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La gestión de las colonias felinas de Barcelona está en crisis

«El modelo de gestión de colonias felinas barcelonés está en crisis». Estás palabras fueron pronunciadas por Agnès Dufau Presidenta de la Plataforma Gatera e International Cat Welfare Award en la primera ponencia de la Jornada Felina Tarraconense celebrada el 23 de Abril. Las puertas del Ayuntamiento se abrieron de par en par para dar un nuevo paso a delante en la sensibilización y compromiso hacia los gatos ferales en cumplimiento no sólo de la normativa si no de los imperativos éticos. No es la primera ocasión en la que Dufau hace una presentación en la antigua Tarraco: hace casi tres años, antes del compromiso municipal con las urnas, inauguró un encuentro en el que representantes de distintos partidos con representación local expresaron su postura respecto a la gestión de la fauna urbana. En este tiempo ni la ex imperial urbe romana ha mejorado significativamente la dotación para hablar con propiedad de una Ciudad Cat Friendly ni su referente metropolitana avanza en la buena dirección.

Al parecer han pasado los tiempos de gloria en que Barcelona lideraba la protección felina en Europa. Aunque siempre por detrás de Roma, donde el gato tiene la consideración de ciudadano, Barcelona desde 2008 era considerada un modelo a seguir y Agnés Dufau en diversos foros nacionales y extranjeros no se cansó de loar los logros consistoriales.

La ciudad Condal a través de la creación del centro de esterilización de Tres Pins, del Convenio para la gestión de colonias y su ordenanza de 2014 dotaba de contenido ese liderazgo ahora puesto en peligro. La ponencia de la responsable de Carocat y Carodog se tituló «Regreso al futuro» y denunció de modo claro y contundente que «uno no puede dormirse en los laureles» y que los pasos no sólo se dan hacia delante ya que son muchos los errores que pueden propiciar un retroceso.

Con más de 700 colonias urbanas reconocidas, con un cambio en positivo de la opinión ciudadana, pero sin muchos otros datos más hay que redireccionar la nave felina barcelonesa hacía el rumbo que otrora la hizo triunfar.

Salvador Cervantes, veterinario de la  Clínica Felina Barcelona y relevante miembro del Grupo Especialista de medicina Felina (GEMFE), intervino a continuación de la experta gala. Su exposición ofreció pautas sobre las condiciones fundamentales de la gestión de colonias desde el punto de vista veterinario. Cervantes viaja con frecuencia para impartir charlas sobre patologías felinas concretas pero también sobre el manejo de grupos de gatos sin propietario. Esta doble abordaje que distingue el gato casero del gato callejero permite ofrecer una atención óptima porque las necesidades y capacidades de unos y otros gatos varía aunque el grado protección que merecen sea idéntico.

Cerró la matinal Alba Jornet de FAADA y referente en identificación de animales de compañía y del Registro Catalán denominado ANICOM. La convivencia de un registro público y privado y la colisión de intereses en detrimento del bienestar animal es uno de los puntos subrayados por Jornet. La presencia de la otras veces esquiva Consellera de Polítiques d’Igualtat i Serveis a la Persona tarraconense Ana Santos, el numeroso público y la calidad de las intervenciones hacen pensar que a iniciativa de la Coordinadora Felina local o de la Asociación Gaia el futuro felino está despejándose al menos en Tarragona.

Emma Infante, Futur Animal

«En mi exposición no aparecen humanos: sólo señoras gatas y señores gatos”

José María Balagué fotógrafo e Iluminador expone retratos de gatos en Tortosa bajo el título “Els altres ciutadans”. La exposición se puede visitar hasta finales de Marzo en la Biblioteca Marcel.lí Domingo.

Tienes una larga trayectoria investigando sobre técnicas manuales de revelado. Pero ahora ofreces una exposición temática sobre gatos. ¿Por qué gatos?

A través de mi compañera pude adentrarme en los pormenores que acarrea el día a día del cuidado y sostenimiento de las colonias urbanas. Me fascinó el orgullo que muestra el gato feral y mucho más la interacción con el alimentador. Documentar esto me llevó a observar al
individuo como ser vivo en su hábitat y aprendí a respetar su libertad. Es digna de elogiar la entrega de estas personas y ver como los componentes de una colonia reconocen y premian a quien los cuida. De este día a día y de la paciencia del espectador salieron una serie de imágenes que ahora expone Progat Tortosa este mes de marzo.

Son muy bellos, pero ¿Son buenos posando?
Algunos son muy coquetos y hacen posturas, torsiones, hathas de yoga…
espectacular.

¿Qué trucos empleas para que te permitan que les atrapes el alma?

El truco es la paciencia, la constancia. Son muy desconfiados y tienes que ralentizar tus movimientos, tu respiración, tu manera de pensar hasta que te conocen un poco… luego, ellos se encargan de que tengas buenas instantáneas. Las ópticas largas son de gran ayuda en la mayoría de los casos. Aunque si te puedes integrar con una cámara versátil y
ligera el resultado no tiene precio.

¿Es suficientemente conocida la realidad de las colonias felinas?
La realidad de las colonias felinas es la asignatura pendiente de la mayoría de los municipios de nuestro país, la descortesía y la falta de empatía con la mayoría de los no humanos hace que no se contemple demasiado la gestión de colonias ni felinas ni de otra especie. Incluso algún que otro ayuntamiento opta por tratarlos como plaga y eso conduce al exterminio de la colonia.

¿La exposición está disponible para ir a otros lugares y así concienciar de esta realidad?

Por mi parte si y creo que la junta gestora de Progat Tortosa estaría encantada de ceder esta exposición para dar a conocer una realidad un tanto esquiva como «los gatos de la calle».

Emma Infante, Futur Animal

Con esfuerzo propio

Soy voluntaria de una asociación que ayuda a los gatos de la calle en una pequeña ciudad catalana. El pasado agosto encontramos en la colonia que alimento a dos bebés con los ojos en muy mal estado. Una de ellas se replegaba retrocediendo ante los sonidos bajo las ramas de un pino. La otra miraba al vacío refugiada bajo la rueda de un coche. Lucero y Serena tendrían unas tres semanas, y parecían hermanas. Las pequeñas estaban además muy delgadas, y llenas de parásitos internos y externos. Era evidente que necesitaban tratamiento urgente y que no iban a sobrevivir en la calle. La asociación no dispone de refugio donde poderles prestar cuidado, así que no cabían otras soluciones que girar la cara y abandonarlas a su suerte, o bien metérnoslas en un bolsillo y que se vinieran en acogida a nuestro domicilio particular.

La mamá de estas pequeñas es una de las hembras  ferales que quedaron este año sin esterilizar. La asociación no pudo llegar a tiempo de evitar la camada porque no disponía de suficientes recursos económicos ni humanos para hacer la captura y la esterilización. El gran drama de los hijos de las gatas no esterilizadas es que la mayoría acaban condenados a una muerte en la calle dolorosa, lenta e invisible. Lucero y Serena forman parte del escaso porcentaje que logra salir adelante gracias al esfuerzo de personas y entidades que continúan trabajando pese a no ser vistas ni escuchadas por las Administraciones. Las pequeñas han necesitado curas de ojos, medicinas, biberones (con horarios diurnos y nocturnos), con la dedicación que requieren dos bebés enfermos y el cariño que demandan dos seres indefensos que sufren y no entienden qué les está pasando.

Ahora son dos gatas fuertes y alegres, capaces de hacer vida normal en un entorno controlado. Lucero y Serena son portavoces del drama de las asociaciones y voluntarios que sufren una casi total falta de apoyo de sus ayuntamientos, que quedan al margen de subvenciones cuantiosas y reciben escaso o nulo refuerzo institucional para sus iniciativas. Se trabaja  en silencio y sin ayuda. Nuestros rescates se salen de la “obligación legal” marcada por un convenio, y se convierten en  un acto ético desesperado  del que no se habla en ningún diario. 

Blanca Muñoz Ortillés

Voluntaria de Progat Tortosa