«En la situación de abandono que vivimos, la compra de un animal debería estar prohibida»

Ana Martínez Cano es veterinaria especialista en refugios. Lleva décadas trabajando al más alto nivel en protectoras y centros municipales de acogida, además de haber participado en campañas de esterilización con referentes mundiales como Jeff Young. Da ponencias, forma y dirige equipos. Le cuesta mucho disimular su pasión por cuidar de animales que esperan una segunda oportunidad.

¿Qué es la medicina veterinaria de colectividades? 

Es una especialidad veterinaria que se encarga de proporcionar bienestar, tanto físico como mental, a los animales residentes en un refugio de animales. Un profesional veterinario de colectividades puede tener a su cargo la salud de cientos de animales en un mismo día o la de miles en un año. Así una decisión veterinaria puede suponer, por ejemplo, el contagio letal de todos los cachorros del refugio o, por el contrario, aumentar el número de animales adoptados en un año. 

Es una especialidad relativamente desconocida pero muy exigente…

Requiere mucha experiencia, plasticidad mental, buen manejo de los costes, poder de adaptación con los medios disponibles y empatizar con los pacientes, pero sin caer en la trampa del desgaste por compasión. No quiero glamourizar la medicina veterinaria de colectividades, pero personalmente encuentro que es una especialidad apasionante, muy gratificante y desafiante.

¿Qué tres requisitos debe cumplir un centro para que sea un lugar adecuado de estancia y de adopción de perros y gatos?

Para mí, los tres requisitos básicos son buen diseño, buenos profesionales e inteligencia para ver más allá de los muros, ser más global, y saber adaptarse a las necesidades. La existencia de personal entrenado y cualificado para la gestión del centro, un centro bien diseñado y ajustado a las necesidades de la población canina y felina y, también el conocimiento y explotación de las estadísticas poblacionales en materia de abandono animal del territorio a cubrir. Exprimir las métricas para cambiar y adaptarnos. Se trata de impactar positivamente sobre el número tanto de adopciones como de abandonos en esa población.

¿Cómo influyen las condiciones de la estancia en un centro para la adopción? 

Puede suponer que un perro o gato sea adoptado en días en vez de tener que esperar años o incluso morir en una jaula sin tener esa segunda preciada oportunidad. Si quieres adoptar un animal, te vas a inclinar por un perro contento, limpio, sano, que te mueve la cola y te roba la mirada o por un gato gordito que al entrar en la gatera se te enrosca en las piernas o que se te cuela en el bolso.

¿Debemos pedir más de lo que nos dan los refugios?

Los centros de acogida no deben ser un simple almacén de animales abandonados, debemos proporcionarles calidad de vida durante su estancia en el refugio para acortar ésta al máximo. Si nos limitamos a comida y techo o confinamiento vamos mal. Sin la higiene y peluquerías respetuosas y un trato adecuado, que minimice el miedo y el estrés por el que la gran mayoría pasan, será muy difícil apreciar el potencial compañero de vida que ese animal esconde, dejando pasar la oportunidad de adoptarlo.  

¿Qué animales salen más fácil y cuales pasan más tiempo hasta encontrar familia?

Un perro cachorro de raza pequeña puede ser adoptado en escasos diez días, mientras que un perro adulto de raza mal catalogada como perro potencialmente peligroso puede permanecer un año o más sin ser adoptado. Además de la raza y la edad, también marca el color del animal. Salen más los de color blanco o el plateado – que conllevan bastante mantenimiento- y se ven como menos atractivos la de los animales negros. No tiene nada que ver con el carácter o la belleza. Simplemente reflejo las estadísticas extraídas entre miles de datos. Paradójicamente también suelen adoptarse rápidamente animales con hándicaps de salud muy evidentes como animales con una extremidad amputada, ciegos, … recuerdo que hace poco publicamos la foto de una gatita recién enucleada (extirpación del globo ocular por enfermedad) y ese mismo día teníamos una lista de adoptantes para ella.

¿Son equiparables las necesidades de perros y gatos?

Rotundamente NO. De hecho, se trata de un imperativo incluir la separación de perros y gatos en el diseño del centro de acogida. El perro necesita pasear para disfrutar de largos paseos, socialización con el voluntariado para recuperar su identidad eminentemente social, realizar comportamientos de juego con otros compañeros de su misma especie y llevar a cabo conductas propias de su especie para reequilibrarse. El gato, en cambio, siempre es mucho más delicado, tanto emocional como médicamente. La gestión del estrés en este animal se debe realizar también mediante enriquecimiento ambiental, pero con otras estrategias (niveles para saltar, cajas de cartón, respeto de las diferentes zonas y olores…) para que pueda desplegar el comportamiento territorial que tanto necesita.

Es curioso, parecería que los gatos son más “duros” se dice siempre que tienen siete vidas ….

El gato necesita una vigilancia de salud mucho más estrecha que un perro, ya que es mucho más sencillo detectar un perro enfermo (en seguida notaremos un cambio de comportamiento) que un gato, ya que puede tener la apariencia de un gato sano mientras que internamente puede estar sufriendo un fallo hepático. Los gatos son mucho más sensibles al estrés, por eso los llamamos neofóbicos, y esta es una diferencia esencial con el perro. 

En cuanto a los gatos, si tuviéramos que reproducir las necesidades de espacio que requiere su comportamiento territorial, las gateras y la zona de jaulas deberían ser mucho más extensas que las habituales y contar, como mucho, con cinco individuos per estancia. 

Es muy poco conocido lo que cuentas….

No nos podemos imaginar lo frustrante que resulta para un gato ser forzado a compartir un espacio pequeño con verdaderos desconocidos con olores que no reconoce…a veces hay gatos que directamente dejan de comer y de moverse permaneciendo en una posición de estática esfinge al entrar en esa estancia porque ve sobrepasada su capacidad de gestionar esta situación.

Entonces, se mantienen separados animales gregarios como los perros y se agrupan animales más territoriales como los gatos ¿Tiene lógica? 

No tiene lógica tener los perros separados y a los gatos amontonados en los refugios y no es justo para perros ni para gatos, pero la situación temporal de estancia en un refugio es mucho más segura y económicamente sostenible de esta manera, y es la única lógica que sigue esta contradicción. Es imperativo conseguir adopciones óptimas y estancias breves.

Como media, un perro se adapta a la vida en el refugio y gestiona el estrés que esto conlleva -lo que en inglés denominan coping– en un mes.  He visto perros que pasan de tener que estar totalmente aislados por seguridad a ser un perro fuera del centro feliz y capaz de vivir y jugar en armonía con otros compañeros de especie: la adopción les hace recuperar su equilibrio perdido por el abandono y el estrés de vivir encerrados. Los gatos frágiles lo pasan peor sobre todo si por confusión se confina a gatos comunitarios.

“Para las protectoras es imperativo conseguir adopciones óptimas y estancias breves”

¿Hay unas consideraciones específicas para los gatos de colonias? 

Para mí, la premisa más importante es que en un centro de acogida no debe permanecer ningún gato de colonias más de 24 horas, únicamente en el caso de incidencias médicas que requieran que su estancia se alargue como máximo cinco días y bajo ciertas medidas de manejo con bajo estrés. Se trata de animales no socializados, pese a ser la misma especie que el gato doméstico; no son capaces de vivir encerrados en jaulas sin escapatoria, entrando en un círculo de deterioro físico y mental; por ello, sólo deben pasar por el refugio para su esterilización durante la implantación del método CER (Captura, Esterilización y Retorno a su colonia). El método CER es el único método eficaz a muchos niveles y es el modelo que hay que seguir. 

¿La esterilización es la clave del abandono cero?

Los centros siguen saturados años tras año de perros y gatos nacidos de la irresponsabilidad. Las camadas no deseadas son la principal fuente de abandono animal: más de la mitad de gatos que entran a los refugios son cachorros. Por lo tanto, si, la esterilización solucionaría enormemente este problema tan arraigado. También el cumplimiento de la identificación obligatoria de perros y gatos mediante un microchip y sólo un 25 % de perros y un 2% de gatos que encontramos abandonados lo llevan. 

En mi experiencia y opinión, la esterilización de perros y gatos debería ser obligatoria en todo el estado. 

Usted ha participado en campañas internacionales e intensivas con referentes mundiales en el área ¿Qué está dificultando la difusión masiva de esta cirugía?

La reticencia frente a la esterilización en ciertos círculos veterinarios, sobre todo en el ámbito clínico es un motivo, pero también el precio es un obstáculo. Hay centros veterinarios donde la esterilización de una perra grande puede llegar a costar más de 500 euros, un precio desorbitado y con un excesivo margen de beneficio para mi manera de verlo. En cambio, en Estados Unidos, por ejemplo, existen centros veterinarios dónde exclusivamente se realiza la esterilización masiva de perros y gatos a un precio accesible para toda la sociedad, un hecho que ha disminuido de manera evidente el abandono en esas localidades ya que ha provocado más esterilizaciones. No porque paguemos más dinero por una castración va a ser mejor que una de menor coste: durante las esterilizaciones masivas que realizamos en México, con el instrumental y condiciones más básicos, no hubo complicación alguna con los miles de perros y gatos que se intervinieron.  

¿Aquí hay algún ejemplo a seguir?

En Asturias la Fundación Protectora que gestiona en Oviedo y alrededores, por ejemplo, con muy buenos resultados en los estudios poblacionales de la zona. 

¿Qué debe tener en cuenta una familia a la hora de adoptar?

Es muy importante evitar la impulsividad o dejarnos llevar por las modas. Los centros de acogida somos un acúmulo de adquisiciones mal asesoradas y no debemos seguir alimentando este ciclo, por lo tanto sugiero: informarse bien sobre lo que supone tener un perro o un gato, sobre todo sobre la raza concreta (si es que queremos un animal de una raza determinada o sus cruces); valorar adecuadamente el coste anual de su adquisición (se estima que la media oscila entre los 600 euros anuales en el caso de un gato y los 1.000 en el caso de un perro), y, muy importante, tener paciencia durante el periodo de adaptación y pedir asesoramiento: quizás le lleva un mes no hacerse pipí en casa o aprender a pasear con correa, pero todo tiene solución. 

Por último, añadiría, en el caso de los gatos, no crearse falsas expectativas con su carácter: no todos son adorables y se enroscan a nuestros pies ni se transforman a nuestro antojo, debemos dejar claro el tipo de interacción social que buscamos con nuestro compañero felino y honestamente te asesoraremos. 

¿Qué opina de que haya razas de moda y que se compren animales?

No estoy nada a favor de la compra de un animal y, de hecho, nunca lo he hecho ni lo haría. Los centros de acogida están llenos de animales esperando su oportunidad y, lo que, es más, deben salir para dejar lugar a los que desgraciadamente llegan a diario. En la situación de abandono que vivimos, la compra de un animal debería estar prohibida, al menos hasta mejorar la situación de masificación que viven perros y gatos en centros de acogida, una cruda realidad de la que gran parte de la sociedad es cómplice.

Al comprar un animal se apoya un negocio que en muchas ocasiones no respeta el bienestar animal, como los animales que provienen de criaderos de Europa del este. 

Hemos vivido y vivimos modas como la adquisición de razas Pit Bull terrier o American Stafordshire terrier, Border Collie o Pastor Belga Malinoise, con la consecuente creciente acumulación de estos animales en centros de acogida. 

Emma Infante

«Algunos perros del CAAB pueden estar hasta cuatro días sin salir de su jaula»

Marta Gumà ha compartido su preocupación sobre el retroceso en la protección de los animales en la ciudad de Barcelona en una entrevista anterior para la comunidad Animalados. En esta segunda parte, la activista, miembro de la entidad DEPANA, especializada en fauna silvestre y exótica, se compromete a opinar sobre el bienestar de todas las especies animales, incluyendo perros y gatos de su ciudad.

¿Qué cosas se han hecho bien en Barcelona en materia de protección animal?
La  aprobación de la iniciativa ciudadana ZOOXXI sirvió para impulsar una reforma del Zoo de Barcelona, que incluyó una reducción de especies y una mejora de los criterios de reproducción. Pero no se está cumpliendo completamente con la normativa legal para convertirlo en un centro de conservación de biodiversidad y rescate de especies pertenecientes al  Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Es positivo que se haya declarado a Barcelona como ciudad libre de cetáceos en cautividad, gracias a la presión de asociaciones animalistas y ecologistas como DEPANA que luchó incansablemente a través de su campaña «Dofins, però no pallassos».

¿Se ha ido empobreciendo el compromiso municipal con el bienestar de los animales?
Se ha observado un empobrecimiento en el bienestar de los animales en Barcelona debido a la falta de previsión y respuesta por parte de la Oficina de Protección de los Animales y la Dirección de los Derechos de los Animales. Se han creado estructuras y jerarquías que propician puestos de trabajo sin capacidad de resolución ni diálogo reales. Las personas que trabajan en el día a día por la protección de los animales han perdido la confianza y la necesaria interlocución. Se siente que se ha adoptado una política de «ir tirando» y resolver con «parches», de culpar a la ciudadanía de incivismo y de acallar con anuncios publicitarios las denuncias de las asociaciones de protección animal.

¿Cómo viven esta situación las gestoras de colonias de gatos?
Básicamente se perdió el que fue un espacio específico de reunión donde se llegaron a acuerdos y se propició la mejor etapa de la gestión de colonias que hizo de Barcelona ejemplo para toda España. La falta de diálogo y confianza se ha transformado en precariedad en la financiación y el seguimiento de las esterilizaciones y desamparo de las colonias. La salud de los gatos tolera muy mal las reubicaciones. No deberían hacerse o en su caso limitarse a las de fuerza mayor. En caso de no poderse evitar las gestoras de las colonias pueden proponer un desplazamiento progresivo a un espacio seguro cercano. O una reubicación controlada y supervisada en que se mantenga la integridad de los animales, el grupo y del vínculo con quien cuida de ellos durante años. 
La falta de sintonía actual se traduce en que, en muchos casos precipitadamente o sin aviso, se captura a los gatos de colonia y se les reparte sin criterio ético. O se les lleva a un centro a treinta kilómetros de Barcelona, a Help Guau en Argentona. Por poner un ejemplo, el pasado mes de diciembre en Bac de Roda una voluntaria se encontró de madrugada gatos de una colonia enjaulados y mojados bajo la lluvia para ser trasladados en furgoneta. La voluntaria avisó a la Oficina de Protección Animales de Barcelona llorando desconsoladamente ante una situación tan grave. La OPAB aseguró que no habían sido ellas, cosa que cuesta creer.

«El CAACB más que centro de acogida es un almacén que aloja perros y gatos abandonados»

¿Qué pasa con el Centro de Acogida de Animales de Compañía?
El CAACB, más que centro de acogida es un almacén que aloja perros y gatos abandonados, a su suerte diría yo, y cuya nueva construcción se ha convertido en eterna promesa incumplida de los diferentes alcaldes de los últimos 30 años. Las instalaciones son obsoletas y nefastas y, ni tan siquiera, protegen a los animales de las condiciones meteorológicas adversas. Ahora mismo en plena ola de frío muchos de ellos verán que el agua de sus cuencos aparece helada. Hace años pusieron una caldera, pero no daba abasto por deficiencias en el diseño y a veces del mantenimiento. Su gestión parece ser negligente, dado que consiente que algunos perros permanezcan hasta tres o cuatro días en su jaula, sin salir a pasear, a pesar de que hay en el centro más educadores caninos contratados que voluntarios. Los gatos, aparte de soportar todo el día el ladrido de los perros y vivir en unas instalaciones muy precarias, parece ser que son dados en adopción sin un protocolo correcto. En fin, la lista de despropósitos sería muy larga. Es cierto que se ha invertido, que se han multiplicado los cargos, pero los resultados son muy similares y siguen presentando déficits en la atención de los animales, de los voluntarios y en el proceso de adopción. Algo tan simple como el acceso en transporte público no existe.

 

Hace años que se habla del proyecto del nuevo CAACB ¿Esa es la solución al problema?
No sólo es un problema de espacio lo es de gestión, pero es que el nuevo emplazamiento lejos de ser una solución es un nuevo problema. Porque estaría en el término municipal de Montcada i Reixac, dentro del Parque Natural de la Sierra de Collserola, en un espacio incluido dentro del Plan de espacios de interés natural (PEIN) y espacio de la Red Natura 2000. El pulmón de Barcelona no puede permitirse una nueva construcción y nuestra obligación es denunciarlo. El propio Consejo de Protección de la Naturaleza, máximo órgano consultivo en materia de protección de la naturaleza y del paisaje de Catalunya, dictó un informe desfavorable el 28 de octubre de 2019.  Además, según los planos preliminares, tal como está diseñado parece una réplica del actual, no incorpora mejoras que reduzcan el estrés de los animales ingresados, ni su bienestar. No contempla ni sistemas de calefacción. Además, vuelven a poner gatos y perros en una misma instalación cuando un refugio no propicia ni mucho menos las afinidades. En otro lugar, de otra manera y mejor gestionado sería deseable.

¿Ustedes proponen una alternativa?
Si, de hecho, hace tiempo que DEPANA reivindica la necesidad imperiosa de una nueva protectora y defiende la localización alternativa en el aparcamiento, de vehículos sin uso, del antiguo Parque de atracciones de Montjuïc, que contaría con la misma superficie de seis hectáreas y que cumpliría con las condiciones de accesibilidad, falta de afectación al Parque Natural y ubicación dentro del término municipal de Barcelona, con acceso al transporte público para los voluntarios y posibles adoptantes. Esta propuesta de DEPANA fue presentada junto con otras sugerencias, con motivo del trámite de información pública del avance del Plan director Urbanístico Metropolitano en enero de 2020. También DEPANA lo anunció en un plenario del Consejo, pidiendo a la presidenta que se reconsiderara el emplazamiento del nuevo CAACB. Se hizo caso omiso.

A nivel global y pensando en otras especies ¿Qué cosas hay que mejorar?
Hay que prohibir definitivamente la venta de cualquier especie de animal, así como su uso en cualquier tipo de espectáculo. También hay que prohibir la posesión de animales silvestres. Aquí incluiríamos al hurón, puesto que, por su biología, no debería tener la misma consideración legal que los gatos y los perros. La ley catalana lo incluye por razones zoonóticas controvertidas y por la presión ejercida por el colectivo de propietarios de estos animales, pero no por sus características etológicas.

“Cuando la Ley sea una realidad todo el mundo la valorará muy positivamente”

La ley de los derechos y protección de los animales está a punto de llegar la votación parlamentaria en medio de la polémica levantada por la enmienda que excluye a los perros de caza de la ley. El director general de los derechos de los animales, Sergio García Torres, impulsor de la ley habla para Animalados los días previos.

¿Los impulsores de la enmienda que excluye a los perros de caza están a tiempo de cambiar de opinión? 

Están a tiempo y de hecho esperamos que valoren que esta exclusión solo beneficia a quien quiere perpetuar el maltrato de animales en este ámbito.

¿En qué se basa esa excepción? ¿Realmente la ley es tan restrictiva?

La excepción se basa en el bulo de que esta norma restringe la actividad cinegética, cuando cualquiera que ha leído el anteproyecto de Ley sabe que no es cierto. Esta exclusión responde a la presión de un lobby, dirigido por la federación de caza, que no quiere leyes que establezcan de manera clara las normas mínimas de protección de los animales, se sienten más cómodos con la indefinición que establecen diecisiete leyes de Comunidades Autónomas, diferentes entre sí y no conectadas. La falta de normas solo beneficia a quien no protege a sus animales.

«La falta de normas solo beneficia a quien no protege a sus animales»

La federación de caza difundió un vídeo con una mirilla proyectada en su frente. ¿Tiene miedo? 

No tengo miedo por mí, pero reconozco que si por mi familia y mi entorno más cercano. En este tiempo he sufrido muchas amenazas y más de un intento de agresión por parte de personas de este colectivo, que si tiene algo en común es que todos tienen armas de fuego. He tenido que extremar las precauciones en mi vida personal y desde mi organización política se valora el acompañamiento de equipos de seguridad, algo que en nuestro país no pasaba desde hace muchos años. Es una pena que haya quien responde así a los avances de la sociedad en derechos.

¿Cree que la gente en general conoce la ley o las fake news han suplantado a la información? 

En líneas generales hay un conocimiento amplio de esta ley y existe una valoración muy positiva, en una encuesta realizada por IPSOS hace pocos meses se valoraba que nueve de cada diez personas perciben la necesidad de una ley que tenga por objeto establecer un marco común mínimo en la defensa de los derechos de los animales en todo el territorio nacional y más de la mitad de la ciudadanía conoce la Ley. Es cierto que algunas noticias falsas han generado algo de duda en muchas personas, pero estoy convencido que cuando la Ley sea una realidad todo el mundo valorará muy positivamente su aprobación. 

¿Cuál es el bulo que han dicho sobre la ley que más le ha molestado? 

Molestan mucho los que no tienen ninguna base real, me genera una gran frustración sobre todo si proviene de medios de comunicación, que deberían ser rigurosos y contrastar la información, quizás el que más problemas ha podido generar es el que asegura que se prohibirá la tenencia de hámster y periquitos, algo totalmente infundado y que se creó con la finalidad de general cierta alarma social.

¿Y el que más le ha divertido? 

La obligatoriedad de reducir el ruido de las piscifactorías para no molestar a los peces, esta quizás es la más loca de todas, carente de rigor absoluto.

La ley no solo habla de perros. ¿Qué otras especies protege? 

La Ley regula y protege a todos los animales de compañía y silvestres en cautividad, eran las especies que no tenían una regulación de ámbito estatal y era necesario crear un marco común para todo el territorio de nuestro país.

Los programas de control de gatos de la calle son una realidad y su ley avala la gestión ética, ¿es importante esta cuestión en el conjunto de la ley?

Esta cuestión es muy importante en la norma, la finalidad es reducir y conseguir a medio plazo que no existan gatos en la calle, por su propia seguridad y por muchos otros factores, era necesario incluir en la Ley una regulación para la gestión de estas poblaciones, que respetara su integridad como animales de compañía y que pusiera el foco en reducir el número de estos animales, que no olvidemos, provienen de una tenencia irresponsable y del abandono.

Las líneas maestras de la ley serían el abandono cero y el sacrificio cero. ¿Es esto un acercamiento a los requerimientos europeos en bienestar animal? 

Las líneas maestras, como bien comenta, son sacrificio cero y abandono cero, para la consecución del primero es necesario desplegar diferentes herramientas en esta norma para que la segunda de las líneas, el abandono cero sea una realidad, para ello hay que intervenir en lo relativo a la trazabilidad y la cría de animales, a la tenencia responsable, a la interconexión de los registros de animales de compañía, la reducción de la compra compulsiva de animales y muchas otras cuestiones que son detalladas en los 89 artículos de esta Ley.

En las encuestas una abrumadora mayoría de la población dice sentirse preocupada por los animales, pero luego las movilizaciones no acostumbran a ser multitudinarias. ¿Cómo lo interpreta? 

Es cierto que hay una gran conciencia en nuestro país a favor de la protección a los animales, pero las movilizaciones en muchas ocasiones se realizan en respuesta o contraposición a algún hecho, en este caso, es difícil que pueda existir una movilización importante en apoyo a una propuesta de Ley que se está llevando a cabo. 

Ya han pasado tres años de su nombramiento y está cerca de la aprobación de gran parte de su proyecto estrella. ¿Qué haría diferente? 

Siempre al echar la vista atrás es fácil valorar que cuestiones se han podido hacer mejor, en este caso, además, siendo el responsable de un departamento de nueva creación y con una tarea antes no propuesta en el Gobierno de nuestro país. Creo que nos ha faltado una mayor comunicación de todos los proyectos e iniciativas que hemos puesto en marcha, hay centenares de iniciativas que desde la dirección general de Derechos de los animales hemos implementado que no tienen mucho conocimiento por parte de la ciudadanía en general, desde los protocolos de atención a animales durante la pandemia, los proyectos de apoyo a personas en riesgo con animales, los protocolos de atención a animales en incendios y catástrofes, la actualización de normas de animales domésticos de producción, la video vigilancia en mataderos y un sinfín de iniciativas que necesitaríamos de otra entrevista para poder detallar.

«Esta ley es un primer paso, un gran primer paso al que le seguirán muchos otros»

¿Qué les diría a los que le acusan de no haber podido lograr que se apruebe la ley en su integridad? 

Les diría que esta ley, con sus defectos, es un paso importante para situar en la legislación española a los animales, supone un antes y un después para nuestro país y sin duda es el primero de los muchos pasos que nos queda por dar, como sociedad y como Gobierno, para alcanzar una protección integral de los animales en nuestro país. Es un primer paso, un gran primer paso al que le seguirán muchos otros.

¿Qué proyectos tienen para el día después del pleno donde se votará la ley?

Nos quedan muchos proyectos aún por desarrollar, el primero y más urgente es el desarrollo reglamentario de la Ley, acompañado de la norma estatal de núcleos zoológicos, además de la legislación de grandes simios, esto si nos referimos a legislación, además de más de una veintena de proyectos que pasan por el estudio de poblaciones de cotorras, la implementación del proyecto piloto de calesas eléctricas, los sistemas de registros de animales de compañía, el desarrollo del proyecto de apoyo a personas en riesgo de exclusión social con animales, la ampliación de la unidad veterinaria para peritajes con coordinación con fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado…. Y muchos más proyectos que esperamos se pongan en marcha antes de finalizar la legislatura.

“Entidades animalistas de Barcelona están indignadas por el trato del Ayuntamiento”

Animalados publica la primera parte de la entrevista a Marta Gumà, referente en la protección de los Derechos de los Animales 

Marta Gumà es una activista de DEPANA, la Lliga per a la Defensa del Patrimoni Natural, de la que ha sido su presidenta durante ocho años. Es copartícipe de campañas que han tenido un gran impacto en la preservación de entornos naturales de alto valor ecológico y es, además, referente imprescindible en la protección de los Derechos de los Animales desde hace dos décadas.  A continuación, ofrecemos la primera parte de una extensa entrevista que concedió a Animalados:

Usted forma parte del Consejo Municipal de Convivencia, Defensa y Protección de los Animales de Barcelona desde el principio. ¿Qué es este Consejo? 

Es un organismo de carácter consultivo que fue creado por el Ayuntamiento de Barcelona en 1996 a petición de algunas entidades implicadas y preocupadas por la protección de los animales de la ciudad de Barcelona. Era una forma de colaborar con el Ayuntamiento en el diagnóstico de los problemas que afectaban a los animales y buscar soluciones.  Se reune en dos sesiones ordinarias cada año y alguna más de forma extraordinaria. Actualmente somos unos 50 miembros. Lo componen entidades, colegios profesionales y lo preside Laia Bonet, tercera tenienta de Alcaldía de Agenda 2030, transición digital, deportes, coordinación territorial y metropolitana. La secretaría corre a cargo de técnicos municipales.

¿Considera que el Consejo Municipal de los animales es útil?

Actualmente no. Ha habido un deterioro progresivo de este organismo en los últimos años. Hemos asistido a una falta de democracia participativa, evidenciada con el escasísimo tiempo de intervención hablada que se ha permitido a las asociaciones, las que debieran ser las auténticas protagonistas. Una presidencia autoritaria y con un discurso autocomplaciente que ocupa la mayor parte del tiempo de micrófono sumado a constantes regañinas a las asociaciones críticas con la gestión, que afecta directamente al bienestar de los animales, han sido la tónica general de estos últimos años.

A la convocatoria de diciembre de 2022 más de dos decenas de entidades anunciaron su ausencia de este como medida de protesta ¿Cuáles son los motivos?

Básicamente, en el último consejo extraordinario la presidenta concluyó la reunión de forma abrupta y anticipadamente. Despidió a los asistentes dejando con la palabra en la boca, literalmente, a unas cuántos. En respuesta, veintidós entidades acordamos no asistir a las siguientes reuniones a la vez que enviamos un escrito a la alcaldesa Ada Colau, exponiéndole los hechos y exigiendo una disculpa por parte de la presidencia, así como su destitución del cargo.

Nos consta que formó parte de una pequeña representación de entidades barcelonesas que hablaron con la alcaldesa ¿Qué le contaron a Ada Colau?

En la línea de lo ya comentado, denunciamos la baja calidad democrática del Consejo de Protección de los animales, pero también los problemas del Centro de Acogida de Animales de Compañía, tanto el actual como el nuevo en previsión. Comentamos las irregularidades que se dan en la protección de las colonias de gatos de la ciudad. El CAAC en la actualidad es inaccesible con transporte público, los animales ingresados no cuentan con el bienestar suficiente y la ciudadanía no se siente bien atendida, por algunos profesionales, para incorporarse al voluntariado. La ubicación prevista para una réplica del viejo CAAC ha sido desaconsejada desde el punto de vista de la preservación del Parque Natural de Collserola hasta el punto de ser un proyecto judicializado. 

No se está garantizando una buena gestión de las colonias felinas»

No se está garantizando una buena gestión de las colonias felinas, se canceló el convenio trienal que tenía más de una década y se ha sustituido por subvenciones, lo que no garantiza el despliegue efectivo del método CER de captura esterilización y retorno y se reduce a campañas. También falta un protocolo adecuado para el manejo de los gatos frente a proyectos y obras en el territorio natal de los mismos. Entidades gateras que cuidan comunidades de un día para otro se encuentran desalojadas eso genera sufrimiento y frustración en los humanos, pero algo peor en los gatos. 

¿Obtuvieron garantías de resolución por parte de la alcaldesa?

Garantías, propiamente dichas, no. Se nos escuchó y se nos propuso incluir a un concejal de participación en las reuniones del Consejo para velar por el cumplimiento de una democracia participativa. En lo referente a los animales, la alcaldesa tomo nota de todas nuestras denuncias y en cuanto a la ubicación del CAACB entendió que era necesaria una reunión entre todas las partes implicadas, que aún no se ha mantenido. 

¿Qué cosas se han hecho bien estos últimos años?

La reforma del Zoo de Barcelona, impulsada entre otros por la Plataforma ZOO XXI, implicó una importante reducción del número de especies, así como un importante refinamiento de los criterios del programa de reproducción entre otras disposiciones trascendentales que pueden dar buenos frutos una vez implementadas. Desafortunadamente el ayuntamiento no está cumpliendo, en su totalidad, con la normativa legal que garantizaría una conversión del zoo en un auténtico centro de conservación de la Biodiversidad y de rescate de especies CITES. Es importante señalar el acierto de declarar a Barcelona ciudad libre de cetáceos en cautividad, tras muchos años de reivindicación por parte de diversas asociaciones animalistas y ecologistas, entre ellas DEPANA que luchó incansablemente a través de su campaña Dofins, però no pallassos.

¿De qué otras especies y grupos de individuos distintos a los perros y los gatos deberíamos ocuparnos más y mejor?

Hay que prohibir definitivamente la venta de cualquier especie de animal, así como su uso en cualquier tipo de espectáculo. También hay que prohibir la posesión de animales silvestres. Aquí incluiríamos al hurón, puesto que, por su biología, no debería tener la misma consideración legal que los gatos y los perros. Creemos que se debería proteger a la fauna urbana de los efectos de la pirotecnia. DEPANA trabaja conjuntamente con otras entidades en una campaña para prohibirla o en su defecto, restringir su uso.  En Barcelona no disponemos de un centro de rescate oficial especializado en especies protegidas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres CITES, ni para especies exóticas en general. Tampoco se acoge a fauna urbana como palomas, gaviotas argentadas…etc. Si bien es cierto que el ayuntamiento tiene contratado un servicio que cuenta con un centro de acogida, probablemente los recursos económicos destinados para esto no sean suficientes.  

¿Qué deben cambiar las entidades y los activistas por los derechos de los animales para protegerlos mejor?

Debemos aprender a trabajar cohesionados, especialmente cuando se producen situaciones graves, independientemente de si nos producen más o menos simpatía el resto de las asociaciones y/o activistas.  Debemos ser más coherentes con nuestros principios éticos hacia los animales y la naturaleza, en cuánto a nuestras actitudes. Debemos abandonar los discursos autocomplacientes para pasar a ser más autocríticos. Esto es indispensable para no caer en la inercia de “se hace lo que se puede”. Y por supuesto, debemos aprender a convencer a los NO convencidos de que los animales tienen derechos (acabemos con la satisfacción que sentimos cuando llenamos un auditorio con activistas como nosotros mismos). Para ello, es imprescindible abandonar el discurso radical y practicar la empatía, la asertividad y la serenidad.

¿Qué piensa de aquellos que creen que no es compatible ser ecologista y animalista?

Les diría que para ser un auténtico ecologista es intrínseco ser animalista y viceversa. De otro modo, la naturaleza vista como un ente desprovisto de seres con capacidad de sentir y lo que ello conlleva, se convierte en una visión absolutamente antropocéntrica y sesgada, muy alejada de la realidad. A su vez, resultaría paradójico defender a los animales como individuos que tienen derechos sin contemplar la protección de sus hábitats y ecosistemas. Una dualidad, a veces compleja, pero perfectamente compatible. 

La preservación del medio ambiente implica a veces discriminar unos individuos considerados extraños y a veces incluso invasores. Sin embargo, según el animalismo todos los individuos tienen un valor al que le corresponden unos derechos. ¿Usted cree que la gente en general comprende la existencia de cierto conflicto?

Creo que sí, cada vez más. Y no solo la sociedad en general, sino que también la comunidad científica, desde diferentes disciplinas -incluida la biología, la psicología, la sociología, el trabajo social, la economía, las ciencias políticas, el derecho y la filosofía- ha acuñado en los últimos años el término de “conservación compasiva”, que se basa en la posición ética de que las acciones tomadas para proteger la biodiversidad deben estar guiadas por la compasión por todos los seres sintientes. Los cuatro principios rectores de la conservación compasiva son: no hacer daño, las personas importan, valorar toda la vida silvestre y la coexistencia pacífica.

Más que hablar de conflicto, preferiría hablar de “equifinalidad” entre animalismo y ecologismo, concepto que menciona en su libro “Ética del rewilding” el graduado en Filosofía y Doctor en Ciencias Ambientales Cristian Moyano y que significa llegar al mismo sitio partiendo desde dos caminos distintos.

De todas maneras, usted ejemplifica un punto de conciliación muy sano.

Le agradezco mucho su comentario. Afortunadamente, hay innumerables ejemplos de personas, que sí han sido relevantes, como la escritora francesa Marguerite Yourcenar o el grandísimo Leonardo Da Vinci, que eran ecologistas y animalistas.

 

Emma Infante

Un idilio animal

Una exposición fotográfica en l’Hospitalet muestra una mirada especial hacia los animales

Hasta el 3 de Febrero la fotógrafa italiana Cecilia Melelli expone en l’Hospitalet de Llobregat una selección de sus obras. Los retratados son animales y, a través de esta relación, ella parece enorgullecerse de su animalidad. La colección se presenta en su lengua materna «Con gli occhi di un animale» así, literalmente. Las fotografías no necesitan traducción, conectan de un modo directo, sin barreras. El Centro Cultural Sant Josep nos invita a reconectarnos con los animales desde una mirada doblemente bella. La composición, los colores, la simetría o la originalidad de las formas aparecen, a través de Cecilia, con una especial sensibilidad. En la muestra no se pretende competir en virtuosismo técnico, importa mucho más lo que trasciende que la calidad de impresión o la definición de los píxeles.

Los individuos fotografiados no pertenecen a las especies clásicas, ni se ciñen a una única categoría. Insectos, aves, mamíferos; todos encuentran un lugar de respeto sin jerarquías. Lejos de esas estampas épicas, exóticas, preparadas o a veces incluso violentas, Cecilia se relacionan con sus protagonistas con afecto y simpatía. Ella dice que los ingredientes fundamentales de sus instantáneas son la paciencia y el amor y así reflejar la personal forma que tiene de observar a los animales.

Conocer de boca de la autora la relación que ha establecido con un ciervo, con una mantis o con los cisnes de Vila Borghese, en su Roma natal, nos da contexto para comprender por qué la sencillez de sus fotos nos emociona. Es una buena cosa escaparse a esta exposición gratuita en soledad, en buena compañía, niños incluidos.

Abren las tardes y el sábado por la mañana. Nos encantará que nos escribais explicando cúal es vuestra foto preferida.

Una abeja que arrastra polen y se alimenta, un gusano que será una mariposa. Un lobo, un rebeco o un pequeño insecto sobre una manzana. Petirrojos, grullas, mariquitas. Animales con los que se convive en casa, animales a los que se visita sigilosamente en el bosque o se descubren en un paseo campestre. Cecilia dice que simplemente ama a los animales. Viendo sus fotografías sentimos cómo ellos la aman a ella: un idilio que nos inspira.

Emma Infante