Entradas

Pilsen, el gato que lleva dos días desaparecido en el aeropuerto de Barajas de Madrid

El lunes por la tarde se perdió este precioso gato llamado Pilsen en la Terminal 1 del aeropuerto de Barajas de Madrid. La acompañante del felino, que viajaba de España a Inglaterra, lo vio por última vez justo antes de que el animal pasara el control de seguridad metido dentro de su transportín. Una vez la persona acompañante del gato pasó su pertinente control de seguridad y fue en búsqueda de Pilsen, este ya no se encontraba en el interior del transportín.

La persona que acompañaba a Pilsen, de origen venezolano y residente en el Reino Unido, no ha vuelto a tener noticias sobre el gato. Según han informado diferentes miembros del personal de trabajo del aeropuerto, las cámaras de seguridad no recogen ni una sola imagen que sirva como pista para encontrarlo y ninguna persona presente en el aeropuerto de Barajas ha visto nada. El animal ha desaparecido por arte de magia, una situación que ha sucedido en más de una ocasión en el aeropuerto de Barajas de Madrid con otros animales.

Por el momento, tras la presión de PAC-Madrid y de otras organizaciones se va a autorizar que Borja San Juan, de la Asociación Vidas de Gato, pueda iniciar una búsqueda formal sobre Pilsen. Borja es la misma persona que encontró a Sole, una gata italiana que se perdió el año pasado en el aeropuerto de Madrid. Trabajador en el área de mantenimiento del aeropuerto de Barajas, San Juan conoce muy bien todas las zonas y rincones de las instalaciones de la base aérea madrileña. Después de la presión recibida, AENA podría aprobar la autorización para poner en marcha la búsqueda de Pilsen esta misma tarde.

Borja San Juan ha estado en contacto con la acompañante del gato y ha confesado que: “La chica está muy nerviosa, han pasado dos días y todavía no tiene ninguna noticia sobre su gato. Los primeros dos días suelen ser claves para encontrar un animal perdido en un lugar público como es un aeropuerto. La chica ha puesto una reclamación contra AENA y va a denunciar ante la Guardia Civil”.

La acompañante del gato se encuentra actualmente en Madrid junto a la persona titular del chip de Pilsen. Por tanto, el felino no viajaba junto a su propietaria, quien ha acudido a la capital española tras conocer la pérdida del animal para colaborar en su búsqueda. Ambas han confesado que “no han recibido ninguna facilidad por parte de AENA para encontrar a su gato”. De hecho, tras la pérdida no han podido acceder a muchos lugares del aeropuerto por cuestiones de espacios autorizados tan sólo a empleados del aeropuerto.

Han pasado dos días, pero no todo está perdido. Desde Animalados esperamos que Pilsen sea encontrado lo antes posible y deseamos la mejor de las suertes al trabajo de búsqueda de Borja San Juan, quien puede ser héroe en la búsqueda de un animal en el aeropuerto por segunda vez.

Las consecuencias de los petardos y las verbenas

 

Desde Animalados hemos querido recoger las experiencias de la noche de San Juan, y de los días previos y posteriores, de diferentes animales. Pensamos que este sufrimiento y el hecho de poner su vida en peligro es completamente innecesario y anacrónico en los tiempos en los que estamos. La pirotecnia debería estar, al menos, regulada, sino prohibida, dados los riesgos que conlleva, tanto para los animales y los bosques, como para las propias personas. A continuación os ofrecemos los testimonios de quienes lo han sufrido y han querido compartir con nosotros su experiencia.

 

Silvia Serra, Presidenta del SPAM (Sociedad Protectora de Animales de Mataró) nos cuenta que «tanto la noche de San Juan como la Fiesta Mayor de Mataró son una pesadilla para los animales«. En estos días les han llegado 15 perros, de los cuales sólo 4 estaban identificados y han podido volver con sus propietarios. En palabras de Serra «Junio es un momento muy malo para que lleguen animales al refugio, ya que en verano es cuando más abandonos hay y menos adopciones llevan a cabo». Además recalca que la ubicación del refugio al lado mismo de la playa ha hecho que se incrementara exponencialmente el nivel de ruido que deben sufrir los animales.

Desde APAEC (Asociación para la Protección de los Animales Exóticos de Cataluña), Tere Rodríguez nos explicaba cómo habían salido la mañana después de la verbena a buscar animales heridos por los parques, como hacen cada año. De su búqueda por el Parque del Palau Falguera de Sant Feliu de Llobregat recogieron 6 pájaros muertos y 4 de vivos, que llevaron al Centro de Rescate Torrefarrussa. ¿Te imaginas el infierno de fuego y ruido que deben sufrir los pájaros y otros pequeños animales? ¿El pánico que deben pasar al ver cómo se queman sus nidos? Ofrecemos imágenes de uno de los que sobrevivió y de unos árboles de la plaza Massanas en Virrei Amat, Barcelona.

Por su parte Yolanda Van Amesforr, de Gats de Gracia, nos comenta que «los gatos estaban aterrorizados y escondidos. En una de las colonias no comieron en dos días«. Pánico compartido por todos los felinos que viven en colonias cercanas a centros urbanos, como nos decía Magda Giol de Barcelona Gat i Gos. Desde otra colonia, que no han querido revelar su ubicación por miedo a que dañen a sus gatos, nos han enviado estas imágenes. Por suerte ningún gato ha resultado herido, pero de milagro, como podréis ver.

Cuando hemos preguntado a las compañeras de Udols, Asociación para el Bienestar del Perro Urbano, nos han dicho que tenían muchos casos de gente que necesitaba su ayuda como educadoras para intentar hacer más pasables estos días de fiesta. Carmen Llusa, propietaria de Chispa, es una de esas personas que ha necesitado los consejos de Udols. Nos explicaba sobre la perrita que «en casa le pongo un pañuelo en la cabeza y la camiseta anti-ansiedad y así puede ir haciendo. Pero no se separa de nosotros. Puede estar sin hacer pipí desde las 8 de la noche hasta la madrugada. No quiere salir del portal «. El caso de Chispa ya es grave, pero debemos tener en cuenta que hay perros que han quedado paralizados del miedo o han llegado a sufrir un ataque al corazón.

Como ya hemos dicho al principio del artículo, ¿es necesario todo este sufrimiento? Celebrar una fiesta debería ser algo bonito, que no causara daños ni miedo a nadie. Una noche de celebración no debe ser una noche de angustia.

Las cifras también hablan por sí solas cuando preguntamos a los veterinarios. Desde la Clínica Veterinaria Animalia Barcelona, David Pumarola, su director, nos cuenta que en los días previos y la noche de San Juan se han recibido más de cien llamadas relacionadas con el miedo a los petardos. Algunos tuvieron que recurrir a medicación tranquilizante dado el alto nivel de angustia.

Por suerte, hay municipios que han antepuesto el bienestar y la seguridad de todos sus residentes, humanos y animales, y la seguridad del bosque que tienen alrededor, a la consumación de una tradición. En Bigues i Riells han prohibido este año los petardos y las hogueras populares.

Hemos querido preguntar al ayuntamiento cuál es su valoración sobre la medida. Aurora León, de Alcaldía y Protocolo, nos ha dicho que «la reacción de los vecinos ante la prohibición fue, en general, positiva. La gente está muy concienciada con los incendios que sufrió la comarca en 1994 y que afectó directamente a Bigues i Riells. Hace 2 años se conmemoraron los incendios y las riadas del 94 y suponemos que todavía está muy presente. la tarde de la verbena fue tranquila y por la noche se escucharon petardos pero muchos menos que otros años. » Desde Animalados aplaudimos la iniciativa y también hacemos patente que la prohibición ha sido bien aceptada por su población.

Otro San Juan, otras fiestas son posibles. En la época en la que vivimos y en la que disfrutamos de tantas novedades tecnológicas, ¿no sería fantástico poder disfrutar de la luz y el color, sin el fuego ni el ruido, sin el miedo ni el sufrimiento?

 

Silvia Esteve

Foto de portada Maria Lluïsa Gispert

La felicidad de convivir con un gato

 

En primera persona y siendo el protagonista. Así es como Rachel Wells retrata a los gatos, como individuos, con sus sentimientos, necesidades, deseos, miedos, gustos, y, lo más importante, libertad.

Las aventuras de Alfie en busca de una nueva familia nos ofrecen un buen punto de vista hacia nuestros compañeros felinos: convivimos con ellos, no nos pertenecen. Los seres humanos nos hemos empeñado en comportarnos como administradores de sus vidas, teniendo normalmente más en cuenta nuestras necesidades que las suyas.

Así ocurre en el inicio de las aventuras de este felino. Cuando muere su compañera humana, Margaret, Alfie cae en manos de los descendientes de ésta, quienes faltos de todo tipo de empatía, lo tratan como a un objeto más de la herencia. Si nadie puede quedarse con el minino, pués ningún problema, al desguace de animales.

Las calles y las perreras están llenas de Alfies, o en el peor de los casos, quedan encerrados en pisos y olvidados, sin agua ni comida, a la espera agónica, triste y cruel de la muerte. 

Hasta que los animales no sean tratados como seres sintientes y con derechos, hasta que no dejen de ser un «mueble» más, muchos más Alfies pasarán sus últimos días en la calle, en los refugios o morirán en el más duro y lamentable anonimato.

En el libro de Wells, el pequeño felino encontrará no una, sino varias familias que lo acogerán y lo querrán, que descubrirán la impagable y preciosa experiencia que es compartir tu vida con un animal, con un gato. Pero sabiendo que no suele ser así, este libro nos manda un mensaje de amor hacia los gatos de este mundo.

Mensaje que extiendo a todos y todas los que cada día, ya llueva, haga frío, esté oscuro, esté mal visto, corran peligro… alimentan, cuidan, recogen y salvan a los miles y miles de Alfies que siguen vagando por nuestras calles en busca de una familia.

Sabemos a ciencia cierta que los gatos nos curan los corazones. Ya es hora de que seamos los humanos los que curemos los suyos.

 

Silvia Esteve

El gato que curaba corazones, Rachel Wells, Editado por Ediciones Duomo

Iberia pierde un gato que lleva once días desaparecido en la T2 del Prat

Andrea Barragán hace once días que está viviendo una pesadilla.  Es el tiempo que su gato lleva perdido en el aeropuerto de Barcelona. Itchy llegó a Barcelona procedente de Manchester en un vuelo que aterrizó hace dos sábados a las doce del mediodía en el Prat. Allí le esperaba ella para empezar una nueva vida en la capital catalana después de cuatro años en el norte de Inglaterra donde lo adoptó con apenas dos semanas de vida. Mientras Andrea aguardaba la llegada de su gato, el transportín donde viajaba el animal cayo de la cinta y se rompió. Operarios de Swissport, la compañía que se encarga de las maletas, lo pusieron en un carrito pero con las vibraciones el transportín se acabó de romper y el gato huyó asustado.  “Hasta las dos del mediodía no me comunicaron que no lo tenían, entonces me dijeron que personal de Iberia se pondría en contacto conmigo, pero no lo hicieron hasta las seis de la tarde, nadie se hacía responsable de la pérdida” lamenta Andrea, que no esconde su tristeza y enfado por la situación que está atravesando. “Swissport e Iberia se echaban las culpas y nadie se movía” remarca su tía, Montse Barragán. Agnès Dufau, presidenta de la Plataforma Gatera, se muestra aún más dura: “Durante tres días se han reído en su cara, como les puedes dar a una persona el transportín vacío o decirle que debe estar en Manchester”. 

La indignación por la desaparición de Itchy motivó que esta asociación moviera hilos denunciando los hechos vía twitter y que se creara una página en Change.org para que AENA se responsabilizara y facilitara la búsqueda de Itchy que suma ya casi 8.500 firmas de las 10.000 establecidas. Y es que después de determinar que el gato no se había escapado en el interior sino  en las pistas de aterrizaje, le comunicaron que en esta zona no podía buscarlo y que solamente podia esperar que alguien lo encontrara.  “La difusión del caso por las redes sociales ha permitido que AENA e Iberia reaccionaran y el miércoles por fín dejaron entrar a Andrea de tres a ocho de la noche” señala Dufau. La búsqueda fue infructuosa esa tarde, pero al día siguiente de madrugada un operario vio varias veces a Itchy, a quién reconoció por su collar verde, en la zona corporativa de la T2. Fue entonces cuando Andrea pidió que le dejaran ir de noche. “Con el ruido que hay en las pistas durante el día es mejor buscarlo de noche” anota su tía, que denuncia “las pegas que le han puesto hasta ahora”. “Me dejaron pasar dos días de siete a diez y este lunes ya he podido estar de nueve hasta las tres de la madrugada, algo que llevo pidiendo desde que desapareció, con una persona de seguridad y una voluntaria que trabaja en esa terminal” explica Andrea, que los fines de semana ha tenido que renunciar a su búsqueda porque cierran la oficina central y no puede solicitar la acreditación. Su insistencia tiene una razón de ser: “Sé que no lo están buscando, Iberia ya me ha dicho que no ha destinado ninguna persona para su captura”. 

La Plataforma Gatera pide más tiempo por la noche y jaulas trampa y monitorizadas porque Itchy no es el único gato que vive en el aeropuerto. “Hay dos colonias de gatos y donde se encuentra Itchy hay unos quince, hecho que demuestra que hay gente que los alimenta, que está pendiente de ellos” subraya Dufau. La presidenta de la entidad considera que “el fallo es suyo e Iberia està haciendo lo mínimo, no ha activado ningún mecanismo para hallarlo once días después”. Andrea està convencida que si dispone de más tiempo se reecontrará con él: “Tengo esperanza, en casa cuando lo llamo viene, aquí quizás está asustado y no viene, pero siempre maúlla cuando lo llamo”.

Artículo de Xavi Tedó