“Entidades animalistas de Barcelona están indignadas por el trato del Ayuntamiento”

Animalados publica la primera parte de la entrevista a Marta Gumà, referente en la protección de los Derechos de los Animales 

Marta Gumà es una activista de DEPANA, la Lliga per a la Defensa del Patrimoni Natural, de la que ha sido su presidenta durante ocho años. Es copartícipe de campañas que han tenido un gran impacto en la preservación de entornos naturales de alto valor ecológico y es, además, referente imprescindible en la protección de los Derechos de los Animales desde hace dos décadas.  A continuación, ofrecemos la primera parte de una extensa entrevista que concedió a Animalados:

Usted forma parte del Consejo Municipal de Convivencia, Defensa y Protección de los Animales de Barcelona desde el principio. ¿Qué es este Consejo? 

Es un organismo de carácter consultivo que fue creado por el Ayuntamiento de Barcelona en 1996 a petición de algunas entidades implicadas y preocupadas por la protección de los animales de la ciudad de Barcelona. Era una forma de colaborar con el Ayuntamiento en el diagnóstico de los problemas que afectaban a los animales y buscar soluciones.  Se reune en dos sesiones ordinarias cada año y alguna más de forma extraordinaria. Actualmente somos unos 50 miembros. Lo componen entidades, colegios profesionales y lo preside Laia Bonet, tercera tenienta de Alcaldía de Agenda 2030, transición digital, deportes, coordinación territorial y metropolitana. La secretaría corre a cargo de técnicos municipales.

¿Considera que el Consejo Municipal de los animales es útil?

Actualmente no. Ha habido un deterioro progresivo de este organismo en los últimos años. Hemos asistido a una falta de democracia participativa, evidenciada con el escasísimo tiempo de intervención hablada que se ha permitido a las asociaciones, las que debieran ser las auténticas protagonistas. Una presidencia autoritaria y con un discurso autocomplaciente que ocupa la mayor parte del tiempo de micrófono sumado a constantes regañinas a las asociaciones críticas con la gestión, que afecta directamente al bienestar de los animales, han sido la tónica general de estos últimos años.

A la convocatoria de diciembre de 2022 más de dos decenas de entidades anunciaron su ausencia de este como medida de protesta ¿Cuáles son los motivos?

Básicamente, en el último consejo extraordinario la presidenta concluyó la reunión de forma abrupta y anticipadamente. Despidió a los asistentes dejando con la palabra en la boca, literalmente, a unas cuántos. En respuesta, veintidós entidades acordamos no asistir a las siguientes reuniones a la vez que enviamos un escrito a la alcaldesa Ada Colau, exponiéndole los hechos y exigiendo una disculpa por parte de la presidencia, así como su destitución del cargo.

Nos consta que formó parte de una pequeña representación de entidades barcelonesas que hablaron con la alcaldesa ¿Qué le contaron a Ada Colau?

En la línea de lo ya comentado, denunciamos la baja calidad democrática del Consejo de Protección de los animales, pero también los problemas del Centro de Acogida de Animales de Compañía, tanto el actual como el nuevo en previsión. Comentamos las irregularidades que se dan en la protección de las colonias de gatos de la ciudad. El CAAC en la actualidad es inaccesible con transporte público, los animales ingresados no cuentan con el bienestar suficiente y la ciudadanía no se siente bien atendida, por algunos profesionales, para incorporarse al voluntariado. La ubicación prevista para una réplica del viejo CAAC ha sido desaconsejada desde el punto de vista de la preservación del Parque Natural de Collserola hasta el punto de ser un proyecto judicializado. 

No se está garantizando una buena gestión de las colonias felinas»

No se está garantizando una buena gestión de las colonias felinas, se canceló el convenio trienal que tenía más de una década y se ha sustituido por subvenciones, lo que no garantiza el despliegue efectivo del método CER de captura esterilización y retorno y se reduce a campañas. También falta un protocolo adecuado para el manejo de los gatos frente a proyectos y obras en el territorio natal de los mismos. Entidades gateras que cuidan comunidades de un día para otro se encuentran desalojadas eso genera sufrimiento y frustración en los humanos, pero algo peor en los gatos. 

¿Obtuvieron garantías de resolución por parte de la alcaldesa?

Garantías, propiamente dichas, no. Se nos escuchó y se nos propuso incluir a un concejal de participación en las reuniones del Consejo para velar por el cumplimiento de una democracia participativa. En lo referente a los animales, la alcaldesa tomo nota de todas nuestras denuncias y en cuanto a la ubicación del CAACB entendió que era necesaria una reunión entre todas las partes implicadas, que aún no se ha mantenido. 

¿Qué cosas se han hecho bien estos últimos años?

La reforma del Zoo de Barcelona, impulsada entre otros por la Plataforma ZOO XXI, implicó una importante reducción del número de especies, así como un importante refinamiento de los criterios del programa de reproducción entre otras disposiciones trascendentales que pueden dar buenos frutos una vez implementadas. Desafortunadamente el ayuntamiento no está cumpliendo, en su totalidad, con la normativa legal que garantizaría una conversión del zoo en un auténtico centro de conservación de la Biodiversidad y de rescate de especies CITES. Es importante señalar el acierto de declarar a Barcelona ciudad libre de cetáceos en cautividad, tras muchos años de reivindicación por parte de diversas asociaciones animalistas y ecologistas, entre ellas DEPANA que luchó incansablemente a través de su campaña Dofins, però no pallassos.

¿De qué otras especies y grupos de individuos distintos a los perros y los gatos deberíamos ocuparnos más y mejor?

Hay que prohibir definitivamente la venta de cualquier especie de animal, así como su uso en cualquier tipo de espectáculo. También hay que prohibir la posesión de animales silvestres. Aquí incluiríamos al hurón, puesto que, por su biología, no debería tener la misma consideración legal que los gatos y los perros. Creemos que se debería proteger a la fauna urbana de los efectos de la pirotecnia. DEPANA trabaja conjuntamente con otras entidades en una campaña para prohibirla o en su defecto, restringir su uso.  En Barcelona no disponemos de un centro de rescate oficial especializado en especies protegidas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres CITES, ni para especies exóticas en general. Tampoco se acoge a fauna urbana como palomas, gaviotas argentadas…etc. Si bien es cierto que el ayuntamiento tiene contratado un servicio que cuenta con un centro de acogida, probablemente los recursos económicos destinados para esto no sean suficientes.  

¿Qué deben cambiar las entidades y los activistas por los derechos de los animales para protegerlos mejor?

Debemos aprender a trabajar cohesionados, especialmente cuando se producen situaciones graves, independientemente de si nos producen más o menos simpatía el resto de las asociaciones y/o activistas.  Debemos ser más coherentes con nuestros principios éticos hacia los animales y la naturaleza, en cuánto a nuestras actitudes. Debemos abandonar los discursos autocomplacientes para pasar a ser más autocríticos. Esto es indispensable para no caer en la inercia de “se hace lo que se puede”. Y por supuesto, debemos aprender a convencer a los NO convencidos de que los animales tienen derechos (acabemos con la satisfacción que sentimos cuando llenamos un auditorio con activistas como nosotros mismos). Para ello, es imprescindible abandonar el discurso radical y practicar la empatía, la asertividad y la serenidad.

¿Qué piensa de aquellos que creen que no es compatible ser ecologista y animalista?

Les diría que para ser un auténtico ecologista es intrínseco ser animalista y viceversa. De otro modo, la naturaleza vista como un ente desprovisto de seres con capacidad de sentir y lo que ello conlleva, se convierte en una visión absolutamente antropocéntrica y sesgada, muy alejada de la realidad. A su vez, resultaría paradójico defender a los animales como individuos que tienen derechos sin contemplar la protección de sus hábitats y ecosistemas. Una dualidad, a veces compleja, pero perfectamente compatible. 

La preservación del medio ambiente implica a veces discriminar unos individuos considerados extraños y a veces incluso invasores. Sin embargo, según el animalismo todos los individuos tienen un valor al que le corresponden unos derechos. ¿Usted cree que la gente en general comprende la existencia de cierto conflicto?

Creo que sí, cada vez más. Y no solo la sociedad en general, sino que también la comunidad científica, desde diferentes disciplinas -incluida la biología, la psicología, la sociología, el trabajo social, la economía, las ciencias políticas, el derecho y la filosofía- ha acuñado en los últimos años el término de “conservación compasiva”, que se basa en la posición ética de que las acciones tomadas para proteger la biodiversidad deben estar guiadas por la compasión por todos los seres sintientes. Los cuatro principios rectores de la conservación compasiva son: no hacer daño, las personas importan, valorar toda la vida silvestre y la coexistencia pacífica.

Más que hablar de conflicto, preferiría hablar de “equifinalidad” entre animalismo y ecologismo, concepto que menciona en su libro “Ética del rewilding” el graduado en Filosofía y Doctor en Ciencias Ambientales Cristian Moyano y que significa llegar al mismo sitio partiendo desde dos caminos distintos.

De todas maneras, usted ejemplifica un punto de conciliación muy sano.

Le agradezco mucho su comentario. Afortunadamente, hay innumerables ejemplos de personas, que sí han sido relevantes, como la escritora francesa Marguerite Yourcenar o el grandísimo Leonardo Da Vinci, que eran ecologistas y animalistas.

 

Emma Infante

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