. En esta zona se abandonan muchísimos gatos y otros animales, por tanto, el control de la población feral en este lugar es más complicado.

Keops y Jughed se adoptaron en la Fundació Silvestre en el año 2019

¿Los gatos ferales son tratados con respeto por los ciudadanos de Barcelona?

En general los gatos ferales no están bien vistos. Ahora bien, cuando una colonia felina está bien llevada la gente los respeta mucho más. Existen colonias felinas ubicadas en lugares concretos como zonas ajardinadas, colegios o en algunos edificios donde la gente no quiere que haya ningún gato. En estos lugares no se respeta mucho a los gatos callejeros.

Hay que tener en cuenta que normalmente los gatos que forman parte de una colonia son animales que han nacido en la calle, cuyo origen suele estar en una gata abandonada. Son generaciones nacidas en la calle cuya descendencia pasa a ser gatos completamente ferales, es decir, gatos que no puedes dar en adopción. Lo mejor para ellos es vivir el resto de su vida en las calles.

También hay muchas colonias que son respetadas por los ciudadanos. Por ejemplo, tenemos colonias en las que no entran los humanos, que tienen 15 o 16 años de vida y que están muy bien conservadas. Otras colonias que están más cerca del alcance de la gente, como por ejemplo las que están al lado de un sitio en obras, los gatos tienen una esperanza de vida más baja. En general, el gato feral no vive bien por culpa de la acción humana y la realidad es que las colonias felinas de las ciudades nacen justamente por el abandono de estos animales.

En este sentido, las administraciones tienen un papel muy importante para que las personas respeten a los gatos ferales. Hay que sensibilizar a la sociedad y hacer ver que estos animales llevan 9.000 años con nosotros. Hasta hace poco era legal envenenarlos, pero por suerte parece ser que poco a poco mejoramos y la sociedad respeta más a los gatos callejeros. Aun así todavía queda mucho por hacer.

¿Cuántos gatos hay actualmente en la Fundació Silvestre? ¿Cuántos de estos felinos están en adopción?

Normalmente en la Fundació Silvestre tenemos una media de unos 50 gatos, de los cuales unos 25 son gatos no adoptables que han venido por causas mayores: enfermedades, falta de alimentación, etc. Al final, el refugio es un centro de acogida y no queremos gatos que no se puedan dar en adopción. Más o menos cada año pasan unos 150 gatos por nuestro refugio.

¿Cómo ha afectado el confinamiento a los procesos de adopción?

El número de adopciones disminuyó durante el primer mes de confinamiento. Eran días en los que no llegaban camadas de cachorros y los adultos ya sabemos que cuestan mucho de adoptar. No obstante, los voluntarios de la Fundació vinieron cada día a trabajar y la actividad nunca paró. Hemos seguido capturando y trabajando en el refugio para dar salida y bienestar a los felinos. Dejando de lado las primeras semanas del confinamiento, en general, las adopciones han subido durante el 2020.

En total se han adoptado 98 gatos en el año 2020, siendo el mes de abril el más flojo con 2 adopciones y el mes de junio el más activo en este sentido, con un total de 27 felinos adoptados.

¿Los adoptantes buscan un perfil determinado de gato cuando acuden a la fundación?

Sí, prácticamente todas las personas que quieren adoptar un gato buscan un cachorro pequeño y que sea muy mono. Los adultos cuestan mucho de salir. Esto ha sido siempre así y no cambiará. Cuando adoptas un adulto, ya conoces la personalidad que va a tener el gato, en cambio, un cachorro puedes tener mucha suerte o menos suerte porque se está formando su carácter.

¿Qué hacéis desde la fundación para evitar que un gato adoptado sea devuelto por los adoptantes al refugio?

Por suerte tenemos pocos casos. En la Fundació Silvestre tenemos un proceso de adopción muy riguroso. Filtramos a mucha gente que quiere adoptar un gato y valoramos si la persona es apta o no para la adopción. Nosotros en el contrato nos comprometemos a que nos quedamos de nuevo con el gato si se da el caso que la persona adoptante no lo quiere tener más. Cuando esto sucede, nosotros nos ocupamos de nuevo de buscarle una nueva casa.

El proceso de adopción de la fundación incluye una serie de visitas durante las primeras semanas de la acogida para controlar y garantizar el bienestar del gato en su nuevo hogar. Actualmente, tenemos dos o tres casos de familias que adoptaron un gato y que no sabemos dónde está el animal. Probablemente procederemos a poner una denuncia.

Los gatos acomodados en su llegada al nuevo refugio

Hace unos meses os trasladasteis a un nuevo refugio. ¿Por qué se produjo este cambio de hogar? ¿Cómo se han aclimatado los gatos?

Antes estábamos en un piso con terraza. Era una casa vieja que ya estaba en mal estado y se hundió el techo. Estuvimos un tiempo buscando una nueva ubicación. Un proceso difícil, ya que el Ayuntamiento no nos ayudó mucho a pesar de nuestras peticiones. Finalmente, a través de otras entidades conseguimos un sitio en Collserola. Este nuevo hogar es mucho mejor para los gatos, ya que disponen de zona exterior con jardines. Esto provoca que el espacio tenga mucha ventilación y eso beneficia a la salud de los felinos.

La realidad es que los gatos se han aclimatado muy bien a su nuevo hogar. Están más en contacto con la naturaleza. Incluso algunos gatos que en el anterior refugio se escondían y apenas se mostraban a los demás gatos o a las personas, ahora se atreven a socializar mucho más.

¿Cuáles son vuestros objetivos de futuro?

A raíz de la recogida de firmas para una de nuestras campañas hemos conseguido que nos siga mucha gente y algunas personas nos han pedido ayuda. Es una situación parecida a la de nuestro inicio, cuando yo alimentaba a los gatos de mi casa pero no sabía exactamente qué tenía que hacer para cuidarlos bien y tuve que buscar ayuda a personas especializadas.

Ahora mismo la Fundación Silvestre está formada y preparada para hacer esta función de ayuda. Nosotros no podemos esterilizar a toda España, pero podemos convertirnos en una ayuda importante para las personas o las entidades sobre cómo deben luchar contra las administraciones para llevar a cabo un buen control de las colonias felinas y sobre la correcta aplicación del método CER. Nuestro objetivo actual y de futuro es seguir con la labor que desarrollamos desde nuestra fundación y también transmitir nuestra sabiduría de manera gratuita a todos aquellos que quieran ayudar al bienestar de los gatos.

Los voluntarios de la colonia felina de Aladino piden la implantación del método CER

Los animalistas voluntarios que gestionan la colonia de gatos de Aladino, en Córdoba, piden al Ayuntamiento de la ciudad la implantación del método CER (Captura, Esterilización y Retorno) para evitar el exceso de nacimientos y las camadas malogradas. El CER es la única forma eficaz y humanitaria de controlar una colonia felina, un sistema de control que es responsabilidad de los ayuntamientos.

La sobrepoblación de gatos urbanos es una realidad patente en nuestra sociedad. Miles de gatos callejeros habitan en las calles de las ciudades o pueblos de España. Algunos de ellos se reagrupan formando colonias felinas, unos pocos afortunados son recogidos por protectoras con la posibilidad de ser adoptados por una familia, otros cuantos, lamentablemente, son sacrificados y el resto viven a la deriva intentando sobrevivir en diferentes zonas urbanas.

Esta sobrepoblación de gatos callejeros es una situación actual que vive Córdoba. Una de las colonias felinas de la ciudad andaluza se encuentra en el antiguo gimnasio de Aladino, donde tres voluntarios animalistas se encargan de alimentar y cuidar en la medida de lo posible a cerca de una veintena de felinos.

María José, una de las voluntarias, nos explica la difícil situación que vive la colonia de gatos de Aladino: “Cada vez hay más gatos y nuestros recursos son muy limitados. Hemos intentado hablar con protectoras de la ciudad pero todas están desbordadas. El Ayuntamiento de Córdoba tampoco acaba de tomar cartas en el asunto. Estamos poniendo el dinero de nuestro bolsillo para dar comida a los animales e incluso hemos esterilizado a una gatita por nuestra cuenta”.

Gatita esterilizada por los voluntarios de la colonia felina de Aladino

La voluntaria de Aladino nos comenta cuál es el principal problema que presenta la colonia felina: “Cada vez hay más gatos. Mucha gente de la ciudad es consciente de la existencia de la colonia y lo aprovechan para abandonar a sus felinos en esta zona. Por otro lado, la falta de esterilización de los animales provoca que la colonia vaya aumentando”.

Los voluntarios de Aladino han tenido que lamentar la muerte de dos gatitos abandonados: “Algunos de los animales abandonados son gatitos que están en pleno periodo de lactancia. Estos pequeños animales están muy perdidos tras ser dejados a la deriva. De hecho nosotros hemos sufrido ya la muerte de dos gatos de la colonia muy pequeños que fueron atropellados por los coches”.

María José tiene clara cuál es la solución para controlar el problema de la superpoblación de las colonias: “Lo único que pedimos es que se esterilicen a las gatos para evitar que sigan naciendo animales cuyas vidas están a la deriva. Si el Ayuntamiento de Córdoba pone a la colonia de Aladino en su lista de esterilización podremos poner solución a la sobrepoblación. El método CER debe implantarse para controlar las colonias felinas”.

Por último los voluntarios de la colonia felina de Aladino denuncian la falta de empatía por parte de muchos ciudadanos de Córdoba: “Nosotros sólo queremos el bienestar para los animales. Mucha gente por la calle no entiende nuestra labor, incluso nos insultan por dar de comer a lo gatitos, quienes nunca han molestado a los ciudadanos. Ellos apenas salen de las vallas del viejo gimnasio de Aladino”.

Así se controla una colonia felina en Utrera

GESTIÓN DE COLONIAS FELINAS EN UTRERA, CONVERTIR PROBLEMAS EN POSIBILIDADES

Fue en los últimos meses del año 2015 cuando recibimos una llamada de la persona responsable de la Delegación de Salubridad, había serios problemas en un centro escolar del municipio, numerosas quejas apuntaban a una colonia felina cercana como causante de la presencia de pulgas, dándose casos de niños afectados.

Aún siendo el único colectivo animalista registrado en el municipio desde hacía 12 años, jamás habíamos gestionado colonias felinas, pero no tuvimos ninguna duda en cual era la respuesta: la única solución viable es implantar en la zona el método de captura, esterilización y suelta-retorno de manera integral. Y nos ofrecimos a hacer una propuesta por escrito.
Y por qué no decirlo, el paso siguiente fue un “copia y pega” de documentos proporcionados por otros compañeros de Zaragoza y Barcelona y propiciar una reunión presencial en la que defendimos el proyecto. Paralelamente se mantienen conversaciones con todas las clínicas veterinarias de la ciudad y se alcanza un acuerdo de trabajo conjunto con 4 de las 5 clínicas existentes. Es así como arranca el compromiso de la firma de un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Utrera para realizar una experiencia piloto en la colonia felina de la zona en conflicto.

Pero nuestra experiencia en ello era inexistente y si no obteníamos los resultados esperados poníamos en juego cualquier posibilidad futura para los gatos de las colonias de Utrera. Durante todo el lento proceso burocrático municipal hasta materializarse el convenio, estuvimos formándonos: leyendo, visionando videos, haciendo búsquedas por Internet, contrastando opiniones y experiencias de personas y entidades con el recorrido que nosotros no teníamos, etc. No hay nada más enriquecedor que antes de dar un paso al frente mirar el camino recorrido por los demás, ni nada más valioso que lo compartan contigo.

Fue en 2016 cuando concluimos la experiencia piloto en unas de las zonas más complejas de todas las que gestionamos: zona privada adosada a un centro escolar, más de 2 hectáreas de terreno con edificios ruinosos pertenecientes a una antigua fábrica y una colonia de gatos de nula socialización repartida en 3 grupos diferenciados. Habíamos diseñamos un plan de actuación específico para el lugar y estaba funcionando.
Lección importante para nosotros: estudiar cada colonia de manera aislada, pero no solo a los felinos, también conocer los lugares y a las personas, escucharlas y en mayor o menor medida hacerlas partícipes del cambio que tratamos de producir en su entorno con respecto a la forma de relacionarnos con los animales.

Tras esta primera experiencia y una segunda en 2017 en que el número de colonias gestionadas pasó de 1 a 5 con un total de 163 gatos intervenidos, en 2018 el Ayuntamiento de Utrera decide dar un paso más y apostar por el CER como única forma de intervención en zonas de colonias felinas. Aumenta con valentía la partida presupuestaria para tal fin y el número de colonias a gestionar y, en base a las exigencias de contratación administrativa, inicia la licitación del que pasa a ser el “Servicio de mantenimiento, supervisión y control de colonias felinas de Utrera” asumiendo también los costes de alimentación y de material sanitario. Tras un duro proceso administrativo para una pequeña entidad sin ánimo de lucro como es nuestra asociación, logramos la adjudicación. En esta nueva etapa ya contamos con una imagen que nos identifica y habíamos comenzamos a proyectar y diseñar mobiliario urbano tanto informativo como de atención y protección de los felinos, dando visibilidad a las actuaciones que se estaban llevando a cabo en algunas colonias ubicadas en zonas muy transitadas como parques y otros lugares municipales como el cementerio. La protección de los gatos toma protagonismo en nuestra localidad.

Y es en este recorrido donde vamos conociendo de primera mano cuántas dificultades hay en el camino, incluso cuando todos los agentes implicados estamos por la labor de conseguir un mismo objetivo; los frenos de la burocracia administrativa, la incomprensión de quienes esperan la solución a todos los problemas de manera inmediata, la carencia de recursos humanos, sobrellevar la parte emocional siempre presente cuando nos embarcamos en cualquier proyecto donde intervienen y se ven afectados animales, su sufrimiento ante los peligros de la calle, sus pérdidas…y la incertidumbre, esa que te recuerda que nada está asegurado y que quizás en las próximas elecciones municipales tengamos que volver a reivindicar que el método CER es el camino correcto y más adecuado.

Y poco a poco se va forjando nuestra propia filosofía de trabajo basada en la observación y el intento continuo de comprensión de lo que nos rodea. Personalizar cada actuación siempre bajo la filosofía del método CER; informar y educar sobre el gato feral y su naturaleza permitiendo un mayor conocimiento de sus necesidades dentro del entorno urbano; optimizar al máximo el presupuesto municipal asignado a la gestión de colonias felinas, por lo que todos los suministros y servicios necesarios para la ejecución provienen de pequeñas y medianas empresas locales, desde las clínicas veterinarias, las empresas de alimentación para animales, de productos sanitarios, imprentas, empresas de diseño y publicidad, de material de manejo de animales, ropa de trabajo, etc., redundando todo ello en una activación de la economía local y un aumento de la valoración de la gestión de las colonias felinas a través del método CER por parte de la población y las empresas suministradoras, que se muestran cada vez más colaboradores en los servicios que nos prestan. Y por último, y no menos importante, el intento continuo de activar la esencial participación ciudadana. Todos ellos se han convertido en nuestros pilares fundamentales.

Próximamente serán 11 las colonias bajo el programa municipal pero estamos en pleno desarrollo, quedan muchos objetivos específicos que necesitamos lograr en nuestra localidad, algunos de los más próximos son elaborar junto con el Ayuntamiento un protocolo de actuación en los derribos y reformas de las innumerables casas vacías que a veces albergan colonias no controladas con el peligro que supone para los animales, garantizar por siempre que ni un solo gato feral sea capturado e ingresado en las instalaciones del servicio municipal de recogida de animales, favorecer una tenencia de gatos más responsable y crear una mayor conciencia para evitar abandonos y algunos casos aislados de vandalismo. Y por supuesto el objetivo principal: consolidar y garantizar para siempre la gestión de colonias mediante el método de captura, esterilización y suelta-retorno en Utrera.

Andalucía, hasta el día de hoy no tiene una norma autonómica que regule la gestión de colonias pero tampoco la tiene que impida que el método CER sea la única vía para abordar la presencia en nuestras ciudades de esa maravillosa especie, y a veces tan incomprendida, que es la especie felina.

Administración, profesionales veterinarios, colectivos de protección animal, entidades varias y ciudadanos en general tenemos la posibilidad de llegar a puntos de encuentros donde la sociedad salga beneficiada y al mismo tiempo los animales no salgan perjudicados. Y es nuestra responsabilidad propiciarlo.

En Utrera, y sabemos que en otros muchos puntos de Andalucía, se está trabajando duro para conseguirlo. Los ciudadanos comprometidos somos imprescindibles en cualquier mejora social y las administraciones públicas tienen que situarse de nuestra parte en la búsqueda de soluciones. Por lo que a nosotros respecta, el recorrido en Utrera aún es corto, pero algo sí que nos ha quedado claro, cuando llegan problemas, hay que convertirlos en posibilidades. Y son las posibilidades las que nos permiten avanzar en nuestros objetivos.

Encarnación Ranea, Asociación Dedevida y coordinadora en la gestión de colonias felinas en Utrera