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«Quien quiera gestionar una colonia felina debe acercarse con respeto al gato»

Hoy en Animalados conocemos mejor a la entidad leonesa Argos. Este grupo de personas lleva tiempo trabajando en el corazón de Castilla con distintos aspectos de la protección animal. Desde el rescate de animales abandonados, a los que se busca un nuevo hogar, al despegamiento del programa de gestión de colonias de gatos. Un trabajo de profundo calado que está destinado a crecer.

¿Cuánto tiempo hace que tenéis el método CER (capturar /esterilizar / retornar) aprobado oficialmente en León?

El CER está aprobado de manera oficial desde el mes de abril del año pasado. El Ayuntamiento involucró para la decisión a más entidades como son el colegio de veterinarios, la asociación que aglutina de todas las clínicas veterinarias de León. La intención de esta nueva medida era la de desparasitar, vacunar y chipar a los gatos. Hasta la fecha este proceso está parado. Nosotras seguimos castrando y al menos no nos sancionan. Desde el pasado verano estamos gestionando colonias en el alfoz: Villaquilambre. Anteayer se hizo oficial.

¿Sanciones? ¿Por qué?

Sí. La Policía Local sancionó a nuestra secretaria por dar de comer a una colonia de gatos que lleva haciéndolo 30 años. Dijeron que lo estaba haciendo en lugar público, siendo totalmente falso. La recurrimos y la perdimos porque la policía tiene presunción de veracidad. Al menos desde el año pasado no tenemos ninguna sanción más.

¿Qué balance hacéis de este periodo?

Para nosotras el balance es positivo porque hemos seguido castrando y cuidando de colonias.

¿El secreto está en mucho tiempo de trabajo buscando el apoyo municipal?

En absoluto, al menos en León. Hace tres años presentamos nuestro CER y nos lo rechazaron. Villaquilambre fue todo lo contrario. Ellos se pusieron en contacto con nuestra Asociación.

¿Y en la realización de un buen proyecto dando todo detallado a las autoridades?

Las dos veces se les presentó un proyecto. El segundo, obra de una Doctora Veterinaria. Al final han hecho un remix del nuestro con incorporaciones nuevas.

¿Cómo era  vuestro trabajo antes del CER?

Nosotras ya llevamos cuatro años cuidando de colonias, eso sí, siempre con ojos en la nuca.

Vosotras habéis sabido conectar desde hace años con entidades de otras comunidades y ciudades. ¿La colaboración es imprescindible?

Por supuesto. El primer proyecto CER que presentamos nos lo facilitó La Plataforma Ciudadana Pro Animales, de Oviedo. Sobre él trabajamos.

¿Podéis asesorar a personas y entidades que quieran seguir vuestros pasos?

Claro. De hecho es lo que estamos haciendo en la actualidad.

¿Qué tres consejos compartiríais desde ya?

Quien quiera gestionar y cuidar de una colonia debe, por encima de todo, acercarse con respeto al gato, como individuo, a la colonia como una comunidad y al resto de cuidadores, como seres que ayudan a vivir a los gatos.

Es muy importante también tener mucha paciencia porque todo lleva su tiempo. La preparación… la captura …

Por último, también es necesario no enfrentarse a los vecinos. Siempre llevamos las de perder. Los gatos solo nos tienen a nosotras, asociaciones y cuidadores.

¿Qué otros retos tiene pendientes Castilla-León con respecto a los animales?

La reforma de la Ley 5/97 de Protección de animales de compañía. Está obsoleta y mal elaborada.

¿Qué objetivos tiene vuestra asociación?

Principalmente el cuidado de colonias de gatos ferales. En ello trabajamos.

¿Quién os ayuda?

Los socios, las casas de acogida para aquellos gatos que son adoptables y por supuesto los voluntarios, en su mayoría cuidadores de colonias. No queremos subvenciones que hipotequen nuestra asociación.

¿Cómo puede ayudaros quién quiera hacerlo?

En primer lugar siendo casa de acogida. Otra manera es ayudándonos con el trabajo que realizamos en las colonias.

Finalizan las II Jornadas Felinas con una gran asistencia y con expectativas cumplidas

Las segundas Jornadas Felinas se celebraron el día 23 de febrero en el Teatro Caja Granada con más de 240 personas procedentes de distintos puntos del país; subrayando la importancia de contemplar los derechos del gato feral, desde la responsabilidad institucional, de protección y de los cuidados veterinarios.

En el acto de bienvenida, se hizo un flashback del año anterior constatando las nuevas actitudes de cara a las colonias felinas y como con la suficiente perseverancia se están forzando cambios normativos.

En la inauguración tuvimos el placer de contar con un vídeo alentador, gentileza de Becky Robinson (presidenta de Alley Cat Allies), y con la mesa de autoridades, compuesta por Joan Capdevila, veterinario, diputado en El Congreso y miembro de APDDA, y La Troupe (Olalla García y Maya Huerta, organizadoras del evento en Granada), donde se agradecía la asistencia y la colaboración recibida.

La Jornada estuvo coordinada por Agnès Dufau, Premio Internacional de Bienestar Felino, autora del libro Estatuto Jurídico del Gato Callejero, y coautora del Manifiesto Felino; dando paso a las diferentes ponencias, mesa redonda provincial y talleres, que abordaron diversos aspectos relacionados con el gato feral y sus especificidades:

La coordinadora de la Comisión de Derecho Animal del Ilustre Colegio de Abogados de Terrasa, Cristina Bécares, impartió la charla “Radiografía de la normativa actual y propuestas de mejora”, denunció que los ayuntamientos no deben escudarse en las normas autonómicas para no cumplir con su obligación de llevar a cabo la gestión de colonias en base a la Ley de Régimen Local.

El miembro de la Association of Shelter Medicine (ASV) y experto en medicina veterinaria de refugios, Gabriel Bustillo, habló sobre “La reubicación de colonias felinas” incidiendo en el efecto vacío que provoca la reubicación y en el riesgo de muerte al que se expone a los gatos.

Cuidar a los gatos para mejorar como personas

En su turno, la psicóloga experta en violencia y activista por los derechos de los animales,Victoria Lacalle, versó sobre “Beneficios psicológicos de las colonias felinas. Del problema a la oportunidad”, donde reveló que el hecho de gestionar y respetar colonias felinas implica el desarrollo de algo tan importante a nivel psicológico como es la Inteligencia Emocional. Además, la protección Animal para los niños y niñas es un factor que disminuye las probabilidades de que se den conductas violentas en la edad adulta. Abogó por como el cuidado de los gatos ferales tiene un impacto tremendamente sano y positivo, no solamente en los propios animales, sino en las personas que lo realizan y en la sociedad en general.

En la mesa redonda, con las representantes de las ocho provincias andaluzas, se actualizó la situación del gato feral. Se dejó de manifiesto como en todas las provincias, se está haciendo un gran esfuerzo para la gestión de las colonias felinas; ya sea de forma particular o mediante convenio con los ayuntamientos, donde en la mayoría de los casos las partidas presupuestarias destinadas a la gestión de colonias son insuficientes.

Se ratificó que la forma más efectiva de intervención es la esterilización de al menos el 80% de gastos de una misma colonia; siendo a su vez la mejor forma de optimizar los recursos económicos. También se puso en evidencia que la mayoría de las ordenanzas municipales no recogían el gato feral y una forma ética de gestión de las colonias felinas; datando algunas de ellas del año 1993. Las representantes de las provincias fueron Silvia Iglesias de Seven Lives y Escuadrón Kat, Verónica Sánchez de Un Gatito Los Barrios, Miriam Mengual del Arca de Noe Córdoba, Cristina Cordero de Maracena Colonias Felinas, Rosa Faustino de Asc. Nueva Estación, M Jesús Sevilla veterinaria de la Clínica Sevilla, Damaris Duran de Asc. AMAN y Encarnación Ranea de CES Utrera.

En los talleres, tras un paréntesis para una comida networtking sin abandonar el recinto, se nos ofreció una perspectiva más practica de actuación.

Mercedes Vara, miembro de Wally Córdoba

“Cuando trabajas en las calles atendiendo a los gatos te das cuenta de que nadie vela por sus necesidades”

Veu Animal es una entidad animalista radicada en Santa Coloma de Gramenet que ha recibido una mención especial desde el Ayuntamiento tras su gran labor con el mundo de los gatos ferales.

¿Qué es Thorva?

Thor es el primer gato feral que rescatamos, recuperamos y devolvimos en una colonia a principios de año de 2016, “VA” es Veu Animal. Fue apaleado por personas en una plaza de Santa Coloma de Gramenet, lo recogimos muy dolorido y en estado de pánico, pero afortunadamente sin nada roto. Lo atendimos de una manera muy precaria pero ahora estamos felizmente contentos de verlo libre y cuidado en una colonia donde le hacemos seguimiento. Hemos querido ponerle este nombre a nuestro proyecto, un Centro de Recuperación de Gatos Ferales que a su vez es donde centralizamos todas nuestras pertenencias y herramientas de trabajo. Igualmente seguimos trabajando con casas de acogida para los gatos sociables. Cuando trabajas realmente en las calles atendiéndolos te das cuenta de la cruda realidad, es que nadie vela por ellos como lo necesitan, creemos que no es suficiente con aplicar un CES (captura, Esterilizar y soltar) sino puedes atender los casos de heridos, enfermos o que necesiten recuperación.

¿Cuándo detectasteis esta necesidad?

Hasta 2016 veníamos atendiendo algunos casos de abandonos, sobretodo cachorros, según la capacidad que tuviéramos en el momento en cuestión. Estos casos relativamente son fáciles de asumir en casas de acogidas, pero empezamos a colaborar con las colonias de gatos para ayudarlas a capturar para esterilizar, por creer en que es la única manera de corregir la superpoblación de una manera ética. Fue entonces cuando nos vimos en la obligación moral de no mirar a otro lado, porque no todos estaban en buenas condiciones y necesitaban ayuda. ¿Por qué sólo atender a los lindos gatitos sociables y no a los ferales? ¿Qué los diferencia?

Todos tienen el mismo derecho a ser tratados con dignidad y ser cuidados independientemente de la naturaleza que tengan. Lo más respetuoso con la naturaleza es tener en cuenta esta condición a la hora de tratarlos y proporcionarles el hábitat que le corresponda.

¿Quién lo financia?

Veu Animal funciona gracias al duro trabajo de los voluntarios en ferias y campañas de sensibilización que nos ayuda a recaudar donativos. También ayudan las aportaciones de los 61 socios actuales, las microdonaciones de teaming de 1 euros al mes y las donaciones puntuales de simpatizantes o seguidores de esta causa. Logramos cubrirlo todo gracias a donaciones de particulares sensibilizados con la necesidad que hay actual y que nadie más hace.

En vuestra entidad incluís lo que se llama en el argot alimentador/a. ¿Cómo definirías a estas personas?

En nuestra entidad varios voluntarios son alimentadores/as de alguna colonia de Santa Coloma de Gramenet o Barcelona. Son personas excepcionales que verdaderamente sacrifican gran parte de su tiempo y recursos. Poseen la gran capacidad de transmitirnos a todos la vulnerabilidad a la que se enfrentan y la fortaleza que no les hace desfallecer, motor de nuestro impulso para facilitarles en la medida de nuestras posibilidades todo lo que necesite.

¿Qué papel juega la formación en vuestra entidad?

Las bases para un correcto trabajo en equipo y un óptimo resultado, es la formación de nuestros voluntarios, cumplir un protocolo de actuación, el respeto y compromiso. A todos nos une la misma sensibilidad de proteger y cuidar a quien lo necesita, y aunque no es fácil gestionar una entidad, nos apoyamos entre todos como una familia y aportamos cada uno nuestra experiencia para mejorar día a día. Más que la formación, es sentirse respaldadas por alguien más que no es uno mismo, pero para que todo fluya tiene que haber colaboración mutua. La formación es básica para una correcta gestión de colonia. Si le sumamos a una alimentadora, formación, colaboración y trabajo en equipo el resultado es una colonia controlada, sana y protegida.

Los gatos dicen que tienen siete vidas pero es muy importante conocer las enfermedades que les hacen frágiles. ¿Cuáles son?

Por el gran número de casos y la cantidad de años que llevamos en esto, más o menos podemos definir un patrón de enfermedades más habituales con las que nos encontramos en las calles, como pueden ser el calicivirus o herpesvirus con gingivitis, complejos respiratorios y afectaciones oftalmológicas, también insuficiencia renal en adultos y problemas parasitarios en general con diarreas agudas y deshidratación. Una buena alimentación, proporcionarles sitios donde resguardarse de las inclemencias del tiempo y brindarles entre todos protección ante cualquier peligro, puede ayudar a tener una población sana en las calles.

¿Es el estrés el peor amigo de los gatos?

Posiblemente sí, pueden padecer síntomas físicos y conductuales. Un gato estresado puede manifestar enfermedades como: Asma bronquial, cistitis, colitis, alopecia, hipersensibilidad, aumento de las infecciones y un agravamiento más que importante de las enfermedades víricas y autoinmunes. Respectos a los síntomas al igual que en los humanos, el estrés empeora el carácter de nuestro gato y lo convierte en un compañero díscolo, con un drástico cambio en su comportamiento. Entre los cambios que podemos observar se encuentran: Aumento de la agresividad, ansiedad generalizada, fobias y miedos, manías obsesivas y comportamientos compulsivos (lamido excesivo y autoagresión), pica (ingesta inadecuada de objetos peligrosos, generalmente tela), trastornos alimentarios (anorexia y bulimia), eliminación inadecuada (con heces y orina), marcaje con uñas, hiperactividad, vocalizaciones excesivas…

Es importante recordar que nuestro gato nunca se comporta de manera inconveniente para fastidiarnos, sino que lo hace como forma de llamar nuestra atención y decirnos que no se encuentra bien. Nos está pidiendo ayuda.

En los gatos ferales a parte del estrés que sufren en la calle, cuando hay que manipularlos para el CES o tratarlo de alguna afección, hay que utilizar las técnicas menos invasivas que le proporcionen el mínimo estrés posible para intentar evitar al máximo la aparición de estos síntomas, respetando su naturaleza. Nosotros intentamos tratarlos en el mínimo de tiempo posible, con iluminación natural, ventilación, en estancias adaptadas, ofreciéndoles descanso con el mínimo ruido e intervención por nuestra parte al ser video vigilado realizando rondas para cubrir las necesidades de cada caso.

También la falta de seguridad en los domicilios, por eso también tenéis en vuestra página espacios protegidos con redes antimordisco que hay que saber cómo y dónde instalar correctamente para evitar el síndrome del gato paracaidista. ¿Verdad?

Sí, encontramos que hay falta de información de las posibilidades de proporcionar un lugar hogar seguro a nuestros gatos. Con algo tan simple como una red o maya, puedes evitar caídas desde balcones, terrazas, ventanas, etc. Nunca pasa nada hasta que pasa a ti. Valorando entre poner medidas o la posibilidad de que tu gato se accidente, pierda o fallezca, siempre vamos a elegir mantenerlos a salvo. Creímos buena idea poner las fotos de las soluciones adoptadas por nuestro voluntarios, adoptantes, conocidos, etc. Alguna vez podemos hacer recomendaciones de cuál sería la mejor solución.

Primer gato fallecido de la Colonia Granadina de la Troupe después de la captura municipal

La noticia golpea a la comunidad felina que se solidariza con la Troupe. «Después del primer impacto y del llanto imparable necesitamos estar seguras de que la comunidad conseguirá que se enfoquen las cosas de otra manera. La familia debe ser salvada y quedarse en su hogar» dicen Olalla y Maya las referentes de la Troupe. Desde el 27 de septiembre el Ayuntamiento de Granada está capturando los gatos callejeros gestionados por la entidad y llevándolos a la perrera. Para un gato no doméstico cada minuto dentro de una jaula amenaza su salud por que el estrés vulnera su sistema inmunológico. Así lo señalan los estudios publicados por GEMFE el Grupo de Especialistas en Medicina Felina.

 

 

 

 

 

 

 

El viernes dos componentes de la Troupe recuperaron a los dos primeros gatos y el sábado iniciaron una petición de apoyos a través de una plataforma digital. En pocos días han conseguido 58.826 firmas (y creciendo) en apoyo a la colonia de gatos que cuidan desde hace más de tres años. La Troupe es el nombre de una familia mixta de gatos y humanas y de una asociación granadina que en breve tiempo ha arrasado en las redes felinas. El pasado marzo, publicaron una animación explicando lo que es el CES/CER y el mensaje ha recabado más de 300.000 visualizaciones. Entre otras, organizaciones como Internacional Cat Care han usado el video para difundir lo que en inglés es el TNR, la captura esterilización y retorno de los gatos ferales a su lugar de origen. También fue emitido durante el Segundo Foro Parlamentario Felino celebrado en Madrid a finales de junio.

El TNR (trap, neuter and return), o CER (Captura, esterilización y retorno) lo vienen practicando altruistamente y sin ayudas públicas. Desde 2016, no hay camadas nuevas y la población se ha reducido en un 40%. Los dieciséis gatos de la Troupe están sanos, están bien alimentados, y la gestión de su colonia es ejemplar. La voluntad de las integrantes de la Troupe es de cuidar de ellos hasta el fin de sus días.

Este propósito está amenazado por la inquietud del consejo escolar de un centro educativo, que ha activado el protocolo municipal de recogida y confinamiento de animales. Desde las entidades gateras, y con la ciencia y la legislación en la mano, la respuesta no se ha hecho esperar. Se pide al alcalde adaptar la actuación a las premisas del bienestar animal que desaconseja entre otras cosas la retención de los gatos ferales. Son los propios gatos los que velan por la estabilidad de los solares donde habitan. El efecto vacío descrito por el Doctor Tabot en 1983 explica por qué la eliminación de los gatos de un área es la más inefectiva y costosa de las estrategias. Se ha registrado un escrito al alcalde de la capital granadina Francisco Cuenca y son muchos otros los que circulan en apoyo a esta colonia, emblema de la necesidad, sentida por los animalistas, de oficializar la gestión de la población feral felina.

Emma Infante

Rafaela Prada: «una colonia de gatos no es una plaga a erradicar cuando alguien considera que molesta»

Rafaela Prada es una ciudadana andaluza que como muchas otras ha traspasado el estatus de propietaria de animales de compañía al activismo animalista. Informada y concienciada sobre los derechos y deberes respecto a los gatos fetales nos responde a unas preguntas que nos informan sobre la realidad de Cádiz, una provincia dond los gatos callejeros van ganando en reconocimiento

¿Qué pasa en Cádiz con los gatos?

Habría que empezar contextualizando su situación actual, y me refiero a la capital, ya que está actuando como referente para otras iniciativas municipales. En el año 2005 se firmó un acuerdo entre el Colegio de Veterinarios y el Ayuntamiento de Cádiz, en el cual participaba a su vez una asociación protectora de animales y otra ecologista.  Dicha campaña se denominó “En tu ciudad, gato sano” y supuso un gran avance respecto a la situación anterior, caracterizada por la eliminación de las colonias molestas mediante la matanza sistemática. Pero se continuó matando animales, si bien de forma más selectiva, ahora ya bajo el paraguas  y excusa de la salud. Se capturaba a los gatos de aquellas colonias elegidas, se les realizaban los tests de inmunodeficiencia felina y de leucemia y, en el caso de resultar positivos, por muy asintomáticos que fueran, los gatos eran sacrificados.  Los números que se manejan son dispares,  incluso entre los propios gestores y, probablemente, las cifras reales no lleguen a conocerse nunca.  Dicho acuerdo se ha venido renovando hasta la actualidad  y está sirviendo como modelo para otros ayuntamientos  como el de Puerto Real  o el de Chiclana de la Frontera. Si bien ahora se afirma que el testaje y posterior sacrificio solo se llevan a cabo en caso de signos evidentes de enfermedad, las premisas siguen siendo las mismas, de igual modo que siguen siendo los mismos el oscurantismo y la falta de información pública y contrastable al respecto.  Y en cualquier caso, la dirección ejercida por el Colegio de Veterinarios no deja resquicios para intervenciones que no queden bajo su control. En palabras de su presidente:garantizar la salud de la ciudadanía gaditana es el fin último de esta campaña, puesto que la proliferación de cualquier animal de forma descontrolada supone un riesgo para los humanos, por su capacidad para transmitir enfermedades”.

En esta línea, la esperanza que surgió en la ciudad de San Fernando, con un CES aparentemente participativo y enfocado directamente al bienestar animal, se está convirtiendo en  más de lo mismo. El temor de que la actual desvinculación del Colegio de Veterinarios, de sus directrices e intereses, desaparezca, parece que no tardará mucho en hacerse realidad. 


Es cosa de la capital o ser gato en Caí es un peligro?

Tal como decía antes, la capital, con el prestigio oficial aportado por el Colegio de Veterinarios es el referente más imitado cuando los diferentes ayuntamientos deciden llevar a cabo una cierta gestión de las colonias. Resulta llamativo que, independientemente del color político de los responsables municipales,  en este asunto todo continúa prácticamente igual, esencialmente porque si bien el marco político e incluso los fines  a largo plazo son diferentes, la gestión diaria se deja en manos de los mismos de siempre, técnicos y asociaciones con hábitos y rutinas difíciles de cambiar.  La idea  que subyace es que los gatos son una molestia, una plaga. Los vecinos que se quejan por su presencia tienen razón y hay que atenderlos. Las personas que los cuidan, que suelen ser mujeres,  son unas locas que no tienen  idea de nada, a las que es necesario vigilar y “poner en su sitio”. Y el fin último, tal como se repite insistentemente por los gestores de las campañas, es la reducción inmediata del número de gatos de la calle. Obviamente, el método más eficaz para ello consiste en eliminarlos.  Jugando además con la imagen del gato como transmisor de enfermedades a los humanos. Una imagen que responde más bien al imaginario medieval del gato como animal satánico y que por razones no muy científicas, el oficialismo, en sus diferentes vertientes, paradójicamente también el veterinario,  no tiene interés en cambiar.

¿Por qué debe preocupar el concepto de gatos sanos?

La respuesta más inmediata surge de la evidencia vivida por las personas alimentadoras de colonias que han visto como animales totalmente  asintomáticos de cualquier enfermedad y con una posibilidad de vida en cuanto a duración y calidad no muy diferente  a la de cualquier gato de colonias,  han sido implacablemente sacrificados, en nombre, supuestamente, de su salud.

Habría muchas razones más técnicas y científicas. Por ejemplo,  la obsesión por la inmunodeficiencia y la leucemia, cuando existen enfermedades tan letales y de más fácil contagio.  La facilidad de realización de esos tests, o su precio, quizás tenga mucho que ver, más que el bienestar  animal. O el hecho de que la duración de la vida de un gato de la calle probablemente no permita que tales enfermedades lleguen a desarrollarse. Atropellos, venenos, etc…acabarán posiblemente antes con la vida de ese animal. Hay eminentes veterinarios que no ven en la positividad una condición suficiente para justificar el sacrificio.

Además hay importantes limitaciones técnicas que no permiten asegurar que un gato sea positivo. Nos referimos por ejemplo al retest. Y por encima de todo, porque es una cuestión ética. No se protege matando. Evitar el dolor en el momento en el que se está experimentando y cuando resulta intratable sí es una obligación. Matar para evitar un posible sufrimiento en un hipotético futuro….es un control poblacional, pero el calificativo de ético está de más.

No obstante, parece ser que matar a los gatos alegando las razones antes señaladas ha ido perdiendo defensores en los últimos tiempos. Por eso resulta muy significativo que, también cada vez con mayor frecuencia, se alude a la posible transmisión de enfermedades a los humanos. Una vez más, buscando excusas para matarlos. Así, desde instancias oficiales, sirviéndose de informes de supuestos expertos, se difunde un miedo entre la ciudadanía que justificará cualquier decisión posterior, tendente siempre a la eliminación de los gatos que se considera que exceden del número aceptable. Considero que difundir ese miedo no es solo una práctica irresponsable, como habitualmente se suele calificar. Es perversa.


Los carnets de alimentadores concedidos por el Ayuntamiento de Cádiz parece que son insuficientes ¿En qué sentido?

Inicialmente, el Ayuntamiento decidió que solo serían cuarenta, lo cual resultaba a todas luces insuficiente. No obstante, dadas las quejas que se produjeron, se abrió la posibilidad de conceder más carnets, incluso  en número ilimitado. Pero la realidad ha sido otra. Al no haberse realizado un censo real, aquellas personas cuidadoras de colonias no censadas no tienen derecho a disponer de carnet. Carnets que adjudican los gestores de siempre, aplicando la falta de transparencia de siempre, con el monopolio y despotismo de siempre.

En una carta que se publicó en el Diario de Cádiz usted cuestiona la transparencia del proceso de asignación de la adjudicación de carnets y del control de colonias

Mi queja respecto a la adjudicación de carnets se sustentaba en las medias verdades que desde el Ayuntamiento de Cádiz se habían difundido. No se había seguido un procedimiento de difusión pública, de participación ciudadana en la decisión tomada. No es solo que no hubieran contado con los alimentadores particulares, que ni están asociados ni desean estarlo, pero cuya labor resulta esencial. Cuando decían que habían consensuado con asociaciones  vinculadas a la protección animal en realidad se trataba de dos grupos, uno de ellos ecologista, vinculados políticamente al Ayuntamiento y representados  por las mismas personas. Grupos que han venido monopolizando el control de colonias desde el momento en que el Ayuntamiento anterior decidió llevarlo a cabo. Dicho monopolio  continúa mediante la renovación del correspondiente convenio. La posibilidad de un nuevo tipo de gestión, más participativa, transparente y democrática, en estos momentos parece muy lejana.  Dudo mucho de que el Ayuntamiento, a través de sus responsables y gestores, nos ofrezca un seguimiento periódico de la actual campaña, con la identificación de los animales tratados y destino de los mismos.


Cómo es posible que aún, en contra de los posicionamientos de veterinarios expertos se repita el error que denuncia?

Porque no es un error para quienes  desean reducir el número de gatos de la calle. La excusa de la salud de los animales les resulta muy útil. ¿Por qué iban abandonarla? De hecho, y tal como mencionaba antes,  como en los últimos tiempos parece que dicha excusa ya no es suficiente, están pasando a insistir en la posible transmisión de enfermedades a los humanos.

Resulta muy significativo que cuando, por ejemplo, desde el Colegio de Veterinarios se mencionan los logros de las campañas de control de colonias centradas en la salud, siempre se enfatiza la disminución del número de animales, dejando clara cuál es su prioridad.

Y en cuanto a las personas vinculadas al ámbito de la protección que realmente creyeron que era el procedimiento  más conveniente, entiendo  el mecanismo psicológico autojustificativo de defender dicha práctica, manteniéndola siempre que les resulta posible.

Alimentador es una categoría por debajo de gestor de colonia. El uso de ese término es deliberado?

Lo es. Con un cierto sesgo clasista y machista, suele identificarse con persona, normalmente mujer (“loca de los gatos”), ignorante, incapaz de aprender cómo cuidar con cierta profesionalidad una colonia y con quienes los ayuntamientos no desean relacionarse directamente. En cambio el gestor de colonia, en nuestro entorno siempre asociación, desde una perspectiva más oficial y  normalmente bien relacionado con los ayuntamientos, ofrece esa profesionalidad de la que las personas alimentadoras carecen. El gestor posee formación para la captura, la identificación de problemas que merecen atención veterinaria, conocimiento de la normativa, y además alimentación. En cualquier caso, si bien es verdad que no todos los alimentadores saben cómo cuidar correctamente de una colonia,  con las indicaciones y ayuda adecuadas  nunca dejarán de resultar imprescindibles.

Lo que ocurre ahora es continuidad del pasado, empeoramiento?

En la provincia de Cádiz, aparentemente han cambiado las intenciones, y así lo expresan en reuniones alcaldes como el de Cádiz o el de Puerto Real. Pero la realidad diaria no ha cambiado mucho. La centralidad del papel del Colegio Oficial de Veterinarios  y del personal técnico de los ayuntamientos lo hace inevitable. Sobre dicho personal técnico también habría que resaltar las funciones determinantes que asumen. Decisiones  políticas, porque la relación con los animales es un asunto político con una profunda dimensión ética, se dejan en manos del mismo. Un personal que no se presenta a elecciones y cuyas tareas deberían consistir exclusivamente en ser el instrumento para la toma de unas decisiones que no les corresponden. O que no les deberían corresponder.


Qué debería cambiar en la ley andaluza?

Respecto a los gatos, para empezar reconocer la figura del gato feral, inexistente en nuestra Comunidad.  CER como imperativo, reconocimiento a su vez de sus derechos así como los de las personas que los atienden en sus variadas formas. Protección de las colonias, regulación de los recursos que permitan su subsistencia….. bajo el principio de que una colonia de gatos no es una plaga medieval que debe ser  erradicada cuando alguien considera que molesta.


Qué han supuesto las Jornadas Felinas de Córdoba en Febrero?

Ante todo, han permitido conocer la situación de los gatos de la calle en  las diferentes provincias de Andalucía. Partiendo de ahí, y teniendo en cuenta el ámbito profesional de los ponentes, desde juristas a veterinarios,  se ha alcanzado un conocimiento actualizado, tanto teórico como práctico, de todo lo que implica el cuidado y gestión de las colonias felinas. Desde el campo veterinario, han quedado desacreditadas aquellas prácticas que conllevan el sacrificio de animales amparado en la excusa de la salud. Considero también muy positivo el contacto  que ha permitido entre personas, asociadas o no, comprometidas con la protección de los gatos, un contacto que puede constituir el germen de una coordinación y de una futura y necesaria red de apoyo.


Qué puede hacer la comunidad felina para contribuir al cambio en la consideración de los gatos en la tacita de Plata?

Creo que el establecimiento de una red andaluza de protección felina, organizada de la manera que se pudiera considerar conveniente, sería muy necesaria no solo para Cádiz, también para cualquier asociación protectora, gestor  o persona alimentadora de colonia de otros lugares que, en demasiadas ocasiones se encuentran solas y sin recursos frente a  técnicos de ayuntamientos, colegios de veterinarios o responsables políticos. Una red de asesoramiento de todo tipo y de ayuda.

En este sentido creo que las I Jornadas Felinas Andaluzas han significado un gran avance. Confío en que continúen celebrándose anualmente y que podamos ver cómo sus logros se concretan.


Por qué tienen los gatos tan mala prensa?

Quizás habría que llevar a cabo estudios antropológicos y de psicología de nuestro imaginario colectivo para encontrar las razones. El hecho es que, en nuestra Comunidad andaluza e incluso diría que en todo el Estado, la imagen del gato como un animal, por un lado necesario y útil, como instrumento para mantener  cierta “limpieza”, convive con la opuesta, la de un ser poco menos que maléfico, portador  de desgracias de todo tipo. Demonios que en nuestros tiempos,  muy asépticamente, se hacen pasar por  enfermedades, virus…

Por qué debemos proteger a los gatos?

Como a cualquier animal, porque la relación que mantenemos con ellos es un indicador de nuestro progreso  social y moral. Por nosotros mismos, como especie dominante en el planeta, porque el respeto, la compasión y la consideración hacia los demás, no solo a los  miembros de nuestra especie, nos engrandece, nos hace mejores. Para vivir en una sociedad decente.