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Tro, el perro más veterano del CAAC de Barcelona, adoptado

 

Dos buenas noticias nos llegan desde el Centro de Acogida de Animales de Barcelona. Por un lado, el perro más veterano del centro ha sido adoptado. Tro, un precioso GPP de 13 años, que llevaba nada menos que 8 años en el CAAC, ha encontrado por fin un hogar en casa de uno de los trabajadores del refugio. 

La adopción de Tro, que se ha adaptado perfectamente a su nuevo hogar, nos llena de alegría, pero también nos recuerda la tremenda y triste realidad que rodea a los GPP y otros perros, normalmente de gran tamaño. Estos animales pasan años en las perreras y centros de recogida. Su mala prensa y el hecho de que para su adopción se necesite tramitar una licencia, dificultan que sean ellos los escogidos por los adoptantes que se acercan a estos centros. 

Proyectos como los de 21 Hogares o la Asociación para la protección de los GPP, pretenden cambiar esta realidad y acercarnos a estos perros, a sus verdaderas personalidades, afectivas y cariñosas, e intentar encontrarles un hogar donde les quieran y respeten. 

La otra buena noticia relacionada con el CAAC ha sido la comunicación de la fecha de inicio de las obras del nuevo centro. Ubicado en Montcada i Reixach, las obras empezarán en julio de 2018 y está previsto que terminen a finales de 2019. Un nuevo centro que pretende integrarse al paisaje y respetar el medio ambiente. 

 

Sílvia Esteve

“Abandono 0” el verdadero camino hacia el “Sacrificio 0”

 

El ya muy manido “Sacrificio 0” dio un importante paso adelante en el Pleno de la Junta General del Principado de Asturias del pasado 5 de mayo. La diputada Carmen Fernández, realizó una gran exposición de una batería de medidas encaminadas al “Abandono 0”, un objetivo mucho más realista de protección animal. La iniciativa salió adelante por unanimidad en la mayoría de sus puntos.

Si bien, el Sacrificio 0 como concepto fácil de vender y entender por la ciudadanía, es el “eslogan” perfecto, no entraña en sí mismo todo el bienestar animal por el que debemos luchar desde una entidad protectora. Estar vivo no es sinónimo de estar bien. Reducido al absurdo, en una población donde se abandonan 100.000 animales al año y se adoptan 100, el Sacrificio 0, a secas, solo conseguiría condenar a cadena perpetua a 99.900 reos cada año, con mayor o menos grado de hacinamiento (con todas las penurias que ello conlleva) según la inversión que se realizara en la construcción de centros infinitos. Por contra, en esa misma población, si se abandonan 100 animales y se adoptan 100 animales, ¿habría realmente necesidad de luchar por el Sacrificio 0?

Otra de las medidas perniciosas que acompañan a una obligatoriedad del Sacrificio 0, donde la realidad numérica no permite su aplicación, pasa por la suspensión por parte de los ayuntamientos de la recogida de animales entregados por su propietario (como ya está pasando en el Ayuntamiento de Madrid). Así, al animal cuyo propietario, sean cuales fueren sus motivos más o menos justificados, decide dejar de tenerlo, le cerramos la puerta de entrada al centro mediante la entrega de una manera civilizada y protocolarizada, que además nos permite recabar información que será útil para su puesta en adopción, y le abrimos el tortuoso camino del abandonado en la vía pública, los atropellos, el hambre, la sed, que lo entreguen a un síndrome de Noé, etc. O, en el mejor de los casos, si nadie se lo puede quedar, que lo sacrifique un veterinario como resultado de nuestra “lucha por el Sacrificio 0”.

Por otro lado, el Sacrificio 0, así, tal cual, no lucha porque el menor número de animales pase por la desagradable experiencia de verse abandonado, por el contrario, el Abandono 0 si busca que a ésta traumática situación se vean expuestos los menos animales posibles.

Las medidas recogidas por la diputada de Foro Asturias van desde la reforma de la ley autonómica, hasta las campañas de adopción, esterilización e identificación, pasando por recabar información detallada de la situación en los 78 ayuntamientos asturianos (conocer la dimensión exacta de un problema es el primer paso para resolverlo), subvencionar la construcción de centros de depósito o incluir formación sobre tenencia responsable en la educación obligatoria.

Alejandra Mier
Fundación Protectora de Asturias

Los voluntarios de la perrera de Barcelona denuncian que los animales tienen que hacer frente a temperaturas muy bajas por deficiencias en la calefacción

Temperaturas de nueve grados al mediodía y casi bajo cero por la noche. Estas son las extremas condiciones en las que vive el centenar y medio de perros del Centro de Acogida de Animales de Compañía de Barcelona (CAACB). Las instalaciones de la perrera municipal, que está situada en la carretera de Sant Cugat, tienen más de cuarenta años y no están acondicionadas para soportar las bajas temperaturas del Parque Natural de Collserola, donde el frío es intenso en invierno. Las jaulas donde duermen los perros disfrutan de calefacción, pero las deficiencias en la instalación y en su mantenimiento hacen que no caliente y que los perros sufran las inclemencias meteorológicas de esta época del año. Así lo denuncian los voluntarios, que se encargan del paseo de los perros y de la atención lúdica de los gatos de este centro que gestiona el Ayuntamiento de Barcelona, ​​la Diputación y la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) y que cuida de los animales de compañía perdidos o abandonados en Barcelona hasta que pueden ser adoptados.

Uno de los voluntarios, que prefiere mantener el anonimato, asegura que “los perros conviven con temperaturas de 2 a 4 grados durante la madrugada y estos días que ha hecho tanto frío en las jaulas bordeaban los cero grados”. El problema, como explica este voluntario que lleva más de diez años colaborando en el centro, es que “la calefacción va bajo tierra, pero las jaulas son abiertas y el calor se va, es como si ponemos la calefacción y abrimos las ventanas, por mucho que el suelo esté medianamente caliente, el calor se escapa “. Prueba de ello es que los días que hace más frío del agua de los bebederos se congela: “Recuerdo días de subir a las diez de la mañana, que es cuando abren, y tener que romper con una pala el hielo porque el agua estaba helada “. Las reformas que se realizaron hace seis años han resultado, en su opinión, del todo insuficientes: “Se puso más cemento en las jaulas para que el agua de la lluvia no entrara, pero esto ha provocado que los tubos que dan calor queden más hundidos y calienten menos, más allá de las paredes prefabricadas que han instalado que no ayudan a aislar las jaulas”. Además, alerta de que “cuando hace tanto frío la mayoría de perros adelgazan porque queman grasa para soportar mejor el frío y los que tienen más años ven agravados sus problemas de artrosis o reuma y el resto se resfrían como los humanos”.

Los 150 perros que viven en el centro disponen de mantas, pero no todos tienen abrigos para los días que hace más frío según critican los activistas: “Se compraron la mitad y algunos se han roto y no se han sustituido” afirma el voluntario, que no entiende la “falta de previsión de los responsables de este espacio, que pasan de todo, de hecho, el coordinador, Joan Vallbona, dice que no le gustan los animales”. Otra voluntaria, Montse Monjo, anota que “más allá del frío, el principal problema es la humedad porque limpian las jaulas con mangueras y luego no las secan y a los perros que residen en las que no da el sol se les irritan las patas “. Monjo también comparte que la última reforma ha empeorado el tema de la calefacción: “Ahora las jaulas ya no se inundan cuando llueve, pero hay menos calor porque hay más cemento”. La animalista también lamenta la falta de abrigos: “Los que son más grandes no tienen porque los iban estrechos y no podían caminar”.

Por todo ello, Monjo no esconde estar “desmoralizada”. “Hace años que es necesaria una perrera nueva y nos hemos movilizado varias veces, pero pides jaulas grandes y te ponen treinta de pequeñas, con los trabajadores que hay podrían tener el centro en mejores condiciones, nunca había habido tantos operarios como ahora, pero antes con menos, los perros estaban mejor cuidados “señala Monjo, que a modo de ejemplo critica que” cuidan de las perras que han tenido cachorros porque insistimos nosotros”. Este equipamiento tiene los días contados porque se prevé que en mayo del 2019 ya esté en funcionamiento la nueva perrera. El proyecto, que ya está en concurso, estipula que el nuevo centro se ubicará en el término municipal de Montcada y Reixac, junto a la carretera municipal y el cementerio de Collserola y se podrá acceder en autobús desde la plaza Eivissa del barrio de Horta. Una perrera que será mancomunada entre estas dos localidades. Las entidades animalistas denuncian que la nueva perrera ha sido el futuro abstracto que ha tapado un aquí y ahora dramático, que esconde la crudeza del día a día que sufren los animales desde 2006, cuando aún estaba permitido el sacrificio, aunque tres años antes ya se dejó de hacer.

Desde el ayuntamiento se niega que no quieran gastar dinero en un equipamiento que se va a cerrar y aseguran que las reformas son constantes. “Cuando viene el frío se vierten todos los esfuerzos tanto en la perrera como el zoo para que los animales estén bien” señalan fuentes municipales. En este sentido, dejan claro que con el frío se adoptan medidas ordinarias como el funcionamiento continuado durante todo el día de la caldera de pellet que alimenta el suelo radiante en la zona de dormitorio de los alojamientos de perros . También que todos disponen de caseta y tapa, salvo aquellos que por prescripción veterinaria no pueden tenerla por que se la comen y podría suponer un problema grave de salud (máximo 10). Asimismo, las mismas fuentes apuntan que la manta se cambia entre 1 a 3 veces por día a cada perro, que se ha realizado un pedido extraordinaria de 200 mantas adicionales al stock ordinario y que se ha activado el servicio de limpieza de lavandería externa para poder mantener suficientes mantas en stock. También desmienten los problemas de humedad subrayando que se aplica un protocolo especial de secado después de la limpieza profunda diaria de la mañana en los alojamientos donde hay perros con problemas de dermatitis plantar y que se ha puesto en marcha un nuevo espacio cubierto por alojar los perros que lo requieran por prescripción veterinaria. Los gatos también disponen de aparatos radiadores y de iglús, casetas y mantas.

Ante las olas de frío, desde el Ayuntamiento se asegura que se adoptan medidas extraordinarias como que todos los animales vayan equipados con abrigo salvo aquellos que no lo toleran y que los más frágiles son trasladados al edificio para pasar la noche, adaptando todos los espacios posibles como el vestíbulo de entrada, las oficinas, los vestuarios de los trabajadores, el despacho de dirección, la sala polivalente y el office. De hecho, las mismas fuentes revelan que los animales más vulnerables, tanto cachorros como los más mayores, pasan la noche en casa de algunos trabajadores los días de frío severo. En cuanto a la controvertida limpieza de las jaulas, se modifican los protocolos de limpieza implementando uno de secado del suelo: retirada de agua con utensilio labio, mopa y máquina secadora. A partir de las doce del mediodía sólo se usa la manguera en casos de extrema necesidad, el resto del día se trabajado en seco y con elementos de secado. Para hacerlo posible, las mismas fuentes afirman que se ha tenido que incrementar el servicio de cuidadores con otras dos personas.

Crece el número de adopciones de perros y gatos en Barcelona

Los barceloneses adoptan cada vez más perros y, sobre todo, más gatos. Durante los primeros seis meses de 2016, se han adoptado 363 perros respecto a los 350 del mismo periodo del año 2015. El incremento más alto, sin embargo, ha sido en cuanto a los gatos. La cifra ha pasado de los 183 de los primeros seis meses de 2015 a los 224 de este primer semestre.

El incremento es una buena noticia porque significa que cada vez hay más animales abandonados que encuentran una nueva familia. Además, la adopción permite descongestionar el Centro de Acogida de Animales de Compañía de Barcelona (CAACB), que está pendiente de ser trasladado a unas nuevas instalaciones desde hace años para sustituir a las actuales, que se encuentran en un estado muy precario. Aún así, a pesar de las diferentes campañas que se han realizado, todavía no se ha conseguido cambiar lo más importante de todo: reducir el número de abandonos. Durante los primeros seis meses del año 2016, el CAAC ha recogido 906 animales (entre 572 perros y 334 gatos). El año 2015, el número de abandonos fue de 2.175 animales (1.491 perros y 684 gatos). Una cifra importante de estos animales vuelven después con sus dueños que los vienen a reclamar porque los habían perdido o que se pueden localizar gracias al chip de los animales.

Desde el CAAC promueven las adopciones de los perros durante todo el año. Tienen una carpa que se va instalando por distintos barrios de la ciudad para animar a los barceloneses a adoptar un perro y aprovechan los actos masivos, como las fiestas mayores, para intentar convencer a los barceloneses que den un paso adelante y adopten una animal. Es una estrategia necesaria pero no nos cansaremos de repetir que la solución pasa por reducir el abandono, como ya sucede en muchos otros países.

El nuevo espacio

El Centro de Acogida de Animales de Compañía de Barcelona (CAACB) está ahora en la carretera de la Arrabassada, Km 3,8. El Ayuntamiento está trabajando para la construcción del nuevo CAACB que, en el futuro, tendrá su nueva ubicación en unos terrenos propiedad del Ayuntamiento de Barcelona en el término municipal de Montcada i Reixac. Se trata de la finca conocida con el nombre de Torre Doña Juana, con una superficie de más de 90.000 m2, en el término municipal de Montcada i Reixac, junto al cementerio de Collserola.

El Pleno del Ayuntamiento de Montcada i Reixac aprobó el 21 de julio de 2016 la modificación puntual del Plan General Metropolitano (MPPGM) que hará posible su implantación. Esta aprobación permite la construcción de este equipamiento de 90.000 metros cuadrados, definiendo los parámetros urbanísticos para que el centro tenga el mínimo impacto paisajístico y ambiental; recalificar el resto de suelos como forestales, con el fin de integrarlos en el Parque de Collserola; modificar el trazado viario para mejorar la seguridad vial y la accesibilidad a las futuras instalaciones, tanto en transporte público como privado.